miércoles, 13 de julio de 2011

Sacristán: "La crisis española no tiene inocentes"

El célebre protagonista de Asignatura pendiente y Solos en la madrugada estuvo en Buenos Aires para grabar su nueva película, El muerto y ser feliz, y para presentar su recital de poesía Caminando con Antonio Machado. Sin mucho revuelo, sin afán de grandes protagonismos, José Sacristán pasó por Uruguay y la Argentina, dejó su huella y se fue.

Para el actor, tras 40 años de dictadura, los españoles han hecho una transición "demasiado precipitada". "Hemos pecado de señoritismo, de un nuevo riquismo. La responsabilidad es de todos. No basta con decir que la culpa la tienen los políticos o el libre mercado. Estos no son extraterrestres. Han vuelto a crecer los Pirineos".

¿Qué es lo que ha ocurrido?

Ha habido un corrimiento de tierras, un desplazamiento evidente. La izquierda se ha desmantelado y ha perdido autoridad y poder de convocatoria. ¿Qué fuerza desplaza ahora lo que se llama los mercados? ¿Quiénes son los mercados? Los mercados son esa gente que nos ha estado comprando la legitimidad. Que nos ha comprado.

¿Y cómo se renueva todo esto?

Tiene que darse una mutación. El movimiento15-M de los indignados españoles parece que no está mal encaminado. Hay asambleas y profesionales que tratan de abrir camino, que intentan introducir mecanismos que hagan de corrector, o eliminador, de lo que es el sistema político actual. Pero no nos engañemos. Al mismo tiempo que se da esto, se celebran las elecciones municipales del pasado 25 de mayo [en las que ganó el Partido Popular (PP, derecha)]. Y mientras unos miles piensan de una manera, otros millones vuelven a colocar a Francisco Camps en su sitio [presidente del PP en Valencia, procesado por cohecho, reelecto como presidente del Gobierno de la Comunidad Valenciana].

¿Qué diferencia hay entre lo que pasó en 2001 en la Argentina y lo que sucede ahora en España?

Que en Argentina los culpables tienen nombres y apellidos. Por ejemplo, [el ex presidente] Carlos Menem, que debería estar en los anales del despropósito universal.

¿Y en España no hay nombres y apellidos?

De ninguna manera, porque la responsabilidad la tenemos todos, en menor o mayor medida. ¿Cómo es posible que alguien se creyera que un piso que dos años antes se compraba a 100 mil pesetas podía valer 10 millones al año siguiente? ¿Cómo pudimos creer que eso funcionaba? Pero nos lo hemos creído y también los principales sindicatos de España y el obrero y el albañil: llamabas a un fontanero para que te arreglara algo y venía como si llamaras al Papa. Y ahora los chavales dejan de estudiar para subirse a un andamio. Hemos construido casas para 200 años, no tiene el menor sentido. Esto lo teníamos que saber nosotros, los que somos de izquierda.

¿Cuál es la salida?

Todos son intereses correlacionados. Mira en Grecia, ¿qué haces? Lo que pasa es que si ahora se caen España e Italia, la zona euro se va al garete. No puede haber una guerra entre China y los Estados Unidos, porque los Estados Unidos le deben a China todo el dinero del mundo. Los mercados son los cobradores de frac, unos funcionarios que defienden los intereses de unas entidades a las que todavía seguimos pidiendo dinero.

¿Pero los políticos no tienen responsabilidad?

No sólo ellos la tienen. El político nunca está aislado. Ni siquiera el tirano lo está. El tirano solo no hace nada. Lo que es muy difícil de encontrar son inocentes. No hay inocentes de verdad. El problema es que ahora el indignado está hablando por el móvil [celular] y en la España del escritor español Antonio Machado, el pobre no podía comer. Y ahora el pobre lo que no puede pagar es el Audi.

También hay quienes no tienen ni ingresos, ni trabajo, ni casa...

Claro, por supuesto. Por eso hay que conseguir que la movilización alcance a un grueso de la población y que afecte a los organismos con los que se ordena o se desordena el Estado de derecho. La solución es difícil, aunque algo habrá que hacer. Pero tengo serias dudas, dado el panorama.



* Artículo publicado el 13-07-2011 en Infobae América

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