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viernes, 21 de agosto de 2015

Garzón defiende incluir la fuga de capitales y los fondos buitre en la justicia universal

BUENOS AIRES- El genocidio es un crimen de lesa humanidad, pero la fuga de capitales que puede ocasionar la quiebra de un país no lo es. La tortura es un delito imprescriptible, pero no así la extracción indiscriminada de minerales en países de África. Ésta es la contradicción que el juez Baltasar Garzón quiere resaltar para ampliar los horizontes del principio de jurisdicción universal.


"Hay crímenes económico-financieros que responden a políticas agresivas y que afectan a países completos, a millones de personas", planteó en Buenos Aires el exmagistrado de la Audiencia Nacional. "También hay crímenes contra el medioambiente que afectan a productos básicos para la subsistencia humana".
Acompañado de su par argentino Raúl Zaffaroni, integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Garzón propuso "abrir un debate que ya existe en muchos ámbitos" sobre la justicia universal –la aptitud de un juez para investigar delitos de lesa humanidad perpetrados en otro territorio–y que "en unos años va a ser una realidad".

El juez español reconoce que la justicia universal ha sufrido un retroceso en varios países. Fue inevitable mencionar a España. En marzo de 2014, el Gobierno de Mariano Rajoy limitó la jurisdicción extraterritorial de los magistrados españoles en una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que fulminó prácticamente este principio.

Garzón aseguró que de seguir el PP en el Gobierno, será imposible juzgar los crímenes de la dictadura franquista, y que por tanto, se modifique el régimen de impunidad. Reclamó, por ello, que cada partido detalle en los programas electorales las políticas que llevarían a cabo sobre Memoria, Verdad, Justicia y Reparación.

"Estamos viendo cómo actividades que afectan a millones de personas se vienen produciendo de forma sistemática, políticas constantes que agreden a la comunidad nacional y que van más allá de lo que tradicionalmente venimos conociendo como crímenes de genocidio, de lesa humanidad o de guerra", alegó el juez español.

Algunos de los delitos con efectos atroces que quedan impunes fueron mencionados: "La responsabilidad penal internacional de las corporaciones en sus acciones en distintos países, la diferencia de trato que hay respecto de las corporaciones en las legislaciones de los países donde tienen sus casas matrices y de los países donde desarrollan sus inversiones y se producen violaciones sistemáticas a los derechos humanos, las actividades de extracciones masivas de recursos naturales que ponen en riesgo no sólo las comunidades sino la naturaleza misma, las responsabilidades de los bancos cuando reciben fondos de países que están al borde del default y la de los organismos reguladores", detalló Garzón.

"Desarmar un país produce muertos"

"El concepto de delito de lesa humanidad va variando", señaló junto a él Zaffaroni, ex miembro de la Corte Suprema de Argentina. "Lesa humanidad son conductas macro-estafatorias que pueden desarmar países. Por otro lado, lesa humanidad es aumentar el contenido de carbono en la atmósfera. Es también muertes masivas, o genocidios por goteo".

"Desarmar económicamente un país produce muertos y el recalentamiento global está produciendo muertos. La frecuencia con la que estamos teniendo catástrofes en el mundo en estos quince años es mucho más alta que antes. Si legamos a pasar los dos grados centígrados de calentamiento global, eso no tiene retorno, y no podemos calcular las consecuencias, son imprevisibles", alertó el magistrado.

Garzón encabezará en Buenos Aires el Congreso de Jurisdicción Universal en el Siglo XXI, al que asistirán en septiembre juristas y referentes de derechos humanos como la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y la premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú.

La Fundación Internacional Baltasar Garzón comenzó a trabajar hace dos años en torno a los nuevos principios que debían guiar la jurisdicción universal. En 2014, Madrid acogió el I Congreso Internacional, y ahora han decidido cerrar este ciclo en Argentina "porque, como ningún otro país, se ha caracterizado por su lucha contra la impunidad", en palabras del juez.

Luego comenzará otra fase, en la que participarán otras organizaciones, para que el principio de jurisdicción universal no se desentienda de tantos delitos sociales, económicos, financieros y medioambientales que en la actualidad prevalecen sin ser juzgados.


* Artículo aparecido el 20 de agosto de 2015 en el diario español Público.

lunes, 30 de marzo de 2015

"Pedimos que Argentina reclame al Gobierno español la extradición de represores franquistas"



Argentina sigue atenta la evolución de la causa abierta en el país para juzgar los crímenes del franquismo. Los representantes de las víctimas se han reunido este jueves con el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, para referirse a la querella y denunciar la actitud del Gobierno español, que rechazó el 13 de marzo la extradición de los 20 imputados franquistas que solicitó la jueza María Servini de Cubría, instructora del proceso.

En la reunión con Fresneda también participó una delegación de la plataforma argentina de apoyo a la querella y Carlos María Duhalde, consejero de la embajada argentina en Madrid. "España nos enseñó a nosotros qué era la jurisdicción universal, y ahora desanda un camino que nos había marcado a todo el mundo", expresó el secretario de Derechos Humanos tras el encuentro.

Manuela Bergerot (CeAqua) y el abogad Carlos Slepoy, con simpatizantes de la querella, junto al Palacio de Justicia de la Nación, en Buenos Aires.
Fresneda también manifestó su contrariedad por que España obstaculice cualquier intento de averiguar lo que sucedió durante el franquismo. “No sirve tener inmensos mausoleos de la memoria que no provocan la discusión de las nuevas generaciones sobre lo que pasó en la historia. ¿Qué aprendizaje tiene la juventud española para decir 'nosotros somos garantes de la democracia' si le tapan todo? El mundo tendrá que hacerse cargo”, afirmó.

Los representantes de las víctimas recordaron al secretario que el Gobierno de Mariano Rajoy está incumpliendo el Tratado de Extradición y Asistencia Judicial, vigente desde 1990, al negarse a colaborar con la causa. "El único que puede exigir que cumpla ese tratado es el Gobierno argentino. Por eso buscamos constantemente el apoyo de la comunidad internacional y cómo no, el de un referente en derechos humanos como es Argentina”, explicó a Público Manuela Bergerot, representante de La Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA).


