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martes, 28 de octubre de 2025

ANÁLISIS - Milei sale reforzado en legislativas de Argentina de cara al segundo tramo de su gestión

 


El contundente triunfo del presidente argentino, Javier Milei, en las elecciones legislativas nacionales del domingo sorprendió a analistas y consultoras, que buscan entender el significado del respaldo de votantes de todo el país al partido oficialista, La Libertad Avanza (ultraderecha), a pesar de la situación económica y los escándalos políticos que afectan al Gobierno.

El lema electoral del mandatario argentino logró el 40,7 por ciento de los votos a nivel nacional y se impuso en 15 de las 24 jurisdicciones del país. Descolocado quedó el peronismo con su principal sigla, Fuerza Patria, al ubicarse casi seis puntos porcentuales por debajo del oficialismo.

Las elecciones que ponían en juego la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados (127) y un tercio de los del Senado en representación de ocho distritos (27), hicieron algo más que castigar a la principal fuerza de la oposición: legitimaron al Gobierno de Milei de cara a la segunda mitad de su mandato, que comenzó hace casi dos años.

FUERZA NACIONAL

Luego de las elecciones, la Libertad Avanza pasa de tener 37 a 93 diputados en la cámara baja y amplía de 6 a 13 sus bancas en el Senado. Aunque no ha conseguido mayoría propia en ninguno de los dos cuerpos, el oficialismo queda en una posición más cómoda para negociar con otros bloques, impulsar las reformas que busca –una laboral y otra impositiva– y blindar los vetos presidenciales ante propuestas de la oposición en el Congreso.

Tras reconocer que no había anticipado esta victoria del presidente argentino, el politólogo Javier Cachés, director de investigación en la consultora Opina Argentina, ponderó –en entrevista con la Agencia Sputnik– que el desempeño del Gobierno es "muy bueno" si se compara con otras elecciones intermedias; más aún cuando desde hacía unos meses se había observado un deterioro en el "humor social" , atribuido a la ralentización de la economía y los escándalos de corrupción que alteraron la campaña.

La victoria de Milei constituye, "desde 2001, el segundo mejor resultado de un Gobierno después del 42 por ciento de apoyo que obtuvo el expresidente Mauricio Macri (2015-2019) en las legislativas generales de 2017", comparó el especialista.

"Es más llamativo aún porque, a diferencia de Macri, que no hizo un ajuste significativo en sus dos primeros años de gestión, este Gobierno ha pasado una motosierra en distintos sectores de la sociedad", valoró.

La misma observación esbozó el politólogo Facundo Cruz, coordinador general del Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al destacar que el presidente consigue los mismos escaños que logró Macri en 2017, pese a que ahora prevalece "una peor percepción social sobre la economía, sobre todo respecto a la futura".

En este nuevo escenario, "La Libertad Avanza queda confirmada como una fuerza nacional, extendida, con apoyos en jurisdicciones clave y crecimiento en otros distritos donde le había costado hacer pie, como La Pampa (centro) y Misiones (noreste)", señaló a Sputnik este investigador y especialista en procesos electorales.

El estupor que predomina entre los especialistas se acrecienta con el resultado en la provincia de Buenos Aires (este), donde el Gobierno nacional quedó medio punto porcentual por encima de Fuerza Patria, la misma fuerza que hace mes y medio, en el mismo distrito, sacó una ventaja de más de 13 puntos a La Libertad Avanza de la mano del gobernador peronista Axel Kicillof.

"La provincia de Buenos Aires muestra que el salto de la participación electoral terminó beneficiando al oficialismo, que capturó votos que en la elección provincial pasada optaron por fuerzas más locales y seccionales. Mientras que en esta última elección legislativa sí logró capitalizar y absorber el voto no peronista", reflexionó Cruz.

INFLACIÓN Y EXTREMOS

La proeza que le permitió al presidente Milei ser validado en la mayor parte del país tiene al menos tres explicaciones.

La principal de ellas tiene que ver con la contención del aumento de precios, el principal trauma de los argentinos en los últimos años.

"Milei ascendió al poder con el mandato principal de bajar la inflación. Y eso, en líneas generales, se ha cumplido: pasamos de dos dígitos mensuales a un 2 por ciento de inflación, que para un país normal es un número altísimo, pero para Argentina, comparado con años recientes, es un número más que positivo", razonó el politólogo.

En tanto, la reactivación del miedo al kirchnerismo, la fuerza que gobernó con los expresidentes Néstor Kirchner (2003-2007), Cristina Fernández (2007-2015) y Alberto Fernández (2019-2023) también ha sido decisiva, aun cuando Fernández, su principal líder, se halle en prisión domiciliaria por corrupción y haya sido inhabilitada a ejercer cargos públicos de por vida.

Fuerza Patria, el sello con el que competía en varias provincias el kirchnerismo, retuvo los 46 diputados que ponía en juego y logró en total 98 escaños, mientras que en el Senado perdió seis y retuvo 24.

"El Gobierno apeló de forma más explícita al miedo, al empoderamiento del kirchnerismo, relacionado con regímenes de alta inflación, de descontrol de presupuesto público, de desmanejo de la inseguridad", resumió el analista.

Según Cachés, para gran parte del electorado la identidad "antikirchnerista" es todavía muy fuerte "aunque Cristina esté presa".

En tercer lugar, planteó el investigador, el presidente recibió un claro voto de confianza, señal de que "expresa algo diferente a toda la clase política tradicional, más allá de los dirigentes que lo rodean".

"Representa un punto de ruptura con todo lo que había antes. Entonces el apoyo al presidente es una manera de sostener el rumbo de cambio, con una idea de que para sus votantes, Milei todavía representa la esperanza de un cambio, la promesa de un futuro venturoso, en un intento por ver el fruto de los sacrificios que se han hecho estos dos años", calibró por su parte Cruz.

NUEVA CONFIGURACIÓN

El menú político no entusiasmó a todos los votantes: la asistencia a las urnas en estas elecciones, del 67,9 por ciento, ha sido la más baja desde el regreso de la democracia, en 1983.

Los legisladores electos en los comicios asumirán a partir del 10 de diciembre, en un escenario en el que quedan desdibujados los gobernadores, seis de los cuales impulsaron un nuevo bloque parlamentario llamado Provincias Unidas, que obtuvo ocho escaños en Diputados.

"Los gobernadores que representan provincialismos, y que se presentaban como una nueva opción de centro a nivel nacional, perdieron en sus distritos contra La Libertad Avanza, y aquellos que no formaron parte y jugaron por su cuenta, también perdieron", resumió Cruz.

"Vamos a volver a una lógica en la que el Gobierno puede negociar con los gobernadores mano a mano, uno a uno, y no enfrentar un bloque homogéneo, sólido y consolidado", dijo.

La polarización que dominó en la campaña caló entre los votantes y desvirtuó la oferta del bloque de los gobernadores, coincidió Cachés.

"Vemos otra vez la muerte de esta oferta de avenida del medio, que cae subsumida ante la lógica polarizadora de dos bandos con identidades fuertes", puntualizó.

Los 31 puntos a nivel nacional que logró Fuerza Patria, en tanto, son un llamado de atención para el kirchnerismo, pues este resultado "desnuda el déficit de liderazgos en el que está metido, con una Cristina que solo representa una minoría muy intensa, sin que haya nada por afuera de ese liderazgo que pueda ampliar la representación en el electorado peronista", consideró el consultor.

El desconcierto por el sentido del voto en estas elecciones muestra un escenario cambiante en el que las lógicas que parecían existir quedan difuminadas.

Milei ha vuelto a sorprender electoralmente a los analistas, como lo hizo en las presidenciales de 2023. Ante los resultados, las categorías para analizar el problema quedaron desactualizadas. Los centros de formación de opinión, en tanto, no han logrado anticipar correctamente el fenómeno y parecen haber estado mirando para otro lado.

Ante una oposición que no supo reaccionar a tiempo y le ha brindado espacio para actuar, el presidente Milei ahora tiene tiempo para rearmar sus fuerzas en el Congreso e impulsar sus proyectos pendientes.

 

* Análisis publicado el 27 de octubre de 2025 en la Agencia Sputnik. 

martes, 27 de octubre de 2020

Néstor Kirchner, el hombre que cambió el paradigma de la política argentina

 Argentina conmemora este martes el décimo aniversario del fallecimiento del expresidente que gobernó entre 2003 y 2007 y que todavía hoy destila una gran influencia sobre el devenir del país.

