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martes, 28 de octubre de 2014

Tabaré Vázquez queda a un paso de la presidencia de Uruguay

Con casi el 100 % de los votos escrutados, la Corte Electoral en Uruguay ha confirmado al expresidente Tabaré Vázquez, candidato de la coalición oficialista del Frente Amplio, como el candidato más votado con el 47,9% de los votos, mientras que su contrincante del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, ha obtenido el 30,96%. 

El expresidente y candidato presidencial uruguayo por el Frente Amplio Tabaré Vázquez, este domingo. EFE
Tabaré Vázquez (EFE)

Por primera vez en 60 años, en Uruguay, un partido consigue por tercera vez consecutiva la mayoría parlamentaria. Las dos cámaras del Parlamento se renovaban en su totalidad para elegir a los 99 miembros de la Cámara de Representantes y a los 30 del Senado. El Frente Amplio ha salvado el consenso parlamentario manteniendo sus 50 escaños en la Cámara baja, y si gana el balotaje, se asegurará lo mismo en el Senado.

Un resultado muy similar consiguió el mandatario José "Pepe" Mujica en la primera vuelta de las elecciones de 2009, así que el Frente Amplio no ha sufrido un gran desgaste en estos últimos cinco años.

El presidente saliente, cuya popularidad desde marzo ha ido en aumento hasta llegar al 62%, era consciente del escenario "difícil" que se podía abrir para la coalición gobernante en el Parlamento, y aceptó encabezar la lista al Senado por su sector dentro del Frente Amplio, el Movimiento de Participación Popular. Este grupo continúa siendo la primera fuerza del oficialismo con seis senadores. El sector de Danilo Astori, el Frente Líber Seregni, sale debilitado con respecto a 2009 y se conforma con tres bancas.

Quien no ha tenido un mal desempeño ha sido el Partido Independiente, que con el 3,07% de los votos añade un escaño más a los dos que ya tenía en la Cámara baja, y además podría llegar a entrar en el Senado. Este partido, que se define de izquierdas, se tomará una semana para definir su apoyo a Vázquez o a Lacalle, aunque el Frente Amplio ha descartado por ahora buscar alianzas que refuercen su posición de cara a la segunda vuelta.

Otra victoria que pueden adjudicarse el Frente Amplio y el Partido Independiente es el rechazo al proyecto de reforma constitucional para bajar la imputabilidad penal de los 18 a los 16 años que se sometía a consulta popular. 

La segunda vuelta de las elecciones, obligatorias para los 2,6 millones de uruguayos habilitados para votar, se celebrará el último domingo de noviembre.


Del otro lado

 

Luis Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995), ha sucedido a su padre en su intento en 2009 de llegar al poder de mano del Partido Nacional. Los blancos, como se los denomina tradicionalmente, han dejado atrás en número de votos al Partido Colorado liderado por Pedro Bordaberry, que consiguió el 14% de los votos.

Bordaberry también es hijo de otro mandatario uruguayo, el fallecido Juan María Bordaberry, con la diferencia de que este último decidió saltarse los mecanismos democráticos que lo habían llevado al poder, y en 1973 dio un autogolpe de Estado que instauró la última dictadura que sufrió Uruguay (1973-1985). 

Su hijo Pedro fue candidato presidencial en 2009, pero se tuvo que conformar, en aquella ocasión, con el 17% de los sufragios. Con el 12,8% de los votos en estas elecciones, Bordaberry ha llevado a su partido al segundo peor descalabro de su historia. A pocos minutos de conocer su derrota, Bordaberry anunció este domingo que trabajaría "cada hora de los próximos 34 días" para que gane el balotaje Lacalle Pou, que con 41 años pretende ser considerado "aire fresco" contraponiendo su juventud a la longevidad que achaca a Tabaré Vázquez, de 74 años, y al presidente uruguayo, de 79.

"Por la positiva" fue el eslogan de la campaña electoral de Lacalle, decidido a no responder a provocaciones, pero sí a realizarlas. Famosa fue su cabriola gimnástica que realizó al colgarse de costado a un poste de la calle, con un llamado a su contrincante: "Díganle a Tabaré que lo espero en esa bandera", o cuando aseguró que de llegar al Gobierno, convocaría un "consejo de ancianos" formado por expresidentes.

