jueves, 25 de junio de 2009

Perlas de la televisión argentina

Vagando por los canales televisivos de Argentina, me encuentro en uno de ellos un panel de entrevistados que se disponen a hablar de política nacional. Ante las próximas elecciones legislativas de este domingo 28, se centran en la situación actual del país. Cuatro invitados: dos políticos que se presentan como candidatos a diputados, y los otros dos, opinadores, sin más. Visto que en vez de presentar a otro par de aspirantes que tuvieran que ver con los comicios llevaron a dos que en apariencia nada tenían que ver, atendí con curiosidad a lo que tenían que decir:

Habla Alberto Samid, empresario. Su intervención se puede resumir en su contestación a estas dos cuestiones:

- ¿Cuál es el problema de Argentina, el político o el económico? (Pregunta cerrada y tramposa, por cierto, de los dos periodistas que moderaban el debate. ¿Por qué hay que elegir entre una y otra opción? ¿Por qué encajonan la pregunta de modo que impide una contestación abierta?)

Respuesta de Samid: “A mi forma de ver, el problema de la Argentina no es ni político ni económico. El problema de la Argentina es la humedad”.

Pensaba que estaba bromeando. Pero no. Lo decía en serio. La humedad era el mayor problema de la nación, porque afecta varios aspectos de la vida.

Por si no había quedado claro que aquí no hay de qué preocuparse (salvo de la humedad), el magnate acudió a su experiencia personal: “Los que nos levantamos temprano todos los días vemos que el país funciona, gracias a Dios –aquí levantó la vista y las manos hacia el mencionado–, y podemos ver que hay trabajo”.

- ¿Qué nos hace falta (como país)?

- “El país está saliendo adelante. El país no es ni la hecatombe ni la panacea, yo estoy en medio”.

Ya. La pregunta es qué le hacía falta a Argentina. Pero está bien que entre tanto se sitúe. De hecho, podía haberse explayado un poquito más sobre sí mismo, en un afán por recordar y tener presente aquello que nos enseñaban en el colegio: tú, te, ti, contigo. Es un consuelo, al menos, frente a la falta de propuestas.

Los peor de los periodistas que “dirigían” el debate no es sólo que invitaran a divagar sobre el humo a personas que no tenían nada que decir, sino que admitieran por válida cualquier respuesta, de modo que convirtieron el programa en un espacio abierto para que cualquiera soltara lo que le viniera en gana.


Habla después, a grito pelado, Moisés Ikonikoff, ex funcionario del Gobierno de Menem.

“No tenemos un modelo productivo, sino un capitilismo de amigos. Van a sacar la mitad de TELECOM y se lo van a dar al señor Gutierrez. Éste es un modelo productivo (pero ¿no había dicho que no existía un momento antes?) que ha generado el rechazo de todos los sectores productivos”.

¿Todos? Cómo lo sabe?

“Según la Central de los Trabajadores en Argentina (CTA), el nivel de indigencia con respecto a 1998 se ha mutiplicado 100 veces más”.

Es decir: que si ahora hay 11 millones de pobres –de 41 millones de habitantes– ¿quiere decir que antes había sólo 110.00 personas en la indigencia? ¿Quizás esa cifra gloriosa se dio durante la época del Gobierno para la que trabajó, la que luego hizo estallar la crisis de 2001?.

Vaya. Tuvo el fallo de nombrar el informe al que se refería. Ni por asomo aparece eso de que la pobreza se multiplicó por 100.

A todo esto, los periodistas encargados del programa seguían sin abrir la boca. Ninguno fue capaz de pedir aclaraciones de lo que decían sus entrevistados.

“Estoy aterrado de lo que van a hacer con [el canal] Telefé", continuaba Ikonikoff, "de cómo se están apropiando personalmente de las empresas, estoy aterrado de este capitalismo de amigos que va a ser como el de Rusia”.

Lástima que no explicó como era el de aquel país. En ésas nos daba hasta una lección de historia.

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