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martes, 28 de mayo de 2013

Argentina: diez años entre kirchnerismo y peronismo



Celebraciones en Argentina por la revolución de 1810 y los 10 años de Kirchnerismo. EFE
Argentina celebró este sábado la revolución de 1810 que dio origen a  la independencia del país. Precisamente otro 25 de mayo, pero de hace diez años, llegaba al poder el ex presidente Néstor Kirchner. En esta década de kirchnerismo, que hoy representa al frente del Gobierno la que fuera su esposa, Cristina Fernández, se ha consolidado un modelo político que se autodefine como peronista, el movimiento que surgió entre 1943 y 1946 y que encabezó una de las figuras más trascendentes de la historia argentina, el general Juan Domingo Perón.

Leonardo Grosso, diputado nacional del oficialista Frente para la Victoria (FPV), es uno de los que afirma que kirchnerismo y peronismo son en esencia lo mismo: movimientos populares que encaran grandes transformaciones en Argentina.

"El peronismo significó el momento de mayor avance de los sectores humildes y trabajadores en cuanto a derechos y conquistas sociales", expone a Público. "Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos que eran en realidad Gobiernos neoliberales. Con el kirchnerismo se ha vuelto a construir el espíritu del peronismo, es decir, un movimiento que devuelve la dignidad a las mayorías populares."

Como ejemplo de esa reconstrucción, Grosso menciona alguna de las políticas que Kirchner y Fernández han implementado a lo largo de estos años: "la reconstrucción del empleo con cinco millones de puestos de trabajo; las paritarias, que obligan al Estado a intervenir entre empresarios y trabajadores para que suban los salarios mes a mes; la asignación universal por hijo, la cobertura social argentina, donde todos los niños argentinos hoy tienen el mismo derecho gracias al Estado; la política de jubilaciones, la decisión de abrazarse a América Latina y decir no al ALCA y apostar por la UNASUR; la política del matrimonio igualitario, y la ley de identidad de género".


Todas ellas son iniciativas que tienen que ver con el espíritu del peronismo de incorporar a los sectores sociales excluidos, según el diputado. "El peronismo es un movimiento histórico, no un partido, que cambió la Argentina", aduce. "Y eso se está haciendo ahora. Los protagonistas hoy son  los que hace diez años no tenían ni siquiera para comer; los famosos piqueteros, como por ejemplo yo, que nos incorporamos a la política gracias a la voluntad de Néstor y de Cristina".

 Peronismo versus kirchnerismo


Pero no todos los que se identifican con el peronismo se identifican con los Kirchner. Grosso, hijo de un militante montonero que además es el máximo referente de la rama juvenil del Movimiento Evita, explica que ello se debe a una estrategia de sectores poderosos para utilizar a los movimientos populares a su favor. "Así pasó en Argentina con el Gobierno de Carlos Ménem, que se decía peronista pero llevó adelante reformas neoliberales que excluyeron a millones de personas", alega el político. "Lo mismo pasó en Bolivia con el Movimiento Nacional Reformista (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada, que apenas hablaba casi en inglés y defendía a las corporaciones transnacionales, y así se vivió también en Perú con la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de Alan García".

El diputado insiste en que no debe confundirse al peronismo con un partido o con una ficha de afiliación. "Uno de los que estuvo con Perón fue su ministro José López Rega, que armó los comandos civiles para asesinar trabajadores", recuerda.

Grosso admite, no obstante, que el peronismo incorpora muchas de las contradicciones que existen en Argentina. "El peronismo tiene también distintas etapas, porque no es lo mismo empezar de cero con la industrialización o que recuperarla, o que ir a una etapa donde necesitamos bienes de capital", indica. "Pero en suma, viene a construir un proyecto industrial. Nosotros nos debatimos toda nuestra historia con esta disyuntiva de si construimos un modelo agroexportador, que le sirva a los europeos y norteamericanos, o uno que nos sirva a los latinoamericanos. Esto es lo que el kirchnerismo también decidió enfrentar a favor de los argentinos".

A juicio de Eduardo Murúa, dirigente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, el kirchnerismo ha desvirtuado la razón de ser del peronismo. "A partir de 1989 [cuando Ménem fue elegido presidente], el peronismo dejó de ser expresión de un movimiento revolucionario y se integró totalmente al sistema en sus prácticas y formas como un partido burgués", precisa. "El kirchnerismo es la continuidad de ese peronismo. No hay un cambio sustancial en estos diez años".

