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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Entrevista completa al presidente Alberto Fernández

Argentina hace suficientes testeos de covid-19, afirma presidente Alberto Fernández

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunció en una entrevista exclusiva con Sputnik que el Gobierno podría adelantar el inicio del ciclo lectivo y añadir horas de clase para compensar lo perdido este año debido a la pandemia.


"Puede ser adelantar el comienzo del día de clases y añadirle alguna hora más diaria de clase a los chicos", puntualizó el mandatario durante la entrevista concedida a esta agencia en la residencia presidencial de Olivos, en la provincia de Buenos Aires (este).

El presidente anticipó que su Gobierno prepara un plan para que el ciclo lectivo rinda lo máximo posible a fin de compensar la falta de clases presenciales que hubo durante este año, en un país en el período escolar se extiende por lo general de marzo a diciembre.

"Tenemos que ordenar el tema del colegio de los chicos, para mí ése es uno de los problemas más serios que tenemos, porque perder un año de escolaridad es algo muy complejo; es complejo recuperar el hábito del colegio de estudiar, de hacer los deberes, y eso es algo que me preocupa mucho", admitió Fernández.

El jefe de Estado anticipó que por ello se pedirá "un esfuerzo" a los alumnos y a sus familias, pues si bien "mucho de los chicos (estudiantes) han seguido teniendo educación a distancia, definitivamente no es lo mismo".

"Hay sectores que tienen más dificultades para acceder a la conectividad, y esos son los sectores que más sufren la pérdida de la escolaridad, pues los que fueron a escuelas privadas y los sectores dentro de la educación pública con acceso a la conectividad tienen más facilidades y han podido avanzar un poco más", consideró.

PRINCIPAL PROBLEMA

La mayor preocupación del jefe de Estado en la actualidad "es la escolaridad temprana, la de los chicos y la de los adolescentes, porque allí hay un proceso de sociabilización que, de algún modo, se quebró con sus compañeros", reconoció.

Alberto Fernández observó que el Gobierno comenzó a habilitar de manera paulatina el dictado de clases, y que en pueblos aislados del interior del país las escuelas funcionaron con normalidad.

"Lo de las escuelas es un problema confuso, porque al principio la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que no había que cerrarlas, y luego dijo que era absolutamente necesario cerrarlas, porque en aquel momento detectaron y dijeron que los chicos eran un vector de contagio entre el colegio y su casa y que por eso había que clausurar las clases, no tanto por el riesgo de los chicos, puesto que los más jóvenes generalmente superan la enfermedad sin mayores dificultades, sino porque eran transmisores de la enfermedad a sus adultos", planteó.

El mandatario mostró prudencia en relación con respecto al camino que han emprendido gran parte de los países de Europa, que ante el rebrote del virus han decretado mayores restricciones pero sin suspender las clases.

"Es una experiencia que están haciendo, no sabemos cómo va a funcionar, pero uno tampoco puede juzgar el acierto o desacierto de eso, porque hubo muchas idas y venidas sobre el tema de las clases de la misma OMS", insistió.

El mandatario consideró que el acceso a la vacuna contra el covid-19, en especial la Sputnik V de la Federación Rusa, facilitará la vuelta de las clases con normalidad.

Por ello su Gobierno adquirirá 10 millones de dosis de este antídoto para diciembre y podría obtener otros 15 millones entre el último mes del año y comienzos de enero.

 * Artículo publicado en la agencia Sputnik el 3 de noviembre de 2020.

 

Entrevista exclusiva a Alberto Fernández: Argentina podrá adquirir 25 millones de dosis de vacuna rusa Sputnik V

Argentina podrá obtener un total de 25 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V contra el covid-19 entre diciembre y la primera quincena de enero, anunció el presidente del país, Alberto Fernández, en una primicia concedida a esta agencia.

"Estarían en condiciones de darnos 10 millones de cada una de las dos dosis (que requiere la vacuna), las podemos tener en diciembre acá y en los primeros días de enero podríamos tener, según me dicen, 15 millones de dosis más", detalló el jefe de Estado.

De este modo, ya "para diciembre podríamos tener vacunas y podríamos comenzar la vacunación", estimó el presidente.

El acceso a Sputnik V es clave para el Gobierno argentino, a fin de proteger en primer lugar a la población más vulnerable.

"Y eso para nosotros es muy importante, porque nos permitiría vacunar a los sectores que están en riesgo en Argentina", confió Fernández.

Según las estimaciones del presidente, gracias a las dosis del antídoto que ofrece la Federación Rusa "la mitad de la población argentina estaría vacunada".

DIÁLOGO DIRECTO

El Gobierno venía conversando con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) "desde hace ya bastante tiempo, tratando de ver cómo evoluciona la vacuna rusa", contextualizó el presidente al explicar los detalles de esta adquisición.

"A nosotros nos importa mucho tener la primer vacuna que salga en el mundo, que nos ayuden a tenerla en Argentina", acotó.

El Fondo le propuso al Gobierno argentino la posibilidad de contar con una primera partida de dosis para el mes de diciembre, y la respuesta afirmativa fue inmediata.

