"¿Cómo alguien puede firmar un cheque en blanco si dice que es representante del pueblo?", se preguntaba Jorge Martínez, un jubilado que se moviliza todos los miércoles frente al Congreso argentino, mientras la Cámara de Diputados avalaba un decreto de necesidad y urgencia (DNU) del presidente Javier Milei, que lo autorizaba a tomar un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Su aprobación a libro cerrado es vergonzoso", afirmó este argentino a la Agencia Sputnik. "No se saben las condiciones del nuevo préstamo, ni sus plazos, ni la tasa de interés, pero igual lo votaron", reflexionó.
Martínez forma parte del Plenario de Trabajadores Jubilados, una agrupación de militantes y activistas nacida durante la pandemia del covid-19 hace cinco años. El grupo está presente en 16 de las 24 jurisdicciones del país y lleva adelante un programa de lucha y reivindicación de los derechos de los pensionistas.
"Cada vez que en el país se aprobó un nuevo endeudamiento con el FMI, hubo una catástrofe nacional", insistió. "Así ocurrió durante la dictadura militar (1976-1983), así ocurrió también con el Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001), así ocurrió con Mauricio Macri (2015-2019) y con Luis Caputo (su ministro de Economía), que es el mismo que está ahora. Y así ocurrirá con este nuevo préstamo", agregó.
Medios locales estiman un desembolso que oscila entre los 10.000 y los 20.000 millones de dólares.
El voto a favor de 129 diputados oficialistas y aliados consagró el DNU de Milei. La oposición de 108 parlamentarios y la abstención de otros seis no fue suficiente, pues se necesitaba el rechazo de los dos cuerpos del Congreso para tumbar el decreto (diputados y senadores).
"Esto solo sirve para que los grandes grupos económicos tengan el dólar barato y lo puedan fugar a gusto y a piacere. Pero no va a resolver ninguno de los problemas económicos y de infraestructura social que este país tiene", aseguró Martínez.
A una semana de la marcha de jubilados apoyada por aficionados de fútbol y otros sectores que terminó en una brutal represión de las Fuerzas de Seguridad, este jubilado consideró que la manifestación "fue un gran triunfo y un gran éxito político". El acto, que contó con 16 oradores, transcurrió pacíficamente.
"Que hayamos podido concentrarnos los miles y miles de personas que estamos acá, diciendo "no tenemos miedo", después de los desastres que (la ministra de Seguridad Patricia) Bullrich se mandó la semana pasada, muestra que si no mandan a los esbirros a reprimir, las cosas se pueden hacer tranquilamente. Los violentos llevan uniforme, y eso lo dejamos demostrado el día de hoy", sentenció Martínez.
El Gobierno desplegó más de 2.000 uniformados en las inmediaciones del Parlamento.
JUBILACIONES DE HAMBRE
La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires señaló que un jubilado en abril debe ganar al menos 1,2 millones de pesos (1.101 dólares al cambio oficial, 933 dólares en el mercado informal) por mes para no caer en la pobreza. En el país hay 4,5 millones de pensionistas que cobran el haber mínimo y reciben una tercera parte de este monto.
Éste es uno de los motivos por los que se repiten las movilizaciones de jubilados cada semana, marcha que acompañan a su vez agrupaciones como la Asociación Civil contra la Violencia Institucional, cuyos miembros estaban apostados con una pechera blanca frente a la valla que separaba a los manifestantes del Congreso, y de la policía.
"Una de nuestras tareas es intentar desbaratar el relato que hace el Gobierno, mostrando el accionar de la policía cuando reprime a la gente sin garantizar ningún derecho", señaló a este medio una de sus integrantes, María Fernanda Pereira.
La represión ocurrida en la marcha del miércoles pasado dejó al fotógrafo Pablo Grillo con peligro de muerte debido al impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza, a otra persona sin un ojo y a una tercera con una herida similar.
"Fue una represión feroz, hubo una directiva del Poder Ejecutivo hacia las Fuerzas de Seguridad, de disparar sin ninguna contemplación", consideró.
Esta vez, el Gobierno utilizó durante la jornada las pantallas en las estaciones de trenes para anunciar que la policía reprimiría "todo atentado contra la República" y para advertir que la "protesta no es violencia".
"La policía hoy está desde la mañana temprano en las estaciones, planteando que la policía va a reprimir. Hay miedo en la población", admitió la abogada.
La misma opinión manifestó la joven Yamilia Azuri, que había acudido en grupo a la marcha, al igual que el miércoles anterior. A su juicio, la protesta de este miércoles fue menos nutrida que la de la semana pasada.
"Metieron un montón de miedo a través de las redes todo el día y desde ayer", manifestó.
No fue el miedo lo que la detuvo a ella. "Vine por convicción, porque todos vamos a llegar a jubilados", planteó. "Lo que está pasando con Milei no está bien, y si no nos defendemos ahora, nos van a seguir pasando por arriba, entonces hay que demostrar que estamos".
Por eso tiene una cita cada miércoles frente al Congreso. (Sputnik)
* Artículo publicado en la Agencia Sputnik el 19 de marzo de 2025 .