Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de diciembre de 2012

Las cinco frases del hombre "más importante" de Medio Oriente

 La revista estadounidense Time seleccionó a Mohamed Mursi como el personaje más influyente del mundo árabe, el presidente egipcio que afronta la mayor crisis de legitimidad desde que asumiera su cargo el pasado junio.



"No me gusta que la gente diga en mi país: 'Estados Unidos está contra nosotros'"

"...porque sé que los estadounidenses son distintos respecto a esas posiciones que se han mantenido durante largo tiempo –los dobles estándares”.

En la entrevista que ha concedido en exclusiva a Time, el presidente de Egipto Mohamed Mursi habló en buenos términos del país que gobierna Barack Obama. El hombre más importante de Medio Oriente -según la revista estadounidense- recordó el dicho estadounidense “Somos una nación de naciones” y sostuvo que el gigante norteamericano ha conseguido llegar a eso de alguna manera, “aunque en lo internacional haya otras cosas”:

Mursi dice que comienza una nueva era, “basada en relaciones equilibradas y de beneficios mutuos que deben ser respetados desde todos los lados”. El mundo árabe, el islámico, la Unión Europea, África, Rusia y China son actores que ahora confluyen en “una competición muy muy difícil”.


“Socialmente no podemos ser iguales. Culturalmente tampoco”

Lo que no significa que sea imposible la cooperación y la integración, en palabras del presidente egipcio. Pero Mohamed Mursi muestra mayor énfasis a la hora de hablar de la economía, que “no es equilibrada en el mundo”.

“Por un lado están los productos primarios y por el otro, la tecnología y los productos elaborados gracias, en parte, a la aplicación de la ciencia". Mursi subraya que hay una gran diferencia de precio entre los bienes primarios y lo que luego se obtiene de su producción y su venta, “haciendo que los pobres sean más pobres y los ricos, más ricos”.

Por eso él quiere hacer una diferencia en la economía, no sólo en la política. Y cree que los líderes políticos tienen, al respecto, una gran responsabilidad para hacer que los seres humanos puedan vivir juntos. Conseguir, en suma, “cierto balance”. Aunque luego “socialmente no podemos ser iguales, nunca. Y culturalmente tampoco”.

“El precio del desarrollo es mucho, mucho más barato que la guerra”

Mursi admite que tiene por delante un gran desafío en Egipto y que hay fuerzas que tratan de “ir hacia atrás, sin duda”.  Se ha visto en Túnez, en Libia, y ahora en Siria. “Esta región debería tener la oportunidad de desarrollarse. Y el precio a pagar es mucho más barato que la guerra”, asegura Mursi. “La gente está buscando mejorar su situación y tener mejores vidas para sus hijos y nietos. (…) La gente se ha dado cuenta de que la libertad es mejor que la dictadura”.

Lo cual lleva tiempo. Mursi confía en la democracia como forma de organización social y considera que los egipcios están preparados para vivir en ella. “Tenemos recursos. Tenemos potencial. Tenemos una población única. Estamos en camino, aunque no sea fácil”.


“Los hermanos Musulmanes son una organización democrática”

 



Ésta fue la respuesta directa de Mursi a una de las pocas preguntas que le realizó Time sobre el movimiento islamista del que él procede. El presidente egipcio defiende esta estructura política, que goza de un gran apoyo social, que es la más antigua e importante de Egipto y del mundo árabe. “Las creencias islámicas respetan la libertad de cada uno, la libertad de creencia, la libertad de expresión, la igualdad, la estabilidad, los derechos humanos”, afirma. “Esto sucede no sólo en Estados Unidos”.

Al reflexionar sobre la antigüedad de un país como el suyo, el presidente sostiene que la Constitución del país (la única que se estableció) es arcaica -de 1923- y que es consciente de que ahora se dirigen hacia una estabilidad, pero que ésta no llegará a no ser que tengan “libertad, democracia y derechos para todos –para mujeres y para hombres, y para musulmanes y cristianos”.


