lunes, 15 de diciembre de 2008

La batalla contra la BBC*

En febrero de este 2008, mientras trabajaba en Radio la Luna, recibí una llamada de un tal Fidel Narváez, ecuatoriano residente en Reino Unido. Dado que yo me dedicaba a la crítica de medios de comunicación, me dio a conocer un reportaje de la BBC en el que se afirmaba, entre otras cosas, que Chávez había entregado a Ecuador 250 millones de dólares “y las armas políticas para enfrentarse a George W. Bush”.

Fidel quería comprobar si era cierto lo que luego alegó la cadena para justificar esa cifra, esto es, que esa cantidad era deuda externa que en forma de bonos había comprado Venezuela a Ecuador. Y con la misma minuciosidad, investigó cada una de las afirmaciones que se sostenían en el reportaje realizado por Greg Palast. De este modo se ponía en juego no sólo la credibilidad de la BBC, sino también la de un periodista que gozaba de gran prestigio, entre otras cosas, por haber investigado el fraude electoral de Florida en el año 2000.

Así comenzó una pelea en la que parecía que el ganador sería aquel que fuera capaz de aguantar en medio de una vorágine de cartas e instancias que no acababan de resolver nada. Dado que la BBC garantiza al público un sistema de reclamación como garantía de los principios editoriales que defiende, Fidel Narváez decidió dirigir una carta a la sección de Quejas. Un año después, y tras haberse generado un expediente de más de 90 páginas, ha sido el jurado de última instancia de la cadena el que ha reconocido que la BBC infringió sus líneas de conducta sobre la veracidad.

El camino no fue fácil. Sólo cuando el proceso parecía inclinarse a favor de Fidel pudo éste conseguir el apoyo de algunas instituciones de Ecuador. Entre tanto, el periodista Greg Palast se desentendía de la denuncia del ecuatoriano: “Yo soy un experto. Tengo un título en finanzas internacionales y domino este tema que es a lo que me dedico”, dijo. “Realmente se trata del orgullo de Ecuador (...) Correa está preocupado de que no se lo vea como el gran juguete de Chávez”.

Aunque al final la BBC ha reconocido la desinformación del reportaje, no deja de resultar asombroso que la mayor corporación informativa del mundo haya tardado un año en admitir el fallo. Aún con eso, no habrá ningún mea culpa público y el veredicto quedará sólo reflejado en una edición mensual sobre reclamaciones editoriales que se publicará en la página web.

Y como si la cosa no fuera con ellos, casi ningún medio de comunicación ecuatoriano ha ofrecido ningún tipo de noticia sobre la acción que emprendía un conciudadano en solitario. Fidel se lamentaba, que de la misma manera, las autoridades de turno sólo tuvieran a bien unirse a su causa cuando ya estaba ganada.

Éste podría ser un ejemplo más sobre la autoridad que puede tener cualquier persona a la hora de exigir información de calidad. Otra cosa es que no haya muchos más casos a los que acudir, y que los que existan pasen de puntillas ante la opinión pública. Cabe recordarlo aquí, como tributo a los desafiantes que se atrevan a cuestionar cualquier medio de comunicación. Por muy grande que sea.

*Artículo escrito para El Telégrafo (Ecuador)

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