viernes, 3 de mayo de 2019
Hundimiento del General Belgrano fue un hecho de guerra, afirma exjefe del Ejército argentino
“Sin lugar a dudas es un hecho de guerra, aunque algunos lo hayan calificado como crimen de guerra”, señaló el general retirado.
El crucero de la Armada argentina, que “era el buque más importante que tenía nuestra flota”, estaba fuera de la zona de exclusión que de manera unilateral había demarcado Reino Unido, por lo que se situaba en aguas internacionales cuando fue atacado, indicó Balza.
“El crucero tenía proa hacia el continente, de modo que no era una amenaza para la flota británica”, sostuvo.
El general retirado hizo alusión a un almirante inglés, Tim Mc Lement, que aseguró que durante el conflicto hubo cuatro submarinos nucleares británicos.
La primera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990) “no podía desconocer la ubicación del submarino Conqueror y hacia dónde se dirigía, porque en ese momento la flota de mar argentina, los barcos de superficie, ni siquiera le disputaban la supremacía marítima al adversario”, reflexionó el exjefe del Ejército.
A partir del hundimiento del General Belgrano, “las negociaciones que todavía estaban en marcha se cancelaron, y se agudizó lo que yo creo que la Sra Thatcher deseaba: tenía una alicaída gestión y esta guerra la potenció en su accionar político”.
En cualquier caso, el Estado argentino nunca reclamó ante la comunidad internacional que el bombardeo del crucero de la Armada argentina fuera un crimen de guerra.
“Crimen de guerra es considerado aquello que se aparta de los usos y hechos de la guerra, como cuando durante en la II Guerra Mundial, submarinos alemanes atacaron buques mercantes argentinos que no estaba participando en las operaciones”, ejemplificó.
Familiares de soldados argentinos que murieron durante el ataque al General Belgrano denunciaron a Thatcher ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo en 2000, pero los jueces desestimaron el caso.
“La actitud de los familiares es comprensible, han tenido seres queridos, pero otra cosa es la posición de los distintos Gobiernos, y desde el regreso de la democracia en 1983, ninguno ha ido a ningún tribunal internacional por este caso”, recordó Balza.
Tras reiterar sus respeto por “todos los combatientes británicos y argentinos” que participaron en el conflicto bélico, Balza aseguró que “la guerra no solucionó nada”.
“Argentina seguirá reclamando en los foros internacionales algo que es
incuestionablemente argentino, y nunca más va a recurrir a la violencia”, finalizó.
VIOLACIONES DURANTE LA GUERRA
El militar retirado, que era teniente general cuando fue enviado al archipiélago como jefe del Grupo de Artillería 3, negó que durante la Guerra de Malvinas el Ejército hubiese cometido violaciones sistemáticas de derechos humanos contra sus soldados.
Una causa judicial en la provincia de Tierra del Fuego (sur) abierta en 2007 investiga la comisión de crímenes de lesa humanidad por parte de 95 exmilitares que habrían torturado durante el conflicto bélico a soldados conscriptos que estaban bajo su mando.
Tras escuchar a 120 víctimas, el juez responsable del caso, Federico Calvete, ordenó en diciembre pasado la declaración indagatoria de 18 exjefes militares acusados de realizar estaqueamientos y vejámenes contra sus subordinados, quienes en plena batalla fueron enterrados en el suelo o imposibilitados de correr, según los testimonios.
“Le respondo por mi unidad y por otras de las que tuve conocimiento: no me consta ningún trato que hubiese podido afectar la disciplina militar, ni supe de la comisión de un delito tan agravante”, afirmó el exjefe del Ejército.
El general retirado admitió la gravedad de que un superior hubiese abusado de su autoridad contra un soldado durante el conflicto en el Atántico Sur.
“He sido jefe del Ejército más de ocho años, desde fines de 19991 hasta fin del siglo pasado, y nunca recibí una denuncia de ese tipo”, señaló no obstante.
En la zona de combate “había 14.000 hombres argentinos, y en toda guerra pueden ocurrir actos delictivos, pero es inadmisible que fueran cometido por oficiales o suboficiales”, sostuvo.