“Veo más cosas de las que ven mis compatriotas”


Es una de las últimas frases de la entrevista. Por primera vez, el presidente se refiere a las multitudinarias manifestaciones que han sacudido su Gobierno desde que asumiera su cargo en junio de este año, y al decreto que aprobó para blindar sus poderes ante el Poder Judicial, cuando ya tiene en sí el Poder Ejecutivo y el Legislativo -dado que la Junta Militar que gobernó en la transición desde la caída de Hosni Mubarak suprimió la Asamblea dos días antes de las elecciones presidenciales.


Mursi dice que están aprendiendo. “Estamos aprendiendo a debatir, a diferir, a ser mayoría y minoría –cuando lo que ahora hay, según él, es mayoría y oposición-”. El presidente sostiene que es muy malo no tener actualmente ni Parlamento ni Constitución, y que él quiere terminar ya con el proceso que los conduzca a eso.

Pero mientras tanto, a falta de una Carta Magna, él es el responsable “de emitir leyes, lo que es una gran responsabilidad”. Sobre el decreto, asegura que no lo quiere usar “a no ser que tenga que hacerlo”.

Y con relación a las últimas manifestaciones que han colapsado la plaza Tahrir en El Cairo, dice que son algo positivo, “pero que la violencia no”, una violencia que él relaciona con el remanente del antiguo régimen que representaba Mubarak.

Mursi dice que sólo lleva cinco meses en el poder, y no 30 años, como su antecesor. Y subraya una vez más que la gente tiene derecho a manifestarse, pero que no dará marcha atrás. “Es mi responsabilidad. Veo más cosas que ellos”, dice. “Y creo que el 80% o 90% de la población egipcia está de acuerdo con lo que he hecho".


* Artículo publicado el 29 de noviembre de 2012 en Infobae América

jueves, 31 de mayo de 2012

''Los candidatos egipcios son una herencia del régimen de Mubarak''



Pueden parecer contradictorias las revueltas en Egipto, visto el resultado de las elecciones presidenciales. La especialista española en el mundo árabe Bárbara Azaola contó a Infobae América las claves que explican el proceso




Los candidatos más votados en la primera vuelta de los comicios presidenciales de Egipto han sido Mohammed Mursi, candidato islamista de los Hermanos Musulmanes, y Ahmed Shafiq, último primer ministro del derrocado Hosni Mubarak. 

 Bárbara Azaola Piazza, profesora en la Universidad de Castilla la Mancha y especialista en activismo político en el mundo árabe y en movimientos estudiantiles en Egipto, explica con mucha claridad qué otros factores deben ser analizados para entender el proceso político que vive Egipto de cara a la segunda vuelta de las elecciones, que tendrán lugar el próximo 16 y 17 de junio.

- ¿Por qué uno de los candidatos más votados fue Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Mubarak?

Hay que analizar antes por qué la comisión electoral ha permitido a Shafiq presentarse a las elecciones, dado que hay una ley aprobada en el Parlamento que prohíbe a los altos cargos de Mubarak dedicarse a la política activa durante 10 años. Lo que hizo Shafiq fue recurrir esa ley ante el Tribunal Constitucional, mientras la comisión electoral le ha dado la posibilidad de ser candidato.

Al margen, habría que investigar cómo se hizo la campaña electoral, si hubo presión a funcionarios o compra de votos. Por otra parte, Shafiq cuenta con el respaldo de todas las fuerzas de Mubarak. Hay una parte de los cristianos (coptos) que entendieron que su mensaje iba contra los islamistas y decidieron apostar por él. La iglesia copta no se pronunció por ningún candidato pero oficiosamente sí se decantó por él.
Shafiq tuvo un discurso centrado en la seguridad, la estabilidad y la policía. Y es cierto que un sector de la población echa de menos al sistema autoritario del antiguo régimen.

- ¿Por qué algunos manifestantes atacaron la sede del candidato Shafiq hace unos días?