 


Fue un gran conspirador”. Así definió el expresidente venezolano Hugo Chávez a Néstor Kirchner al desvelar una de las grandes anécdotas que brindó en noviembre de 2005 la IV Cumbre de las Américas, cuando el entonces presidente George W. Bush llegó a la ciudad bonaerense de Mar del Plata para intentar imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un tratado que pretendía reducir las barreras proteccionistas de los países latinoamericanos.

Éramos un grupito como de tres mosqueteros contra un batallón que dirigía Bush. Teníamos que parar el ALCA y enterrarlo en Mar del Plata. Y hay un momento en que Néstor me dice: 'Hugo, ven acá, vamos a derrotar a esta gente por cansancio. Cuando yo necesite que tú hables y hables para cansarlo, te doy la palabra sin que tú lo pidas'”. Chávez accedió. “Me la dio como tres veces. Y yo habla y habla, media hora, una hora. Cuando yo hablaba, Bush se paraba (levantaba), no le gustaba oírme. Y lo fuimos cansando y los derrotamos”.

A diez años de su muerte Néstor Kirchner todavía proyecta su influencia sobre Argentina. Sigue siendo la figura que ordena la política, tanto para los que están a favor como para los que se posicionan en contra. Su legado es tan influyente que el que fuera jefe de gabinete durante su Gobierno es el actual presidente, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue quien gobernó durante dos mandatos consecutivos al término de su gestión (2007-2015).

Vaivenes políticos

El politólogo Nicolás Tereschuk, autor del libro “La calesita argentina” en la que explora la repetición de los ciclos políticos, sostiene que con su irrupción en la vida pública Néstor Kirchner llevó a que el país se recuperara de la última gran crisis política, económica e institucional como fue la que se precipitó a finales de 2001.

“Kirchner recuperó la autoridad presidencial que se había perdido y la autoestima nacional, corroída en ese momento, en un contexto en el que fue protagonista con otros Gobiernos de un giro hacia la izquierda dentro de la región”, explica Tereschuk, actual director general de Relaciones Parlamentarias en la Jefatura de Gabinete de Ministros.

El Gobierno de Kirchner instauró el ciclo de crecimiento más prolongado e inclusivo que vivió Argentina en su historia reciente. “Después de mucha inestabilidad, bajaron los índices de pobreza y en parte bajó el principal problema de la región, que es la desigualdad, hasta que tras la crisis de 2008-2009 la región entró en problemas políticos y económicos e irrumpieron Gobiernos de signos diferentes. Pero no hubo un giro completo hacia la izquierda y luego hacia la derecha”, arguye el analista.

Peso presidencial

En la coyuntura que le tocó vivir, Néstor Kirchner representó un liderazgo sudamericano paradigmático.

“Vivimos en una región que, salvo en contados casos, tiene instituciones que son bastante débiles y fluctuantes y no tienen estabilidad para darle un riel a la acción de los distintos actores políticos”, razona Tereschuk. “En esta dinámica las normas y leyes son lábiles, se cambian a menudo o no se aplican tal y como están escritas. Es así que el liderazgo presidencial cobra un rol muy importante para estabilizar el sistema. Si un presidente sudamericano no logra concentrar una serie de recursos, bien puede tener tal crisis que termine antes”.

Así le pasó al argentino Fernando De la Rúa (1999-2001), a la brasileña Dilma Rousseff (2011-2016), al peruano Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) o al paraguayo Fernando Lugo (2008-2012).

Cuando Kirchner llegó al poder provenía de una provincia periférica (Santa Cruz, al sur), tenía contados recursos, no era líder de su propio partido, y desde un comienzo tuvo que enfrentar índices económicos y sociales deplorables. Sin embargo fue ganando peso, en un contexto internacional favorable, hasta consagrar su éxito político y convertirse en el líder político que fue.

El legado del expresidente es positivo no sólo por el impacto de sus iniciativas, sino porque extendió los límites en el terreno de la política, a juicio del politólogo argentino. “El país pudo definir sus orientaciones en el terreno económico sin la tutela que en ese momento tenía el Fondo Monetario Internacional”, resalta. “Puso las bases para ampliar los presupuestos educativos y de ciencia y tecnología pensando que en Argentina la investigación debía tener una relevancia. Alentó los cuadros técnicos y políticos, fortaleció los lazos con los países de la región y no sólo con los desarrollados, y buscó un mejor posicionamiento regional”.

Si Kirchner contribuyó o no a la polarización política existente en Argentina da para pensar. “Probablemente la polarización siempre existió y en algunos momentos estuvo más solapada que en otros”, admite Tereschuk. “Kirchner fue una forma de expresión de algo que existía y estaba tapado. Argentina venía de otro extremo, donde la polarización parecía no existir, pero había una desafección política en la que los ciudadanos pidieron que se vayan todos. Hay que ver si lo contrario de la polarización es el consenso o lo contrario es la desafección”, concluye.

Con la desaparición de Néstor Kirchner, Argentina incursionó en un nuevo rumbo en el que todavía predominan las incógnitas. Inmersa de nuevo en una crisis económica, en la nación prevalecen las desavenencias sobre el diagnóstico y las soluciones. No hay garantías ni certezas, pero sí el consenso de que este político, cuyo fallecimiento a los 60 años conmocionó al país en un día que había sido declarado festivo para realizar el censo nacional, consiguió mejorar la calidad de vida de los argentinos, una constatación que puede admitirse al margen de las pasiones que contribuyen a la efervescencia política de este país.


* Artículo aparecido el 27 de octubre de 2020 en el diario Público de España.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

El peronismo vuelve al poder en Argentina con Alberto Fernández de presidente

Alberto Fernández es desde este martes el noveno presidente que tiene Argentina desde el regreso de la democracia en 1983, y el sexto peronista que asume como jefe de Estado tras finalizar la última dictadura cívico-militar (1976-1983). El nuevo titular del Poder Ejecutivo, cuyo mandato se extenderá por los próximos cuatro años, llega al Gobierno en un momento de recesión económica, con una pobreza que supera el 40% y con una deuda externa que bloquea cualquier posibilidad de buscar financiamiento en el exterior.

Tras jurar su cargo este martes ante los diputados y senadores que integraban la Asamblea Legislativa y recibir los atributos presidenciales de su antecesor, Mauricio Macri, el flamante mandatario ha marcado un eje claro de su gestión. La primera reunión de su Ejecutivo será para implementar un Plan integral contra el Hambre a fin de aliviar la situación de vulnerabilidad que afecta a 15 millones de habitantes.

“El cooperativismo y la agricultura familiar serán actores centrales en esa política”, adelantó Fernández. A través de un Consejo Federal que integrarán todos los sectores de la sociedad civil, la iniciativa del nuevo Gobierno plantea la entrega de una tarjeta alimentaria para dos millones de habitantes que comenzará a entregarse a madres embarazadas o que tengan a su cargo menores hasta seis años.

El nuevo jefe de Estado también hizo un llamado a todos los sectores para “la puesta en marcha de un conjunto de acuerdos básicos de solidaridad en la emergencia” que permitan reactivar la economía, en recesión desde mediados de 2018. “Hasta eliminar el hambre, le pediremos mayor esfuerzo solidario a quien tenga más capacidad de darlo”, advirtió. “Comenzar por los últimos, para llegar a todos”.

Como ya señaló en otras oportunidades, Alberto Fernández confirmó que mientras el país no crezca, no habrá pago a los acreedores externos, entre quienes se encuentra el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prestó al país sudamericano 44.000 millones de dólares en el último año y medio.
Prueba de ello es la designación de su ministro de Economía, Martín Guzmán, un académico de 37 años profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York y colaborador del Premio Nobel de Economía en 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz. El economista apuesta por postergar al menos dos años el pago de los intereses de deuda y alargar los plazos de vencimiento del capital de esos compromisos a través de un acuerdo con los prestamistas.

“La deuda externa en relación al PIB está en su peor momento desde 2004. (…) El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de la capacidad para hacerlo”, observó Fernández durante su primer discurso como presidente al advertir que la administración de Macri dejó al país “en una situación de virtual default”.

