sábado, 14 de marzo de 2015

“Estados Unidos es un peligro para América Latina”

Ignacio Ramonet, Ricardo Forster, Álvaro García Linera e Íñigo Errejón (A.D)
BUENOS AIRES.- La segunda mesa que disertó en el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad no quiso perder impulso ante la resolución que había mostrado horas antes la exsenadora Piedad Córdoba para denunciar el peligro que se cierne sobre Venezuela.

El periodista y escritor Ignacio Ramonet quiso recoger el testigo que había dejado la defensora de derechos humanos al alertar de los intentos por derribar al Gobierno de Nicolás Maduro, y relacionó la intentona golpista que sufrió el país el 12 de febrero con la intimidación del presidente estadounidense Barack Obama hacia Venezuela al tildarla de “amenaza nacional”.

“Es necesario un momento de introspección” avanzó Ramonet. “Estamos a 16 años de la primera toma de posesión de Chávez, que fue el primer presidente con el que inició esta revolución latinoamericana. En la ciencia política, un ciclo de 15 años es uno que por circunstancias de vida y por el desgaste natural de las experiencias conlleva cambios”.

Maduro no ha tenido un día de descanso, afirmó, porque ha tenido todo tipo de conspiraciones y varias intentonas golpistas, incluida la tentativa, hace un mes, de bombardear el palacio de Miraflores y asesinar a Maduro y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. “Ahora sigue la campaña con Estados Unidos, arrancándose la máscara que había mantenido Obama, al anunciar una serie de medidas que podrían pasar por un bloqueo naval”, aventuró.

Ramonet aludió también a la otra agresión que sufre el continente por el caso de corrupción de Petrobrás, el cual intenta poner de rodillas al Gobierno de Dilma Rousseff. “Es una campaña internacional que pretende instaurar que el Gobierno no tiene legitimidad y que debe haber nuevas elecciones o que la mandataria no puede terminar su mandato”, denunció.

El escritor indicó que nunca, en América Latina, fueron derrotadas en las urnas las políticas de transformación social como las que ahora pueden observarse en la mayoría del continente. “Las dos únicas experiencias fracasadas fueron por golpes de Estado: Honduras y Paraguay”, sostuvo.

Gracias a esas iniciativas de inclusión, Ramonet destacó que“en el conjunto de América Latina han salido de la pobreza unos 50 millones de personas que además han vuelto a recuperar la dignidad, cuando antes sus países eran lacayos”. Y entonces preguntó: “¿En qué otro lugar del mundo sucede eso?”. La crisis financiera que comenzó en 2008, aseguró el periodista, no ha terminado porque el poder financiero no permite que se termine, ahora que ya se han desregulado los mercados financieros para no tener reglas.

“Las políticas de austeridad son un castigo social, en particular hacia los más humildes, lo que ha provocado que esos humildes pero de América Latina se hayan indignado. Ahora, las sociedades de Europa están reaccionando como las latinoamericanas en los años 90 por las terapias de choque”.

Un discurso muy ovacionado fue el del vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, que mandó un mensaje muy directo a Estados Unidos. “Ustedes son un peligro para la soberanía latinoamericana, para los Estados latinoamericanos. Son un peligro para la vida en Latinoamérica”, lanzó antes de que el público estallara en aplausos.

Ante la resolución de condena a Venezuela del Parlamento europeo, que siguió estratégicamente a la amenaza velada de Estados Unidos, el político también tenía algo que decir. “Para la derecha europea: ¿No son ustedes los que han destruido Estados en Asia y en África? Primero recojan sus tropas y empresas antes de reclamar nada a Venezuela”.

“Hoy la humanidad está en peligro”, alertó García Linera. “Ahora quieren combatir a ISIS. ¿Acaso no es una criatura de los países europeos y de Estados Unidos? ¿Acaso no han destruido Siria? Ellos son los padres de ese tipo de fundamentalismo que ha surgido en Europa”.

En un discurso en el que trató de combinar la ilusión ideológica con el pragmatismo de gobernante, el vicepresidente boliviano señaló que lo nuevo de América Latina era una “dualidad institucional que combina fuerza electoral con fuerza en la calle”.

“Las izquierdas deben plantearse el tema del Estado: el peligro es que el Estado nos tome a nosotros. El Estado es una forma de comunidad. Y Marx decía que tenía ámbitos de lo común, pero que también era ilusorio porque es monopólico. La manera de vacunarnos es cultivar las esferas de autonomía. Cuando más lucho por la autonomía, más debo luchar por la transformación del Estado, y viceversa. Lo uno para lo otro.”, razonó.

El político boliviano reivindicó por tanto la democracia callejera y plebeya. “No se puede entender el proceso boliviano sin ese correlato, esa dualidad institucional”, afirmó. “Una mayoría electoral legitima una propuesta, una voluntad política, que no podría sostenerse frente a los embates de la derecha si no reforzamos lo social y lo autónomo para impedir que eso común se enajene y se vuelva contra la propia sociedad”.El vicepresidente miró con atención al secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, cuando habló de la pobreza. “Por sí sola, ella no genera emancipación, pero sí desesperación y aislamiento. La pobreza y el malestar no siempre son caldo de cultivo para procesos revolucionarios. Eso sucede si además la gente cree que es posible luchar y que su lucha dio resultado. Uno no lucha sólo porque es pobre, sino también porque luchando cree que puede tener esperanza. La clave de un proceso revolucionario radica en que esta esperanza se extienda a una mayor cantidad de personas”.

La intervención del secretario de Íñigo Errejón fue coreada antes y después por un “Sí se puede” que puso al auditorio de pie una vez más. El joven se refirió al agotamiento en España del sistema político, de los actores y de las certezas que rigieron la vida del país en los últimos 35 años.

“En España hay una crisis de régimen, no de Estado. Nuestro pueblo vivió un proceso de movilizaciones políticas que le costaron mucho sacrificio pero que no alteraron los ciclos de poder. Después de un ciclo largo de enfados y protestas sin referentes comunes, hoy estamos en condiciones para que lo que antes eran descontentos fragmentados, ahora sean una voluntad nueva”, alentó.“El pueblo está en condiciones de reclamar su soberanía tensando el horizonte de lo posible”.


* Artículo aparecido el 12 de marzo de 2015 en el diario español Público.

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