Balza no descartó “que de forma puntual y aislada” hubiesen podido ocurrir violaciones a la disciplina militar, lo que constituye un delito.
“Esos casos tendrían que haber sido sancionados con todo el rigor que corresponde en ese momento o inmediatamente después del conflicto”, consideró.
De hecho, “no sé por qué se demoraron en hacer las denuncias más de 25 años después, pero no niego que no se hayan cometido hechos puntuales que en ese caso debían haber sido juzgados por el Código de Justicia Militar”, añadió.
Balza relató que tomó conocimiento de las acusaciones cuando trascendieron como noticia en los medios de comunicación hace una década, cuando ya había dejado el mando del Ejército.
“Ahora esas denuncias se están tramitando en la jurisdicción federal, que es la que corresponde”, señaló.
El 25 de abril de 1995, Balza apareció en todos los televisores argentinos para pedir perdón en nombre del Ejército por los delitos de lesa humanidad que cometió su fuerza durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983).
“El mensaje que pronuncié que tuvo una gran trascendencia nacional e internacional, no porque fuera sólo una postura personal, lo cual aisladamente no habría tenido ningún valor, sino porque fue un mensaje institucional del Ejército argentino hacia la sociedad”, recordó.
Entidades de derechos humanos estiman que en aquellos años unas 30.000 personas fueron detenidas-desaparecidas y al menos 500 nietos fueron sustraídos a sus padres y entregados a cómplices del terrorismo de Estado.
GUERRA DE MALVINAS (parte 2 de la entrevista)
La tentativa de la dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) de recuperar las ocupadas Islas Malvinas (sur) por la fuerza en una guerra contra Reino Unido constituyó el más flagrante error de valoración que cometió el país en toda su historia, continuó el exjefe del Ejército.
El general retirado, que participó en la guerra como jefe del Grupo de Artillería 3, se declaró “consciente desde el momento en llegué a las islas, y quizás desde antes, de que el intento de recuperar Mavinas por la fuerza constituyó el más notable error de apreciación política, diplomática y militar de mi país”.
El conflicto bélico no fue previsto de antemano, “por lo menos en mi país", puntualizó Balza.
“Nuestra diplomacia y nuestro Gobierno militar en aquel entonces, que surgió producto de un golpe de Estado cívico-militar en 1976, no evaluaron las históricas relaciones de EEUU con Reino Unido ni los compromisos que tenía Donald Reagan (presidente de EEUU entre 1981 y 1989) y la señora Thatcher (primera ministra británica entre 1979 y 1990) desde antes de acceder ambos al Gobierno”, explicó.
En todo caso, la causa Malvinas es un sentimiento expresado y recogido en la Constitución nacional, recordó.
Quien fuera máximo responsable del Ejército argentino entre 1991 y 1999 aclaró que la soberanía argentina sobre el archipiélago se asienta en razones históricas, “porque eran parte del Virreinato de La Plata desde 1810”; geográficas, “porque hacen a la integridad territorial con la plataforma submarina”, y jurídicas “porque sus habitantes argentinos en 1833, fecha de la usurpación británica, fueron expulsados por los ingleses”.
No obstante, “un militar cumple su función cuando gana la paz y no cuando gana y hace la guerra, por eso la forma de la recuperar Malvinas no es la violencia, sino el diálogo serio, maduro y respetuoso entre nuestros países”, sostuvo.
RELATO DE UNA GUERRA
Balza se desempeñaba como jefe del Grupo de Artillería 3 cuando fue enviado a Malvinas “a esa guerra absurda, jamás pensada en mi país” a cargo de un contingente que no superaba los 400 hombres.
El entonces teniente coronel también debía coordinar los fuegos de otras unidades de artillería, en concreto la del Grupo de Artillería 4 y la de una batería (subunidad) de artillería del Batallón de Infantería 5, además de supervisar las salidas de los aviones argentinos para evitar que la trayectoria o un disparo alcanzase las aeronaves.