La gestión anterior ha provocado la mayor inflación que recuerda el país en los últimos 28 años, y la tasa de desempleo es la más elevada desde 2006, destacó Fernández durante su disertación en el Congreso. Desde 2015 cerraron 20.000 empresas y se destruyeron 141.000 puestos de trabajo privado. La pobreza y la indigencia llegó a sus peores registros desde 2008, añadió. “Detrás de estos terroríficos números, hay seres humanos con expectativas diezmadas”, expresó.

Intervención en inteligencia

Uno de los anuncios más inesperados del jefe de Estado fue el que se refirió a la reforma del sistema de Justicia y a la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Cuando el gobernante advirtió que no sólo dejarán de ser secretos los fondos reservados que la institución tenía ahora a su disposición, sino que serán direccionados al Plan contra el Hambre, fue ovacionado por buena parte de los legisladores que lo escuchaban. “Nunca más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia; nunca más a una Justicia contaminada por operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos”, clamó.

Ya por la noche, mientras un festival con músicos argentinos amenizaba el ambiente en la emblemática Plaza de Mayo de Buenos Aires, frente a la sede del Ejecutivo, miles de personas saludaron al nuevo presidente y a la vicepresidenta, la senadora y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), quien reclamó a su compañero que confíe en el pueblo porque sus integrantes “nunca traicionan, son los más leales, y sólo piden que los defiendan y representen”.

Con esta fiesta popular terminó un día de celebración para el Gobierno que comienza y cuyos primeros 100 días serán claves. No sólo porque es el período de gracia que se concede a cualquier Ejecutivo, sino porque durante este tiempo debe conseguir, al menos, una tregua con los tenedores de la deuda argentina a la espera de que sus medidas económicas alivien las urgencias sociales que tiene el país.

* Artículo publicado en el diario español Público

lunes, 28 de octubre de 2019

El peronismo vuelve al poder en Argentina de la mano de Alberto Fernández


El líder opositor redujo la ventaja que logró hace dos meses en las elecciones primarias pero consiguió destronar en primera vuelta al presidente Mauricio Macri en su intento de ser reelecto por otros cuatro años.



Argentina ha puesto punto final a la gestión del presidente Mauricio Macri con las elecciones generales que se han celebrado el domingo en todo el país. El dirigente peronista Alberto Fernández, que compitió con la expresidenta y senadora Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) como compañera de fórmula, se ha convertido en presidente electo al obtener más del 48 % de los votos.

Con una participación que superó el 80 % en un país de 44,9 millones de habitantes, el líder de la alianza opositora Frente de Todos obtuvo 12,4 millones de sufragios, mientras que el presidente Mauricio Macri, referente del espacio Juntos por el Cambio, recibió dos millones menos de apoyos.

Tras una campaña electoral muy polarizada, el actual mandatario mejoró su desempeño con respecto a las elecciones primarias del 11 de agosto, cuando el binomio Fernández se impuso por más de 15 puntos porcentuales de diferencia.

En esta oportunidad, Macri y su candidato a vice, el senador peronista Miguel Ángel Pichetto, recortaron la ventaja a la mitad al alcanzar más de 2,3 millones de nuevos votos, mientras que el peronismo aglutinado en el Frente de Todos sumó sólo 267.700.

Pese a mejorar su desempeño, el oficialismo no pudo retener la principal provincia del país, Buenos Aires, donde vive casi el 40 % de la población. La actual gobernadora, María Eugenia Vidal, perdió con el 37,3 % de las papeletas frente al respaldo del 52,2 % que sacó el exministro de Economía Axel Kicillof, un porcentaje similar al que consiguió Fernández en este distrito.

La ciudad de Buenos Aires, en cambio, continuará como bastión macrista al conseguir su reelección el delfín del mandatario, Horacio Rodríguez Larreta, que en 2015 sucedió al actual presidente al frente de la alcaldía.

La segunda provincia de Argentina en importancia por la que el oficialismo no oculta su predilección, Córdoba (centro), otorgó a Macri más de 30 puntos de ventaja sobre Alberto Fernández. El gobernante también fue el más votado en otras cuatro provincias: Entre Ríos (este), Mendoza (oeste), Santa Fe (centro-este), y San Luis (centro). Fernández conquistó las otras 17 jurisdicciones del país.

En estas elecciones también se renovaban la mitad de los escaños en la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas del Senado. El peronismo logró lo que no tuvo el actual Gobierno en esta legislatura: mayoría propia en la Cámara Alta, que será presidida por Cristina Fernández. No será así en la Cámara Baja, donde las dos fuerzas principales están prácticamente empatadas.

Lo que viene

En un gesto de responsabilidad institucional ante la grave crisis económica y social que atraviesa el país, Mauricio Macri reconoció enseguida la victoria de Alberto Fernández y lo invitó a desayunar este lunes en la sede del Ejecutivo, la Casa Rosada, para facilitar la transición de cara al 10 de diciembre, cuando las nuevas autoridades tomarán posesión de su cargo.

Los dos dirigentes intentan así evitar que el país se vea envuelto en una nueva zozobra financiera cuando comiencen a operar los mercados. Tras las elecciones primarias que tuvieron lugar hace casi tres meses, el peso argentino se depreció en sólo una semana 23,3 %, lo que a continuación encareció los bienes y servicios en una nación que ya arrastra una inflación interanual del 53,5 %.

Atento a esto, el Banco Central anunció a medianoche que hasta diciembre las personas físicas sólo podrán adquirir 200 dólares mensuales si tienen cuenta bancaria, y 100 dólares si pretenden adquirir la divisa en efectivo. Hasta ahora regía un límite de compra de 10.0000 dólares por mes, entre otras restricciones que, por ejemplo, obligan a pesificar el cobro de servicios en la moneda estadounidense.

La necesidad de alcanzar consensos se pone a prueba ante una recesión económica que ha empujado a la pobreza a cuatro millones de personas en el último año y ante el ajuste en las cuentas públicas al que obliga el Fondo Monetario Internacional, que accedió el año pasado a prestarle a Argentina el mayor crédito que ha otorgado en su historia: 56.300 millones de dólares.

Lo ha advertido la vicepresidenta electa tras conocer el triunfo de su espacio: el próximo Gobierno “va a requerir de esfuerzos inimaginables” ante una “una provincia (Buenos Aires) y un país arrasado más allá del marketing”. Lo ha reconocido también Alberto Fernández.
 
“Los tiempos que vienen no son fáciles”, admitió ante una militancia eufórica que bailaba y celebraba su victoria.

* Artículo publicado en el diario Público de España.





sábado, 17 de agosto de 2019

Argentina se envuelve en la incertidumbre de otro colapso económico

Las elecciones primarias del pasado domingo en las que el presidente Mauricio Macri fue derrotado por un amplio margen dieron paso a una semana turbulenta que ha llevado al Gobierno a reaccionar con medidas paliativas contrarias a su sesgo ideológico.


Los argentinos echan cuentas. Faltan diez semanas para las elecciones generales y seis más para que concluya la actual legislatura del presidente Mauricio Macri. Una vida, si se toma en perspectiva la vertiginosa semana que acaba de concluir y que invita a pensar en qué centro de gravitación particular se mueve Argentina para que una ciudadanía habituada a las crisis se haya visto a las puertas de un nuevo descalabro.

La actual coyuntura se desencadenó tras las elecciones primarias del pasado domingo, en las que la fórmula opositora Frente de Todos, liderada por el peronista Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), sacó más de 15 puntos de ventaja a la alianza oficialista Juntos por el Cambio con la que Macri aspira a la reelección por otros cuatro años.

Ninguna encuesta había previsto que los Fernández fueran a imponerse por una abrumadora diferencia por sobre la coalición gobernante. La conmoción que sacudió al oficialismo tomó cuerpo al día siguiente, cuando los mercados hundieron las acciones argentinas, dispararon el riesgo país de los 872 a los 1.467 puntos y depreciaron el peso argentino un 32 por ciento de un solo golpe, aunque luego se revirtiera al 19 por ciento.

En la rueda de prensa que brindó aquel lunes, un Macri desencajado atribuyó la turbulencia económica a su principal rival por considerarlo un fiel representante del kirchnerismo, la fuerza que lo precedió en el poder y gobernó durante doce años, con el fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) primero, y con Cristina Fernández (2007-2015) después.