El Gobierno español no sólo ha espantado cualquier tipo de cooperación, sino que en mayo de 2013 realizó una protesta formal ante el Ejecutivo argentino cuando estaban por producirse las primeras videoconferencias entre Servini y las víctimas. En aquel comunicado, España alegó que se estaba incumpliendo el Tratado entre ambos países porque interpretaba que se necesitaba su autorización para que pudieran presentarse testigos ante el consulado argentino.

Bergerot (CeAqua) y Slepoy."El Tratado se hace cuando es necesario la colaboración judicial de un país con otro, no cuando las víctimas se presentan a declarar voluntariamente", objetó Slepoy. "Pero este precedente de protesta nos sirve, porque hoy planteamos que ha habido un incumplimiento muy serio precisamente de ese Tratado. Hay un artículo que establece que por razones de urgencia, y lo es en caso de delitos de lesa humanidad, se puede pedir la detención previa en el marco de un proceso de extradición, y por lo tanto, es obligación detener a esas personas y ponerlas a disposición judicial".

Eso significa que los seis exministros franquistas y los otros 12 imputados tenían que haber sido detenidos y puestos a disposición de la Audiencia Nacional. "El Gobierno español dio órdenes a la Interpol de España, además, para que no los detuvieran. Por eso pedimos al Ejecutivo argentino que eleve su protesta por el incumplimiento del Tratado ante un hecho tan grave como éste", expresó el abogado.

Slepoy considera que la situación con el Gobierno español es muy similar a lo que sucedió en Argentina ante los pedidos de detención hechos desde España para juzgar a los responsables de su última dictadura (1976-1983).

"El expresidente Carlos Menem sacó un decreto para impedir que cualquier organismo colaborara con la Justicia española, que pedía la extradición de los responsables", relató el letrado. "Su sucesor Fernando De La Rúa moderó esa posición al establecer que daría traslado de cada denuncia que llegara a los jueces argentinos".

No debe olvidarse que el juez Baltasar Garzón llegó a emitir 198 órdenes internacionales de detención que fueron retrasadas sistemáticamente. Años después, un juez argentino decidió detener a los máximos jerarcas de la dictadura. Así se desencadenó el fin de la impunidad en Argentina con el Gobierno de Néstor Kirchner, cuando el Congreso anuló las leyes que impedían juzgar a los responsables.

Los cambios en España también son paulatinos, pero visibles. Todos los partidos, menos el PP, firmaron este martes una resolución en el Senado para establecer una comisión de la verdad sobre el franquismo. Los organismos de derechos humanos en torno a la ONU insisten también con que España debe investigar los delitos de lesa humanidad cometidos en su propio territorio.

Los cambios políticos que pueden producirse a corto plazo en España pueden provocar, por último, el final de una impunidad que comenzó a resquebrajarse hace casi cinco años, cuando los primeros querellantes de la causa presentaron sus denuncias ante la Justicia argentina.


* Artículo publicado el 27 de marzo de 2015 en el diario español Público.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ciudadanos argentinos presentan la primera querella contra Israel por "genocidio" en Gaza


En una iniciativa sin precedentes en Argentina, 12 ciudadanos de este país han presentado en la ciudad de Córdoba (centro del país) una querella por "genocidio" contra las cinco máximas autoridades de Israel tras la última ofensiva militar israelí contra Gaza, denominado por Tel Aviv como Barrera Protectora o Margen Protector, que ha devastado la Franja y matado a centenares de civiles.


Una familia gazatí, entre los escombros de su casa destruida por bombas israelíes. REUTERS/Suhaib Salem

Una familia gazatí, entre los escombros de su casa destruida por bombas israelíes. REUTERS/Suhaib Salem

Los denunciantes piden que se investigue la posible comisión de crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad por parte del primer ministro, Benjamin Netanyahu; de su ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman; del ministro de Defensa, Moshe Yaalon; del jefe del Ejército, el general Benny Gantz, y también del vicepresidente del Parlamento israelí, Moshe Feiglin.

"Hacía tres días que se había firmado el último alto el fuego cuando interpusimos la denuncia", explica a Público quien encabeza esta demanda, Sergio Ortiz, presidente de la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos, y dirigente del Partido de la Liberación. "Pero eso no exime a Israel por los 2.140 palestinos asesinados, incluidos 570 niños, por las más de 11.000 personas que dejó heridas, más la destrucción material que causó en los 50 días de este genocidio".

A diferencia de España, y gracias a un artículo consagrado en su Constitución, Argentina puede instruir causas basadas en el principio de Justicia Universal por el que puede juzgar cualquier delito de lesa humanidad con independencia de dónde o cuándo haya sido cometido, al ser imprescriptible.

 "La denuncia no es contra todos los israelíes, ni contra los judíos", aclara Torres. "Aunque sabemos que hay más responsables, nos enfocamos en cinco cabecillas. Reaccionamos contra el Estado de Israel en general".

Los argentinos se centran en quienes concentran el poder político y militar de Israel. "Netanyahu tomó las decisiones políticas fundamentales. Como es veterano, no es ésta la primera agresión que realiza. Es un sucesor de Ariel Sharón, uno de los halcones", explica el querellante. "El canciller Lieberman es un neonazi que propuso tirar la bomba atómica sobre Gaza. Su homólogo en Defensa, Yaalon, es responsable porque desde su cartera se llevó a cabo la invasión. Por las mismas razones está incluido el jefe del Ejército, Gantz. Y el vicepresidente del Parlamento, Feiglin, es el ideólogo del plan de exterminio. Es el que alentó lo que hizo Israel, y el que propone destruir todo, ocupar todo, y echar a los palestinos al desierto del Sinaí".

La denuncia ya está en manos de Enrique Senestrari, de la Fiscalía Federal nº1 de Córdoba, quien se negó por el momento a dar declaraciones. "El fiscal recibió la documentación y cuatro de nosotros tuvimos una reunión con él", añadió el querellante. "Nos escuchó atentamente y afirmó que estudiaría la denuncia desde el punto de vista procesal para ver si había razones para su intervención. Pero admitió que políticamente coincidía en que eran crímenes alevosos de lesa humanidad y que no había manera de justificar eso. Salimos conformes". 