Como representante de la cooperativa IMPA, una empresa metalúrgica que fue recuperada por sus trabajadores en 1998, Murúa denuncia que la estructura de Argentina sigue sostenida a base de la sojización de la economía, de la extracción minerales y de la energía, y que no hay ningún desarrollo en tecnología, ni en plantas industriales ni en industria pesada. "Si caminás por la provincia de Buenos Aires podés comprobar cómo vive la gente", observa. "El 40% del empleo es precario, y el promedio del salario es de 4.500 pesos [645 euros al cambio oficial], que no alcanza para nada".

"Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos" Para este referente social, lo único que queda de peronismo "está en la memoria de que el pueblo vivió feliz de 1946 a 1955 [durante el primer Gobierno de Perón] y en la lucha de las organizaciones peronistas que fueron las que resistieron, aunque luego perdieran ante la estructura neoliberal que se desarrolló a partir de los años 70". Desde entonces se ha consolidado una sociedad dual "por más planes sociales que haga el Gobierno, que son focalizados y no sacan de la miseria al 50% de la población".

Murúa entiende el kichnerismo como un peronismo adaptado al sistema y que va generando los cuadros para administrar los recursos del Estado sin poner en discusión el modelo capitalista, "ahora con un planteo de desarrollismo, en algún otro momento con neoliberalismo, pero siempre dentro de la lógica de la división internacional del trabajo y del dominio mundial".

Peronismo vaciado de significado


 La prueba de que kirchnerismo no es peronista, según el dirigente, es que el peronismo expresaba alternativas al poder mundial, se declaraba anticapitalista, y ponía al ser humano en el corazón de su proyecto, mientras que los sectores que el Gobierno dice haber integrado siguen tratando de sobrevivir de manera precaria.

Murúa pone de ejemplo a los jubilados, cuya pensión mínima apenas supera los 2.000 pesos [menos de 300 euros al cambio oficial]. "En diez años sí se pueden cambiar cosas, el peronismo fue ejemplo de ello. Y un país normal con una década de crecimiento económico extraordinario podría haberse transformado", reflexiona. "Pero en este tiempo se han fugado casi 400.000 millones de dólares entre las transnacionales y las grandes empresas. Imagina lo que podrían haber hecho con ese dinero en vez de dejar que haya una manguera para afuera de trabajo argentino que se va en fuga de capitales".


¿Dónde está, entonces, la esencia peronista del actual proyecto político? "El kirchnerismo no representa un cambio real si en diez años no se ha transformado la estructura establecida desde los años 70", sentencia Murúa. "Seguramente no sea fácil. Hay que enfrentarse al poder mundial y tener una decisión política clara. Y no la tienen".

* Reportaje aparecido en Público el 26 de mayo de 2013

domingo, 23 de octubre de 2011

El legado de Perón marca a Cristina Fernández


La política argentina se ha movido casi siempre en aguas turbulentas, pero las elecciones presidenciales de este domingo se presentan inusualmente serenas. Más de la mitad del electorado argentino, según las encuestas, apostará por la reelección de la mandataria Cristina Fernández, mientras que los candidatos opositores, en plena campaña electoral, sólo han sido capaces de darse los últimos zarpazos entre sí para evidenciar la fragilidad con la que han llegado a estos comicios.

Cristina Fernández tiene ahora ante sí cuatro años más de Gobierno en los que profundizará el modelo impulsado por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner. Desde 2003 Argentina se ha consagrado a este proyecto político que se identifica con el llamado kirchnerismo, y que se inspira en el movimiento creado por el general Juan Domingo Perón, el único presidente de la historia argentina que ha sido elegido en las urnas en tres ocasiones, aunque sólo pudo terminar el primero de sus mandatos.

Perón fue elegido presidente en 1946, y en 1952 fue reelecto por seis años más. En la mitad de su segundo Gobierno, un golpe de Estado militar lo sacó del poder, y el general tuvo que exiliarse durante 18 años. En ese tiempo que pasó en España, su movimiento fue proscrito, y los dos presidentes civiles que lo sucedieron en Argentina fueron derrocados. En 1973, los militares se vieron obligados a convocar elecciones, y Perón pudo regresar al país para ganar estos comicios. Falleció un año más tarde, pero no pasaría mucho tiempo hasta que un nuevo golpe militar, y su consiguiente dictadura (1976-1983), diera paso a uno de los periodos más tenebrosos de Argentina.

Podría decirse que Perón gobernó 10 años en total, pero la política reciente del país no puede entenderse sin esclarecer antes el significado y la proyección que ha tenido el peronismo en todos los órdenes de la vida argentina, ya sean ideológicos, culturales o sociales. “El peronismo es un movimiento que no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha” advierte a Público Felipe Pigna, uno de los historiadores más prestigiosos y difundidos del país. “Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón”.