Pese a su juventud, Lacalle arrastra su pertenencia a la vieja partidocracia representada por el Partido Nacional, que junto al Partido Colorado, sostuvieron su hegemonía en el poder durante casi dos siglos hasta la victoria del Frente Amplio en 2004. Tampoco puede despegarse demasiado de la imagen de su padre, derrotado por Mujica en las elecciones presidenciales en 2009, que dos décadas atrás desplegó desde el Ejecutivo un programa avasallador de reformas neoliberales.

Lacalle, que se reconoce como liberal y conservador, no ha dicho inspirarse en la trayectoria política de su padre, pero critica la inversión "asistencialista" del Gobierno aunque hoy Uruguay sea el segundo país con menos pobreza de América Latina y el primero con menos indigencia. También asegura que de llegar a presidente, derogará parte de la ley aprobada por el Gobierno de Mujica que ha legalizado la marihuana en Uruguay.


Uruguay quiere abrirse hueco

 

El Frente Amplio, desilusionado con el Mercosur por la dificultad que tienen países pequeños como el suyo en conseguir acuerdos de integración que lo beneficien en su política comercial, comenzó con Tabaré Vázquez en 2006 a coquetear con un posible Tratado de Libre Comercio con EEUU. Aquel intento fue fraguado por el malestar interno del partido y por la oposición popular, pero Mujica, que no quiere renunciar al Mercosur, reconoce que tampoco pueden permanecer en él "vegetativamente", y ya comenzó a otear otros mercados como los de China, Europa y EEUU.

La victoria de la presidenta Dilma Rousseff en la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, no obstante, ha sido una de las grandes noticias de alegría que ha recibido el Gobierno este domingo.  Brasil es uno de los socios políticos y comerciales más importantes para Uruguay,  que últimamente no consigue una relación tan fluida con Argentina.

Con la más alta tasa de empleo que haya registrado la historia del país, Uruguay comienza a despedirse de José Pepe Mujica, que dejará el Gobierno el 1 de marzo de 2015 para que su sucesor gobierne por los siguientes cinco años. 

* Artículo aparecido el 27 de octubre de 2014 en el diario español Público.

Uruguay, sin izquierdas firmes en el horizonte

"Uruguay se juega la vida". Semejante sentencia proviene del presidente uruguayo José "Pepe" Mujica en alusión a las elecciones que se celebran este domingo no en su país, sino en Brasil. El gigante sudamericano fue en 2013 el segundo destino de las exportaciones uruguayas por detrás de China, y es también su segundo mayor proveedor de bienes. Uruguay, en todo caso, no depende sólo de Brasil para determinar la continuidad del proyecto que comenzara hace diez años la coalición oficialista del Frente Amplio.

En coincidencia con la segunda vuelta entre la presidenta brasileña Dilma Rousseff y su contrincante Aécio Neves, más de 2,6 millones de votantes votarán en la República Oriental del Uruguay no sólo para elegir un nuevo presidente entre los siete postulantes presidenciales, sino también para renovar todos los escaños de las dos cámaras del Parlamento. Ninguna encuesta nacional confía en que la coalición gobernante de izquierdas pueda mantener la mayoría parlamentaria que sostenía desde 2004.

Los escrutinios también dan por segura una segunda vuelta electoral el 30 de noviembre. El expresidente Tabaré Vázquez (2004-2009) y candidato oficial por el Frente Amplio no alcanzaría el 50% de los sufragios emitidos, pero se sitúa primero en intención de voto con una diferencia de entre 11 y 15 puntos sobre el representante del Partido Nacional Luis Lacalle Pou, hijo del ex mandatario Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995).

Tercero en adhesión de sufragios, muy por detrás de Lacalle, quedaría Pedro Bordaberry, candidato presidencial por el Partido Colorado, como lo fue en 2009, e hijo del dictador Juan María Bordaberry (1973-1976), quien lideró el golpe de Estado con el que irrumpió la última dictadura que conoció Uruguay. Su hijo confía hoy en convertirse en el Aécio Neves uruguayo, que sorprendió al desplazar del segundo lugar a Marina Silva en las elecciones brasileñas del 5 de octubre.

