sábado, 23 de abril de 2011

Vargas Llosa calma la crispación de su visita a Argentina

No ha generado mucho estruendo el discurso con el que el escritor peruano Mario Vargas Llosa inauguró el pasado jueves la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Con un gran dispositivo de seguridad preparado para su intervención, el premio Nobel de Literatura 2010 quiso sortear la polémica que ha precedido su llegada a Argentina, y brindó una disertación tranquila que no tuvo incidentes.


Sí que quiso, a pesar de todo, esbozar alguna idea discrepante sobre la política del país que le acogía. “Hablo de la Argentina desde el cariño”, señaló. “No hay hostilidad de mi parte y voy a seguir criticando aunque a algunos les moleste. Yo he criticado ciertas políticas en la Argentina que me parecen equivocadas porque soy un hombre libre”.


Ante unas 800 personas que habían recibido su invitación propia, hasta dedicó unas palabras amables a la presidenta Cristina Fernández, a la que en su día definió como “un desastre total”. De entrada, hizo mención a la controversia que precedió su visita, y que surgió cuando un grupo de intelectuales manifestaron su irritación por el hecho de que Vargas Llosa fuera a inaugurar la Feria. Fue ahí que agradeció a la jefa de Estado argentina “su oportuna intervención para atajar aquel intento de veto”.


Pero no faltó la crítica encubierta. “Ojalá que esta toma de posición en favor de la libertad se contagie a todos sus partidarios y que guíe su propia conducta como gobernante”, expresó. Conocido por sus ataques al Gobierno kirchnerista, el escritor expuso alguna de sus razones. “A principios del siglo XX, el modelo educativo de la Argentina era el más avanzado del mundo; las tres cuartas parte de Europa eran del tercer mundo. ¿Qué pasó?” se preguntó. “Hoy tendría que tener el mismo nivel de Suecia. ¿Por qué está la Argentina con esta crispación política casi permanente?”


El autor de Conversaciones en la Catedral también se refirió al peronismo, uno de los movimientos históricos de la política argentina, que a su juicio “debería haber quedado convertido en un movimiento marginal”. Vargas Llosa añadió, durante su disertación, que el peronismo había “contribuido a hacer de Argentina un país con una situación muy difícil”.


A lo largo del tiempo, sentencias como ésta han siempre ofendido al Gobierno, y el jefe de gabinete de ministros Aníbal Fernández procuró, horas antes de que el escritor ofreciera su charla magistral, que quedara clara la antipatía que le despierta Vargas Llosa. “Me hace sentir un poquito de vergüenza ajena que vengan a otro país a decir estas estupideces”, sostuvo.


El funcionario dirigió el mismo varapalo al filósofo Fernando Savater, que la semana pasada equiparó el peronismo con el franquismo. “¿Qué tienen que opinar del peronismo? ¿Qué tiene que ver el peronismo con el franquismo? Cerrá el pico, papi. Metete en lo tuyo y andá a opinar a España”, fulminó.




* Artículo aparecido el 23 de abril de 2011 en el diario español Público.

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