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lunes, 20 de noviembre de 2023

ENTREVISTA - Futura ministra de Exteriores de Argentina descarta que el país ingrese al Grupo BRICS

 Diana Mondino, futura ministra de Relaciones Exteriores en el Gobierno del presidente electo de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, asumió en una entrevista con la Agencia Sputnik que el país no será parte del Grupo BRICS que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.


 

Aunque reivindicó el multilateralismo y especificó que Argentina no tiene por qué alinearse en temas de política exterior, Mondino aseguró no tener "nada en contra o a favor" de esa asociación interestatal, pero dijo que "no hay interés especial" por esa estructura.

La diputada electa también adelantó que con la nueva gestión que asumirá el 10 de diciembre, el país "dejará de interferir" con los Gobiernos de Brasil y China, tildados de "comunistas" por el referente del espacio.

Desde el búnker que instaló la coalición La Libertad Avanza (ultraderecha) en el Hotel Libertador, en el centro de Buenos Aires, la economista libertaria garantizó la permanencia de Argentina en el Mercado Común del Sur (Mercosur) del que es parte junto a Brasil, Paraguay y Uruguay.

Una de las prioridades de la nueva administración presidida por Milei será eliminar las restricciones que existen en el comercio exterior, por lo que habrá una desregulación que el Gobierno abordará con el cambio de las normas existentes.

P: ¿Por qué Milei ha sido electo presidente?

R: Porque tiene las ideas claras, correctas, y es una muy buena persona, es honesto y eso se nota.

P: ¿Cuáles son las primeras medidas que tomarán?

R: Nosotros vamos a tratar de desregular notablemente la cantidad de restricciones enormes que tiene Argentina, donde tenemos serias dificultades para cualquier tipo de actividad, sobre todo en el sector externo. Son muchísimas las normativas que hay que modificar para que eso se pueda dar, y obviamente, con el tiempo, crecerán las exportaciones.

Tenemos muchísimas prioridades simultáneas en el sector doméstico y sobre todo en el sector social, donde la situación es crítica. Hay serios problemas en Argentina de nutrición, hay serios problemas en Argentina que tenemos que solucionar.

P: ¿Cómo piensan alinearse en política exterior?

R: Esperamos no tener que alinearnos, ese concepto es un poco antiguo. El multilateralismo existe y nosotros queremos estar en el mundo, en términos comerciales, culturales y diplomáticos.

P: ¿Y va a ingresar en los BRICS Argentina?

R: No.

P: ¿De ninguna manera?

R: No sé por qué tiene tanto interés en los BRICS si todavía no es una actividad que... no tiene un estatuto ni nada. Que yo sepa, todavía no está la adhesión.

P: La adhesión es a partir del 1 de enero de 2024, así que Argentina tendría que retirarse.

R: Que yo sepa, no somos miembros todavía.

P: No, a partir del 1 de enero de 2024.

R: Bueno, para el 31 de diciembre o el 1 de enero te contestaré.

P: Entonces no hay BRICS.

R: En este momento no somos parte y no hay un interés especial que hayamos detectado para poder serlo. No tenemos nada en contra de los BRICS, ni a favor. No entendemos, con la información pública de la cual se dispone ahora cuál es la sería la ventaja para Argentina en este momento. Si después resulta que hay una ventaja, por supuesto lo analizaremos.

P: ¿Y cómo será la relación con Brasil y China?

R: Será excelente como debe ser. Y dejaremos de interferir con el Gobierno. Hay que distinguir lo que es el Gobierno de lo que es el Estado. Hoy tenemos un Gobierno que toma decisiones por parte de las empresas, que decide quién puede comprar, a qué precio puede comprar o vender. Eso tiene que desaparecer, el sector privado tiene que ser libre de tomar sus decisiones.

P: Pero ¿se van a fomentar las relaciones comerciales con esos Estados?

R: Con todos los países del mundo.

P: Pero para eso se necesita hacerlo desde el Estado.

R: El Estado no tiene por qué decidir qué cosas se hacen.

P: El Estado puede fomentar las exportaciones.

R: No, decime qué Estado del mundo fomenta las exportaciones.

P: Todos, a través de sus embajadas.