No se sabe muy bien. Hubo una reacción de parte de la población, sobre todo de los revolucionarios, que no estaban conformes con el resultado que proporcionó la alta comisión electoral. es decir que pasaran a 2º vuelta Mursi y Shafiq. Un grupo fue manifestarse frente  a la sede de Al Shafiq y se produjo un incendio. Habrá que ver cómo surgió. En estos momentos también se crea mucho pánico y confusión y no se sabe a quién le interesa esta inestabilidad.

- ¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes?

Es una organización religiosa que se fundó en 1928. Tuvo un papel importante contra lacolonización británica. Está muy bien implantada en la sociedad egipcia porque no sólo ha difundido la religión, sino que ha dado servicios de asistencia, y ha ocupado espacios vacíos que había dejado el Estado, sobre todo en materia de sanidad y educación. La hermandad atendía a la gente que lo necesitaba y tenia carencias de este tipo.

- ¿Cómo fue su inserción en política durante el régimen de Mubarak?

Su partido político estaba proscrito, pero Mubarak les permitió presentarse en las elecciones en coalición con otros partidos o bien de manera independiente. En 2005, la hermandad llegó a ser fuerza mayoritaria en el Parlamento con 88 diputados. Pero para las elecciones legislativas de 2010, el régimen detuvo a sus dirigentes y organizó toda una campaña para que no obtuvieran ningún escaño. Y así fue.

Es decir, que su relación con el régimen Mubarak era como el palo y la zanahoria. Se les permitía participar en el juego político hasta cierto punto, que es cuando se hacía una campaña contra ellos, y se arrestaba a sus dirigentes.

Tras la revolución, el Partido Libertad y Justicia (PLJ) de la hermandad pudo ser legalizado.

- ¿Alguno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta cuestionará el poder vigente que en Egipto siempre ha estado en manos militares?

Como miembro del régimen de Mubarak, no es creíble que Shafiq represente una alternativa. Mursi es miembro de los Hermanos Musulmanes, que a su vez han sido parte del juego político que marcaba Mubarak, pero habla en su programa político y económico de renacimiento - nahda en árabe.

- El primer candidato de la hermandad fue Khairat al Shater, luego excluido. ¿Qué diferencia existe entre él y Mursi, que fue su sustituto?

A diferencia de Mursi, Al Shater es muy carismático dentro de la organización, y es quien lleva además el sistema de empresas. Estuvo encarcelado los últimos años del régimen de Mubarak, y al haber estado en prisión, la comisión electoral rechazó su candidatura para estas elecciones. Por ese motivo fue descartado.

- Otro posible candidato de la hermandad era Abul Futuh.

Sí. Él fue expulsado de la organización cuando anunció sus intenciones de presentarse a las presidenciales. Por aquella época la organización sostenía que no iba a presentar candidatos porque no querían controlar todos los poderes del Estado. La hermandad decía que la presidencia no les interesaba, y por eso expulsaron a Futuh.

Como se ha visto, al final decidieron presentar su propio candidato.

 - ¿Considera que se ha dado una verdadera revolución en Egipto?

 Yo respeto la manera en que los propios protagonistas denominan estas olas de protestas, y si ellos consideran que fue una revolución, yo lo llamo revolución. En algunos sentidos ha sido así. En el caso de los egipcios ha habido una revolución de mentalidad y de conciencia política. Ahora los egipcios hablan de política, se creen actores y son activistas políticamente a pesar de que lo que ha caído ha sido la cabeza simbólicamente del régimen y no el régimen en sí. La Junta militar fue parte fundamental del régimen de Mubarak, y hasta ahora, ha controlado el proceso de transición.

 Para los egipcios ha sido una revolución poder salir a la calle expresarse y ocupar espacios prohibidos. No hay vuelta atrás: así haya remanentes del régimen y la situación este complicada, no se pueden reproducir las mismas formas de Gobierno porque la gente ya es consciente de que puede exigir nuevas formas y cambiar primer ministros y políticos si no cumplen las promesas que los hagan.

- ¿Se contradice el resultado de las elecciones con el motivo de las revueltas?