“Se combatió intensamente en este conflicto tuvo una particularidad, y es que fue el único en el que ambos adversarios, argentinos y británicos, respetamos los usos y leyes de la guerra y el derecho internacional humanitario, también conocido como la convención de Ginebra”, según reconoció el Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra.
Esa guerra “donde se respetó la dignidad del adversario” duró 44 días.
El conflicto comenzó a partir del 1 de mayo, cuando un bombardero británico, un Vulcan, atacó el aeropuerto de Puerto Argentino y cercó por vía aérea y marítima la capital de Malvinas.
El 23 de ese mes los soldados británicos desembarcaron en el archipiélago. Los enfrentamientos se trasladaron durante dos días y medio a Pradera de Ganso, a 90 km de Puerto Argentino, antes de que los militares avanzaran hacia esa ciudad, cuya toma comenzó el 8 de junio y culminó el 14 de junio a mediodía.
IMPERATIVO HUMANO
La Guerra de Malvinas fue una pequeña guerra insular, denominada por otros como una pequeña gran guerra, que en cualquier caso se convirtió “en la primera de la era misilística”, resumió el exjefe del Ejército.
Balza reconoció que al margen del ámbito geográfico donde se desarrolló el conflicto, de los soldados que participaron, del comportamiento de los adversarios, y de la población afectada, que en este caso no fue ninguna, “las secuelas y traumas son similares a todas las guerras”.
Por eso “la gran conclusión de alguien que conoció la guerra es que evitarla sea un imperativo humanitario, político y económico”, conminó el militar retirado.
Sin embargo, “basta prender el televisor para ver que aún continuamos en el mundo renunciando a las escasas pretensiones de la humanidad, pues son decenas de conflictos los que hay en el mundo queriendo resolver los problemas por medio del flagelo de la guerra”, lamentó.
Casi 1.000 muertos dejó el conflicto bélico que comenzó la Junta Militar argentina del general Leopoldo Galtieri (1981-1982) contra Reino Unido.
Buenos Aires y Londres retomaron sus relaciones diplomáticas en febrero de 1990 en la administración del entonces presidente argentino Carlos Menem (1989-1999).
* Entrevista publicada el 2 de mayo de 2019 en la agencia de noticias Sputnik
lunes, 15 de agosto de 2016
Malcorra admite que su candidatura a la ONU tendría impacto sobre la cuestión de Malvinas
jueves, 9 de febrero de 2012
Argentina llevará a la ONU la "militarización" de las Malvinas
Fernández hizo mención al envío de Reino Unido del destructor HMS Dauntless, "inmenso y modernísimo, acompañando al heredero, que nos hubiera gustado verlo con ropas de civil y no con uniforme militar". Se refería así a la llegada al archipiélago del príncipe Guillermo, que realizará tareas de instrucción militar.
Es la primera vez que Fernández invitaba a un acto no sólo a sus gobernadores, sino también a la oposición e incluso al secretario general de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, con el que desde hace meses mantiene una tensa relación. Por si fuera poco, pidió a los dirigentes políticos allí presentes que la acompañaran en la próxima reunión que celebre el comité de descolonización de la ONU, el próximo 14 de junio.
La demanda se presentará ese día ante el Consejo de Seguridad, donde Reino Unido tiene un puesto permanente. Como lo más probable es que los ingleses asfixien la denuncia con su derecho de veto, Argentina también planteará su queja ante la Asamblea General. "El sillón que cada potencia tiene en el Consejo, en lugar de solucionar los problemas, tiende a profundizarlos. Por eso también vamos a hacer la protesta ante la Asamblea", explicó la mandataria.
No es la primera vez que la jefa de Estado acude a la ONU para protestar por la ocupación del archipiélago. En octubre de 2010, el Gobierno argentino presentó ante Naciones Unidas una protesta formal por las maniobras militares que por entonces realizaba Reino Unido en aguas de las Malvinas.
Buenos Aires siempre ha insistido en que la ocupación de las islas también conlleva una depredación de los recursos fundamentalmente, petróleo "sin ningún control medioambiental y con el riesgo de un caos ecológico que se puede producir en cualquier momento".
