lunes, 24 de octubre de 2016

El último relato del PSOE

La abstención que acaba de otorgar el comité federal del PSOE para que gobierne el PP de mano de Mariano Rajoy no debería ser una sorpresa. Fiel al histórico reparto de poderes con el que se vienen alternando PP y PSOE desde hace 36 años, con su recíproco apoyo parlamentario a las medidas que más importaban (las económicas), el PSOE no podía permitir que su secretario general respetara lo que los militantes habían expresado en diciembre, esto es, que NO querían un Gobierno de Rajoy.


Con total impunidad, el PSOE decidió descabezarse a sí mismo en un golpe de mano para que luego una gestora, partidaria de la abstención a Rajoy, boicoteara cualquier posibilidad de que sus militantes volvieran a pronunciarse en un congreso. Hecho lo más difícil, sólo le quedaba convocar a ese comité federal que acaba de acordar, por 139 votos a favor y 96 en contra, su abstención en bloque e incondicional, es decir, sin pedir nada a cambio, a fin de que Rajoy siga en la Moncloa.

De los tres partidos principales del Parlamento, sin contar el PP, dos se tragaron sus palabras, y después de cacarear durante meses, durante sus campañas electorales, que lo peor que le podía pasar a España era continuar con un Gobierno con Rajoy al frente, optaron por apoyarlo para que continúe cuatro años más, eufemismos aparte.

Uno de ellos lo hizo, además, desobedeciendo lo que habían exigido sus bases, y cargándose al primer líder de su historia que fuera elegido por sus militantes.
Seguirán con su NO a Rajoy los socialistas catalanes, y algún que otro díscolo. La crisis en el PSOE sólo acaba de comenzar.

Sus militantes y los demás no deberíamos olvidar, nunca, la mayor traición que ha pergeñado el PSOE a sus siglas y al resto de España.

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