El jefe de Estado llegó incluso a culpar al electorado por votar como lo hizo; negó que las elecciones hubieran ocurrido, puesto que no se habían elegido cargos sino candidaturas, y advirtió que la inestabilidad que volvía a sumir al país en la incertidumbre era “sólo una muestra” de lo que podía pasar si volvía el kirchnerismo.

En el margen de dos días, el peso argentino se depreció otro 14,5 por ciento y el riesgo país escaló hasta los 1.957 puntos. De nada sirvió que el mandatario emitiera el miércoles un mensaje de disculpas antes de que abriera la Bolsa de Buenos Aires y anunciara una batería de medidas económicas para amortiguar la pérdida de poder adquisitivo de la población.

Fueron momentos de congoja. El presidente apareció sin autoridad y vaciado de poder precisamente ante los mercados en los que él había depositado su confianza desde el primer minuto de su Gobierno para que Argentina tuviera en algún momento acceso al crédito y a las inversiones. Fue determinante que apareciera un Alberto Fernández conciliador que atendió la llamada telefónica del presidente y se mostró dispuesto a reunirse con él para calmar la turbulencia financiera en las postrimerías de esta semana.

Con el correr de las horas, el jefe de Estado parece haber recobrado cierta compostura al anunciar varias medidas económicas que tienen por fin paliar la subida del dólar, pues la brusca depreciación del peso argentino llevó a que en estos días los precios aumentaran un promedio del 15 por ciento.

Entre otras acciones de carácter impositivo, Macri congeló por tres meses los precios de los combustibles y eliminó hasta fin de año el IVA de diversos productos de la canasta básica, entre los que abundan los hidratos de carbono y no tanto las proteínas.

Dispuesto a no dar por perdidas sus aspiraciones electorales, Macri se ha revuelto contra los ejes que han marcado su propia gestión durante estos tres años y medio al traicionar su propia política económica, monetaria y fiscal.

El dólar, que tenía una zona de flotación delimitada con un mínimo y un máximo, sobrepasó el límite superior de 51,45 pesos argentinos sin que el Banco Central pestañeara. Pero la principal deslealtad que arrastra el Ejecutivo es con el único acreedor de Argentina. El Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó un crédito de 57.000 millones de dólares al mismo Gobierno que ahora hace saltar por los aires su compromiso de equilibrar el déficit fiscal primario.

La catarsis de paliativos económicos anunciados esta semana abrirán un agujero fiscal de unos 100.000 millones de pesos (1.560 millones de euros), según estimaciones locales, sin que el Gobierno haya previsto un aumento de los ingresos para compensar los gastos.

La debacle económica de esta semana terminó con una contracción del peso del 23,3 por ciento y un acomodamiento en los 1.658 puntos del riesgo país, que marca la sobretasa de interés que paga cada país para financiarse en el mercado internacional.

En medio de rumores sobre un eventual cambio de ministros en el Gobierno que hasta el momento no se ha concretado, este país volverá una vez más sus ojos al mercado la semana que viene para tomar el pulso a la decisión de dos calificadoras de riesgo, Fitch y Standard&Poor's, de rebajar este viernes la calificación crediticia del país.

Otro capítulo de consecuencias imprevisibles se abrirá entonces, con un Gobierno que no se reconoce a sí mismo y dentro del cual pugnan dos tensiones: el afán de controlar el descalabro económico del que pende Argentina, y la ansiedad electoralista que no da por perdida una batalla librada desde el Estado.


* Artículo publicado en el diario español Público.

lunes, 12 de agosto de 2019

Macri entierra sus aspiraciones de ser reelecto en Argentina



La alianza opositora liderada por el peronista Alberto Fernández, que lleva de candidata a vice a la expresidenta Cristina Fernández, arrolló por 15 puntos porcentuales de diferencia a la fuerza del presidente argentino en las elecciones primarias celebradas este domingo.



Sin mayor poder que la confianza que le otorgó hace unos meses la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), el abogado peronista Alberto Fernández arrasó con el 47,3 % de los votos, frente al 32,2 por ciento de los sufragios que obtuvo el actual presidente, Mauricio Macri, en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) celebradas en la víspera en todo el país.

Es decir, más de quince puntos porcentuales de diferencia consiguió la coalición opositora liderada por los Fernández, el Frente de Todos. La alianza oficialista Juntos por el Cambio sólo ganó en la provincia de Córdoba y en la capital argentina, respectivamente el segundo y el cuarto distrito más poblados del país. En los otras 22 jurisdicciones de Argentina, el rechazo al Gobierno fue incuestionable.

Tras casi cuatro años en el poder, será casi imposible que Mauricio Macri pueda revertir los más de 3,4 millones de votos que sacó de ventaja su principal adversario, quien fue jefe de gabinete en el Ejecutivo del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, y en los siete meses iniciales de la gestión de Cristina Fernández, que lo acompaña como postulante a la vicepresidencia.

A once semanas de las elecciones generales que tendrán lugar el 27 de octubre, las aspiraciones de del actual jefe de Estado de lograr un segundo mandato se han disuelto como si de un espejismo se tratase. Una vez más, ningún sondeo ni boca de urna anticipó este resultado traumático e inesperado para el oficialismo en este país de 44,3 millones de habitantes.

Las encuestas menospreciaron el impacto de la recesión económica que padece Argentina desde hace un año, lo que llevó al Gobierno a ponerse en las manos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para pedir un préstamo de 57.000 millones de dólares, el mayor crédito que ha otorgado el organismo multilateral en toda su historia.

El presidente Macri, con 60 años, ha recibido un castigo abrumador en una nación que tiene en la pobreza a 13,8 millones de personas, equivalentes al 34,1 % de la población, un porcentaje que un año atrás era del 25,5 por ciento. En paralelo, la indigencia trepó del 4,9 por ciento al 7,9 por ciento entre el primer trimestre de 2018 y el de 2019.

Cuando asumió al frente del Gobierno, Macri pidió ser juzgado por su capacidad para reducir la pobreza. Durante su gestión, el mandatario se mostró más preocupado por equilibrar el déficit fiscal y por realizar un ajuste económico, tal y como sugería el FMI, mientras una inflación desbocada llegaba al 55,8 % interanual y el endeudamiento externo escalaba hasta arañar el 90 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El mandatario ha sido derrotado hasta en la provincia de Buenos Aires, la más importante y poblada del país, donde vive casi el 37 por ciento de los habitantes. En esta jurisdicción, clave en cualquier proceso electoral, su batacazo fue aún más doloroso, al perder por 20 puntos de diferencia. La joya del Gobierno macrista y actual gobernadora de este distrito, María Eugenia Vidal, perdió con el 32,6 % de los votos frente al 49,2 % que alcanzó el candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof.

Peronismo imbatible

La fórmula Fernández-Fernández ha conseguido así una victoria estrepitosa. En un país tan polarizado como lo es Argentina, Cristina Fernández pensó que una fórmula electoral liderada por un perfil más moderado podría espantar menos votos que una encabezada por ella.

Quizás por eso la actual senadora, que gobernó durante dos legislaturas consecutivas antes de que Macri la reemplazase en el Poder Ejecutivo, se escabulló de la primera línea política y designó como candidato a presidente a Alberto Fernández.

Esa decisión, anunciada hace sólo tres meses, dejó atónito al país, pues su exjefe de gabinete no tenía peso electoral propio. Durante toda la campaña electoral, de hecho, este abogado de 60 años fue interpelado hasta el cansancio por el distanciamiento que lo mantuvo alejado de Cristina Fernández durante los últimos diez años y por las críticas acérrimas que dedicó a la segunda administración de su ahora candidata a vicepresidenta.

Las PASO, instauradas en 2009 durante el Gobierno de la exmandataria, fueron concebidas en su origen como una instancia electoral previa a las elecciones generales para que dirigentes dentro de una misma alianza política dirimieran en internas su liderazgo.

En la práctica, estos comicios sólo retiraron de la disputa electoral a cuatro de las diez agrupaciones que no llegaron al 1,5 por ciento de los votos necesarios para poder presentarse a los comicios de octubre.

En las próximas elecciones no sólo se elegirán a los representantes del Poder Ejecutivo, sino que además se renueva la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas del Senado.