Los manifestantes consiguieron eliminar la cabeza del régimen, pero entienden que el país todavía está controlado por los militares. Hasta que los militares no se retiren del poder la revolución va estar complicada y las elecciones no van a ser libres del todo si permiten presentarse  a algunos candidatos y a otros no. El problema es la junta militar en el poder. Si siguen asumiendo las funciones de presidencia y el control del país, los cambios serán mínimos. Pero la gente sigue presionando, observando atentamente y no se deja engañar. Por eso salieron a la calle apenas se dio a conocer quiénes habían pasado a la segunda vuelta. Seguirán presionando hasta que dejen de controlar el país.

Puede que haya un primer momento de decepción, y pensar que las revueltas no han servido para nada. Pero yo creo en la actitud y mentalidad de muchos egipcios, sobre todo en las nuevas generaciones, porque tienen una conciencia política que no tenían antes. Y eso lo han ganado a pesar de los resultados de las elecciones.

- Pero ¿puede haber un cambio del estatus quo en Egipto?

La Constitución está por redactarse, así que será fundamental el papel que tengan los militares en la Carta Magna, y descubrir si van a mantener los privilegios, si se dará a conocer y se debate sobre el presupuesto que tienen, si mantendrán el control empresarial que tienen ahora.

 Creo que los militares no van a querer renunciar a la posición que tienen ahora. Eso generará una nueva negociación.

- ¿Los candidatos son representantes de los poderes remanentes?

Shafiq sí, porque que mientras se producían las manifestaciones, él adoptó decisiones contra esos manifestantes como primer ministro de Egipto.

Desde que ayera Mubarak hace 15 meses, los Hermanos Musulmanes no han tomado actitudes revolucionarias. No han condenado claramente la postura de los militares, y no siempre han defendido las manifestaciones. Es decir: han tenido muchos posicionamientos que parecían más a favor los militares que de las fuerzas revolucionarias. 

Ni Mursi ni Shafiq son candidatos que representan las fuerzas revolucionarias y a la gente que se manifestó. Por eso se puede inferir que son remanentes del antiguo régimen.



* Entrevista publicada el 31 de mayo de 2012 en el portal de noticias Infobae América

viernes, 25 de mayo de 2012

"Hablar de 'primavera árabe' es atractivo pero irreal"


Jesús Núñez, codirector del IECAH y una de las voces más respetadas en España de análisis internacional, explicó en esta entrevista a qué se juega Egipto con las elecciones presidenciales, y dónde reside el verdadero poder





Jesús Núñez es codirector del Instituto Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria (IECAH). Como investigador y testigo presencial de la caída de Ben Alí en Túnez y después de la de Hosni Mubarak en Egipto, es una de las voces más calificadas para referirse a los países del Magreb y Medio Oriente. 

¿Por qué son importantes las elecciones presidenciales en Egipto?

A nivel interno, porque se trata de consolidar un proceso que comenzó, tras caída del dictador Hosni Mubarak, con unas elecciones legislativas que no acaban de contentar a la población puesto  que los militares mantienen el poder. Ahora siguen estas elecciones presidenciales que desembocarían en la elaboración de una nueva Constitución.

Egipto trata de poner fin a un régimen y cambiar hacia otro que avance hacia la democracia, pero no está claro que eso vaya a ocurrir. Las elecciones son importantes para ver si Egipto se encamina hacia una sociedad abierta o los militares siguen conservando el poder aunque no aparezcan en el escenario.

¿Qué significado tienen las elecciones para el resto del mundo?

Egipto es el líder de la Liga Árabe, que agrupa 22 países. Por tanto, lo que ocurra ahora tiene repercusión más allá de las fronteras de Egipto, sobre todo en el resto de países que también están en un proceso de movilizaciones hacia cambios de régimen.

Desde el punto de vista geopolítico, y eso nos interesa a todos, Egipto está en el Canal de Suez. El tráfico marítimo en ese punto del planeta preocupa a todo el mundo, porque buena parte de los suministros petrolíferos y gasísticos atraviesan esas aguas.