"A diferencia de otros que fabricaban vacunas, no teníamos en Argentina un interlocutor con el que pudiéramos hablar; entonces personalmente combiné un viaje a Rusia de la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, y Cecilia Nicolini, que es una asesora mía en mi condición de presidente", explicó Fernández.

El acuerdo alcanzado con Rusia se concretó tras el viaje a Moscú, que tuvo lugar entre el 17 y el 26 de octubre.

También fue integrante de la comitiva presidencial una funcionaria del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Raquel Méndez, porque desde la gestión que conduce el gobernador Axel Kicillof "habían intentado algunos acercamientos ya previos con el Fondo, y allí viajaron a ver el nivel de desarrollo de la vacuna tenía y la factibilidad de lograr ese objetivo".

"Y los resultados fueron muy buenos, porque el nivel de desarrollo de la vacuna es muy avanzado: por lo que nos dicen están culminando la fase 3", destacó el jefe de Estado.

El mandatario reconoció tener "muy buenas expectativas" y estar "muy esperanzado" en relación a Sputnik V.

"Seguimos avanzando, y lo que hemos logrado es ponernos, como yo llamo, online: cada paso que se da en Rusia y en la Organización Mundial de la Salud (OMS) para verificar la calidad y la aprobación de la vacuna ahora se está dando en Argentina", profundizó.

Una vez llegue el antídoto a Argentina, se harán las presentaciones correspondientes se hacen ante las autoridades rusas, ante la OMS y ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

El Ejecutivo todavía no ha concluido las negociaciones sobre el precio que pagará por cada dosis.

"Eso es algo que estamos discutiendo todavía, pero no estamos alejados; el precio de la vacuna rusa está, más o menos, en el promedio que las otras vacunas del mundo proponen", puntualizó después de hacer una salvedad con el medicamento que desarrolla la Universidad de Oxford y el laboratorio Astrazeneca, que no tendría fines de lucro.

PRESIDENTE CON VACUNA

Con un "por supuesto", el presidente dio por descontado que él también se vacunará con Sputnik V, pero no antes de que el fármaco esté disponible para la población argentina.

"Tengo dos muestras que me mandaron de Rusia al comienzo de la discusión (para la adquisición), pero no me parece justo que yo me vacune y otros argentinos no puedan vacunarse, más allá de que yo sé la responsabilidad que tengo", admitió.

El jefe de Estado dijo que no quería abusar del "privilegio de ser presidente".

"Pero obviamente que si estuviera la vacuna rusa en diciembre acá, por supuesto que me la daría", aseguró.

El mandatario confesó que otros laboratorios privados le han ofrecido la posibilidad de vacunarse de antemano, opción que Fernández rechazó por considerarlo injusto.

"He de confesar que me han ofrecido vacunarme, pero la verdad no me parece justo, por eso no me vacuné", concluyó.

Sputnik V, desarrollada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya, fue la primera vacuna registrada en el mundo y actualmente es la más avanzada del planeta.

La revista médica británica The Lancet publicó el 4 de septiembre los resultados de las fases 1 y 2 de las pruebas clínicas, que confirmaron la seguridad y la eficacia de la inoculación.

En la actualidad, Sputnik V pasa la fase posregistro con la participación de 40.000 voluntarios en Rusia. 

 

* Primicia publicada el 2 de noviembre de 2020.

lunes, 6 de abril de 2020

Colas en los bancos de Argentina comprometen la cuarentena decretada por el Gobierno


Personas de riesgo aguardaron durante horas para cobrar asignaciones estatales y en varios casos no se respetó la distancia mínima de seguridad