Bombardeo masivo de región superpoblada

La demanda tiene por carátula "Fórmula Denuncia por crímenes de lesa humanidad y genocidio contra autoridades del Estado de Israel por crímenes contra la población palestina en la Franja de Gaza". Los argumentos para pedir la incriminación de Israel se exponen a lo largo de 10 páginas, a las que se incorpora un anexo de documentación e informes que ocupan otras 20 páginas.

En la denuncia a la que accedió este diario, los argentinos recuerdan cómo las autoridades israelíes comenzaron desde el 8 de julio a bombardear por aire y mar la Franja de Gaza, un pequeño territorio de 362 kilómetros cuadrados que tiene una de las densidades demográficas más altas del mundo al albergar 1,8 millones de habitantes. El 17 de julio, 86.000 reservistas invadieron el territorio mientras toneladas de bombas seguían cayendo.

"Según las autoridades de Gaza, las ONG y fuentes de la ONU, que también ha sido atacada en el lugar, casi el 80 % de los muertos y víctimas son civiles; muchas mujeres, niños y ancianos", expusieron los denunciantes. " Entre los agresores, fueron abatidos 64 de sus soldados en Gaza y sólo 4 civiles en Israel".

El texto prosigue: "A esa contabilidad del horror hay que agregar que 17.200 viviendas y edificios han sido derribados por las bombas y misiles, más otras 38.000 viviendas severamente dañadas. Ni siquiera han respetado los edificios pertenecientes a las Naciones Unidas y su agencia para la protección de los palestinos (Unrwa). Seis de sus escuelas y refugios fueron atacados, pese a estar bajo ese pabellón internacional que se respeta en los más encarnizados combates alrededor del mundo".

Las conclusiones son determinantes: "Claro que lo de Gaza es un genocidio", afirman. "Ni la ONU tiene protección. Entre 250.000 y hasta 450.000 personas, según los distintos momentos de la barbarie, han debido irse de sus casas. Si no fueron asesinados o heridos en el camino, en el regreso a sus domicilios habrán contemplado espantados que ya no existen. Sólo son un montón de escombros, debajo de los cuales aún buscan familiares y vecinos asesinados por las bombas. Más de 100.000 personas se quedaron sin hogar".

Los denunciantes provienen del mundo de la cultura, de organismos de derechos humanos y del Comité de Solidaridad con Palestina. En la demanda recuerdan la investigación en curso contra los crímenes del franquismo a cargo de la jueza argentina María Servini de Cubría. También citan al fiscal español Carlos Castresana, al abogado Carlos Slepoy y al juez Baltasar Garzón por promover en España la causa contra los crímenes de la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983), gracias a la cual sigue preso el marino Adolfo Scilingo por participar en la práctica de exterminio conocida como "vuelos de la muerte".

El 4 de agosto, el presidente uruguayo José Mujica se atrevió a denunciar públicamente el "genocidio" que estaba cometiendo Israel. Desde Argentina, este grupo de querellantes reclama ahora las consecuencias judiciales de ese crimen: la imputación de la cúpula israelí con la consiguiente captura internacional correspondiente de Interpol, y que el Estado de Israel sea sancionado, obligado a resarcir a las familias afectadas, y pague los 4.500 millones de euros que según la ONU se necesitan para reconstruir Gaza, hoy destruida.

* Artículo aparecido el 6 de septiembre de 2014 en el diario español Público.

domingo, 22 de septiembre de 2013

"A estas imputaciones desde Argentina van a seguir otras"

El abogado de los querellantes por la causa del franquismo en Argentina, Carlos Slepoy.
Carlos Slepoy, durante la conferencia de prensa en la que anunciaron
la imputación de cuatro presuntos torturadores del franquismo (A. D)

Una de las personas que más ha luchado por que ese dictamen sea un precedente histórico es el argentino Carlos Slepoy, representante de las víctimas querellantes. El abogado también impulsó, en su día, los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón para procesar a represores argentinos como el dictador Jorge Videla.

La resolución de la jueza argentina María Servini de Cubría, en la que ordena la captura de cuatro ex miembros de seguridad del franquismo acusados de torturas, ha trascendido fronteras. Portada en los medios de comunicación españoles y argentinos, el dictamen de 209 páginas marca un hito sin precedentes que puede resquebrajar la impunidad que hasta ahora ha tenido la dictadura.


"Por  primera vez en la historia se produce la imputación de responsables de crímenes del franquismo", comenta Slepoy tras dar a conocer la resolución de la jueza que compartió en primicia con este diario. Sobre Jesús Muñecas Aguilar (ex guardia civil de 74 años), Celso Galván Abascal (ex escolta de Francisco Franco y de la Casa Real, de 78 años), José Ignacio Giralte González (ex miembro de la Brigada Político Social de Franco y ex comisario, de 71) y José Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño (ex inspector de 67) pesa ya una orden de captura internacional para que sean extraditados a Argentina y así recibir declaración indagatoria.

¿Cuál es la trascendencia de esta resolución judicial?

Estamos en una realidad en España en que ni uno solo de los responsables de uno de los mayores genocidios cometidos en el siglo XX ha sido siquiera llamado a prestar declaración. No existe ninguna comisión de la verdad, ni ninguna medida pendiente a hacer justicia y reparar a las víctimas. Por tanto, esta resolución se convierte en un precedente extraordinario de primer orden.

¿Qué precedente establece?

De entrada, consolida la idea de la justicia universal, es decir, que cualquier tribunal del mundo puede investigar crímenes contra la humanidad, cualquiera sea el lugar del mundo donde se cometan y cualquiera sea el tiempo en que se hayan cometido.

¿Qué otros efectos tiene?

