jueves, 5 de febrero de 2009

Diplomacia española e Israel*

Durante el bombardeo de Israel a la franja de Gaza, su ministerio no fue capaz de emitir un comunicado tajante en el que quedara claro su rechazo a la matanza que llevaba a cabo por entonces el Estado sionista. El mismo presidente de Gobierno podría ser considerado un defensor a ultranza del pueblo palestino en comparación con él. Ahora, el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, ha dado un paso muy lúcido hacia lo que puede ser no sólo el desinterés más cínico de cuanto ocurre en los territorios ocupados, sino el apoyo de mayor peso que puede brindar para que Israel quede impune de cualquiera de sus actos.

Pudo hacer gala de su adhesión no hace muchos días, cuando por entonces un juez de la Audiencia Nacional de España imputó al ex ministro de Defensa israelí, Benjamín Ben-Eliezer, y a otros seis militares, un delito de lesa humanidad. Se rescataba así del olvido un ataque intencionado en la franja de Gaza en el año2002, que acabó con la vida de 14 civiles palestinos, 11 de ellos niños, y que dejó heridas a unas 150 personas.

La querella la interpuso el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR). Da la casualidad que los tribunales españoles tienen jurisdicción para investigar delitos de genocidio y terrorismo aunque estos se hayan cometido fuera de las fronteras españolas, y aunque no haya ningún español involucrado. Y Moratinos parecía conforme con esto, cuando declaró el mismo día que se dio a conocer el auto, el pasado 29 de enero, que la “obligación” del Gobierno era “respetar la Justicia”.

Tardó apenas unas horas en cambiar de opinión. Al día siguiente, el ministro llamaba a su homóloga israelí, Tzipi Livni, para asegurarle que el Gobierno español tiene previsto modificar la ley que precisamente ha permitido al juez de la Audiencia Nacional, Fernando Adreu, encausar a los militares israelíes y a su ex ministro de Defensa por crímenes de guerra.

El ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que casi no fue capaz de abrir boca durante la invasión israelí en la franja de Gaza, ha encontrado el tiempo y las ganas para mostrarle al Estado sionista su aprecio incondicional. Hace una semana inauguraba la versión en castellano de la página web Yad Vashem, el sitio en internet del Museo del Holocausto de Jerusalén. Un mes antes, España ingresaba como miembro de pleno derecho en la organización internacional para la Educación, Memoria e Investigación del Holocausto. Para esto el Gobierno español llevaba haciendo méritos desde que ganó las primeras elecciones, en 2004, cuando estableció el 27 de enero como el Día Oficial de la Memoria del Holocausto.

Por eso se defiende desde entonces la transmisión de la Shoah –“Holocausto”– como “punto de referencia” en la educación, y por eso, en un reciente viaje a Oriente Medio, Moratinos se comprometía a enviar policías y guardias civiles como parte de una fuerza internacional para la frontera de Gaza. Y así seguiremos, siendo cohortes y fieles seguidores de Israel, haga lo que haga, con nuestra protección más servicial, ya de antemano, garantizada.

* Artículo escrito para el diario público El Telégrafo (Ecuador)

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