R: Pero no es lo que hacemos aquí en Argentina. Acá en Argentina el Gobierno dice: "vos exportás queso, vos exportás leche y vos no exportás nada". Eso es lo que va a cambiar en Argentina. El que quiera exportar queso, el que quiera exportar leche. No va a ser nunca más, mientras sea Gobierno, el Gobierno el que decide qué empresa, a qué precio y a qué destino y con qué condiciones impositivas. Nosotros tenemos un Estado absolutamente regulado, híperregulado en ese sentido. Yo sé que desde el exterior es difícil de entender porque estás pensando en lo que hacen otros países. Lo que hace Argentina, que decide qué puede vender a qué precio, es absolutamente inaudito.

P: Se puede hacer lo que hacen otros países.

R: Eso es lo que vamos a hacer, vamos a hacer sentido común de lo que hacen todos los países. Solo las cosas que son normales vamos a hacer.

P: ¿Y el Mercosur?

R: El Mercosur por supuesto que es normal, somos una parte importantísima, somos cuatro países, claro que sí, pero lo que pasa es que trató de tener miedo en algo que es completamente ridículo, pero nosotros no vamos a participar en ninguno de esos delirios de los cuales nos han acusado infundadamente.

* Entrevista original publicada en la Agencia de noticias Sputnik y difundida en la web.

domingo, 19 de noviembre de 2023

ANÁLISIS - Argentina apuesta por una revolución de la mano de un presidente de ultraderecha

  Con la holgada victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales del domingo en Argentina, irrumpe un vendaval de cambios políticos, económicos, sociales y culturales que dan el puntapié inicial del nuevo ciclo histórico que encara el país sudamericano.


 

Los 14,4 millones de votos (55,6 por ciento de los sufragios) que logró el líder de la coalición de ultraderecha La Libertad Avanza, frente a los 11,5 millones (44,3 por ciento) que optaron por el excandidato oficialista y ministro de Economía, Sergio Massa, fueron un golpe sobre la mesa: un rechazo mayoritario a la política tradicional que encarnaba a la perfección el titular del Palacio de Hacienda.

Era difícil entender desde el exterior cómo podía ganar la presidencia quien había duplicado la inflación durante su gestión como ministro en un país con una pobreza ascendente que superaba el 40 por ciento. La leyenda de David y Goliat se resignificó así en Argentina: un recién llegado a la política, con un partido creado hace apenas dos años, fulminó a quien hace apenas una semana lo vapuleaba frente a las cámaras con la astucia de quien tenía todos los resortes del poder.

"Los números no cierran por ningún lado: empobrecimiento, aceleración de la inflación, mayor precariedad… la gente no tenía motivos palpables para votar al oficialismo", señaló a la Agencia Sputnik la escritora e investigadora Maristella Svampa. "El hartazgo, la necesidad del cambio y la alternancia, aunque esta sea un salto al abismo, pudo más que la valorización de nuestra sociedad en sus rasgos democráticos".

La micromilitancia, que en los últimos días se movilizó para contrarrestar el avance de la ultraderecha, fue "conmovedora, porque desbordó las diferencias políticas, pero no alcanzó ni fue suficiente", añadió la socióloga. "Y no lo fue porque básicamente esa micromilitancia estaba desconectada de las políticas públicas, de un programa económico inclusivo: macropolítica mató micromilitancia", expresó.

Por su contundencia y por su impacto, el triunfo de Milei en la segunda vuelta no tiene precedentes. El politólogo Santiago Rodríguez Rey, magíster en Consultoría y Comunicación Política, recordó a esta agencia que "la única referencia de balotaje en Argentina fue en 2015 y el ganador, Mauricio Macri (2015-2019), sacó poco más de dos puntos de diferencia".

Hoy el mapa de Argentina se ha teñido de morado, en una escala cromática que acentúa este color en las provincias más grandes del país exceptuando Buenos Aires (este), bastión del peronismo, en el que vive el 37 por ciento de la población y en donde hubo casi un empate. En las provincias productivas de Córdoba (centro), Mendoza (centro-oeste) y Santa Fe (centro-este), la predilección por Milei fue abrumadora. Su apoyo fue consistente también en el norte y en el sur, y así prevaleció en 21 de los 24 distritos del país.

"Donde creció la minería o donde hubo desarrollo económico, ligado por ejemplo a Vaca Muerta (principal reserva de hidrocarburos no convencionales, en la provincia de Neuquén, suroeste), los números son fuertes para Milei, al igual que en donde estuvo el motor de la economía, lo que habla de la relación entre el Gobierno y los sectores productivos más allá de los que están asentados en el área metropolitana de Buenos Aires", evaluó Rodríguez Rey.