La resolución constituye una reparación enorme para las víctimas, que, impedidas de que se haga justicia en España, han tenido que recurrir a una jurisdicción extranjera, en este caso la argentina, del mismo modo que las víctimas del genocidio argentino recurrieron en su día a la jurisdicción española. Hay una consigna que está recorriendo todo esto, que sería la de: "ayer por nosotros, hoy por vosotros". Ésta es una idea muy fuerte, porque establece que la solidaridad de los pueblos también se puede organizar a través de acciones judiciales como ésta.

¿Qué dice, en concreto, la resolución?

Se dicta una orden internacional de detención que determina que los imputados podrán ser detenidos, en cualquier lugar del mundo en que se encuentren, y extraditados a Argentina. Además, se va a cursar una orden internacional de detención a la propia España a efecto de arrestarlos y, en ese caso, proceder  a su extradición para que sean juzgados aquí.

Ante esto, ¿qué alternativas tiene el Gobierno español?

Tiene dos, conforme a las normas del derecho internacional: o entregarlos, o juzgarlos en España.

Es difícil que eso ocurra.

Sabemos que es previsible que ninguna de las dos suceda en estos momentos en que se está protegiendo a los victimarios. Sin embargo, la presión que va a ejercer esto sobre quienes forjan la impunidad, y el estímulo que va a dar a las víctimas, van a permitir que se produzca una acción envolvente en la que esperamos que se sumen otros tribunales del mundo para poner fin a la impunidad del franquismo. Yo no descarto que jueces y fiscales españoles se hagan cargo de esta investigación judicial. Es una verdadera vergüenza que por parte de la justicia española se dé impunidad a estos crímenes.

¿La INTERPOL puede entrar en España?

No. En principio, la INTERPOL va a detenerlos en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. Como sucedió cuando Garzón dictó las órdenes de detención respecto de los genocidas argentinos, son las autoridades españolas las que tendrían que proceder al arresto.

España no ha colaborado por ahora.

Sí. Hasta ahora, la jueza había enviado dos comisiones rogatorias que merecieron por parte de la Fiscalía General del Estado español una contestación negativa a sus peticiones, así que es previsible que esto por ahora no funcione. Pero esto va a ir creciendo cada vez más, y no hay que descartar que alguno sea detenido y juzgado en Argentina. Es importante enfatizar que a estas imputaciones van a seguir otras.

Pero la jueza accedió a cuatro imputaciones de las nueve que ustedes solicitaron. 

Sí, están pendientes las de tres ex ministros franquistas (José Utrera Molina, suegro del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez) y dos ex jueces (Rafael Gómez Chaparro Aguado y Jesús Cejas Mohedano).

¿Qué da a entender eso?

La resolución de la jueza nada dice respecto de las otras cinco imputaciones, pero creemos que en cualquier momento puede resolver acerca de ellas. Nosotros vamos a presentar nuevos escritos de procesamientos, porque se han sumado más víctimas y cada vez hay más denuncias y más pruebas.

El dictamen de Servini de Cubría es extenso. ¿Qué abarca?

Por un lado, la resolución es una historia de todo lo que ha venido sucediendo desde el 14 de abril de 2010, cuando comenzó la causa. Por otra parte, se citan los informes de Amnistía Internacional, de la sección española para el derecho internacional de los derechos humanos, de juristas argentinos, y además, sentencias dictadas por tribunales argentinos, por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y por tribunales internacionales, que fundamentan por qué Argentina tiene competencia para juzgar al franquismo. Al reafirmarse la jurisdicción argentina, se deja la puerta abierta a nuevas imputaciones.

¿Qué dice la resolución sobre los querellantes?

Con precisión, destaca quiénes han presentado sus testimonios para que estas órdenes de imputación se hayan producido.

Habrá quien piense que los acusados son ya muy mayores y no podrá hacerse justicia con la mayoría.

El militar alemán Rudolf Hess murió en la cárcel de Spandau con más de 90 años. Varios criminales están siendo perseguidos en este momento y tienen más de 90 años. Billy el Niño tiene 67 años y el resto tiene poco más de 70, por lo tanto, tienen todavía una larga vida para rendir cuentas ante la Justicia.


* Entrevista aparecida el 20 de septiembre de 2013 en el diario español Público.

viernes, 31 de mayo de 2013

Entrevista a Garzón: “La situación judicial en España es muy peligrosa”



Baltasar Garzón.En una entrevista en exclusiva, el juez Baltasar Garzón se refirió a la causa de investigación abierta en Argentina por los crímenes franquistas, y a los retos de la Justicia ante la crisis en España. El exmagistrado de la Audiencia Nacional encaró también aspectos controvertidos de su trayectoria profesional, y además expuso su visión de lo que significa participar en política.


-        ¿Cómo fue su intervención ante el juzgado que instruye la causa sobre los crímenes del franquismo?

-        Comparecí no sólo porque soy funcionario argentino en ejercicio, sino también por el deber de colaboración con la Justicia. Expuse cómo está la situación en España, y afirmé que no hay ninguna investigación sobre los crímenes franquistas, salvo una de la Audiencia de Barcelona en relación a un ataque de la aviación italiana considerado como crimen de guerra. Hay otra causa sobre niños sustraídos en clínicas pero que no incluye a los 30.000 niños que fueron robados a sus familias republicanas y dados en adopción. Por supuesto, tampoco se está indagando sobre los desaparecidos, que constituyeron el núcleo principal de la investigación que yo mismo inicié en España.

-        ¿Qué trascendencia puede tener este proceso abierto en Argentina?

-        Es de una importancia absoluta porque es el último reducto que le queda a las víctimas del franquismo, una vez que el Tribunal Supremo cerró toda posibilidad de investigar esos crímenes en marzo de 2012. La prueba es que las acciones posteriores en los juzgados no han llegado a ningún término. Me han dicho las víctimas que los jueces ni siquiera se personan en las exhumaciones. 

-        ¿No están obligados a presentarse?

-        Según ellos, en algún caso no. Sé lo que me cuentan las víctimas, que ya no se produce ni siquiera esa presencia.

-        ¿Cómo va evolucionando la causa en Argentina?