Desde la Casa Rosada, Fernández también oficializó el decreto por el cual se levanta el secreto sobre el Informe Rattenbach, un documento elaborado por una comisión castrense en los últimos meses de la dictadura (1976-1983) para juzgar las responsabilidades a nivel político, táctico y militar de todos los actores que tuvieron una participación en la guerra.
La presidenta informó de que Defensa y la Cancillería informarán en un plazo de 30 días sobre la "parte de la documentación cuya eventual publicación pudiera poner en riesgo la seguridad interior, la defensa nacional o las relaciones exteriores" del país.
"Viuda negra frágil y abrupta"
El diario británico The Telegraph no tardó en echar más leña al fuego y ayer calificó a la presidenta argentina como "una viuda negra frágil y autoritaria a la vez, seductora y abrupta".
* Artículo aparecido el 09 de febrero de 2012 en el diario español Público.
viernes, 27 de enero de 2012
Cristina Fernández regresa con el reclamo de las Malvinas
Tras 21 días de convalecencia médica por una operación en la
tiroides, la presidenta argentina Cristina Fernández ha reasumido sus funciones
y no ha perdido el tiempo a la hora de recuperar el que ha sido el mayor asunto
de controversia durante su ausencia: el conflicto con Reino Unido por las islas
Malvinas, que fueron invadidas por los ingleses en 1833, y cuya soberanía
reclama desde entonces el país latinoamericano.martes, 2 de marzo de 2010
Clinton accede a mediar sobre las Malvinas*
Estados Unidos está dispuesto a interceder en el conflicto entre Reino Unido y Argentina por las islas Malvinas, cuya soberanía se disputan ambos países. Así lo reconoció la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton durante su casi improvisada visita a Buenos Aires, anunciada apenas unas horas antes de que que la enviada de Obama emprendiera su gira por América Latina. La presidenta argentina, Cristina Fernández, recibió a Clinton a última hora de la tarde del lunes después de que ambas asistieran a la investidura del nuevo presidente de Uruguay, José Mujica, en Montevideo.
“Solicitamos la intermediación de Estados Unidos entre el Reino Unido y la Argentina para lograr sentarnos a discutir la soberanía de las Malvinas”, dijo Fernández en una conferencia de prensa tras la reunión que sostuvieron ambas. “Coincidimos. Nos gustaría ver a la Argentina y el Reino Unido sentados, hablando y discutiendo el tema”, replicó por su parte la secretaria de Estado.
Reino Unido se ha sentido aludido y ayer portavoces el Gobierno británico aseguraron que “no era necesaria” la intervención de Estados Unidos para resolver el problema.
En cualquier caso un encuentro “fructífero”, según Fernández, consiguió alejar el clima de tensión vivido días antes, cuando la presidenta argentina señaló que el presidente de Estados Unidos Barack Obama “no cumplió con las expectativas”, y cuando en principio Argentina estaba excluida de la agenda de Clinton.
Fernández además aprovechó la presencia de la secretaria de Estado para agradecer “la desclasificación de documentos de la última dictadura militar por parte de Estados Unidos”, realizada hace unos días.
Hillary Clinton llegó ayer en Chile en el marco de un viaje que servirá para “escuchar” y no para “dictar doctrina”, según sus palabras. Allí ofreció ayuda tecnológica para los damnificados del terremoto antes de continuar con la gira, que también incluye Brasil, Costa Rica y Guatemala.
* Artículo aparecido el 03-03-2010 en el diario español Público.
jueves, 18 de febrero de 2010
Argentina exigirá permiso marítimo para ir a Malvinas*
Cansada de protestar contra los planes de Londres de iniciar exploraciones petrolíferas en las islas Malvinas, territorio cuya soberanía reclama Argentina, la presidenta, Cristina Fernández, ha pasado de las palabras a los hechos. Fernández ha firmado un decreto para imponer restricciones al tránsito marítimo de todos los buques que se dirijan a las islas Malvinas."Todo buque que se proponga transitar entre puertos ubicados en la Argentina continental y las Malvinas o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas a Malvinas, o cargar mercadería entre estos puertos, tendrá que solicitar autorización previa al Gobierno argentino", señala el decreto.
