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lunes, 12 de diciembre de 2016

Análisis - Gobierno de Macri cambia el rumbo de la economía argentina

El rumbo económico de Argentina dio un giro abrupto en el primer año del Gobierno de Mauricio Macri respecto de las directrices dominantes en la última década, analizaron para Sputnik Nóvosti dos economistas. 

"El actual Ejecutivo vino a replantear el enfoque y la estrategia en materia económica de manera medular", dijo el economista Claudio Lozano, presidente del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), en la víspera del primer aniversario de la gestión de Macri.

El nuevo rumbo hace que pierda sentido la discusión sobre la herencia de 12 años de kirchnerismo en el poder, a juicio de Lozano, exdiputado de la izquierdista Unidad Popular.

El Gobierno parte del supuesto de que el problema central es lo elevado que son los costos laborales, lo que deriva en "una batería de medidas dirigidas a reducirlo", dijo Lozano.

DEVALUACIÓN

La liberalización cambiaria, que consistió en equiparar el valor de la tasa de cambio oficial peso-dólar a la del mercado negro, buscaba corregir la distorsión que había dejado el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), según el economista Claudio Zuchovicki, quien sí observa el peso de la herencia.

Se buscó "transparentar el valor del dólar, que ya había variado de precio, aunque el Gobierno anterior no lo reconociera", indicó Zuchovicki, gerente de desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

"Pensamos que no iba a ser tan inflacionario, pero como Argentina estaba trabajando con plena capacidad instalada, y dado que seguía sin lograr la confianza suficiente, mucha de esa devaluación se trasladó a los precios", añadió el analista en mercados.

Para Lozano, la devaluación de 50 por ciento de la moneda local y ese traslado a los precios, la quita o rebaja de impuestos a las exportaciones agropecuarias y los aumentos de tarifas hundieron el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

"El problema argentino tiene que ver con la baja cantidad y baja calidad que tiene la inversión", aseguró el investigador.

ECONOMÍA ABIERTA

El Gobierno decidió abrir la economía a las importaciones y los capitales financieros en busca de mejorar la competitividad.

Pero "esa mirada no toma en cuenta las características del mundo en que nos encontramos, en donde hay capitales disponibles para hacer ganancias financieras rápidas y de corto plazo en el lugar que se lo proponga, y donde existen unos niveles de sobreproducción que, a un precio mucho menor, pueden desplazar la producción local", sostuvo Lozano.

Se alentó la especulación financiera con tasas de interés "muy significativas en dólares, que permitieron a los principales capitales locales y extranjeros hacer grandes ganancias en pesos y volver a transformarlas en dólares", añadió.

Para frenar la inflación, consideró Zuchovicki, el Gobierno también aumentó inicialmente la tasa de interés en pesos en 25 por ciento, de modo que los inversores también se lucraron vendiendo dólares para comprar en pesos.

Así se originó un atraso bancario porque en vez de invertir se apostaba al mercado financiero.

Sin embargo, "los dólares no se han ido del país", de modo que si la tasa de interés sigue bajando como sucede en este momento, es probable que el inversor apueste por la economía real con la compra de propiedades u otro tipo de inversión, añadió.

ENDEUDAMIENTO

La administración de Macri se abocó a solucionar el litigio judicial abierto con los fondos buitre para conseguir financiamiento externo, iniciando una nueva etapa de endeudamiento.

A los 32.000 millones de dólares de deuda externa que tomó el Ejecutivo nacional, se suman otros 6.000 millones de dólares de las gobernaciones y 10.000 millones de dólares que tomaron las principales empresas privadas.

Argentina adquirió este año el doble de préstamos que el resto de los países latinoamericanos en su conjunto, observó Zuchovicki.

Mientras el presupuesto de 2017 prevé que el Estado tome casi 40.000 millones de dólares más de deuda.

"La deuda está en el 50 por ciento del producto interno bruto, pero no está afectada ni la capacidad de pago ni el costo del dinero, dado que cada vez que sale al mercado, el país consigue una tasa inferior de interés", explicó.

Lozano, por su parte, destacó la regularización de capitales no declarados por casi 21.000 millones de dólares.

INVERSIONES

Pese a que era una de las prioridades del Gobierno, la inversión este año se desplomó tres puntos con respecto al año anterior, y lo mismo sucedió con la producción económica.

"Esto se produce en el marco de un proceso de redistribución injusta de ingresos, donde pierden los sectores populares en favor de los sectores más concentrados con orientación exportadora", dijo Lozano.

Muchas inversiones esperadas no llegaron por la incertidumbre sobre las tarifas o el valor del tipo de cambio, distinguió Zuchovicki.