-        Tienen dificultades porque la documentación española tarda en llegar. También tienen pendiente la declaración de varias víctimas en España, que ya ha sido intentada en dos ocasiones, pero este lunes me comunicaron que la declaración de las víctimas ha quedado por fin desbloqueada. No le podría decir en qué plazo puede haber una resolución, pero sin lugar a dudas tiene que haberla. Sobre todo después de mi comparecencia, se puso de manifiesto que el juzgado de Argentina tiene que tomar una decisión.

-        ¿Ya se han confirmado las videoconferencias de las víctimas que están en España con la jueza María Servini de Cubría, que instruye el caso?

-        Eso se me dijo tras mi intervención: que había luz verde para practicar esas declaraciones en el consulado argentino en España.



-        He tenido la suerte de estar al frente de importantes investigaciones, y eso me ha permitido contribuir en la defensa de las víctimas de forma universal. Los casos de Argentina y de Chile me cambiaron la vida por un contacto con las víctimas que fue intenso y permanente. Haber tenido la oportunidad de investigar el franquismo, o intentar hacerlo, aun cuando me haya traído tantos quebraderos de cabeza, me ha permitido ayudar a las víctimas. También he estado cerca de ellas al contribuir a la lucha contra el terrorismo de España durante 24 años, a la lucha contra ETA y otras organizaciones terroristas.
-      ¿Cree que las autoridades españolas están intentando obstruir la investigación argentina?

-        Está claro que se suspendieron las comparecencias. Se publicó que había alguna obstaculización pero no está claro que haya sido así. En todo caso, la prueba del algodón llegará cuando tengan que contestar una petición de cooperación judicial internacional o cuando se les pida apoyo para realizar esas diligencias. Si no hay incidencia, podremos decir que no están colaborando. No tendrían que tener ningún inconveniente porque las investigaciones en España están cerradas.

-        Dadas las dificultades que usted tuvo para investigar los crímenes franquistas en España, ¿no considera que las autoridades españolas intentarán impedir la de aquí se lleva a cabo?
-        Espero que no. En todo caso, no tienen vía para hacerlo porque el consulado y la embajada son territorio argentino.

-        Pero el embajador argentino de Madrid llegó a pedir a la jueza que suspendiera las videoconferencias.

-        Desconozco cuál fue la razón de esa suspensión. No me consta que fueran autoridades españolas. Sí me consta esa declaración del embajador con la jueza. Y también me consta que él acaba de informar de que ya no hay obstáculo para realizar esas diligencias.

Investigar en España

-        ¿Cree que en España será posible algún día juzgar el franquismo?

-        ¿Penalmente?

-        .

Baltasar Garzón, el pasado lunes 27 de mayo de 2013, durante una rueda de prensa en la sede del Archivo Nacional de la Memoria en Buenos Aires.-        No creo. El Tribunal Supremo ha sido brutalmente claro. La aspiración en este momento debe ser la de formar una comisión de la verdad. Cuanto más pronto mejor, porque las víctimas directas están falleciendo y se nos acaba el tiempo. En el ámbito civil, serían necesarias iniciativas de reclamación, reparación e indemnizaciones, y en el ámbito contencioso administrativo, la aplicación y desarrollo de la Ley de Memoria Histórica, que cita la posibilidad de otro tipo de acciones judiciales. Por tanto, si la opción penal está cerrada en España, tenemos que esperar a lo que suceda en Argentina. En el Tribunal Europeo de Derechos humanos han rechazado algunas iniciativas en ese sentido, pero siempre puede haber una decisión política para que se abra esa posibilidad a través de la ley correspondiente.

-        ¿Es probable esa decisión política?

-        No, falta absoluta voluntad. Los responsables y la clase política española no quieren ni oír hablar de eso. El PP no votó a favor de la así llamada Ley de Memoria Histórica. En el ámbito de la comisión de la verdad estamos trabajando para que en su momento esa ley sea posible. Es necesaria. Ahí los ciudadanos pueden conseguir el impulso legislativo a través de la acumulación de 500.000 firmas. Y si no, hay otros mecanismos a través de comisiones en las comunidades autónomas o con fórmulas de justicia transicional y restaurativa, que son las que se están intentando.

-        Pongamos que se reúnen ese medio millón de firmas.

-        La respuesta en este momento del Parlamento sería “no”. Pero como esperamos no sólo 500.000 firmas, sino muchas más, algún partido político tendría que asumir ese compromiso. Y en todo caso, los ciudadanos podemos y tenemos la obligación de que eso se produzca.

-        ¿Cree que en España podría suceder lo que ocurrió aquí en Argentina, en donde se están juzgando los crímenes de su propia dictadura (1976-1983)?

-        Nunca se podría decir que no pueda suceder, pero la situación es diferente. Hay mucho más tiempo de por medio, hay menos fuerzas del movimiento asociativo y de derechos humanos. Pero la voluntad de la Justicia puede ser obtenida como en su momento se obtuvo aquí. Después de que España iniciara esas investigaciones sobre la dictadura argentina, cuando aquí no se podía hacer, es verdad que hubo un impulso político de Néstor Kirchner a través del poder ejecutivo que fue seguido por el legislativo y finalmente por el judicial, declarando la nulidad de las leyes de impunidad. 

-        ¿En España se puede producir esa evolución?

-        Yo espero que sí. Los movimientos de víctimas y organismos de derechos humanos estamos haciendo lo imposible por motivar la voluntad de quienes tienen que tomar esa decisión, y hay fórmulas para conseguirlo, y hay políticos que están comprometidos con eso y tienen que demostrarlo. A partir de ahí, si la opción es proponer una ley, apoyemos a aquellos que desde la política están diciendo que lo van a hacer. 

-        ¿Como quiénes?

-        Hay movimientos sociales, plataformas y algún partidos que están posicionados, como Izquierda Unida, Izquierda Abierta, y Equo. Los grandes partidos, desde luego, no. Pero eso es un problema para todos y sobre todo, un problema de conciencia para ellos, porque el planteamiento sobre la transición se quedó viejo, y se ha demostrado que no ha sido bueno en muchos ámbitos. 

-        ¿En el de la impunidad, por ejemplo?