Por último, Israel tiene un acuerdo de paz con Egipto, y cabe preguntarse si el nuevo régimen de Egipto va a mantener el acuerdo o lo replantea, lo que puede generar procesos de inestabilidad en Oriente Medio.

¿Hasta qué punto el nuevo presidente va a tener poder?

Ésa es la gran duda. Yo soy bastante escéptico en relación al resultado de este proceso. En contra de lo que muchos medios de comunicación y portavoces gubernamentales nos han querido presentar –que la caída de Mubarak supone una victoria de la sociedad egipcia y el inicio de un proceso que conduce a la democracia—lo que realmente ha ocurrido es un golpe militar. El Ejército ha tomado todo el poder en el país, ha desmantelado la Asamblea parlamentaria y ha concentrado todo el poder económico y político.

Desde que Egipto existe como Estado moderno, siempre ha habido generales al frente del país: Mohammed Naguib en primera instancia, luego Abdul Nasser, después Anwar al Sadat, y por último Mubarak, así que es difícil que vayan a querer renunciar a privilegios enormes que tienen no sólo en términos políticos y sociales, sino sobre todo en términos económicos.

Así que es difícil que se dé un verdadero cambio.

Los militares quieren seguir reinando, pero no gobernando. No parece que quieran tener la gestión diaria de los asuntos públicos, pero sí quieren que el que se encargue no cuestione los privilegios de la casta militar ni el status quo asentado desde hace décadas.

¿Hay algún candidato que cuestione el sistema vigente?

Ninguno de los cuatro que más resuenan en estas elecciones es un candidato antisistema que quiera romper seriamente con esa estructura. Dentro de ellas, Ahmed Shafiq parece el candidato ideal supremo de Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, pero no parece que vaya a recibir el apoyo votantes.
 Además está Amro Musa, secretario general de la Liga Árabe durante más de diez años, que también es visto como candidato del régimen por ser ex canciller de Mubarak.

Lo mismo ocurre con Mohammed Mursi, que es un candidato de segunda hornada, puesto que el primer candidato de los Hermanos Musulmanes, Khairat al Shater, fue excluido de la carrera presidencial. Mursi, como su relevo, es mucho menos carismático y conocido por la opinión pública.

Los Hermanos Musulmanes, el grupo más organizado el país, harán lo posible para que Mursi tenga el mayor alcance posible, pero recordemos que también está Abul Futuh, representante de los Hermanos musulmanes hasta hace un año, que cuenta ahora con el apoyo de sectores muy distintos –jóvenes, salafistas y cierta burguesía.

Jugando con todos esos candidatos, no parece que los militares estén inquietos de que el juego se le pueda descontrolar y ellos se queden sin ser la referencia última del país.

De celebrarse, ¿qué puede suceder en la segunda vuelta?

Si hay segunda vuelta, lo más previsible es que sean Amro Musa por un lado y Abul Futuh por otro. Si Futuh queda como el único candidato cercano al islamismo político, la hermandad no va a pedir el voto contra él, así que el voto islamista podría fragmentarse en esta primera vuelta, pero unirse para la segunda.
Más allá de esto, hay  un Parlamento de perfil islamista que no tiene poderes reales, anulado como está por los militares. El presidente no sabrá además cuáles serán sus competencias, porque ésas las debe indicar una Constitución que todavía no está elaborada.  Así que ya se encargarán los militares de hacerle entender a ese presidente cuál es su papel.

Los islamistas de la hermandad han ido aceptado hasta ahora lo que los militares le han dejado hacer. Tienen forma de entenderse entre ellos y de encontrar un acomodo. En definitiva, los militares reinarían y los islamistas gobernarían”.

¿Cuáles son los privilegios del Ejército?