En Uruguay no está permitida la reelección consecutiva del presidente. En este contexto, nadie olvida que el oncólogo Tabaré Vázquez, de 74 años, consiguió en 2004 romper con el bipartidismo del Partido Nacional y el Partido Colorado que venían alternándose en el poder durante casi dos siglos. El Frente Amplio, creado tres décadas atrás, llegaba al poder por primera vez en su historia, en la primera vuelta de las elecciones y con mayoría en el Parlamento.

Es difícil ignorar que en esta primera década de Gobiernos de izquierda, encabezados primero por Tabaré y luego por su sucesor Mujica, el país ha conseguido mejorar los principales indicadores de justicia e inclusión social. Uruguay, sin lugar a dudas, es la nación con mejor redistribución del ingreso de toda América Latina, y el que menos población tiene malviviendo en la indigencia (un 1,1 %).
Junto con Venezuela, Uruguay ostenta el índice Gini (que mide la desigualdad) más bajo de toda la región. Sin un crecimiento económico descollante, el país consiguió reducir la pobreza del 39% al 11% en estos diez años, y el desempleo pasó del 22% en 2005 al 6,5% en 2013.

Las divergencias del Frente

 

Pero Vázquez y Mujica se distinguen en varios aspectos que inciden en el tipo de políticas que impulsó cada uno durante su Gobierno. Fue Mujica quien impulsó la despenalización del aborto, el matrimonio homosexual, y la legalización del cannabis, en lo que fue un hito histórico que por ahora no ha repetido ningún otro país del mundo.

Mucho más descontracturado que su antecesor, Mujica ha mostrado su apoyo a Vázquez durante toda la campaña, pero las desavenencias latentes entre ambos los han dejado en evidencia a pocas horas de las elecciones.

Durante una entrevista, Vázquez dio a entender que habían existido dos equipos económicos enfrentados en el Gobierno de Mujica y que en su eventual Gobierno "nadie iba a dudar" de que la política en ese rubro estaría a cargo del actual vicepresidente, Danilo Astori, al que Vázquez apoyaba hace un lustro para sucederlo como presidente. Mujica no se hizo el sordo. Desmintió que hubiera confrontación entre sus responsables económicos, y atribuyó estas opiniones a que Vázquez "no estaba informado".

La comercialización de la marihuana, por otro lado, es un sapo difícil de digerir para el expresidente. Reconoció que consideraba "increíble" su venta en farmacias, y aseguró que seguiría de cerca la aplicación de la ley en caso de que hubiera que hacer posibles correcciones. "Problema de él, que lo discuta con el Parlamento", atajó Mujica, y redondeó: la ley "es hechura del Parlamento, así que tienen que discutirlo, usted [en referencia a un periodista], Vázquez y la mar en coche".

Todo esto sería "chismografía barata", en palabras del presidente saliente, pero la anécdota refleja las contradicciones internas de una coalición de izquierdas tan heterogéneas como las que confluyen en el Frente Amplio.

En las elecciones de 2009, era nítida la diferencia que representaba un guerrillero tupamaro de carácter sincero y carismático y el expresidente Lacalle, un claro representante de la oligarquía que gobernó en los 90 con un programa de corte neoliberal. Mujica, no obstante, tuvo que encajar a Danilo Astori como vicepresidente muy a su pesar para mantener cohesionado el Frente Amplio.
En 2014, en cambio, la coalición de izquierdas ha optado por moverse más al centro. Por algo Vázquez se impuso en las elecciones internas del partido frente a la senadora Constancia Moreira, más audaz en sus propuestas de izquierda y por ello apoyada por el escritor Eduardo Galeano y el cantautor Daniel Vigletti.

Cuando Tabaré Vázquez accedió a la presidencia en su primer Gobierno acompañado por su ministro de Economía, Danilo Astori, ninguno de los dos tuvo reparo en confesar que Uruguay debía emular el modelo económico chileno, que confiaba en un planteamiento macroeconómico más ortodoxo. El país, en cualquier caso, sorteó de soslayo la crisis económica global, y Vázquez dejó la presidencia orgulloso de tener la aprobación del 61% de la población.