-        En ese aspecto ha sido nefasta, porque ha demostrado que queda abierta esa herida, un abismo derivado de las acciones delictivas del propio sistema del régimen franquista al que nunca se le ha dado respuesta. Nadie ha pedido perdón en España desde los ámbitos oficiales. Nadie se ha preocupado del amparo de las víctimas hasta la ley de 2006 [de la Memoria Histórica] en la medida en que lo hace. Nadie ha propiciado la acción de la Justicia. La ley de Amnistía ni siquiera se ocupó de este tema. Hay un déficit social e institucional muy importante y las víctimas han tenido máximas dificultades, exceptuando el apoyo de algunas comunidades autónomas y a nivel local. Esto parece inverosímil después de tantos años. Todavía hay gente, más de 70 años después, cuyo comentario más favorable es “están bien muertos, están bien enterrados, y no nos interesa”. Eso es muy duro para las víctimas.

-        ¿Fue buena la Ley de Amnistía de 1977?

-        Fue buena para los casos en los que se pensó. Pero para los crímenes franquistas no se pensó en ningún momento, ni se debatió, ni se discutió.

-        ¿Fue buena como instrumento de engranaje para la transición?

-        La Ley de Amnistía fue para las víctimas, no para los victimarios, salvo para algunos en el ámbito del terrorismo. El resto eran líderes sindicales y políticos que habían sido condenados por el Tribunal de Orden Público. ¿A qué general, político o personaje de una organización paramilitar se le aplicó esa ley? A ninguno. Ni se planteó. No deja de ser un sarcarmo que se diga que hay una Ley de Amnistía en España.

-        ¿Podría llegar a ser declarada insconstitucional?

-        Creo que no. La Ley de Amnistía no obstaculiza la investigación de los crímenes franquistas porque ninguna normativa, y la jurisprudencia nacional e internacional es muy clara al respecto, puede aplicarse a crímenes de lesa humanidad, de genocidio o de crímenes de guerra. Una de las últimas sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos referida a las masacres del Mozote en El Salvador, de diciembre de 2012, es absolutamente clara. Dice: “una ley de amnistía no puede impedir la investigación efectiva de los hechos”. Es un derecho absoluto de las víctimas. Por eso la Ley de Amnistía española no es incompatible, porque además los crímenes se siguieron cometiendo como delitos permanentes. No fue así interpretado por el Tribunal Supremo, habida cuenta de que me abrieron un procedimiento penal, me imputaron, me sometieron a juicio oral y luego me absolvieron, como era evidente. A lo mejor había que preguntarse por qué razón se inició ese procedimiento, se avanzó con toda clase de irregularidades en la instrucción con el juez Luciano Varela, hasta que finalmente llegó la absolución.

-        ¿Valió para algo?

-        Sí, para algo fundamental. Para que por una vez, y ante el Tribunal Supremo, las víctimas tuvieran voz y le dijeran a un tribunal judicial lo que había pasado con sus seres queridos, y así hablaran de la represión y de los crímenes de los que habían sido objeto. El proceso también sirvió para escenificar la impunidad.

-        ¿Esperaba, entonces, su absolución en la causa que le abrieron por investigar el franquismo?

-        Era evidente. No había ningún motivo para la condena, como tampoco la hubo para el caso Gürtel.

-        ¿La condena en esa causa no la esperaba?

-        Ésa sí. Por eso se antepusieron los juicios, se cambiaron, se retrasaron. Todo estaba perfectamente adecuado para lo que tenía que suceder. Se creó el delito para la condena. En el caso del franquismo, era demasiado brutal que hubiera una condena para quien había intentado investigarlo.

-        ¿Se utilizó el caso Gürtel de tapadera?

-        No. Hubo tres causas sincronizadas, actuando como una especie de orquesta bien armonizada, con espacios,  silencios, avances, adelantos. Creo que la mejor muestra es lo que aconteció, y ahí está todo dicho. En el momento en el que me condenaron en la causa Gürtel, el 9 de febrero de 2012, se archivó la causa que me abrieron por las conferencias en Estados Unidos, y me absolvieron en la del franquismo. 

-        En el último programa televisivo de Salvados, el juez Javier Gómez Bermúez dijo que consideraba su condena justa, pero que al mismo tiempo lo habría indultado. ¿Cuál es su opinión?

-        Es una afirmación que él sabrá por qué la hace, pero de todo lo que ocurrió en ese caso y a la vista del juicio que se celebró, no se puede hablar de justicia en una condena cuando se prescindió de todo el contenido del juicio oral y cuando se creó un delito inexistente en España. No es que yo quiera que se extienda a otros, pero mis medidas fueron ratificadas por el juez que me sustituyó, y ampliadas. Sin embargo, nadie le abrió un procedimiento. Y los fiscales fueron contestes conmigo y pidieron la continuación del proceso, y tampoco fueron molestados. ¿Por qué a mí? ¿Por qué, cuando se habían adoptado todas las medidas para proteger, y por qué el material que se obtuvo ni siquiera se utilizó? Espero que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos pueda decir algo. 

-        ¿Y en cuanto a su comentario sobre el indulto?

-        La organización Medel, que aglutina a 15.000 jueces y fiscales en toda Europa, pidió mi indulto hace ya casi un año, pero el trámite está paralizado en el Ministerio de Justicia. Tampoco me preocupa demasiado, porque mi trabajo lo sigo haciendo en el área de los derechos humanos. Si Gómez Bermúdez opina que se tiene que conceder el indulto, es su opinión. Yo no me siento necesitado de él porque no tengo conciencia de haber cometido un hecho delictivo.

-        ¿Qué opina de este juez?

-        Me merece el máximo respeto. Que tengamos posiciones discrepantes en algún punto no quiere decir que no le reconozca como profesional de la Justicia. La labor que hizo en el juicio de los atentados terroristas del 11-M fue muy meritorio.

-        ¿Y cuál es su parecer sobre Fernando Grande-Marlaska, actual presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional?

-        Lo mismo, es un buen profesional. Mi relación con él es correcta.


Los desafíos de la Justicia española

-        ¿Cree que la judicatura en España es una de las instituciones más limpias del país?

