miércoles, 11 de agosto de 2010

El tren a las nubes

El tren es por excelencia uno de los medios terrestres que más ha contribuido a la evolución del ser humano. Una locomoción indispensable para el transporte de mercancías y personas que poco a poco ha sido relegado en algunos países por otros vehículos en apariencia menos aparatosos, pero en cualquier caso más caros, más contaminantes, más inseguros y menos sostenibles.

“La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren”, dijo en una ocasión el comediógrafo francés Francis de Croisset (1877-1937). Además de ser el medio de transporte preferido por aquellos preocupados por el medio ambiente, el tren posee a su vez un aura romántica que la literatura y el cine no han hecho más que alentar.

En Argentina hay un lugar en el que el tren reúne todos estos atributos y además desafía su concepción terrestre para elevarse hacia las alturas. El Tren a las Nubes, lo llaman. Ubicado en la provincia de Salta (norte del país), asciende hasta los 4.200 metros de altura a lo largo de una trayectoria que en total recorre 434 kilómetros.

Así se ha convertido en uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Le superan, en primer lugar, el tren que comunica Xining, la capital de la provincia de Qinghai (en el noroeste de China) a Lhasa, capital del Tíbet. Las vía ferroviaria aquí se eleva a los 5.072 metros sobre el nivel del mar.

Menos altura alcanza el segundo tren más alto del mundo, que como el de Argentina, también se encuentra en América Latina. Comunica las ciudades de Lima y Huancayo (Perú) y atraviesa 58 puentes y 691 túneles para llegar a una altura de 4,781 metros.

No sale mal parado en cualquier caso el tren argentino de aspiraciones celestiales, que cruza por la Cordillera de los Andes para dirigirse desde la ciudad de Salta hacia la Puna, una altiplanicie similar al Tíbet y al desierto de Atacama (a su vez, uno de los desiertos más áridos del mundo, en Chile).

Ascendiendo progresivamente desde la altura en la que se sitúa Salta, 1.187 metros, el ferrocarril tarda una dieciséis horas en llegar a su destino final. A través de ese trayecto, y a 35 kilómetros por hora, la locomotora recorre 217 kilómetros que cruza 29 puentes, 21 túneles, y 13 viaductos.

La cantidad de rulos, viaductos, túneles y otras sinuosidades que recorre el tren se debe a que el autor del proyecto, el ingeniero estadounidense Richard Maury, tomó partido teniendo en cuenta el principio de adherencia de las ruedas del tren a las vías y por las leyes de la física”, explican desde la empresa Tren a las Nubes. De esta forma, se puede desechar “el sistema mecánico de cremallera comúnmente usado para que las formaciones ferroviarias puedan trepar con solvencia las alturas”, precisan.

Por ello el ferrocarril “no utiliza ruedas dentadas”, añaden, “ni siquiera para las partes más empinadas de la subida, porque las vías están dispuestas de una manera peculiar circulando por un sistema de zigzags y espirales”. El tren tiene una capacidad de 468 pasajeros a bordo, y

El origen de este proyecto se remonta a 1971, cuando El Estado, que tenía en propiedad la red ferroviaria del país, hizo un primer viaje experimental al que fueron invitados funcionarios y periodistas. En 1990, con la llegada del ex presidente Carlos Menem, este sistema de transporte fue privatizado, y con ello el Tren a las nubes pasó a manos privadas de la provincia de Salta.

El tren cobró un gran protagonismo en Argentina desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando por entonces era un medio de locomoción indispensable para el desarrollo de un país tan extenso. Con capitales franceses, ingleses y argentinos, se comenzó entre 1870 y 1914 a construir el tendido ferroviario que permitió a Argentina ubicarse entre los diez primeros países del mundo con mayor kilometraje de vías férreas.

Este patrimonio fue estatizado en su totalidad en 1946, pero a lo largo de las décadas algunos tramos fueron privatizados, hasta que la red ferroviaria quedó desmantelada. Hoy Argentina ya no es el país del ferrocarril, pero El Tren a las Nubes es un digno recuerdo de aquel pasado glorioso que consiguió llevar el ferrocarril argentino a la cúspide del progreso.


* Articulo aparecido el 06-08-2010 en el suplemento Libre del diario español Público.

1 comentario:

  1. Que gran atractivo para conocer en Salta, estoy pensando viajar a este destino y no puedo dejar d conocer este sitio, seguramente disfrutaremos del paisaje de la zona durante el paseo. Saludos
    Matías - Hoteles en Salta

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