Cuando uno pisa Egipto y ve una zona con farolas, edificios con ventanas y cristales al lado de un área destartalada, puede asegurar que es una urbanización militar. Los militares tienen sus propias ciudades, sus propias escuelas, sus propios hospitales sólo para ellos. A ojos egipcios son una casta aparte.
En términos económicos, el Ejército gestiona amplios sectores productivos, como carreteras, canales de televisión, industrias de cemento, y hoteleras. Se estima que los militares controlan hasta un 25-40% del PIB, según qué fuente se consulte. Eso los convierte en un actor muy poderoso y muy interesado en no perder esos privilegios.

¿Se ha producido una primavera árabe en Egipto? ¿Ha liderado un proceso de revueltas en el mundo árabe?

No creo que nadie haya liderado una primavera árabe. Más aún, no existe una primavera árabe. Los medios de comunicación en general han buscado ese concepto de primavera árabe, que es un concepto atractivo pero irreal. Basta con ver los hechos. Hay 22 países árabes, y sólo han caído cuatro dictadores. Los otros 18 se mantienen.

En los cuatro países donde han caído los cuatro dictadores, no ha habido ningún cambio de régimen. Queda pendiente ese cambio de régimen –quizás Túnez vaya ahí más adelantado–, y que ese régimen sea un referente democrático. Si no, ¿de qué primavera estamos hablando?

Ni es árabe, porque sólo son cuatro países de 22, ni es primavera, porque no ha florecido nada. Es necesario dejar pasar tiempo para ver los efectos de este despertar de las sociedades árabes. Pero desde luego, el balance transitorio no debería llevarnos a ninguna alegría desbordada.

¿Qué papel cumple Egipto en todo este proceso?

Egipto importante líder de ese mundo árabe, pero no ha liderado ninguna primavera, nada responde a un plan organizado. Son sociedades hartas, frustradas, desesperadas ante la insatisfacción necesidades básicas y ante su falta de seguridad que viven gobernadas por regímenes represivos y corruptos que atentan a sus derechos, y que ahora se han movilizado.

En el caso de Egipto, hay que recordar que Mubarak estaba preparando la sucesión del poder para su hijo, y los militares no estaban contentos con ese plan. En el momento en que la población se lanzó a la calle demandando cambios, los militares aparentaron estar al lado del pueblo. Fue una jugada inteligente desde el punto de vista táctico.

Los militares querían que Mubarak aceptara que su hijo Gamal no le va a suceder, o bien que Mubarak cayera, para que así los militares siguieran en el poder.

¿Por qué no querían al hijo de Mubarak?

Porque Gamal Mubarak no es militar. Y Egipto siempre ha estado en manos militares. Ni Gamal era su candidato ni se fiaban de que fuera a cumplir con sus deseos. Es más: Gamal comenzó a criticar a los militares para tratar de crecer políticamente, no en clave democrática. Nada de eso contentaba a los militares.

¿Qué ha cambiado, entonces?

Lo que las sociedades quieren está en todas las plazas de los países árabes: dignidad, libertad y trabajo. Es lo han pedido durante décadas. Lo que ocurre ahora no es la primera oleada movilizaciones. En los años 80 ya hubo revueltas que fueron reprimidas. Ahora hemos visto que en esta segunda oleada de movilizaciones ha provocado la caída de algunos dictadores. Pero si volvemos a Egipto, la situación económica es desastrosa. Las necesidades de la población son las mismas que antes de la caída de Mubarak. Y eso es un reto enorme para el régimen. Por eso los militares no quieren gobernar, sino reinar, porque gobernar significa enfrentarse a unos retos que pueden destruir a algunos actores políticos. Y ellos no quieren quemarse.

¿Cuál fue una de las revueltaa a destacar durante los años 80-90?

La de Argelia. Allí, el Frente Islámico de Salvación (FIS) ganó las municipales en 1990 y la primera vuelta de las legislativas en el 1991.  Cuando se iban a celebrar la segunda vuelta de las legislativas se produjo un golpe de estado bendecido por la comunidad internacional, porque no queríamos que los islamistas llegaran al poder.

En la medida en que se aplicaron los programas de ajuste estructural del FMI, desde mitad de los años 80 hasta mitad de los 90, eso produjo revueltas sociales en muchos países árabes que fueron reprimidos por los regímenes políticos, sin más.