-        Creo que es una institución en la que la independencia está bien arraigada, pero que debe de cambiar en muchas de sus estructuras. Debemos avanzar hacia un sistema en el que el fiscal sea el que dirija la investigación en el ámbito penal. Debe cambiarse el modelo del Consejo del Poder Judicial. Debe haber más participación de los ciudadanos en el mismo y en el control y dirección de la Justicia. Más transparencia, más gestión desde fuera de la gestión judicial, rendición de cuentas, consejos de participación ciudadanos, implicación de estos en la lucha contra la corrupción, y todo ello en un poder judicial cuya independencia e imparcialidad esté garantizada.

-        ¿Cuál es el mayor problema de la Justicia en España en este contexto de crisis?

-        Que no se dispone de los medios necesarios y de la voluntad para combatir la criminalidad económica y la corrupción. Y que algunas formaciones políticas ejercen demasiada presión contra algunos jueces que están investigando la corrupción. Es muy peligrosa la situación en España, porque los jueces tienen que tener garantizada su independencia, y los fiscales, la posibilidad de actuar. Cuando desde el Gobierno o desde una formación política se incide permanentemente en escrachar a los jueces o fiscales que investigan la corrupción, se hace muy difícil. 

-        ¿Su caso es un ejemplo?

-        Cuando se inició la investigación de Gürtel, todo el PP y los círculos mediáticos de su entorno salieron en tromba contra mí. Luego ha habido declaraciones que demuestran que se intentó hacer lo mismo con el juez siguiente, y el fiscal del caso Arena dijo públicamente ante el tribunal que juzgaba ese caso que el PP estaba presionando a los fiscales que investigaban los casos de corrupción. Lo grave es que no se proteja la independencia de los jueces para investigar esos temas, porque ello impide la regeneración del propio sistema democrático, sobre todo cuando se refiere a casos de corrupción política. A eso se suma la investigación en el ámbito económico y financiero que afecta a entidades bancarias, y a temas específicos como las acciones preferentes. La respuesta de los ciudadanos tiene que ser inmediata y eficaz, porque el perjuicio es irreparable.

-        ¿La Justicia tiene ahora más frentes abiertos de los que puede cubrir?

-        Cuando la crisis económica aflora, y se ven actividades que exceden lo que es legal, y productos financieros que son posibles estafas o delitos societarios, la Justicia tiene que responder. Y si no lo hiciera, sería muy grave. Más cuando el mecanismo diseñado ante las hipotecas no establece ningún sistema de protección de los afectados, cuando ves que los desahucios injustos, aunque pueden ser formalmente legales, no reciben ningún tratamiento por parte de la clase política y tiene que haber varios suicidios para que se pongan en marcha esos mecanismos. La gente empieza a preguntarse entonces qué hacen las instituciones que, atentas a la formalidad y a sus propios problemas, no protegen a los ciudadanos. Se presentan muchos recursos ante la Justicia porque están fallando otros ámbitos en ese equilibrio de poderes. Al acudir a los jueces de forma masiva, se pueden bloquear los procedimientos. Si a ello le añades la presión mediática, institucional y de corporaciones que pueden verse afectadas, la situación es bastante peligrosa.

-        ¿Cómo se ejerce esa presión?

-        Habría que preguntarle a ellos. Otra cosa es que tú te dejes presionar. Pero no es algo difícil de comprobar: sistemáticos ataques sin ningún fundamento a jueces y fiscales que están investigando; permanentes acusaciones contra los mismos. Las descalificaciones de las investigaciones hace que los jueces y fiscales se sientan presionados como personas humanas que son. Hay una obligación proteger esa esfera, y las instituciones tienen la obligación de respetar y de propiciar esas investigaciones. No pueden partir de decir: “esto no tiene nada que ver con nosotros, esto es muy liviano” o “estos papeles no valen porque son fotocopias”. Tiene que haber una actitud proactiva. Si hay una acusación muy fuerte, como es en el caso Gürtel, lo que hay que hacer es colaborar al máximo.

-        ¿Debemos esperar la ayuda de la UE?
 
-        El Tribunal de Justicia de Luxemburgo emitió una resolución en la que hacía referencia, tras un recurso interpuesto por un juez de Barcelona, a que no estaba garantizado el derecho de defensa ante los desahucios, y exigía que fuera así. También ayuda la posición de los jueces de El País Vasco y de otros lugares. Esa actitud más abierta y masiva de los jueces ha conseguido que se defienda lo que es un clarísimo atropello a las personas y a la dignidad humana mediante unas escrituras de hipotecas que son leoninas y unos interesas abusivos que se concretan en la pérdida del bien y en la persecución de la persona incluso después de la pérdida de ese bien. Ahí la Justicia ha intervenido, como también en las preferentes. Son muchos miles de millones de euros los que se han volatilizado.


Intervención política


-        Una de las soluciones que ha mencionado es la de incidir en la política.

-        Los partidos políticos tienen que tener claro que aunque les afecte, como estructura tienen que estar a favor de las investigaciones y no de su obstaculización. Son personas jurídicas especiales que tienen un plus de transmisión ética hacia los ciudadanos porque los representan. No pueden ser oscuros, tienen que ser abiertos aunque alguno de sus representantes pueda estar implicado. Si eso no se hace así, todo se desnaturaliza.

-        ¿Hay algún partido político con el que se sienta más afín?

-        No, yo siempre he sido independiente. Mi ideología se enmarca en el marco de la izquierda progresista que aboga por un Estado de bienestar, por un nuevo enfoque en la distribución de la riqueza, por la desaparición de tantas diferencias sociales, por una mayor participación directa de los ciudadanos en la política, por el control de las instituciones, por su transparencia, por un contrato electoral claro de los políticos con los ciudadanos, y por una verticalidad mucho más directa del ciudadano con los partidos.

-        ¿Qué partido se acercaría más a eso?

-        Hay más iniciativas en el área de la plataforma de la izquierda que en el centro derecha. Se puede conseguir una posición muy abierta en la que se integren ideologías progresistas. Hay que prestar mucha atención a la propia estructuración social de los movimientos que se están produciendo, sobre todo después del 15-M, en España y en el mundo. Hay formas diferentes de hacer política pero es necesario que se produzcan y que la gente se comprometa.