PRESIDENCIALISMO A PRUEBA

En el cambio de paradigma que promoverá como nuevo presidente, Milei ya ratificó tras su victoria que privatizará empresas estatales como la petrolera YPF, y los medios estatales de comunicación: la agencia Télam, y la Radio y la Televisión Pública.

"En Argentina se dice que hay un híperpresidencialismo que nunca se ratifica como tal, porque el Poder Legislativo está en manos de la misma fuerza que accede al Ejecutivo", contextualiza el politólogo. "Salvo en cuestiones impositivas, los presidentes tienen las manos bastante libres. Vamos a ser testigos de cuál es la capacidad real de la presidencia en Argentina y de cómo se actúa en soledad", agregó.

En el Congreso, el mandatario electo tendrá entre la posibilidad de convocar sesiones extraordinarias para evitar que entre en recesión hasta marzo, debido al verano austral. Si prefiere que el Parlamento no sesione, solo trabajará la Comisión Bicameral que aprueba los decretos de necesidad y urgencia (DNU) en los que se apoyaría Milei para adoptar sus primeras medidas.

Por más que pase de 3 a 37 escaños en Diputados y de 0 a 7 en el Senado, La Libertad Avanza apenas tendrá el 14 por ciento de las bancas en la Cámara baja y menos del diez por ciento en la alta. Necesita del apoyo parlamentario que le brinden los legisladores del partido PRO que responden al expresidente Mauricio Macri (2015-2019) y ni aun así le alcanza.

Con 79 apoyos en Diputados y 16 en el Senado que podría llegar a sumar, Milei está por debajo del tercio de los escaños que le salvaría en ambas cámaras de un posible juicio político.

En ese camino incierto que tiene por delante, Argentina se encuentra además sin proyecto de presupuesto para 2024. "A Milei no le conviene tenerlo, porque podría rectificar el actual y moverse con libertad", sostuvo el especialista en comunicación política.

El presidente electo no podrá privatizar el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, pero puede cambiar su estructura. No tendrá resquicios para modificar el Ministerio de la Mujer, pero sí para eliminarlo. El líder de la Libertad Avanza también podría nombrar al presidente de la Corte Suprema por decreto hasta que sea ratificado.

RESISTENCIAS

Habrá que ver, por otro lado qué grado de represión ejerce el nuevo Gobierno ante la rebeldía en las calles que se opondrá al abrupto ajuste estatal, de alrededor del 15 por ciento de producto interior bruto (PIB), que plantea Milei, quien ya avisó que "no habrá lugar para gradualismos ni para la tibieza".

"Sabemos que hay gente que se va resistir, que quiere mantener privilegios. A ellos les digo: dentro de la ley todo; fuera de ella, nada", sentenció el economista en su primer discurso tras la victoria, mientras a sus espaldas un logo muy similar al de la Casa Blanca lo presentaba como "presidente electo República Argentina".

Para Svampa, "habrá que remar y duro para empezar a pensar y crear un espacio de centro-izquierda poskirchnerista, democrático y radical, en el sentido prístino del término". La socióloga responsabilizó al kirchnerismo de haber conducido al país hasta la situación actual, mientras que considera que la izquierda identificada con el trotskismo "no estuvo a la altura".

"La derecha pactó con la ultraderecha. Se cerró un ciclo; comienza otro. Seamos conscientes de ello", advirtió. "Pero no nos den por muertos antes de tiempo. La Argentina tiene reservas de lucha que son plurales, aguerridas, democráticas que resistirán y recrearán otros lenguajes de izquierdas", añadió.

Milei asumirá la presidencia el próximo 10 de diciembre, día en que Argentina cumple 40 años desde su regreso a la democracia. 

 

* Artículo publicado en la Agencia Sputnik y replicado en otras páginas.

TEMA - Alborozo y éxtasis inesperado tras la apabullante victoria de Javier Milei en Argentina

 "Era Javier Milei o el aeropuerto", resumió con una sonrisa inmensa un joven de 39 años de nombre Mariano que, pasada la medianoche, todavía tenía la esperanza de que el virtual presidente electo de Argentina volviera a saludar a los simpatizantes apostados junto a las vallas que los separaban del Hotel Libertador, búnker y alojamiento temporal del líder de la coalición La Libertad Avanza (ultraderecha).

