miércoles, 21 de enero de 2015

Una trama de asesinato y espionaje convulsiona la política argentina

BUENOS AIRES.- El caso de la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman está generando una crisis institucional en Argentina sin precedentes en los últimos años.

Protesta el pasado lunes en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, Argentina, por la muerte del fiscal Alberto Nisman / EFE


La Corte Suprema ha dado a conocer en su página web la denuncia completa de Nisman contra la presidenta Cristina Fernández y su ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman, cuando hasta ahora el organismo sólo había publicado fallos de jueces. Nunca se había hecho pública una denuncia de un fiscal, y menos, una acusación que todavía está en trámite para ver si es admitida como causa.

Esto puede ser un claro desafío de la Corte Suprema que lidera Ricardo Lorenzetti contra el Gobierno argentino. No eran, últimamente, muy fluidas las relaciones entre el organismo y el Ejecutivo de Cristina, que en más de una ocasión, ha criticado al Poder Judicial por su falta de independencia ante las corporaciones económicas.

La publicación de la denuncia por parte de la Corte Suprema le da una entidad a la acusación de Nisman que no tuvo mientras él estaba vivo, cuando era el fiscal encargado de investigar el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que en 1994 causó 85 muertos.

A lo largo de 289 páginas, Nisman denuncia “la existencia de un plan delictivo” para desvincular a Irán del ataque a cambio de transacciones comerciales. Y prosigue: "La decisión deliberada de encubrir a los imputados de origen iraní, como surge de las evidencias, fue tomada por la cabeza del Poder Ejecutivo, Cristina Kirchner, y ejecutada por el canciller Héctor Timerman".

El fiscal también involucra al diputado Andrés Larroque, al piquetero Luis D’Elía y al líder de la organización Quebracho, Fernando Esteche, como agentes intermediarios entre el Ejecutivo argentino e Irán.

Además, Nisman incluía en su acusación el nombre de dos presuntos agentes de la Secretaría de Inteligencia (SI) como partícipes del encubrimiento. El juez Ariel Lijo, que interrumpió el lunes sus vacaciones de verano para tomar a su cargo la denuncia de Nisman, pidió este martes al titular de la institución, Oscar Parrilli, que confirmará si eran espías.

Parrilli acaba de anunciar que ninguno de ellos es o ha sido agente a su cargo. "Al respecto, consultadas las áreas pertinentes del organismo, se hace saber que los señores Ramón Allan Héctor Bogado y Héctor Yrimia no pertenecen ni han pertenecido como personal de la planta permanente, contratado, de gabinete ni personal transitorio", dice el escrito del jefe de Inteligencia.


Sospechas sobre el secretario de Seguridad


Más allá de las impredecibles consecuencias políticas que está teniendo el caso, los ojos de la opinión pública están puestos en la investigación que lleva a cabo la fiscal Viviana Fein por inesperada muerte de Nisman, encontrado en el baño de su vivienda este domingo con un orificio de bala en la cabeza.

La diputada opositora Patricia Bullrich, presidenta de la Comisión de Legislación Penal ante la cual Nisman iba a exponer este lunes su denuncia en el Congreso, va a solicitar la comparecencia del secretario de Seguridad Sergio Berni para que explique qué hacía en el departamente del fiscal antes de que llegara la investigadora oficial del caso.

Bullrich detalló a través de su página en Facebook las preguntas que tendría que contestar el secretario de Seguridad. “¿Cómo se enteró de que algo sucedía con el fiscal Alberto Nisman? ¿Cuánto tiempo pasó desde que entró hasta que llegó la fiscal? ¿Se le ocurrió a usted que, habiendo una denuncia contra la presidenta, la fiscal debió haber entrado antes que usted y, en todo caso, que usted no debió estar allí? ¿Por qué usted declaró ese mismo día a la prensa que todos los caminos conducen al suicidio? ¿Qué elementos tenía para aseverarlo? ¿Sacó esa conclusión por usted mismo o lo escuchó de algún funcionario o agente?” son algunas de las cuestiones.

Berni salió a justificar su presencia en el departamento de Nisman. "Yo voy a todos los lugares. En muchos lugares se han perdido muchas cosas por no haber concurrido. Las fuerzas de seguridad están a mi cargo y es mi responsabilidad", dijo en declaraciones radiales. “Ni siquiera ingresé al baño donde estaba el doctor Nisman. Apenas me asomé para mirar".

La actuación policial también está siendo cuestionada. Nisman había citado a los diez agentes de custodia que debían protegerlo a las 11 a.m. del domingo. Los oficiales tardaron más de 10 horas en ingresar al departamento, cuando el fiscal no había respondido a los llamados durante todo ese tiempo.

Pruebas a la luz

La Justicia allanó este martes el despacho de Nisman en la Fiscalía. Su colega Viviana Fein ha solicitado ya el registro de llamadas de todos sus teléfonos. “Se van a evaluar las comunicaciones de hasta cinco días antes”, confirmó la mujer, en coincidencia con el tiempo que estuvo Nisman en Buenos Aires después de volver precipitadamente de un viaje que estaba haciendo con su hija por Europa.

También se revisarán las cámaras de seguridad cercanas al departamento del fiscal, ubicado en un edificio lujoso en el barrio de Puerto Madero, uno de los más caros de Buenos Aires.

Entre tanto, se ha identificado al propietario del arma calibre 22 que fue hallada junto al cadáver de Nisman. Se trata de un empleado de su Fiscalía, el informático Diego Lagomarsino, que aseguró haberle entregado el revólver a Nisman el sábado, un día antes de su muerte, después de que éste se lo pidiera por razones de seguridad.

La investigadora Fein informó hace unas horas que “lamentablemente dio negativo” el barrido electrónico realizado al fiscal para detectar si había pólvora entre sus dedos. No obstante, “al ser un calibre 22 y no un arma de guerra, usualmente éste provoca que el barrido electrónico no arroje resultados positivos", explicó.

Nadie se explica, por el momento, por qué Nisman iba a suicidarse a solo un día de la que sería la jornada más importante de su carrera, cuando presentara ante el Congreso las pruebas que decía tener contra una Jefa de Estado a la que acusaba de encubrir a Irán en el peor atentado de la historia del país.


* Artículo aparecido el 21-01-2015 en el diario español Público.

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