-        ¿Usted se presentaría en la lista de algún partido?

-        No, la participación política no implica ir las listas. Ése es uno de los paradigmas que hay que quebrantar. En España se dice “participo en política” y la pregunta a continuación es: “¿y con qué partido vas, en qué posición, en qué lista?” No voy en ninguna, sólo quiero que las cosas cambien. Hay mucha gente que como yo piensa que ya es el momento, y que ya está bien.

-        Así que no se metería en una lista.

-        No. Puedo apoyar algunas opciones. Quien haga ese contrato electoral con los ciudadanos, tenga un decálogo y unas posiciones establecidas, y se comprometa de forma activa firmándolo con los ciudadanos, sí, contará con mi ayuda y con la de muchos otros. Se sorprendería de cuánta gente hay.

-        ¿Por qué llegó a incorporarse al PSOE entre 1993 y 1994?

-        Me incorporé como independiente a las listas del PSOE. Nunca tuve el carnet de ningún partido, ni lo voy a tener. Mi compromiso fue claro con el ex presidente Felipe González y con los ciudadanos. Yo me creo los programas electorales y las promesas que se hacen durante la campaña electoral. Eso es lo que procuré cumplir cuando estuve. Cuando no fue posible, presenté mi dimisión expresando por qué razón no podía continuar. Se me pidió seguir porque ya mejoraría la situación, pero dije que no, porque si no se puede o no se quiere cumplir con los ciudadanos hay que reconocerlo, y que sea otro el que tome el testigo y siga adelante. Ya sabe que después se contaron muchas historias, pero la prueba es que hoy no estoy en ningún partido ni tengo aspiración a ningún cargo. Lo que hay que defender son las ideas y transmitir a quienes quieran seguirlas esa posición. Además, las luchas internas y cuchilladas que se pegan unos a otros no me interesan. Eso no es política, aunque sea la que muchos practican porque creen que es la única que se puede practicar.

-        Al respecto, el ex vicepresidente Alfonso Guerra acaba de publicar el tercer tomo de sus memorias y le ha acusado de pedir en aquella época su sueldo en negro.

-        Recuerdo que cuando nos incorporarnos el juez Ventura Pérez Mariño y yo por fuera de las estructuras del PSOE, el partido nos facilitó una oficina electoral que estaba cerca de la calle Ávila en Madrid, y nos dio una cantidad para gastos electorales que creo recordar eran unas 300.000-400.000 pesetas. Con eso estuvimos trabajando en la campaña electoral. En 1995 salió alguna información contra mí, al hilo de la investigación de los GAL, sobre que se habían cobrado fondos reservados. Lo que hice en ese momento fue denunciar esos hechos ante el Fiscal General del Estado para que los investigara, por si eran hechos delictivos, para que procediera contra quienes hubieran usado esos fondos o cualesquiera otros. Me temo que esa parte no va a aparecer en el libro del señor Guerra, lo que deja mucho que desear. Yo hablo con documentos y no con diarrea mental, como algunos hacen.


Retrospectiva de una trayectoria

-        ¿De qué aspecto de su carrera se siente más orgulloso?

Baltasar Garzón posa después de la entrevista.-        De haber sido coherente con mis posiciones y mis convicciones. Siempre he entendido la profesión judicial como una entrega y de servicio público a los ciudadanos, y también como una defensa clara a las víctimas. He procurado aplicar la Justicia por y para el pueblo. Puede parecer una afirmación muy elemental, pero a veces lo más elemental es lo real. Yo me he creído que el juez tiene la obligación de proteger a los ciudadanos y dar todo lo que tiene de sí. Por tanto, sí me considero satisfecho de mi profesión en todos los ámbitos.

-        ¿En alguno en particular?


-        Sobre las críticas que recibió desde algunos ámbitos vascos por su actuación en ese sentido, ¿cómo lo juzga ahora?

-        Lo tengo muy claro y lo dejé expresado en mis resoluciones, las cuales pueden ser acertadas o no. En todo caso, están los tribunales para confirmarlas o revocarlas. Siempre busqué la investigación de un delito, no de un entorno que no tuviera nada que ver ni con una ideología ni con una tendencia. 

-        ¿Por qué ordenó el cierre del diario Egin?

-        Fue con base a unos indicios sólidos desde mi punto de vista, como después se comprobó. La extensión que se dice al ataque de la cultura vasca yo no la veo, porque se investigó el entorno en tanto formaba parte integrante de la misma estructura de ETA. No se me ocurrió indagar a Bildu o a otras estructuras que después el Tribunal Constitucional dijo que no tenían nada que ver. Cuando tuve que investigar a Batasuna, lo hice porque había elementos claramente establecidos que la vinculaban como parte integrante de ETA, y lo mismo con Acción Nacionalista Vasca (ANV). Así ha sido reconocido por el Tribunal Superior y por el Tribunal de Estrasburgo. Hubo prudencia, aunque si lo sometes a consideración de los afectados, muchos de ellos discreparán.

-        ¿Hay algún aspecto de su trayectoria del que se sienta menos orgulloso?

-        De las veces que me haya podido equivocar, produciendo perjuicio a las personas. 

-        ¿Algo en concreto?

-        No, lo digo en carácter general, porque las medidas que he tomado siempre he procurado que fueran prudentes y racionalmente defendibles y condenadas. Ha habido ocasiones en que después mi decisión no ha sido confirmada por un tribunal superior y ese perjuicio que se ha podido producir a mí me afecta, porque es un tiempo y son unas condiciones que han podido causar daños. De eso no me puedo sentir contento.

-        ¿Querría volver a ejercer como juez en España tras los 11 años de inhabilitación a los que fue condenado?

-        Yo sigo siendo juez, siempre he querido serlo. Cuando llegue ese momento, tomaré posesión. Otra cosa es que siga ejerciendo.


* Entrevista publicada el 30 de mayo en tres partes en el diario español Público.

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