Mientras al interior del hotel se desarmaban las estructuras instaladas en el escenario donde Milei salió a celebrar los resultados, la fiesta se trasladaba alrededor del emblemático monumento del Obelisco, a pocos metros del hotel. Caía implacable la noche cuando algunos simpatizantes de manera espontánea comenzaron a limpiar la zona y a recoger los papeles esparcidos en el suelo.

Desde las afueras del búnker, quien descartó de momento abandonar Argentina en avión manifestaba su ilusión de que el vencedor de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales pudiera terminar con la corrupción, la delincuencia y la presión fiscal.

"Es la primera vez que escucho a una persona que me representa en este país, porque tristemente son todos corruptos, todos chorros (ladrones)" asumió en diálogo con la Agencia Sputnik este empleado bancario y emprendedor de un par de negocios. "El 70 por ciento de la plata que ponés se la terminas dando al Estado por una carga impositiva fortísima, algo que espero que cambie".

Su espera se vio al fin recompensada cuando a los pocos instantes se aproximó a saludar a la militancia alborozada la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, mientras al interior del hotel circulaban con más discreción dirigentes afines al exmandatario conservador Mauricio Macri (2015-2019) y a la excandidata presidencial Patricia Bullrich, cuyo apoyo fue clave para la victoria del líder de ultraderecha.

El expresidente y quien fuera la ministra de Seguridad de su Gobierno y aspirante presidencial de Juntos por el Cambio (centroderecha), alianza opositora que quedó en tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 22 de octubre, se reunieron con el presidente electo en el piso 21 del Hotel Libertador.

GESTOS DESEMBOZADOS

Los primeros indicios del triunfo de Javier Milei se mostraron al poco del cierre de las urnas electorales, cuando cada vez más dirigentes de su espacio comenzaron a merodear el salón en el que circulaba la prensa con ademanes entusiastas y abrazos cada vez más fervorosos.

"Hoy se termina el modelo empobrecedor del estado omnipresente, se termina la idea de que el Estado es un botín a repartirse entre políticos y sus amigos", señaló por fin Milei cuando salió a festejar el triunfo que lo hará asumir como presidente en menos de tres semanas.

INCREDULIDAD

Anodadado todavía por la victoria tan holgada, un muchacho de 24 años que trabaja como repartidor celebraba que por fin la gente se hubiera dado cuenta "de que las ideas correctas son las contrarias a las aplicadas hasta ahora".

"Esas ideas son la justicia social y el repartir la plata de otras personas a partir de alguien que las administra y que es corrupto", planteó desde la primera línea del vallado a los gritos para hacerse oír entre los simpatizantes que gritaban "la casta tiene miedo" y advertían que la vicepresidenta "Cristina será presa".

Estudiante de ingeniería en inteligencia artificial, Franco Sosa descartó que la democracia esté en peligro, por ser "una proyección del otro bando" que pese a todo había calado en su propia hija, de apenas cinco años.

"Con la campaña del miedo temía que le cerraran el jardín (la escuela inicial), pero por suerte, esto fue superado y que al país le vaya bien me viene demasiado bárbaro", aseguró con la excitación de quien todavía no podía creer en los resultados de la segunda vuelta electoral.

Mientras la fiesta amainaba en el interior del búnker libertario, la futura ministra de Relaciones Exteriores de la próxima gestión, la también diputada electa Diana Mondino, señalaba a la Agencia Sputnik que Argentina no ingresará al Grupo BRICS (integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y que "dejará de interferir" con los Gobiernos de Brasil y China, países que son los dos principales socios de la nación sudamericana.

Una de las prioridades de la nueva administración presidida por Milei será eliminar las restricciones que existen en el comercio exterior, por lo que habrá una desregulación que se abordará con el cambio de las normas existentes, explicó también la próxima canciller de Argentina.

El líder de La Libertad Avanza, que recibió 14,4 millones de votos frente a los 11,5 millones que obtuvo su rival, asumirá la presidencia el próximo 10 de diciembre, día en que Argentina cumple su 40 aniversario desde su regreso a la democracia.