Con toda probabilidad, Mauricio Macri será el primer presidente no peronista en concluir su mandato en el contexto de un proceso democrático. A raíz de la reforma constitucional de 1994 que permite la reelección, el jefe de Estado también se convertirá, con la misma certeza, en el primer mandatario de la historia argentina en naufragar en su intento de revalidar su gestión.

* Artículo publicado  en el diario Público de España el 12 de agosto de 2019.

lunes, 20 de mayo de 2019

Cristina Fernández sorprende a Argentina al postularse a la vicepresidencia


La exmandataria y actual senadora altera el escenario político al anunciar su decisión de ocupar el segundo lugar de la fórmula que encabezará su exjefe de gabinete Alberto Fernández en las elecciones presidenciales de octubre.

Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández (Foto de archivo)
 
La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) logró desconcertar este sábado a un país acostumbrado a los eventos políticos inesperados. Cuando se especulaba si se presentaría a las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre o si renunciaría a todo tipo de candidatura, la senadora desveló que su apuesta electoral será la vicepresidencia de una fórmula liderada por Alberto Fernández, hombre de confianza del fallecido expresidente Néstor Kirchner, que lo tuvo como jefe de gabinete durante los cuatro años que duró su Gobierno (2003-2007).
Ese principio siempre remanido y repetido y tantas veces incumplido del peronismo de: 'Primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres', bueno… Es hora de hacerlo realidad de una vez por todas. No solo con palabras, sino también con los hechos y, sobre todo, las conductas”, explicó la exjefa de Estado en un mensaje de voz de casi trece minutos difundido en las redes sociales.

Debido a la actual gestión del presidente Mauricio Macri, que atraviesa su cuarto y último año de mandato, “nunca (hubo) tantos y tantas durmiendo en la calle; nunca tantos y tantas con problemas de comida; nunca tantos y tantas desesperados llorando frente a una factura impagable de luz o de gas”, sostuvo.

La legisladora hizo especial énfasis en la deuda externa en dólares contraída durante los últimos tres años, que “es más grande que la que Néstor recibió defaulteada”. Con un agravante: “casi el 40% es con el Fondo Monetario Internacional”, observó. Ante este panorama, es preciso anteponer “los nombres y las ubicaciones personales al desafío de construir una coalición electoral no sólo capaz de resultar triunfante en las próximas elecciones, sino también que aquello por lo que se convoca a la sociedad pueda ser cumplido”.

Cuando esta semana Fernández de Kirchner acudió por primera vez desde 2003 a un encuentro del Partido Justicialista, la histórica formación peronista de Argentina, ya advirtió que era necesario una coalición de Gobierno que superara la electoral. En ese contexto, la expresidenta se puso a disposición para integrar esa iniciativa “en el lugar que sea", según confirmaron a Público fuentes de la exmandataria en ese momento.

Un operador político hacia la presidencia

Al comenzar su Gobierno en 2007, la entones mandataria mantuvo al frente de la jefatura de gabinete a Alberto Fernández, un peronista que siempre estuvo más abocado al armado político que a la disputa por los cargos públicos y que, sin embargo, apenas resistió seis meses más en su puesto. El fiel escudero de Néstor dimitió después del conflicto del Ejecutivo con el sector agropecuario tras su intento de aumentar los impuestos a las exportaciones. Sólo tiempo después, este hombre, que hoy tiene 60 años, desvelaría sus desavenencias con la exjefa de Estado al punto de ser uno de sus principales críticos, sobre todo con su segunda legislatura, entre 2011 y 2015.

La dirigente opositora con mayor intención de voto en las encuestas electorales, con un caudal incluso mayor que el de Mauricio Macri, es también consciente de que dentro de una sociedad polarizada genera aversión en una franja considerable de la ciudadanía. Para superar esa brecha confía en Alberto Fernández, con el que estuvo peleada durante una década. El exjefe de gabinete, que ayudó a gestar el kirchnerismo como fuerza nacional, vuelve ahora para intentar ampliar una alianza que había quedado limitada a sus adeptos más acérrimos.

La fórmula Fernández-Fernández establece así una nueva estrategia al tratar de seducir al electorado que se sitúa en el centro y que no se siente identificado con la denominada grieta que polariza entre Macri y su predecesora.

El momento elegido por la expresidenta para sacudir el tablero político tampoco es casual, a sabiendas de un lastre que arrastra su candidatura. El próximo martes la senadora será fotografiada cuando se siente por primera vez en el banquillo de los acusados para ser juzgada por corrupción en los tribunales federales de Buenos Aires. El juicio dilucidará sus responsabilidades por el supuesto direccionamiento de la obra pública concedida al detenido empresario Lázaro Báez en la provincia de Santa Cruz (sur) durante su Gobierno. Éste será el primero de otros debates orales que afrontará la exmandataria, pero no el único, pues otras causas ya han cerrado su etapa de instrucción y han sido elevadas a juicio.

Macri descolocado

Este giro político obliga al actual presidente a meditar sus próximos pasos. Mauricio Macri, que ha manifestado su intención de revalidar su cargo en las urnas y cuya táctica electoral consistía en rivalizar con la exmandataria, descubre de repente que su principal adversaria hace exactamente lo que dentro de la coalición gobernante algunas voces disonantes le piden a él: que dé un paso al costado, lastrada como está su imagen por la crisis económica, y abra el espacio a una opción más competitiva.

Al conocer la noticia, sin embargo, el mandatario no dijo nada muy distinto de lo que ya repite como una letanía en sus actos. "Volver al pasado sería autodestruirnos", dijo, un mensaje en el que reincidieron con variaciones monocordes otros funcionarios de su administración.

Del otro lado, un peronista que había anunciado su intención de postularse este año a la jefatura de Estado, el exgobernador de Buenos Aires Felipe Solá, celebró la decisión de la expresidenta. Otro de los precandidatos presidenciales para los comicios de octubre, Sergio Massa, reconoció su respeto por la figura de Alberto Fernández, que fue su jefe de campaña cuando en 2015 compitió contra Macri y contra el candidato designado por la entonces mandataria para sucederla en el cargo, Daniel Scioli.

Todavía faltan cinco meses para las elecciones, y eso es mucho tiempo en Argentina. Éste es un país testigo de algunos cambios que se producen de manera vertiginosa y de otras vicisitudes que tardan más en aparecer en el horizonte. Sí es evidente que la próxima administración tendrá por delante una situación económica y social nada amable de gestionar, con recursos económicos limitados, y dependiente de una coyuntura internacional impredecible.

* Artículo publicado el sábado 18 de mayo en el diario español Público.

jueves, 21 de marzo de 2019

Los silencios y los enigmas que rodean la muerte del fiscal Nisman

El fiscal responsable de investigar el atentado de la mutual judía AMIA falleció hace más de cuatro años sin que la Justicia haya podido determinar de manera fehaciente cómo perdió la vida.



El pasado lunes fue hallado sin vida Osvaldo Raffo, reconocido como una eminencia de la medicina forense en Argentina. Con más de 20.000 autopsias en su haber, el prestigioso perito concluyó en 2015 que el fiscal especial Alberto Nisman había sido asesinado. Con 88 años, fue encontrado muerto de un disparo en la cabeza en la bañera de su casa de San Martín, en la provincia de Buenos Aires.

Raffo, que vivía solo, había dejado dos notas, una para su cuidadora. “Silvia, no te asustes. No subas Sola. Dios te guarde”. El segundo escrito era para el “sr. juez”. "No soporto más los dolores que me aquejan. No se culpe a nadie de mi muerte. Dios me perdone", señalaba en la despedida que fechó el pasado domingo. La policía de la Comisaría 8ª de San Martín, interviniente en la investigación, señaló en su informe que el arma que utilizó Raffo era un revólver “presumiblemente calibre 38”.

La noticia de su presunto suicidio saltó enseguida a los medios nacionales, puesto que tras ser convocado como perito de la querella por la expareja de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, intervino en el informe que avalaba la teoría del homicidio en relación a la muerte del fiscal fallecido.

El caso, en principio, no tiene mayor trascendencia con la causa que investiga a su vez el fallecimiento de Nisman, que entre 2005 y hasta su muerte fue el responsable de la Unidad Fiscal de Investigación responsable de esclarecer el atentado de 1994 a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que causó 85 víctimas.