"El Gobierno se justifica diciendo que por la corrupción del Ejecutivo anterior no podían invertir en obra pública sin ver qué había contratado y qué era lícito", indicó el analista financiero.

Se espera que la tendencia cambie en 2017 y aumenten los proyectos viales en el interior del país, un reclamo de los gobernadores que Macri está dispuesto a atender.

POBREZA E INDIGENCIA

El Gobierno, sin votos en el Congreso para frenar el gasto, aumentó los subsidios y la cobertura de los planes sociales, mientras los ajustes salariales han crecido por encima de la inflación.

Sin embargo, "en los últimos seis meses 300.000 personas han caído en la pobreza, lo que supone la creación de 7.000 pobres por día, 290 por hora, o cinco pobres por minuto", mientras hay medio millón de indigentes más, "dos por minuto", sentenció Lozano.

La recuperación para el año próximo está focalizada en la inversión pública asociada a más endeudamiento, concluyó el presidente de IPPYP.

La esperanza del Gobierno es que el aumento de las obras públicas y la reactivación del consumo favorezcan la llegada de inversiones, pero esto es una expresión de deseos, finalizó Zuchovicki.

* Análisis publicado en la agencia internacional de noticias Sputnik Nóvosti el 9 de diciembre de 2016.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cristina Fernández presenta un nuevo gabinete con peso propio

La presidenta argentina, Cristina Fernández, mientras es filmada por su hija Florencia Kirchner en la residencia presidencial de Olivos, en Buenos Aires (Argentina).
Cristina Fernández, en la preparación del
vídeo que realizó su hija Florencia
Tras pasar más de 40 días de reposo por una neurocirugía, la presidenta argentina ha retomado sus funciones con el cambio de gabinete más importante de su segunda legislatura, y uno de los más relevantes desde que el kirchnerismo llegó al poder en 2003.

A través del portavoz presidencial, Alfredo Scoccimarro, la mandataria dio a conocer unos relevos que oxigenan el Gobierno en estos dos últimos años de su gestión y con los que delega la toma de decisiones a funcionarios con iniciativa propia.

La designación principal es la de Axel Kicillof como nuevo ministro de Economía, lo que viene a confirmar la confianza in crescendo que Cristina Fernández depositó en este economista de 42 años, promotor de la expropiación de las acciones de YPF a Repsol.

Kicillof tiene amplia experiencia en el ámbito universitario, en donde se ha desarrollado como docente e investigador. De alto perfil y con una ideología sustentada en la intervención estatal, el economista comenzó a trabajar en 2009 en la administración pública como gerente de Aerolíneas Argentinas, cuando la empresa ya había sido nacionalizada.

Estudioso de John Maynard Keynes, y de estilo informal y carismático, Kicillof enfrentó ese año al grupo empresario Techint para defender un directorio estatal en la mayor empresa siderúrgica de Argentina, Siderar. El mismo espíritu combativo mantuvo frente a Repsol cuando impulsó la expropiación del 51 % de las acciones de YPF.

Con acceso directo a la presidenta, desde 2011 era el viceministro de Economía, y ahora pasa a sustituir a Hernán Lorenzino, que era uno de los ministros más desprestigados del Gobierno. Kicillof, en cambio, ha conseguido en pocos años revestirse de una autoridad que puede darle cierto margen de maniobra para tratar de combatir la inflación y para frenar la pérdida de reservas.




El cambio en el sector económico viene acompañado del reemplazo de la presidenta del Banco Central, Marcó del Pont, con la designación de Juan Carlos Fábrega, un burócrata que empezó como empleado del Banco Nación en 1969 y en donde prosiguió durante más de 46 años hasta llegar a presidir la institución.
Otro de los cambios de peso con los que Cristina encara esta nueva etapa de su Gobierno desplaza al hasta ahora jefe de gabinete de ministros, Juan Manuel Abal Medina, para darle mayor protagonismo al gobernador de la provincia del Chaco, Jorge Capitanich, que obtuvo excelentes resultados en las últimas elecciones legislativas de hace menos de un mes.

Capitanich era uno de los nombres que sonaba como posible candidato oficialista a la presidencia en 2015. Con su nuevo nombramiento, se admite la importancia que tiene el poder territorial en medio de un juego de fuerzas que ya se está movilizando de cara a las elecciones presidenciales de dentro de dos años.
Los cambios que ha llevado a cabo la presidenta no son un simple intercambio de marionetas
La última renovación en el elenco ha sido la del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Norberto Yahuar deja paso al técnico Carlos Casmiquela, titular hasta ahora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y que plantea dos novedades principales: la primera, priorizar la producción de trigo y maíz ante la creciente sojización del país; la segunda, reanimar el diálogo con las autoridades de las principales organizaciones rurales, que tienen mucho peso en el interior del país y que están enemistadas con el Gobierno desde 2008.