* Artículo original publicado en la Agencia Sputnik.

viernes, 6 de octubre de 2023

Ultraderechista Milei pone en jaque los consensos democráticos de Argentina

No hay pauta, dogma, paradigma o política de Estado que no esté bajo discusión pública hoy en Argentina desde que los puso en solfa el candidato a la presidencia Javier Milei, cuyo partido, La Libertad Avanza (ultraderecha), parte con ventaja para las elecciones generales del 22 de octubre.


 

La batalla ideológica que ha emprendido este economista parece avizorar una derrota tan hiriente como simbólica, en este 2023 que justo celebra su 40º aniversario: la de la propia democracia, aquella con la que "no solo se vota, sino que también se come, se educa y se cura", según proclamó en su discurso de asunción el primer presidente elegido por el voto popular tras la última dictadura (1976-1983), Raúl Alfonsín (1983-1989).

Con sus diferentes rostros a lo largo de este tiempo, la izquierda o los movimientos progresistas han sido incapaces de revalorizar el Estado de derecho, las garantías civiles y los derechos políticos. La degradación de las condiciones de vida ha sido paulatina pero inexorable, con una pobreza que ronda el 40 por ciento y una inflación ascendente que en el último año supera los tres dígitos.

"Hay una separación cada vez mayor entre representantes políticos progresistas y la sociedad a la que representan, ante la dificultad para comprender y transformar problemas de diagnóstico y práctica política de los propios progresismos", sostiene en una entrevista con la Agencia Sputnik el doctor en Ciencias Sociales Daniel Feierstein, profesor universitario e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Con el comienzo del siglo XXI, gran parte de la izquierda se diluyó en el kirchnerismo, cuyas respuestas dejaron de ser satisfactorias a la luz del viraje que dio la sociedad cuando se volcó hacia Mauricio Macri (2015-2019). El expresidente conservador malgastó su crédito político y la última oportunidad la tuvo el actual mandatario peronista, Alberto Fernández, con la exmandataria como vicepresidenta.

PROGRESISMO CONSERVADOR

Este escenario plantea una batalla cultural latente desde hace más de una década que aprovecha los vacíos o contradicciones de los planteos progresistas, como "su carácter actualmente conservador, la minimización del daño que produce el delito común y su romantización, las esencializaciones identitarias y las "políticas de minorías", la dificultad para comprender la importancia del esfuerzo y el mérito y su estigmatización bajo la referencia burlona a la meritocracia", enumera Feierstein.

"Instalar una cultura cancelatoria que plantea todas las respuestas por anticipado, hasta en los modos en que tenemos que hablar, ha sido un grave atentado al pensamiento crítico y le ha regalado ese carácter crítico a las nuevas derechas", sentencia el sociólogo.

Por otra parte, pese a que la movilización social ha sido determinante en la política argentina, la pérdida de autonomía de entidades sociales y políticas, sean sindicatos, movimientos de derechos humanos, organizaciones de desocupados o barriales, "ha quitado potencia a las formas de organización del campo popular, reduciéndolas muchas veces a líneas internas partidarias", asume el investigador.

Visto así, la izquierda se ha alejado de las grandes mayorías para contentarse con una política para minorías, mientras los movimientos progresistas mutan "en fábricas de corrección política, por la articulación de los progresismos con los consensos neoliberales surgidos a partir del fin de la Guerra Fría", afirma Feierstein.

Ni siquiera ha podido capitalizar el descontento general la expresión más izquierdista que ofrece el menú partidista, el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FIT-U). Este espacio se ve arrastrado por parte de los problemas que lastran al progresismo y que lo alienan de las grandes mayorías, "como la especialización identitaria, el apoyo a falsos igualitarismos y el desprecio o minimización de los efectos del delito común en barrios populares", incide el sociólogo.

"Por otra parte, creo que hay una alienación vinculada al lenguaje y planteos que se corresponden con realidades de principios o mediados del siglo XX y que no se han logrado actualizar a la estructura social, las formas subjetivas y los tipos de comunicación del siglo XXI, lo que dificulta la interpelación y la capacidad de escucha a sus propias propuestas", completa.

PASO LIBRE

Ante un progresismo cada vez más anquilosado, Milei se ha apropiado del discurso del cambio y el futuro. No hay propuesta incendiaria que le esmerile apoyos. Ni su plan "motosierra" (reducir al Estado a su mínima expresión), ni su renuncia a la soberanía monetaria (con su proyecto de dolarización), ni siquiera su propuesta de habilitar la compraventa libre de órganos, o su ambigüedad respecto a la mercantilización de niños. Marca la agenda informativa: apunta sobre cualquier asunto y recoge después las mieles, las reacciones escandalizadas a su discurso rupturista.