Cuatro días antes de morir, el 14 de enero de 2015, Nisman acusó a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner de encubrir el atentado para proteger a funcionarios iraníes acusados por la justicia argentina de estar detrás del ataque. Ese encubrimiento, según el fiscal, se había realizado a través de un Memorándum de Entendimiento firmado en 2013 con el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad, aunque el documento nunca entró en vigor porque no fue ratificado por el parlamento iraní y además fue declarado inconstitucional por la justicia argentina.

Nisman fue hallado sin vida de un tiro en la sien detrás de la puerta cerrada de su baño el 18 de enero de 2015, un día antes de que el fiscal tuviera que defender su denuncia ante el Congreso. Una autopsia realizada en 2015 por los 13 miembros del Cuerpo Médico Forense no observó indicios de la participación de una segunda o tercera persona en la muerte del fiscal, y concluyó que no había pruebas para sostener la hipótesis del homicidio.


Periplo judicial


Sin embargo, tres años después la justicia consideró probado que fue un asesinato, según defendió en junio de 2018 la Cámara Federal de Argentina, confirmando el punto de vista del juez federal encargado del caso. Julián Ercolini, nombrado por la Corte Suprema para investigar la muerte del fiscal, recibió en septiembre de 2017 un informe de Gendarmería en el cual se sostenía que Nisman fue golpeado por dos personas, drogado con ketamina y posteriormente asesinado.
Tres meses después el magistrado procesó al informático que trabajaba con Nisman, Diego Lagomarsino, como partícipe necesario de su homicidio por haberle prestado el arma con que perdió la vida, y a los cuatro policías que debían escoltar el fiscal como coautores del delito de violación de deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.
Procesado y con tobillera electrónica, Lagomarsino aguarda el juicio oral como principal sospechoso del expediente. Entre tanto, la jueza Arroyo Salgado sorprendió en diciembre del año pasado al desvincularse de la querella judicial y al desligar también a sus hijas. El cuarto aniversario del fallecimiento del fiscal, en enero de este año, se abrió paso por primera vez en medio de un inusual silencio. El principal homenaje se celebró desde Israel con la madre del fiscal, Sara Garfunkel.

Desde Argentina, sólo habló con claridad el periodista Pablo Duggan, autor del libro ¿Quién mató a Nisman?. “Nadie, en 4 años de investigación, ha podido demostrar cómo alguien pudo entrar a un departamento cerrado por dentro”, sostuvo en una entrevista reciente en radio Del Plata. “Nadie puede explicar cómo entraron al edificio, después al departamento y por último, cómo hicieron para dejar el cuerpo de Nisman obstaculizando por dentro la entrada del baño. 'Estoy hecho mierda', le dijo el propio Nisman a su exmujer unos momentos antes del suicidio".

Sí, Nisman se quitó la vida víctima de su propia paranoia, afirma Duggan. "'Nisman era un empleado del (espía) Jaime Stiusso, que siempre manejó la causa AMIA a su gusto, para complacer al Estado de Israel y a la derecha norteamericana. Lo que quería Stiusso era utilizar la denuncia una vez que Cristina se fuera del poder. Stiusso no quería denunciarla mientras estuviera en el Gobierno. Stiusso se enojó con Nisman porque se cortó solo con la denuncia. Y no lo atendió nunca más a Nisman", sostiene.

La denuncia de Nisman contra la expresidenta también tuvo su propio trajín judicial pero hoy es la base de una causa contra Fernández de Kirchner por encubrimiento que lleva adelante el juez federal Claudio Bonadío, y que ya ha sido elevada a juicio oral.

Este magistrado, conocido por su ensañamiento contra la exjefa de Estado, ha emitido hasta el momento cinco procesamientos con pedidos de prisión preventiva contra Fernández de Kirchner, que está protegida por sus fueros parlamentarios como senadora. En un escenario que tiene por contexto un país con una inflación del 51 % interanual y una crisis económica que tiene a uno de cada tres argentinos sumidos en la pobreza, la exmandataria no ha dejado entrever todavía si se presentará a las elecciones presidenciales del 27 de octubre.


* Artículo aparecido el 20 de marzo en el diario español Público.

martes, 24 de octubre de 2017

Macri logra un triunfo contundente en las elecciones legislativas de Argentina

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha reforzado de manera inédita su capital político tras las elecciones parlamentarias que se celebraron este domingo en todo el territorio. El respaldo ha sido contundente en las cinco jurisdicciones más relevantes, y ha superado el número de votos que obtuvo en las elecciones primarias hace apenas dos meses.



Con el 40 % de los sufragios a nivel nacional, el jefe de Estado ha reafirmado como principal fuerza del país a la alianza con la que llegó al Gobierno, Cambiemos. Arrasa en la capital argentina con más de la mitad de los votos y gana cómodo en las principales provincias de la nación: Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

La coalición oficialista pierde terreno en dos de las diez jurisdicciones que había conquistado en las elecciones primarias del 13 de agosto, pero extiende su influencia sobre otras cinco. En total, trece de los 24 distritos del país revalidan la gestión del Gobierno. De de los casi 33 millones de argentinos que fueron a votar, 10 lo hicieron por Cambiemos.

Aunque también ha sumado votos con respecto a las elecciones primarias, el desempeño de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, senadora electa en la provincia de Buenos Aires, se ha deslucido ante la victoria por cuatro puntos de diferencia que sacó su rival, el oficialista Esteban Bullrich.

Macri ha conseguido la que probablemente sea una de sus mayores satisfacciones: revertir los 20.000 votos de ventaja con los que la exmandataria aventajó en las elecciones primarias al candidato del Gobierno y asegurarse dos de los tres senadores que ponía en juego este distrito, en el que vive el 38 % del padrón electoral.

“No alcanzó para superar a nuestros adversarios”, reconoció Fernández de Kirchner ante sus simpatizantes tras conocer los resultados. “Pero el resto de la fuerzas opositoras no han podido resistir el avance del oficialismo y nosotros hemos crecido”, afirmó.

Tras gobernar durante dos períodos consecutivos entre 2007 y 2015, la expresidenta aspira a que su nuevo frente, Unidad Ciudadana, aglutine un peronismo disgregado que ahora ha quedado aún más debilitado tras esta jornada electoral.

Dominio sobre el peronismo

En el norte del país, Macri ha conseguido perforar el dominio histórico del peronismo en las provincias de Salta y Chaco, además de asegurarse las jurisdicciones de Corrientes y Jujuy.

Su alianza gobernante también ha triunfado en otros distritos con gobernadores peronistas, como Entre Ríos (este), La Rioja (oeste), y Santa Cruz (sur), cuna del kirchnerismo desde que en 1991 fuera elegido como mandatario provincial el expresidente fallecido Néstor Kirchner (2003-2007).

Cambiemos se abre paso en otras dos provincias en manos opositoras: Santa Fe (centro), la tercera provincia del país gobernada por el socialismo, y Neuquén, al suroeste, cuya administración local controla el conservador Movimiento Popular Neuquino desde que se fundó hace 56 años.
Pese a estos resultados, el oficialismo no tendrá mayoría en ninguna de las dos Cámaras del Congreso, porque estas elecciones sólo renuevan 24 de los 72 asientos del Senado y 127 de las 257 bancas de Diputados.

Cuando asuman en diciembre los nuevos legisladores, Cambiemos seguirá siendo primera la primera minoría en la Cámara Baja con 21 diputados más, mientras que en la Alta acorta distancias con el peronismo al aumentar de 17 a 26 su número de bancas.

Mención aparte merece el histórico resultado del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), la cuarta fuerza más votada a nivel nacional con el 6,7 por ciento de los sufragios, más de 1,6 millones de votos que superan los conseguidos por dos peronistas que se veían presidenciables: el diputado Sergio Massa, líder de la tercera fuerza en Diputados, y el exministro Florencio Randazzo.

Perspectivas de Macri

Tras dos años de gestión, y a punto de alcanzar la mitad de la legislatura, Macri se convertirá muy probablemente en el primer presidente no peronista en completar su mandato en diciembre de 2019.

Sin avances sólidos en materia económica, aunque con una pequeña recuperación en relación a 2016, el Gobierno parece haber convencido a buena parte del electorado de que el país arrastraba con la gestión anterior un desorden que era necesario encauzar.