El general fue seducido en un comienzo con la idea de incluir a los trabajadores en el tejido social “pero en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo”, relata Pigna. “Aquel presidente después entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

Así se explica cómo los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional, por qué proliferaron centros de salud y de atención a sectores vulnerables, o por qué se potenció la educación primaria y secundaria. Fue también el peronismo, en cambio, el que mantuvo una política reaccionaria en el ámbito universitario, y el que adoptó una actitud autoritaria con la oposición, a la que persiguió sin clemencia.

“Peron admiraba a Mussolini, y nunca lo negó”, añade Felipe Pigna. “Incluso cuando trataba de conquistar a los sectores de izquierda desde su exilio en España, decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero aquí no pudo aplicar una política fascista, no porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas”. El historiador recuerda, no obstante, que a diferencia del fascismo de Italia, “que fue un movimiento de las clases medias y altas contra sectores populares”, el peronismo en Argentina “fue expresión de clases populares”.

Difícil de definir hasta para los mismos argentinos, el peronismo es ambivalente, contradictorio, pragmático. Así lo destacó Tomás Eloy Martínez, uno de los periodistas y escritores más relevantes de la cultura argentina, que fue también el hombre que eligió el general para que relatara la historia de su vida.

“El peronismo significa casi todo lo que cada peronista quiere que el peronismo sea”, indicó el ya fallecido Eloy Martínez al diario La Nación a los 30 años de cumplirse la muerte de Perón. Después de todo ese tiempo, el peronismo es todavía hoy el único movimiento que desde 1989 ha podido terminar sus mandatos en el Gobierno. Ocurrió con Carlos Menem (1989-1999) y ahora con el kirchnerismo, dos periodos peronistas pero antagónicos entre sí.

Entonces, ¿cuántos peronismos existen? “La Historia se quedará con la verdad que yo estoy contando”, le hace decir Tomás Eloy Martínez al general en su libro La Novela de Perón. A modo de sentencia, el escritor pone en sus labios una frase que después pasaría a la posteridad, en parte por su misterio, en parte porque revela la complejidad de un hombre y de un movimiento que marcarían por siempre el rumbo de Argentina: “Esa pasión de los hombres por la verdad me ha parecido siempre insensata”.


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Entrevista al sociólogo Ernesto Zambrini, titular de Política Social en la Universidad de la Plata

Hay tres generaciones que no tuvieron empleo”


  • ¿En qué consiste ideológicamente el peronismo?
  • En un movimiento que toma las banderas de la igualdad y de la inclusión, y que trata de sentar las bases de acumulación dentro de un modelo keynesiano para establecer alguna de las instituciones históricas del bienestar. Para ello se genera un entramado de poder que va conquistando sectores.
  • ¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?
  • El kirchnerismo representaría el ala mas progresista del peronismo, que va desde la derecha hasta la izquierda. En una nación que se sentía sobre todo europea, se decidió potenciar la pertenencia del país a América Latina. Se ha practicado una política de derechos humanos, se ha fortalecido el sistema productivo, se ha restaurado lo público.
  • ¿Cuáles son los logros del Gobierno?
  • Ha contribuido a que el país tenga un crecimiento inédito del 8-9% anual. Se ha pasado de invertir en educación un 2,8% del PIB a casi al 6%. Se han construido 1.200 hospitales y 800.000 viviendas. Se ha cancelado la deuda con el FMI para conseguir más autonomía en un marco de absoluta libertad. Aquí todos puede decir lo que quieran aun teniendo los poderes hegemónicos en contra.
  • ¿Cuáles son sus falencias?
  • La pobreza estructural dura, que es difícil de remover. Hay tres generaciones que no conocen el trabajo o que fueron precarios. Hay también un déficit habitacional, ya que faltan por construir determinadas obras de infraestructura para extender la potabilización del agua o las cloacas.
  • ¿Por qué el kirchnerismo se asocia todavía a sectores conservadores del expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999)?
  • El peronismo es un fenómeno en el que algunos actores se reciclan con mucha rapidez. Saltan de un lado a otro, según quién vaya a ganar. En algunas provincias hay gobernadores peronistas entronizados que tienen todo un aparato político en torno a ellos. El kirchnerismo considera que para gobernar no pueden prescindir de ellos. Ésta es la manera que tiene de construir espacios de poder. Perón solía decir: “si van solo los buenos, llegamos cuatro”.

* Reportaje y entrevista aparecida el 23-10-2011 en el diario español Público.

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