jueves, 30 de julio de 2009

Enrique Reina: “La Constitución de Honduras impide perdonar la violación de derechos humanos”*

A un mes del derrocamiento del presidente hondureño Manuel Zelaya, Estados Unidos revocó cuatro visados del Gobierno de facto, a lo que se suma la suspensión de la ayuda militar y de desarrollo que la Administración Obama estableciera hace unos días como sanción al régimen de Roberto Micheletti. El embajador de Honduras ante Estados Unidos, Enrique Reina, concedió la siguiente entrevista desde Washington para explicar la situación que atraviesa su país en estos momentos.

—¿Cuál es la posición de la Embajada ante la vuelta de Zelaya a Honduras?

—Recordemos que el presidente Zelaya ha sido sacado de manera ilegal del país. Entendemos que la justicia internacional busca el camino del diálogo. El presidente ha aceptado los puntos presentados por el presidente costarricense Óscar Arias, pero las posiciones intransigentes del Gobierno de facto no han permitido avanzar. Usan un doble discurso: dicen estar dispuestos al diálogo pero al interno dicen que no van a permitir el regreso de Zelaya, a pesar de que la ONU y la OEA exigen su retorno incondicional.

—¿Qué es lo que ocurre ahora en la frontera con Nicaragua?

—Hay una situación preocupante que se agrava por la violación de derechos humanos y por la represión. El presidente Zelaya había viajado a la frontera para ir a recoger a su familia, pero no sólo no les han dejado pasar, sino que han declarado además un toque de queda en esa zona. Han afectado a miles de hondureños que están caminando pacíficamente hacia la frontera.

—¿Cómo valora la última decisión de la Corte Suprema de Justicia hondureña de no impedir el reencuentro de Zelaya con su familia ?

—Es un paso importante, se van dando algunas que otras señales de avance.

—¿Por qué la Secretaria de Estado Hillary Clinton dice que es una temeridad que vuelva Zelaya a Honduras?

—Ellos temen que se produzca un derramamiento de sangre por parte de los golpistas, que son quienes tienen las armas. Pero el presidente Zelaya ha tenido mucha paciencia, ha dialogado, ha esperado. Se ha cumplido ya un mes desde el golpe de Estado. Por eso son necesarias nuevas medidas concretas y fuertes. Entendemos la preocupación de las autoridades estadounidenses porque quieren evitar episodios de violencia, pero también hay que ser firmes ante los golpistas.

—¿Qué disposiciones ha tomado hasta ahora Estados Unidos contra el régimen de Micheletti?

Es importante que se haya decretado la suspensión de visas a los individuos del Gobierno de facto y a sus familias. Está bien que exista el diálogo pero eran necesarias este tipo de medidas. La Unión Europea ha congelado las ayudas a la cooperación y el Mercosur ha advertido que no se reconocerá al Gobierno de facto ni se aceptarán como válidas las elecciones que puedan tener lugar mientras sigan en el poder. Estas son las líneas correctas de presión, que unidas al diálogo pueden hacer surgir otras alternativas. A los golpistas les sirve que sólo se dialogue para así ganar tiempo.

—¿Se prevén sanciones más duras por parte de Estados Unidos?

—El presidente Zelaya dirigió una carta al presidente Obama el viernes pasado, en la que se pide precisamente este tipo de medidas: no sólo la suspensión de visas sino también la congelación de cuentas bancarias de quienes están apoyando el golpe. Ésta debiera ser una medida interesante para seguir presionando por la restitución del Gobierno legítimo.

—¿Cree que Estados Unidos podría implementar esta suspensión de cuentas en los próximos días?

—Yo no lo descartaría. El presidente Zelaya ya lo ha solicitado, y ahora esta resolución podrá entrar como parte del proceso.

—¿Usted cree que Estados Unidos debiera ser árbitro de la crisis?

—No. Éste es un proceso que naturalmente cuenta con el apoyo de toda la comunidad internacional. Honduras ha seguido el camino marcado por la OEA, ha participado en la mediación del presidente Arias. Todos son árbitros. Creo que tanto la presión proveniente de distintos países como la de los organismos internacionales es la que puede ayudar a revertir el golpe.

—¿Se ha equivocado Arias al pedir al régimen de facto una amnistía para Zelaya?

—El presidente ha dejado claro que él está abierto al diálogo. Es una persona que no ha seguido ni a políticos, ni a medios, ni a empresas, ni a nadie. La propuesta de Arias va dirigida a los golpistas. No hay que olvidar que bajo un orden constitucional, quienes incurrieron en el delito fueron quienes usurparon el poder.

—Pero ¿por qué pedir la amnistía si Zelaya no ha cometido ningún delito?

—Porque va dirigida a los golpistas. El presidente Zelaya tenía la intención de tomar espacios de reconciliación siempre y cuando que no se interfiriera con los problemas ligados a los derechos humanos. Recordemos que con la violación de los derechos humanos ni la misma Constitución de Honduras prevé que estos se puedan perdonar. El presidente está abierto al diálogo, por eso no se cierra ninguna puerta.

—Sin embargo, una cosa es que Arias pida una amnistía para los golpistas, y otra, que la pida para Zelaya.

—Sí, lo entendemos. Pero el presidente Zelaya ha buscado los espacios de diálogo. No ha querido cerrar las puertas, ha querido continuar con las conversaciones. Él lo ha dicho, que estaba mostrando su buena voluntad para llegar a un acuerdo. Sabemos que sentarse y dialogar con golpistas es elevarlos a un nivel que no deben tener porque son un Gobierno de facto, pero Zelaya pretende ser amplio a la hora de generar esos mecanismos de diálogos.

—¿Es posible que el Congreso o la Corte Suprema de Justicia de Honduras admitan esa amnistía para Zelaya?

—Vamos a ver como resulta. En principio los requisitos son otros, que pasan por la vuelta del presidente Zelaya al poder.

—¿Se contempla la posibilidad de que Zelaya viaje de nuevo a Estados Unidos?

—No lo descartamos. El presidente Zelaya viajó ahora a la frontera para ir a recoger a su familia y no la dejaron entrar. Él ha estado muy preocupado no sólo por la situación del pueblo hondureño, sino por la de su familia, que ha estado retenida. Debemos ver el contexto y quiénes están aplicando las medidas de represión y de fuerza.

—¿Se esperan nuevos resultados a través de la OEA o de la Asamblea General de la ONU?

—No se excluyen. El mismo plan de Arias forma parte de esas medidas en el campo diplomático. Cuando ciertas iniciativas no surgen efecto, hay otras instancias que se mantienen viables, tanto al nivel de la OEA como al nivel de la ONU, quienes pueden tomar otras posturas específicas con respecto a este conflicto.

—¿Qué pasos se seguirán ahora?

—Estamos a la espera de que el presidente Zelaya se reencuentre con su familia. Veremos qué posiciones se toman, ya que el respaldo internacional ha sido importante.

*Entrevista publicada en la revista argentina Zoom

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