¿Qué ha ocurrido ahora que es distinto?

La situación estructural que explica las movilizaciones se da en los 22 países árabes musulmanes: hablamos de necesidades básicas sin cubrir, recortes de los derechos, corrupción, ineficiencia gubernamental, etc.  Llevar una vida digna es algo imposible para la mayoría de la población. Hoy, hace 10 años, hace 20 años y hace 30. Lo que tenemos que asumir es que desconocemos por qué, ante el aparato represivo vigente, la sociedad ha perdido el miedo sabiendo que va a morir gente y que está muriendo gente, como en Siria.

Algunos han dado excesiva importancia a Internet y a las redes sociales. Al Jazeera es un factor importante puesto que llega a todos los rincones del mundo árabe, y por tanto las sociedades entienden que viven en un mundo completamente insoportable porque tienen gobernantes cada vez más ilegítimos. Y ahora se derramó la gota que colmó el vaso, y siguen en la calle. No sabemos por qué.


Entrevista publicada el 23 de mayo de 2012 en el portal de noticias Infobae América.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Egipto desconfía de las promesas de los militares

Miles de personas ocupan por quinto día consecutivo la plaza Tahrir, pese a que las Fuerzas Armadas ofrecieron elecciones presidenciales antes de julio. Denuncian que para reprimir usan un gas "diferente"

Egipto vuelve a ser protagonista de la Primavera árabe que comenzó en sus plazas para derrocar al ex presidente Hosni Mubarak, en el poder desde 1981 hasta el 11 de febrero de 2011, cuando se vio obligado a renunciar.

Las manifestaciones que se han organizado cada viernes en la plaza Tahrir (que significa liberación en árabe) han pasado a ser diarias. Centenares de miles de personas han abarrotado la plaza y ya se han creado cuerpos de voluntarios para ayudar a los que han decidido acampar allí.

Las marchas se han extendido también por otras ciudades del país, como Alejandría, donde ha muerto una persona y 60 más han resultado heridas. Pero la plaza Tahrir en El Cairo es el centro de la revolución y en donde se han producido también las mayores masacres. Al menos 33 personas fueron asesinadas por las Fuerzas Armadas en los últimos días, lo que no ha amedrentado a los manifestantes. Al revés. Este miércoles se organizó la Marcha del millón, que colapsó el centro de la capital egipcia, y para este jueves se espera una convocatoria que mantenga el pulso contra la Junta Militar que sustituyó en el poder a Hosni Mubarak.

Las Fuerzas Armadas, que colocaron un Gobierno interino tras ser depuesto Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011, comenzaron a posponer continuamente las elecciones presidenciales, mientras el Ejecutivo continuaba con la represión. Finalmente se convocaron comicios legislativos para el 28 de noviembre, pero la violencia y los muertos diarios que cargaba la Junta Militar sobre sus hombros comenzaron a pesar cada vez más, hasta que de nuevo el estallido social que inspiró la revolución árabe por otros países, como Yemen, Siria y Túnez volvió a su punto de origen: la plaza Tahrir.

Amnistía Internacional da a conocer ahora las novedades y diferentes maneras que tienen el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de reprimir mientras trata de contener las revueltas. La ONG advirtió que le han llegado informes de fuentes médicas que denuncian la extraña muerte de algunos egipcios por sofoco después de inhalar gas lacrimógeno. En declaraciones a la cadena Al Jazeera, el estudiante de oftalmología Khalid Hamdi, que trabaja como voluntario en una clínica improvisada en la palza Tahrir, aseguró:"Estamos viendo muchos desmayos y eso no lo habíamos visto antes".  Hamdi añade que "el  70% de los heridos llegan sin conocimiento. La gente viene con asma, con convulsiones. Eso no sucedía antes".


* Artículo escrito para el portal de noticias Infobae América

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari

Centenares de miles de personas hacen cola desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia e l Parque Domínico del munic...