En una sociedad muy polarizada, el oficialismo ha vuelto a seducir a un sector que aborrece a la expresidenta, y a otro segmento de la población que tiene la expectativa de que Argentina necesita reordenar la economía con varios ajustes antes de comenzar a crecer.

Pero el apoyo en estas elecciones dejan a Macri posicionado para un horizonte más ambicioso: el de su reelección por cuatro años más a partir de 2019, una idea que hasta el momento había sido esbozada muy tímidamente y que ahora cobrará vigor ante un escenario en el que no están previstas nuevas convocatorias electorales.

 * Artículo aparecido en el diario español Público el 23 de octubre de 2017.

domingo, 22 de octubre de 2017

Argentina afronta elecciones conmocionada por la muerte de Santiago Maldonado

Argentina transitaba un preludio de campaña muy tranquilo en la antesala de las elecciones parlamentarias de este domingo. A dos años de llegar al poder, ninguna encuesta oscurecía las perspectivas ganadoras del Gobierno de Mauricio Macri. 


Varios factores han posicionado mejor al oficialismo, según explica a Público el politólogo Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría. “Tiene el Gobierno nacional, el de la provincia de Buenos Aires y una acumulación de poder que le permite utilizar la obra pública como caudal político y anunciar medidas de corte populista como los créditos Argenta”, destinados para los sectores con menos ingresos. Ante un peronismo dividido en diversos partidos, el Ejecutivo de Macri también presume de una mejora en los indicadores económicos y sociales. 

En la provincia de Buenos Aires, “donde se define la elección, no llega este efecto, pero existe la expectativa de que las cosas pueden mejorar”, reflexiona el analista. En el ecuador de su gestión, el oficialismo se mostraba confiado de conquistar este distrito, el más importante del país. Las encuestas, siempre cuestionadas, le otorgaban una ventaja de entre 6 y 2 puntos, pese a que se presenta como principal referente de la oposición la expresidenta y candidata a senadora Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). 

Tras dos años alejada de la primera línea política, la exmandataria no parecía ser depositaria de grandes esperanzas. En las elecciones primarias que tuvieron lugar hace dos meses para elegir a los postulantes a estos comicios, ganó por apenas 20.000 votos al candidato del Gobierno, el exministro de Educación Esteban Bullrich.

Aparición de Maldonado


La campaña se trastocó cuando el martes fue hallado un cadáver en el río Chubut, en la zona donde había desaparecido hacía casi tres meses Santiago Maldonado, un joven artesano de la provincia de Buenos Aires. Se lo había visto por última vez durante una protesta indígena. Junto a Maldonado, un grupo de
mapuches de la comunidad Pu Lof se manifestaba en un corte de carretera cuando intervino por orden judicial la Gendarmería para desalojar la protesta.

En un operativo posterior, esta fuerza federal ingresó sin una orden de allanamiento en un predio que reivindica este pueblo originario de Argentina por considerarlo un terreno ancestral, y que fue comprado en la década de los 90 por el empresario italiano Luciano Benetton, el mayor propietario extranjero de tierras argentinas. El diseñador de moda posee casi 900.000 hectáreas en tres provincias de la Patagonia, una superficie más grande que toda la comunidad de Madrid. La accidentada investigación judicial que rastreaba el paradero de Maldonado quedó caratulada como “desaparición forzada”. La resonancia de estapalabra en Argentina tiene un amplio eco en la sociedad porque remite a los horrores de la última dictadura cívico militar (1976-1983), que causó 30.000 desaparecidos. 

Al menos un testigo mapuche aseguró que había visto cómo la Gendarmería se llevaba al joven. Todas las sospechas se centraron en esta fuerza federal, que ha sido respaldada en todo momento por su máxima responsable, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, hoy recluida en el silencio. 

Ante el hallazgo del cadáver, Argentina quedó en vilo. Faltaban cinco días para las elecciones parlamentarias. A partir de ese momento, todos los partidos
cancelaron sus campañas electorales. Descolocados, el presidente Macri y la mayoría de sus funcionarios mantuvieron el sigilo.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, que no se presenta a las elecciones pero que llevó el peso de la campaña oficialista sobre sus hombros, deslizó tímidamente que el hallazgo en plena semana electoral era “raro”, según opinaba “la gente”. Las principales críticas, sin embargo, se dirigieron contra la candidata del Gobierno a la Cámara de Diputados por la ciudad de Buenos Aires, Elisa Carrió. Envalentonada por un apoyo electoral de casi el 50 % en la capital argentina, según había comprobado en las elecciones primarias del 13 de agosto, la legisladora había asegurado en los últimos días que Maldonado podía estar en Chile, y que le iban a tener que pedir perdón cuando esto se demostrara, entre otros exabruptos que sentaron mal en la sociedad argentina.

Reacciones y desenlace

Tres días se mantuvo en suspenso la incógnita de quién era el cadáver encontrado en el sur. El cuerpo fue trasladado hasta la capital argentina en un operativo sin precedentes, resguardado por fuerzas policiales y filmado en todo momento para evitar sospechas de manipulación. El juez federal a cargo de la investigación, Gustavo Lleral, quiso brindarle las mayores garantías a una familia que el martes había permanecido durante siete horas al lado del cadáver, y que venía atravesando un calvario por la falta de colaboración del Gobierno y por la actitud del primer juez responsable de la pesquisa, Guido Otranto, el mismo que había ordenado actuar contra la comunidad mapuche con la que estaba el joven, y que finalmente fue removido por falta de imparcialidad.
Este viernes, finalmente, la familia del joven confirmó la identidad del cadáver hallado en el río. "Pudimos mirar el cuerpo, lo que reconocimos fueron los tatuajes de Santiago”, anunció su hermano, Sergio Maldonado.

La conmoción fue brutal. Una muchedumbre se movilizó de manera espontánea hasta la morgue judicial donde tenía lugar la autopsia, mientras Sergio  Maldonado se cruzaba en los canales de televisión con el ministro de Justicia, Germán Garavano, y acusaba al presidente Macri de “hipócrita” por haber llamado a su madre para darle el pésame a dos días de las elecciones, cuando durante todo ese tiempo el Gobierno había evitado referirse a este asunto, salvo para deslindarse, sobre todo al principio, de cualquier responsabilidad. A última hora del viernes, el juez Lleral anunció que el cuerpo no presentaba lesiones, según todos los peritos que participaban en la autopsia. "Que no haya lesiones desmiente muchos testimonios y abre otras hipótesis", salió a contestar un aliviado ministro de Justicia.

Esas afirmaciones “son prematuras, desinterpretan al juez e intentan un recorte intencionado, oportunista y con objetivos mezquinos” aclaró en un comunicado posterior la familia de Maldonado. “La declaración no descarta que Santiago haya sido víctima de un accionar violento que desencadenó su muerte, por lo que debemos continuar esperando los resultados concluyentes de los peritos”.

Es imponderable cómo este asunto puede influir en el resultado electoral de este domingo, reconoce Rosendo Fraga. “Puede hacerlo, porque cambió el eje de la agenda política", sentencia el analista político. "El Gobierno debe ahora evitar errores, como el que cometió José María Aznar una década atrás, cuando frente al sangriento atentado de Atocha del terrorismo fundamentalista, acusó a ETA por el mismo y ello le costó la elección a su partido”.

Artículo aparecido en el diario español Público el 22 de octubre de 2017.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

"Conquistas sociales de los Kirchner no cambiaron la matriz de Argentina"

Los Gobiernos argentinos del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa Cristina Fernández (2007-2015) materializaron conquistas sociales pero no transformaron la matriz económica del país, dijeron a Sputnik dos activistas que protagonizaron la agenda de cambio en esos años.


"Hubo algunos avances, sobre todo de derechos civiles y mejoras en cuestiones económicas, pero a nivel general hubo un sostenimiento de la estructura económica en la que se mantuvo la diferencia salarial entre ricos y pobres", dijo Magdalena Roggi, del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD).

El MPLD es una organización nacional de izquierda que trabaja desde hace 20 años en los territorios más pobres de Argentina.

Cuando asumió en 2003, Kirchner recibió un país convulsionado por la crisis en todos los órdenes que había estallado en 2001, con el colapso de la economía y el hundimiento del 54% de la población bajo el umbral de la pobreza.
 "El kirchnerismo vino a dar respuesta estatal a esa crisis", afirmó Roggi, "aunque entendemos que los gobiernos de Néstor y Cristina formaron parte de un proceso general de América Latina de avance de las luchas sociales y de la necesidad de los Estados de dar respuesta a ese reclamo".
Cifras
La disminución de la pobreza y la creación de empleo fueron dos logros que reivindica el kirchnerismo.