Visto que los progresismos apenas se han preocupado de mantener el orden vigente, "de plantear la continuidad (a lo sumo emparchada apenas) de los mismos modelos de opresión que han generado un crecimiento espectacular de la desigualdad en todo el mundo, la destrucción de los derechos de los más desfavorecidos y una movilidad social descendente, se vuelve casi lógico que la rebeldía o la voluntad de transformación terminan siendo apropiadas por las nuevas derechas radicales", ilustra Feierstein.

Con su decisión de equiparar a las víctimas del terrorismo de Estado de la dictadura con las de las organizaciones guerrilleras que actuaron en los años 70, la diputada y candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, ha puesto en jaque las políticas de memoria y justicia que fueron uno de los pilares de la democracia argentina y que han permitido que desde la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad en 2006 fueran condenados 1.159 genocidas.

La falta de crítica interna y las formas vacías de corrección política en el seno de las corrientes progresistas permitió la sedimentación de "visiones del pasado que no tuvieron el dinamismo para interpelar a nuevas generaciones y que, poniendo algunos temas debajo de la alfombra (el rol de la insurgencia armada y su crítica o la participación de parte del movimiento de derechos humanos) abrieron flancos para el avance de posturas negacionistas o incluso reivindicadoras de las visiones de los genocidas", incide Feierstein.

Con Milei como presidente, Argentina también puede cambiar de óptica respecto a su reclamo soberano sobre las australes Islas Malvinas, consagrado en la Constitución, ante la consideración de que los derechos de los isleños deben ser respetados, según sostuvo esta semana la economista Diana Mondino, que sería la eventual ministra de Relaciones Exteriores en su eventual Gobierno.

"Todo esto ha avanzado tanto como para poner en cuestión muchos de los consensos logrados a partir del fin de la dictadura (1976-1983), sean los límites en la confrontación política o el respeto a la vida del otro", concluye el sociólogo argentino.

Un nuevo consenso de época se está gestando, y Milei tiene un influjo creciente sobre esas páginas que Argentina está por trazar de su propio porvenir.

 

* Artículo publicado el 13 de septiembre en la Agencia Sputnik.

Cruces ideológicos y planteos conservadores marcan primer debate presidencial de Argentina

 Los cinco candidatos que aspiran a ganar en Argentina las elecciones generales del 22 de octubre convergieron el domingo en el primero de los dos debates obligatorios sin ningún anuncio de envergadura, con actitudes polarizadas y una desenvoltura dispar al momento de definir sus propuestas.


 

El foro público que enfrentó por primera vez a los presidenciables, organizado el domingo en la ciudad de Santiago del Estero, en la provincia homónima (norte), exhibió las falencias y fortalezas de cada postulante, pero sin que ninguna intervención haya alterado el escenario político, a menos de tres semanas de las elecciones generales.

"Los debates suelen ser absorbidos y aprovechados cognitivamente por los más intensos y que más entienden en política", expresó en una entrevista con la Agencia Sputnik la doctora en Ciencias Sociales Natalia Aruguete, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesora de la Universidad Nacional de Quilmes.

En este tipo de contiendas televisivas, "hay un componente mayoritario de fortalecer y confirmar el voto de los que están decididos, más que un viraje del voto de un partido hacia otro", razonó la socióloga, autora del libro "Nosotros contra ellos: Cómo trabajan las redes para confirmar nuestras creencias y rechazar las de los otros" (2023).

Dentro de un debate que desarrolló los ejes temáticos de economía, educación y derechos humanos y convivencia democrática, cada candidato aprovechó para afianzarse en los asuntos que les resultaban más cómodos.

ASIMETRÍAS DISCURSIVAS

Pese a la delicada coyuntura económica que atraviesa el país, con una inflación sin precedentes en los últimos 30 años, el ministro de Economía y candidato del oficialismo a la presidencia, Sergio Massa, salió airoso del debate pese a que pocas horas antes se había difundido un escándalo que involucró a un ex alto cargo de la provincia de Buenos Aires (este), jurisdicción en manos del peronismo que gobierna también a nivel nacional.

