domingo, 10 de julio de 2011

Buenos Aires se debate entre la derecha y el kirchnerismo

Este domingo los habitantes de la ciudad de Buenos Aires están llamados a las urnas para elegir a su próximo jefe de Gobierno de la ciudad, lo que en España equivaldría al alcalde. Esta cita electoral es fundamental de cara a los comicios presidenciales del próximo 23 de octubre, porque son el mejor termómetro para intuir qué impacto tendrá a nivel nacional lo que se decida ahora en la capital de Argentina.

El candidato que lidera todas las encuestas es el actual jefe de Gobierno Mauricio Macri, del partido de derecha Propuesta Republicana (Pro). No parece probable, en cualquier caso, que consiga este domingo la cantidad de votos suficientes (es decir, el 50% de los votos emitidos más uno) para evitar una segunda vuelta electoral. Por eso las consultoras presumen que en ese caso, Macri se enfrentará a Daniel Filmus, elegido por la presidenta Cristina Fernández como representante del kirchnerismo en la capital del país.

Las principales encuestas otorgan al actual jefe de Gobierno una intención de voto que se sitúa entre el 33% y casi el 43%, mientras que el candidato de la coalición oficialista Frente para la Victoria (FPV) tiene una adhesión que oscila entre el 24% y el 30%.

No es ésta la primera vez que Macri y Filmus se disputan la alcaldía de la capital. Ambos candidatos ya se enfrentaron en las elecciones de 2007, pero por entonces la distancia entre ellos fue enorme. En primera vuelta, el líder del PRO obtuvo el 34,5% de los votos, y muy por detrás, el candidato kirchnerista consiguió meterse en la segunda vuelta con el 24% de los sufragios. En la segunda vuelta la diferencia entre ambos fue aún más acusada al ganar Macri con más del 60% de los votos.

En las elecciones legislativas de 2009, el PRO volvió a ser el partido más votado en la ciudad de Buenos Aires, mientras que el kirchnerismo, que por lo general retrocedió terreno en todo el país, obtuvo el cuarto lugar.

En aquellos comicios adquirió un protagonismo especial la coalición Proyecto Sur, liderada por el cineasta Pino Solanas. Ante la sorpresa de muchos, esta fuerza fue la segunda más votada en la capital argentina. No tanto respaldo parece reunir Solanas en las elecciones de este fin de semana, ya que casi todas las encuestas le otorgan un respaldo que varía entre el 8 y el 15% del padrón electoral.

Algo curioso a destacar sobre estos comicios porteños es que dos de sus principales candidatos, Macri y Solanas, decidieron postularse en un comienzo a las elecciones presidenciales, para luego cambiar de opinión.

Parece entonces que la segunda vuelta, que tendría lugar el 31 de julio, se dirimiría entre Macri, ex presidente del club de fútbol Boca Juniors, y Filmus, que espera que juegue a su favor la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández ante los comicios presidenciales de octubre.


Trascendencia

El resultado de estas elecciones es muy relevante, de entrada, porque está en disputa el tercer mayor distrito electoral de Argentina, en donde casi 2,5 millones de personas están llamadas a votar. Sólo dos provincias, la de Buenos Aires (con 10,7 millones de electores) y Córdoba (con 2,5 millones) superan a la capital en número de votantes.

Por otra parte, estos comicios son trascendentales porque si Macri fracasa en su aspiración de ser reelecto, la derecha perdería el único bastión político que posee en todo el país. Sería entonces muy difícil que remontase y pudiese sobrevivir en un escenario dominado por el kirchnerismo, que ahora lidera Cristina Fernández después de que falleciera su esposo y antecesor, Néstor Kirchner (2003-2007).

Hay que tener también en cuenta que el movimiento que encabeza la actual presidenta podría obtener por primera vez los mejores resultados electorales de su historia en la ciudad de Buenos Aires, dado que nunca ha podido superar hasta ahora la barrera del 25% de los votos en las elecciones que se han celebrado en capital.

Si Filmus consiguiera arrebatarle a Macri la alcaldía, el kirchnerismo tendría en cambio una victoria sin precedentes. Esto no haría más que desmoronar las esperanzas de una oposición dividida y ya debilitada en su intento de consolidarse con cierto desahogo en las elecciones presidenciales de octubre.


* Artículo aparecido el 10-07-2011 en el diario español Público.

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