Los cambios que ha llevado a cabo la presidenta y que habrá reflexionado en este mes y medio de ausencia forzada no son un simple intercambio de marionetas. Argentina tiene un sistema presidencialista donde casi todo el peso del Gobierno lo lleva la mandataria, como sucesora del movimiento y del Ejecutivo que encabezó su marido, el fallecido Néstor Kirchner. Sus problemas de salud son, de alguna manera, una llamada de atención que también tuvo su antecesor mientras estuvo en el poder.

Con estos relevos, el oficialismo busca desprenderse del inmovilismo en el que parecía atrapado en los últimos meses. Cristina Fernández lidera una vez más este proceso, pero lo hace delegando poder y tratando de reforzar áreas tan importantes como la económica. Para ello, confía en funcionarios que ya pisaron fuerte a lo largo de su trayectoria y en donde, en esta ocasión, pesa más el empuje propio que tienen y el dinamismo que pretenden trasladar al Gobierno que la hipotética acumulación de poder que podría encumbrarlos en un futuro no tan lejano.


* Artículo aparecido el 19 de noviembre de 2013 en el diario Público

martes, 20 de noviembre de 2012

Las cifras de Rajoy, en su primer aniversario

A un año de su mayoría absoluta en las elecciones que le dieron la presidencia de España, todos los números del balance general de su Gobierno son negativos, salvo uno.



Crédito foto: Reuters

Tras dos huelgas generales, un rescate a la banca, una reducción del presupuesto público, un descenso de la inversión social, una disminución en tiempo y dinero de las prestaciones por desempleo, y una bajada del gasto en educación y sanidad, Rajoy observa los números que han quedado tras los recortes, y desde el palacio de Gobierno, La Moncloa, admiten que no están para “celebraciones”.


Desde que ganara las elecciones en noviembre de 2011 ha subido el desempleo, tanto general, como femenino y juvenil; ha aumentado la prima de riesgo y la deuda pública. También hay bajadas: la de la Producto Interior Bruto (PIB) y la del crecimiento, todo en aras de conseguir un dato positivo: que el bono a 10 años baje.



  Los datos del PIB se corresponden a los del tercer trimestre para poder realizar la comparativa.


En la calle tampoco están para mucha fiesta. El malestar social también ha ido a peor. No llega al nivel de Grecia, en donde ya han celebrado 25 paros generales en tres años, pero la rabia va en aumento.

Rajoy tiene el triste consuelo de haber conseguido varios hitos en el primer año de su Gobierno. Ha realizado el mayor tijeretazo al presupuesto público que se registre en democracia: 13.400 millones. Ha sufrido dos huelgas generales, algo de lo que no puede presumir ningún otro mandatario. Y ha encabezado el mayor ajuste a las cuentas públicas desde que terminara la dictadura de Franco (65.000 millones en dos años).

Y para poder hacer todo eso, ha tenido que romper con todas las promesas que realizó precisamente hasta hace un año, cuando estaba en la oposición frente al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y durante su campaña electoral.

Cuando gobierne bajará el paro”. “Meteré la tijera a todo, menos a pensiones, sanidad y educación”, “No subiré el IVA”. “No habrá un banco malo”. “Daré la cara ante las dificultades sin esconderme”. Fueron en su día grandes titulares que dio Rajoy a la prensa española.

El ajuste en 10.000 millones en sanidad y educación, el copago sanitario (el pago extra por el uso de ciertos servicios) o la decisión de dejar sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin documentos en regla pasaron a sustituir en los medios de comunicación los grandes títulos que ofreció el presidente español. La troika, conformada por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea avalaron el rescate financiero a España.

Luego llegarían la subida del IVA o los recortes a funcionarios públicos, pensionistas y trabajadores dependientes, y el coletazo final llegó con los presupuestos de 2013, en los que se reducía las ayudas a servicios sociales, cooperación al desarrollo, cultura, infraestructuras e incluso las ayudas a estudiantes con dificultades.

Usted me pregunta por qué después de las medidas no hay crecimiento ni creación de empleo", se dirigió Rajoy a un periodista durante una conferencia de prensa que compartió este lunes con la mandataria brasileña Dilma Rousseff. "Yo le podría devolver la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tomado estas medidas?”, repreguntó.

Entonces, ¿alguna conclusión de este año que ha pasado? "Las medidas que tomamos hacen daño a la gente, pero son imprescindibles", sentenció.



* Artículo publicado en Infobae América el 20 de noviembre de 2011

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari

Centenares de miles de personas hacen cola desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia e l Parque Domínico del munic...