El presidente de la Cámara de los Comunes británica, Nicholas Winterton, calificó la medida de "patética e inútil" y solicitó una reunión con funcionarios del ministerio al reanudarse las sesiones del Parlamento la próxima semana. Además, el secretario del grupo mixto parlamentario sobre las Malvinas, el diputado conservador Andrew Rosindell, ha pedido al Foreign Office que convoque al embajador de Argentina.
Sin embargo, el ministerio británico no ha dado tanta importancia al decreto argentino. "Esto no afecta a las aguas territoriales de las Falklands [como Londres designa a las Malvinas], que están controladas por las autoridades de la isla", señaló Exteriores.
En 1982, Argentina fue derrotada en una guerra que emprendió contra Reino Unido para recuperar la soberanía del archipiélago. Ambos países mantienen una disputa sobre las islas que se remonta a 1833, cuando pasaron a control británico.
"Hay numerosas resoluciones de la ONU en las que se pide que ambos países reanuden las conversaciones para arribar [llegar] a un acuerdo en materia de soberanía y que ninguna de las partes tome acciones unilaterales en la zona", afirmó la presidenta Fernández. "Estas [resoluciones] han sido desoídas sistemáticamente por Reino Unido, que se niega a sentarse a discutir como ordena la ONU", añadió.
El Gobierno argentino creará una comisión permanente integrada por varios ministerios con el fin de coordinar las acciones necesarias para hacer cumplir el decreto. También ha anunciado que presentará una reclamación ante las Naciones Unidas el próximo junio.
Estas medidas se han dispuesto ante la llegada este viernes de una plataforma petrolífera que iniciará una serie de exploraciones al norte de las islas para determinar si hay o no petróleo.
Los geólogos creen que en el área alrededor de las Malvinas podría haber importantes reservas energéticas, si bien exploraciones en la llamada cuenca norte de las Malvinas en 1998 no llevaron a que se iniciara ningún tipo de explotación.
No es esta la única reacción del Gobierno argentino ante el inminente comienzo de las perforaciones petrolíferas en las aguas que rodean el archipiélago. Días antes, las autoridades argentinas prohibieron que un barco de las islas Man (territorio británico) embarcara tubos petroleros en un puerto bonaerense porque procedía de las Malvinas, según explicó la Cancillería.
* Artículo aparecido en Público el 18-02-2010.
Argentina protesta por la exploración en las Malvinas*
El reciente anuncio de Reino Unido sobre la exploración petrolera que comenzará al norte de las Islas Malvinas ha sido para Argentina la última provocación de un usurpador que no puede quedar sin réplica. Poco importa que ayer se cumplieran 20 años de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países después de que libraran en 1982 una guerra por el archipiélago que terminó con la derrota argentina.Tras convocar a la embajadora británica para expresarle "su enérgica protesta", el Gobierno argentino ha movilizado al senador que en el Parlamento de Italia representa a todos los italianos residentes en América Latina, Esteban Juan Caselli, para que presente una "propuesta de condena" a Londres por haber autorizado a empresas petroleras de capital británico para empezar la perforación.
La semana pasada el Ejecutivo prohibió el embarque de tubos petroleros en un buque de bandera extranjera atracado en un puerto de Buenos Aires que provenía de las islas.
Pero hay quienes piensan que el Gobierno argentino no actúa con la suficiente contundencia. El ex diputado Mario Cafiero ha denunciado al Ministerio de Economía por contratar al banco inglés Barclays en el proceso de reestructuración de la deuda externa cuando es el principal accionista de una de las empresas encargadas de la explotación petrolera.
"En marzo de 2009, el Reino Unido elevó una propuesta al Parlamento Europeo proponiendo transformar la base militar inglesa en Malvinas en europea", alega en su informe Cafiero. Meses después, "en una actitud abiertamente belicista", Londres envió cuatro aviones "de máxima tecnología de combate" a la base Mont Pleasant en las islas, sin olvidar que el Tratado de Lisboa, en vigor desde diciembre, incluye a las Malvinas como territorio de ultramar europeo.