El aspirante a la primera magistratura por la coalición electoral Unión por la Patria (centroizquierda), que era quien enfrentaba más riesgos, exhibió cierta solvencia guionizada al sugerir la creación de una moneda digital, un proyecto para regularizar capitales no declarados y la convocatoria de un Gobierno de unidad nacional.

Días después de que se conociera que la pobreza afecta al 40,1 por ciento de la población, Massa comenzó con una disculpa tibia, un intento de distanciarse de la actual gestión de la que es parte, y "mostró una serie de propuestas que daban una imagen de certeza, confianza, firmeza y claridad de qué era lo que se venía, siendo uno de los candidatos más programáticos en su estilo de alocución", observó Aruguete.

Más desdibujado quedó el perfil de la candidata presidencial de la alianza Juntos por el Cambio (centroderecha) que fundó el expresidente Mauricio Macri (2015-2019), Patricia Bullrich, quien mostró poca desenvoltura al referirse a su ambiguo plan económico y se limitó a confrontar con el kirchnerismo y a reclamar firmeza en materia de seguridad.

Quien parte como favorito de cara a las elecciones generales, el diputado, economista y líder de la fuerza La Libertad Avanza (ultraderecha), Javier Milei, fue esquivo, en la medida en que le dejaron sus contrincantes, con una de sus propuestas más representativas: la dolarización de la economía.

"Milei y Bullrich no tuvieron tantas propuestas programáticas, sino que plantearon, desde sus lugares de mayor comodidad y conocimiento, premisas según las cuales podían llegar a mejorar el curso de Argentina", planteó la investigadora.

En el año que en Argentina cumple 40 años ininterrumpidos de democracia, el economista sí quiso hurgar en uno de los consensos que construyó el país en las últimas décadas al negar que la dictadura cívico-militar hubiera causado 30.000 desaparecidos, consigna que defienden las entidades de derechos humanos, y afirmar que fueron 8.753.

En un rechazo implícito al plan sistemático de exterminio que ha dado por probada la justicia argentina, el referente ultraderechista también sostuvo que durante los años 70 hubo "una guerra" en el que las Fuerzas Armadas del Estado incurrieron en "excesos", y aseguró que los integrantes de las fuerzas guerrilleras que combatieron en aquella década, los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fueron "terroristas" que cometieron delitos de lesa humanidad.

Para Aruguete, el candidato de La Libertad Avanza "debe estar midiendo que a ciertos sectores del electorado, sobre todo a los jóvenes, los pilares de la democracia y la memoria sobre lo que fue la última dictadura no los interpela de manera inequívoca".

En tanto, la candidata presidencial del Frente de Izquierda de Trabajadores - Unidad (FIT-U), Myriam Bregman, fue la más incisiva con el resto de los candidatos e hizo suyas las banderas de los derechos humanos o la desigualdad de la mujer.

"Eso conformó a usuarios de redes sociales que sobre todo mantienen posturas progresistas, pero Bregman le habló a su electorado, no mantuvo una actitud arriesgada como Massa, que insistió en la unidad nacional y nombró los partidos que incorporaría, con el riesgo de generar perturbación en votantes más peronistas que se quieren distinguir de Juntos por el Cambio", consideró la experta argentina.

En una posición más aislada, el gobernador de la provincia de Córdoba (centro) y líder del espacio peronista Hacemos por Nuestro País (centroderecha), Juan Schiaretti, se enfocó en mostrar su capacidad de gestión en la segunda jurisdicción más importante del país para tratar de recuperar el voto perdido en ese distrito.

El próximo debate presidencial de carácter obligatorio, que tendrá lugar el próximo domingo en la ciudad de Buenos Aires, volverá a mostrar a los cinco candidatos presidenciales dentro de un rígido formato horizontal de deliberación que parece servir más para confirmar las pasiones políticas del electorado que para aportar argumentos racionales que puedan desplazar adhesiones.

La justicia electoral argentina prevé realizar un tercer debate electoral en caso de que haya que celebrar una segunda vuelta de las elecciones generales, la cual tendría lugar el 19 de noviembre si la fórmula más votada no obtiene 45 por ciento de los sufragios afirmativos (ni nulos ni en blanco) o por lo menos obtiene el 40 por ciento y una diferencia porcentual mayor a 10 puntos con respecto a la fórmula que le sigue en cantidad de votos.

 

* Artículo publicado el 2 de octubre en la Agencia Sputnik de noticias.

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