La Concertación chilena que lideraba por entonces Michelle Bachelet mutó para las elecciones presidenciales de 2013 en la coalición Nueva Mayoría, que esta vez incluía al Partido Comunista. Un Ejecutivo similar podría construir Tabaré Vázquez, quien de nuevo tomará el Frente Amplio bajo su control pero con la diferencia de que la izquierda más enérgica dentro de la coalición uruguaya todavía debe pujar por tener peso propio dentro del eventual Gobierno.


El legado de Mujica

 

El Ejecutivo saliente, y lo reconoce Mujica, hubiera querido contar con un mayor margen de maniobra para profundizar ciertas políticas. Hasta dos impuestos, uno a los grandes terratenientes y otro a los bienes rurales, trataron de revertir la concentración de la tierra que provoca el modelo agroexportador, pero la Justicia uruguaya determinó este año que el primer gravamen era inconstitucional.

Muy criticada ha sido también la implantación que han tenido en el país multinacionales forestales, sojeras y mineras, pero es casi unánime el consenso sobre la inversión que Mujica ha destinado desde el Estado a los sectores más postergados del país, y sobre el avance en la política energética que diseñó Tabaré Vázquez en 2008 para los siguientes 25 años, lo que permitirá que en un año Uruguay se convierta en el primer país del mundo en conseguir que las energías renovables representen más del 50% de la matriz energética del país.


Inseguridad, siempre presente

 

El debate sobre la inseguridad, eterno eje de disputa en todos los procesos electorales de América Latina, ha condensado gran parte de los discursos de campaña. Pese a que Uruguay tiene una de las tasas delictivas más bajas de América Latina, su percepción de la inseguridad es la segunda más alta de la región, por detrás de Venezuela.

Por eso este domingo también se celebra una consulta popular para decidir si bajan la edad de imputabilidad de los 18 a los 16 años. La oficina de Naciones Unidas en Montevideo ya ha advertido que de aprobarse este proyecto de reforma constitucional, Uruguay estaría violando la Convención de los Derechos del Niño que ratificó en 1990. No obstante, no es seguro que esta propuesta del Partido Colorado, que consiguió reunir 100.000 firmas para la realización del plebiscito, vaya a ser aprobada por la mayoría de los uruguayos.

* Artículo publicado el 26 de octubre de 2014 para el diario español Público.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Las encuestas dan como ganador a Mujica en Uruguay*

A una semana de la segunda vuelta electoral en Uruguay, no hay ninguna encuesta que no de por ganador a Pepe Mujica, el candidato de la coalición gobernante Frente Amplio. Los últimos datos revelan que el ex guerrillero tupamaro puede alcanzar en torno al 50% de los sufragios, mientras que su rival del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, se quedaría entre seis y diez puntos por detrás.

Gran parte de las consultoras, que se dan un margen de error del 2-3%, también señalan que el porcentaje de indecisos ronda el 10%.Según algunas de ellas, lo curioso es que este número, en vez de disminuir, haya crecido últimamente.

Este incremento quizás se explica por la agresividad que ha caracterizado la campaña electoral en los últimos días. Tras ser descubierto un arsenal en Montevideo, tanto Lacalle como el ex presidente uruguayo Jorge Battle (2000-2005) vincularon públicamente al empresario dueño de las armas con el movimiento tupamaro, que integra la coalición oficialista del Frente Amplio.

Desde entonces Mujica acusa al Partido Nacional de recurrir a la “guerra sucia” para tratar de salvar la diferencia de puntos que los separan, y denunció el tipo de propaganda que dirige al electorado uruguayo. “Demuestran un especial desprecio por la gente del interior, a la que le dedican en exclusividad la publicidad 'caza ignorantes'”, aseveró hace poco.

El pasado 25 de octubre se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en donde el Frente Amplio consiguió el 48% de los votos mientras que el Partido Nacional obtuvo el 29%. Al no superar ninguno el 50% necesario para acceder a la presidencia, el próximo domingo 29 tendrá lugar la segunda vuelta, en la que sólo hace falta ganar por mayoría simple. El candidato vencedor reemplazará al actual mandatario, Tabaré Vázquez, al frente del Gobierno.

*Artículo para el diario español Público.

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