viernes, 16 de enero de 2009

A la caza

El Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) es una organización palestina no gubernamental que pretende coordinar un movimiento de resistencia pacífica contra la invasión y ocupación de Israel en Gaza y Cisjordania.

Existe a su vez otro movimiento, Stop the ISM, que reclama en su página web no sólo acabar con el ISM, sino que determina una serie de objetivos para que sean alcanzados por el Ejército Israelí. Esos blancos son en realidad personas, entre las que se encuentran, por ejemplo, un español, Alberto Arce, director de cine al que se le acusa de crear escenas de propaganda para Hamas y de acompañar a la organización como escudo humano. También tienen en la mira al italiano Vittorio Arrigoni –establecido como “target 1”–, al que consideran un asistente de Hamas y por tanto advierten a las Fuerzas de Defensai Israelíes (IDF) que puesto que trabaja para ellos, habría que tratarle “de forma no diferente”.

El grupo Stop the ISM, sin embargo, no acaba de aclarar quién es. En su página web (http://stoptheism.com/) , en lo que debería ser una explicación de quién se esconde detrás de esta organización, se comienza así: “Sin duda habrás oído hablar de nosotros en la radio o la televisión nacional y quieres aprender más sobre el ISM y qué hacer contra este grupo subversivo que representa los enemigos de América –ojo las ínfulas: no sólo Estados Unidos, sino el continente entero– e Israel”.

Indican, en esta introducción, que su intención es educar al público sobre quién representa en verdad el ISM: “la Organización para la Liberación Palestina (PLO), el Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), Hamas, y otros terroristas bajo Yasser Arafat. Y nosotros prometemos resultados”.

Lo más grave viene a continuación. Después de pedir cualquier tipo de material o información que ayude a combatir al ISM, y todavía sin alegar quiénes son, señalan que el año pasado Stop de ISM alistó a voluntarios tanto en Estados Unidos como en Reino Unido y Canadá para infiltrar el Movimiento de Solidaridad palestino, con el fin de darlo a conocer a las autoridades israelíes. ¿Resultados? “Hemos conseguido deportar unos 75 voluntarios del ISM fuera de Israel durante la Guerra contra el Terror”. ¿Qué fue de ellos? ¿Adónde los llevaron? No se dice.

Por si fuera poco, en su página principal puede encontrarse el tipo de acciones que llevan a cabo. Comunican que la recompensa de 25.000 dólares que ofrecían por información que necesitaban ha sido reclamada ya por alguien en Gaza. Las novedades que han ofrecido a Stop the ISM por quién sabe quién consisten en una nueva fotografía de una tal Jenny Linnel, también marcada como target.

En el relato de sus notas se permiten un tono jocoso: “Negociar con terroristas ya no es tan divertido como solía ser, ¿eh? Una sugerencia: iros a casa mientras todavía podéis”. Y apuntan después a Ewa Jasiewicz, que tras ser considerada culpable por trabajar con terroristas, sin que se argumenten pruebas o fuentes, recibe sentencia: “Ewa Jasiewicz necesita ser blanco de las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF). Una foto de Ewa está abajo [del texto]. Si conoces su localización exacta, por favor, escríbenos a info@stoptheism.com de modo que podamos señalarla y eliminarla de una vez por todas”.

Y avisan: “Como cualquier buen subversivo, Ewa cambia de color de pelo frecuentemente”. Y siguen una serie de fotos que así lo muestran.

Aunque todo fuese un montaje, he aquí un posible grupo que alienta a terminar con voluntarios del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) a toda costa. Se ofrecen teléfonos y correos electrónicos para quienes puedan facilitar cualquier tipo de ayuda con el fin de que Israel pueda aniquilar a objetivos civiles. Ningún medio de comunicación ha hecho una sola referencia a este grupo, mientras que cualquier palabra derivada de terrorismo es endilgada a Hamas.

Stop the ISM, que defiende la Patriot Act como una ley antiterrorista y tilda a los Emiratos Árabes Unidos junto a Arabia Saudí de países islámicos fascistas, difícilmente saldrá en televisión. Países como Italia o España no se atreverán a informar de que una organización ha señalado sin evidencias a dos de sus conciudadanos como terroristas y que se recompensa cualquier tipo de información sobre ellos para que sean erradicados. Impunidad servida en bandeja.

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