Banco Nación en el centro de la capital argentina (A.D.P)
Filas de hasta más de un kilómetro se formaron en Buenos Aires y en otras ciudades de Argentina cuando decenas de miles de personas, la mayoría adultos mayores, acudieron a los bancos este viernes, en plena cuarentena obligatoria, para cobrar sus jubilaciones y otras prestaciones sociales. Con las entidades cerradas desde hace dos semanas, cuando entró en vigor el confinamiento, el Gobierno de Alberto Fernández no previó la aglomeración de personas que se iba a producir en el primer día de los tres habilitados para el cobro de las asignaciones.
Las colas eran un prontuario de todos los perfiles de riesgo que deben respetar el “aislamiento social obligatorio” dispuesto por el Ejecutivo para prevenir el contagio del coronavirus. Abundaban los mayores de 65 años, algunos muy ancianos. Uno de ellos era Elías González, quien se desplazó entre dos localidades de la provincia de Buenos Aires para cobrar su pensión en la sucursal que tenía asignada.
“Mi abuelo, que tiene 70 años y fue obrero metalúrgico, madrugó y viajó de Merlo a Castelar para cobrar la jubilación, ya que la mayor parte de los lugares para comprar con tarjeta de débito están cerrados”, contó a Público su nieto, Diego González. “Tras casi una hora de viaje, se encontró con una cola de casi cuatro cuadras (unos 400 metros) para entrar al banco, cuando todavía faltaban dos horas para que abriera. La gente estaban apelotonada en una fila común como si fuera un día cualquiera”.
Elías es hipertenso. Aunque llevó una mascarilla de protección, su nieto montó en cólera cuando se enteró de lo sucedido. “Tuvo cinco horas de espera”, enfatizó. “Hay gente que vive al día y que necesita comprar porque no tiene nada, y además en los barrios más humildes hay que manejarse en efectivo. El Gobierno dejó a todos los jubilados haciendo colas, cuando son los más expuestos a la pandemia. Han mandado como vacas al matadero a la población con más riesgo de contagiarse”, reprochó.
Algunas personas se apostaron desde la madrugada frente a las entidades a la espera de que las sucursales abrieran, con temperaturas que apenas alcanzaban los dos dígitos. Era todavía de noche cerrada cuando a las 5.00 am apareció el primer cliente de una de las sucursales del Banco Nación en el centro de la capital argentina, según explicó a este diario uno de los dos policías de la ciudad de Buenos Aires que se apostaron a la entrada del local para rociar con alcohol en gel las manos de los clientes a medida que ingresaban al interior. Cuando cinco horas después abrió el local, la fila superaba los 200 metros, aunque las personas mantuvieron entre ellas una distancia mínima de seguridad.
Más caótica fue la situación en el interior del país, donde se presenciaron las mayores aglomeraciones, lo que provocó que muchas personas no pudieran ser atendidas. En esos casos fue aún peor, porque tras horas de espera, los clientes se agolparon a las puertas de las sucursales para protestar.
Eterna espera


Las autoridades anunciaron durante la mañana que los bancos también abrirían sus puertas durante este fin de semana, pero ya era tarde. La mayoría no quiso resignar su lugar en la cola. Cynthia Méndez fue de las que decidió continuar la espera con su madre, de 68 años, en el municipio bonaerense de Villa Adelina, adyacente a la capital argentina.

“Yo decidí quedarme porque ya la había expuesto”, explicó esta mujer de 41 años. “Mi mamá no tenía tarjeta de débito porque siempre ha cobrado por ventanilla. Con el cierre de los bancos, traté de que lo hiciera por otros medios pero no pude acceder a ninguna solución, así que cuando dijeron que iban a abrir los bancos este viernes, lunes y martes, decidimos ir el primer día”.

Las dos mujeres llegaron una hora antes de que abriera la sucursal. Había unos 200 metros de cola. “Se manejó bastante bien la distancia entre una persona y otra, no fue como lo que he visto en otros bancos, pero en mi fila había abuelos muy grandes, algunos no podían estar de pie. Se hizo muy pesado, a tal punto que cuando ya estábamos llegando mi mamá se sentó directamente en el suelo. Ella llevaba una mascarilla y no se la sacaba para nada, pero la mayoría no contaba con ninguna protección”.

Cuatro horas tuvieron que aguardar Cynthia y su progenitora para ser atendidas. “No dejaba de pensar en toda la gente que estaba a mi alrededor y que estaba expuesta después de respetar una cuarentena de dos semanas, con otros diez días que todavía tenemos por delante”, refirió. Su madre, al igual que su abuela, llevaba sin salir de casa desde el pasado 7 de marzo, cuando murió en Argentina la primera persona enferma de covid-19. “Desde ese momento las puse en cuarentena. 'No salen', les dije. Entre mi hermano y yo nos turnamos para comprarles lo que necesiten y les dejamos las cosas en la puerta. Por eso cuestiono de qué sirve tanto cuidado si nos expusimos todos ahí”, añadió. “Hoy ya solucioné lo de mi mamá, pero mañana me toca lo de mi abuela”.

Tras una reunión de urgencia, el Gobierno estableció un cronograma según la terminación del DNI para reducir la afluencia a las sucursales, y dispuso que la atención será solo para los siete millones de jubilados y pensionistas que tiene el país. También extendió una hora el horario de atención y decretó que las entidades abrirán hasta el miércoles.

Es decir, que ya no podrán ser atendidos en las ventanillas otros 4,3 millones de beneficiarios que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo, una ayuda estatal para las familias más empobrecidas que estos días también podrán cobrar un Ingreso Familiar de Emergencia de 10.000 pesos (136 euros) para paliar la crisis económica que trae aparejado el coronavirus.

Argentina continuará en cuarentena hasta el 12 de abril por lo menos, aunque la curva epidémica parece no dispararse. El Ministerio de Salud ha confirmado este viernes 1.353 casos de coronavirus en todo el país, 88 en las últimas 24 horas. Hasta el momento fallecieron 42 personas por el virus SARS-COV-2, incluido un español de 76 años que murió este viernes en la provincia de Mendoza (centro-oeste). Mientras intenta ralentizar la propagación de la pandemia y se ocupa de un sistema sanitario que depende en gran medida del sobreesfuerzo de su personal, el Gobierno ha tenido un traspié que le puede pasar factura. Inusualmente callada en estos días, la oposición no ha tardado en sacar los dientes y ha empezado a pedir renuncias.


* Artículo aparecido en el diario español Público el 4 de abril de 2019.

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