Por su parte, el Gobierno argentino protestará ante la ONU, que reconoce la existencia de una "disputa sobre la soberanía de las islas, por la decisión británica de iniciar la exploración petrolera en las aguas que rodean el archipiélago.
* Artículo aparecido en Público el 18-02-2010
lunes, 15 de febrero de 2010
Argentina protesta por la exploración en las Malvinas*
“El magnífico estadista (para Gran Bretaña) Winston Churchill supo decir que un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema. Buena definición para sus propios connacionales, en la riña por hacer prevalecer sus intereses”. Este extracto es el comienzo de un artículo publicado por uno de los medios de comunicación más importantes en Argentina, Perfil, que refleja cuánto las islas Malvinas son todavía un asunto de gran susceptibilidad en el país, y cuánta es la irritación que provoca Reino Unido, como ocupante del archipiélago cuya soberanía reclama el Gobierno argentino.
El reciente anuncio de Reino Unido sobre la exploración petrolera que comenzará al norte de las Islas Malvinas ha sido para Argentina la última provocación de un usurpador que no puede quedar sin réplica. Poco importa que ayer se cumplieran 20 años de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países después de que libraran en 1982 una guerra por el archipiélago que terminó con la derrota argentina.
Tras convocar a la embajadora británica para expresarle "su enérgica protesta", el Gobierno argentino ha movilizado al senador que en el Parlamento de Italia representa a todos los italianos residentes en América Latina, Esteban Juan Caselli, para que presente una "propuesta de condena" a Londres por haber autorizado a empresas petroleras de capital británico para empezar la perforación.
La semana pasada el Ejecutivo prohibió el embarque de tubos petroleros en un buque de bandera extranjera atracado en un puerto de Buenos Aires que provenía de las islas.
Pero hay quienes piensan que el Gobierno argentino no actúa con la suficiente contundencia. El ex diputado Mario Cafiero ha denunciado al Ministerio de Economía por contratar al banco inglés Barclays en el proceso de reestructuración de la deuda externa cuando es el principal accionista de una de las empresas encargadas de la explotación petrolera.
"En marzo de 2009, el Reino Unido elevó una propuesta al Parlamento Europeo proponiendo transformar la base militar inglesa en Malvinas en europea", alega en su informe Cafiero. Meses después, "en una actitud abiertamente belicista", Londres envió cuatro aviones "de máxima tecnología de combate" a la base Mont Pleasant en las islas, sin olvidar que el Tratado de Lisboa, en vigor desde diciembre, incluye a las Malvinas como territorio de ultramar europeo.
Por su parte, el Gobierno argentino protestará ante la ONU, que reconoce la existencia de una "disputa sobre la soberanía de las islas", por la decisión británica de iniciar la exploración petrolera en las aguas que rodean el archipiélago.
* Artículo aparecido el 16-02-2010 en el diario español Público
sábado, 6 de febrero de 2010
Contra la búsqueda de crudo en las Malvinas*
Ha bastado una noticia del diario Financial Times sobre las islas Malvinas para desatar de nuevo la tensión entre Reino Unido y Argentina, que reclama la soberanía del archipiélago.El artículo publicado alertaba de que el Gobierno británico estaba preocupado por la exploración petrolera que comenzará Reino Unido en las islas ya que Argentina podía responder con un “enfrentamiento militar”.
El Ejecutivo de la presidenta argentina Cristina Fernández consideró la información “una suerte de provocación” que “no hace sino transmitir un riesgoso mensaje de intimidación”, según se dijo desde el Gobierno.
Esta misma semana la Cancillería argentina convocaba a la embajadora británica en Buenos Aires, Shan Morgan, para manifestarle su “más enérgica protesta”por los planes de perforación en el archipiélago, por el que Argentina y Reino Unido libraron una guerra que terminó en 1982 con la derrota argentina. Según Buenos Aires, la ONU ha determinado que ninguna de las partes intervenga en un área sujeta a disputa de soberanía, algo que Londres siempre ha incumplido.
* Artículo aparecido en el diario español Público el 6-2-2010.
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