Pese a la falta de cifras oficiales confiables, tras la intervención gubernamental del organismo nacional estadístico en 2007, hay consenso en que la pobreza y la indigencia disminuyeron entre 2003 y 2011, para revelar una leve tendencia ascendente desde entonces.

El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina de la Central de Trabajadores de Argentina calculó que en 2003 la pobreza ya en retroceso afectaba a 49,7% de la población, mientras que en 2015 se ubicaba en 19,7%.

El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina realiza otro análisis, que toma en cuenta un contexto de progresiva inflación, para observar que 2011 terminó con una pobreza del 24,7%, mientras que en 2015 se llegaba a 29% de pobres. El desempleo, por otro lado, fue del 5,9% en el tercer trimestre de 2015 según estadísticas oficiales, cuando en 2003 superaba el 17%.
Pero desde 2011 se venía reduciendo la población económicamente activa, con un estancamiento del empleo privado. "El modelo económico solo benefició a algunos y no a las mayorías, aunque hubiera algunas mejorías en términos de consumo que se vieron a través de los planes sociales que brindó el Gobierno", dijo Roggi, del MPLD.
 ¿Cuestión de matices?
En la primera década del siglo XXI, Argentina se asemejó más a un país como Brasil, "donde se forzó un capitalismo de Estado, hubo poca participación popular en las calles y poca construcción de organización popular en los pueblos desde los Gobiernos", reflexionó Roggi.

n su opinión, las administraciones progresistas de Bolivia, Venezuela y Ecuador fueron diferentes en un comienzo de la experiencia argentina.

En esos países "los procesos populares construyeron escenarios más amplios y combativos, y se profundizaron más las construcciones de expresión popular y de autogobierno que en Brasil y Argentina", añadió.
Si algo tuvieron en común esas gestiones fue una disputa con algunos poderes centrales "a partir de la cual se intentaron crear herramientas estatales como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que difieren del tono del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y la OEA (Organización de los Estados Americanos)", concluyó la militante.
Un análisis más severo ofreció el artista y psicólogo social Alberto Sava, fundador del Frente de Artistas del Borda, el hospital psiquiátrico más importante de Argentina.

"Si bien los gobiernos de los Kirchner tuvieron un lineamiento socialista, establecieron un doble discurso con el que coptaron a franjas importantes del pensamiento crítico de la gente y de la sociedad", consideró.

Sava admitió que tanto Kirchner como Fernández "desarrollaron algunas propuestas progresistas, sobre todo en el campo de los derechos humanos".

Entre los logros más sobresalientes de la administración de Néstor Kirchner se destaca la anulación de las leyes que garantizaban la impunidad a los responsables de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983).
El matrimonio Kirchner también "mejoró ciertos sectores de la economía que estaban paralizados, pero no tocó los intereses económicos trascendentales, como el sistema financiero, el industrial, el comercio internacional o la banca, al punto que se acrecentaron sus ganancias", prosiguió Sava, fundador y presidente también de la Red Argentina de Arte y Salud Mental.
 Toda propuesta progresista que no avanza, retrocede, según el psicólogo. Por tanto, concluyó, "la política de Kirchner trajo como consecuencia el Gobierno de Mauricio Macri".

Macri ganó las elecciones a fines del año pasado con una propuesta política de centroderecha y una plataforma económica de corte liberal.

* Análisis publicado en la agencia internacional de noticias Sputnik.

"Conquistas sociales de los Kirchner no cambiaron la matriz de Argentina"

Los Gobiernos argentinos del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa Cristina Fernández (2007-2015) materializaron conquistas sociales pero no transformaron la matriz económica del país, dijeron a Sputnik dos activistas que protagonizaron la agenda de cambio en esos años.


"Hubo algunos avances, sobre todo de derechos civiles y mejoras en cuestiones económicas, pero a nivel general hubo un sostenimiento de la estructura económica en la que se mantuvo la diferencia salarial entre ricos y pobres", dijo Magdalena Roggi, del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD).

El MPLD es una organización nacional de izquierda que trabaja desde hace 20 años en los territorios más pobres de Argentina.

Cuando asumió en 2003, Kirchner recibió un país convulsionado por la crisis en todos los órdenes que había estallado en 2001, con el colapso de la economía y el hundimiento del 54% de la población bajo el umbral de la pobreza.
 "El kirchnerismo vino a dar respuesta estatal a esa crisis", afirmó Roggi, "aunque entendemos que los gobiernos de Néstor y Cristina formaron parte de un proceso general de América Latina de avance de las luchas sociales y de la necesidad de los Estados de dar respuesta a ese reclamo".
Cifras
La disminución de la pobreza y la creación de empleo fueron dos logros que reivindica el kirchnerismo.

Pese a la falta de cifras oficiales confiables, tras la intervención gubernamental del organismo nacional estadístico en 2007, hay consenso en que la pobreza y la indigencia disminuyeron entre 2003 y 2011, para revelar una leve tendencia ascendente desde entonces.

El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina de la Central de Trabajadores de Argentina calculó que en 2003 la pobreza ya en retroceso afectaba a 49,7% de la población, mientras que en 2015 se ubicaba en 19,7%.

El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina realiza otro análisis, que toma en cuenta un contexto de progresiva inflación, para observar que 2011 terminó con una pobreza del 24,7%, mientras que en 2015 se llegaba a 29% de pobres. El desempleo, por otro lado, fue del 5,9% en el tercer trimestre de 2015 según estadísticas oficiales, cuando en 2003 superaba el 17%.
Pero desde 2011 se venía reduciendo la población económicamente activa, con un estancamiento del empleo privado. "El modelo económico solo benefició a algunos y no a las mayorías, aunque hubiera algunas mejorías en términos de consumo que se vieron a través de los planes sociales que brindó el Gobierno", dijo Roggi, del MPLD.
 ¿Cuestión de matices?
En la primera década del siglo XXI, Argentina se asemejó más a un país como Brasil, "donde se forzó un capitalismo de Estado, hubo poca participación popular en las calles y poca construcción de organización popular en los pueblos desde los Gobiernos", reflexionó Roggi.

n su opinión, las administraciones progresistas de Bolivia, Venezuela y Ecuador fueron diferentes en un comienzo de la experiencia argentina.

En esos países "los procesos populares construyeron escenarios más amplios y combativos, y se profundizaron más las construcciones de expresión popular y de autogobierno que en Brasil y Argentina", añadió.
Si algo tuvieron en común esas gestiones fue una disputa con algunos poderes centrales "a partir de la cual se intentaron crear herramientas estatales como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que difieren del tono del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y la OEA (Organización de los Estados Americanos)", concluyó la militante.
Un análisis más severo ofreció el artista y psicólogo social Alberto Sava, fundador del Frente de Artistas del Borda, el hospital psiquiátrico más importante de Argentina.

"Si bien los gobiernos de los Kirchner tuvieron un lineamiento socialista, establecieron un doble discurso con el que coptaron a franjas importantes del pensamiento crítico de la gente y de la sociedad", consideró.

Sava admitió que tanto Kirchner como Fernández "desarrollaron algunas propuestas progresistas, sobre todo en el campo de los derechos humanos".

Entre los logros más sobresalientes de la administración de Néstor Kirchner se destaca la anulación de las leyes que garantizaban la impunidad a los responsables de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983).
El matrimonio Kirchner también "mejoró ciertos sectores de la economía que estaban paralizados, pero no tocó los intereses económicos trascendentales, como el sistema financiero, el industrial, el comercio internacional o la banca, al punto que se acrecentaron sus ganancias", prosiguió Sava, fundador y presidente también de la Red Argentina de Arte y Salud Mental.
 Toda propuesta progresista que no avanza, retrocede, según el psicólogo. Por tanto, concluyó, "la política de Kirchner trajo como consecuencia el Gobierno de Mauricio Macri".

Macri ganó las elecciones a fines del año pasado con una propuesta política de centroderecha y una plataforma económica de corte liberal.

* Análisis publicado en la agencia internacional de noticias Sputnik.

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