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viernes, 16 de julio de 2010

Argentina aprueba el matrimonio homosexual*

Eran ya pasadas las cuatro de la madrugada cuando el Senado argentino autorizó la ley sobre el matrimonio homosexual. Tras un debate ininterrumpido de 15 horas, el proyecto fue finalmente votado sin modificaciones por 33 votos a favor, 27 en contra, y 3 abstenciones. Argentina se ha convertido así en el primer país de América Latina en permitir el casamiento entre personas del mismo sexo.

“Ha sido un paso positivo que defiende la minoría”, celebró la presidenta argentina Cristina Fernández, que se encontraba en China en una visita oficial. “El hecho de que se hablase de guerra de Dios, por ejemplo, mostraba una radicalización que no resultaba positiva de ninguna manera”, añadió al referirse a las palabras del cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio, que días antes había comparado el proyecto legislativo con “una movida del Diablo”.


El jefe de Gabinete de ministros, Aníbal Fernández, también se ha mostrado orgulloso con la aprobación de la normativa. “Argentina se ha puesto a la vanguardia de la discusión y la reivindicación de los derechos en América Latina”, aseguró.

El ministro recordó que el Ejecutivo ha secundado el proyecto “con mucha vehemencia”, aunque reconoció que ésta no era una iniciativa específica del Gobierno “De los 126 votos a favor, sólo 46 eran del oficialismo”, precisó. “El resto son de 15 partidos que se han sumado a una propuesta de estas características”.

“Ha ganado la no discriminación, la igualdad y la democracia”, dijo por su parte María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FALGTB). “Es legítimo que haya un sector de la sociedad que no esté de acuerdo. Lo que no está bien es que intente imponerlo al conjunto de la sociedad”, sostuvo.

Tenso debate

Mientras miles de personas aguardaban frente al Congreso la aprobación de la ley, los senadores fueron tomando la palabra para defender o rechazar el proyecto. Al poco de empezar la sesión fue impugnado por el oficialismo un proyecto de unión civil que había propuesto una comisión del Senado. Esta propuesta incluía una cláusula sobre la “objeción de conciencia” a la que podían acogerse los funcionarios del Registro Civil que no quisieran oficializar el matrimonio de una pareja homosexual.

Uno de los momentos de mayor tensión se vivió ya de madrugada, cuando el jefe del bloque de los senadores oficialistas Miguel Ángel Pichetto arremetió con dureza contra una las promotoras de esta iniciativa, la legisladora Liliana Negre de Alonso. “Eso es más propio de la Alemania nazi que de un estado democrático”, le increpó.

La senadora se sintió ofendida y le pidió que retirara su alusión al nazismo. Hoy hablamos de libertad, de igualdad, y acá está el jefe del bloque mayoritario del Senado discriminándome”, dijo con lágrimas en los ojos.

"Mejor que ganar el mundial"

Mientras que algunos representantes ultracatólicos españoles se desplazaban hace unos días a Buenos Aires para asesorar a la Iglesia en su rechazo al matrimonio gay, el secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo, también quiso viajar a Argentina pero para mostrar su apoyo a la ley que ahora concede a los gays y lesbianas de todo el territorio argentino los mismos derechos, obligaciones y protecciones de los que gozan las parejas heterosexuales.

Es un día histórico. Fue una sesión emocionante hasta el último minuto, como la final del Mundial, pero esta vez ganó Argentina”, indicó Zerolo. “Marca un antes y un después en América Latina y el país entra por la puerta grande de la diversidad”.


Con esta jornada histórica, Argentina se convierte en el décimo país del mundo que reconoce el derecho de las personas homosexuales a casarse. Holanda fue la primera nación en autorizar en 2001 el matrimonio entre personas del mismo sexo. Más tarde se sumarían, por este orden, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal e Islandia.

También contemplan el matrimonio homosexual la capital de México y algunos distritos de Estados Unidos, como Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire y Washington D.C.

Las uniones civiles entre personas del mismo sexo, en cambio, están reconocidas tanto por la legislación de Colombia como por la de Uruguay, país que además autoriza la adopción.

Este tipo de enlaces también han sido aceptados en el Estado Rio Grande do Sul en Brasil y en Coahuila (Ciudad de México).

* Artículo aparecido el 16-07-2010 en el diario español Público

Los ultras españoles asesoran a la Iglesia argentina contra los gays

Días convulsionados han precedido a la votación del Senado argentino sobre el matrimonio gay, que hasta el cierre de esta edición, continuaba ayer todavía inmerso en el debate. La Iglesia ha sido la gran responsable de una controversia que para el Gobierno fue dramatizada, y así culminaron estas jornadas de intensa polémica con multitudinarias manifestaciones a favor y en contra del casamiento entre personas del mismo sexo.

El jefe de los senadores oficialistas, Miguel Ángel Pichetto, confiaba en que la mayoría de los legisladores aprobaría el proyecto que pretende modificar el Código Civil para incluir el matrimonio homosexual, pero también reconocía que la contienda estaba muy ajustada.

“El Gobierno está apoyando el proyecto de matrimonio para todas y todos”, sostiene a su vez María Rachid, presidenta de la Federación de Federación Argentina de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales (FALGTB). “Aunque han dado libertad de conciencia a sus senadores, estimamos que votarán a favor la mitad de los parlamentarios de la coalición oficialista Frente para la Victoria (FPV)”.

Guerra de Dios

Así las cosas, la Iglesia decidió tener sobre este asunto su cota de protagonismo. Ante lo que se preveía como su derrota, la Conferencia Episcopal intentó reunir fuerzas y en su ayuda acudió desde España el supernumerario del Opus Dei Benigno Blanco, presidente además del Foro Español de la Familia, y el titular de la organización católica Hazte Oír, Ignacio Arsuaga.

Invitados como asesores para diseñar estrategias y hacer más efectivo su mensaje a la sociedad argentina, Benigno ha tenido un papel estelar como consejero en la manifestación convocada el pasado martes contra el matrimonio gay, a la que acudieron decenas de miles de personas, y cuyo lema era: Los chicos tenemos derecho a mamá y papá. Matrimonio entre varón y mujer” .

Uno de los primeros en lanzar su grito de angustia por el matrimonio gay fue el cardenal primado de Argentina, el arzobispo Jorge Bergoglio, que alertaba en una carta dada a conocer la semana pasada de “la pretensión destructiva al plan de Dios” que implicaba el proyecto legislativo. “Miremos a San José, a María, al Niño y pidamos con fervor que ellos defiendan a la familia argentina en este momento”, pedía en la misiva. “Que ellos nos socorran, defiendan y acompañen en esta guerra de Dios”.

No contento con esto, el arzobispo de la provincia de Córdoba, Carlos Núñez, ha suspendido en el ejercicio sacerdotal a un párroco que se había expresado a favor del matrimonio homosexual. El cura sancionado, Nicolás Alessio, se ha rebelado ante la decisión y ha anunciado que el próximo domingo igual dará su misa. “Esta iglesia está más preocupada por quien se mete en la cama de los argentinos que por la mesa de los pobres”, dijo en declaraciones a la revista argentina Perfil.


Datos

Hasta ahora se han celebrado en Argentina nueve matrimonios entre personas del mismo sexo. No ha prosperado en cambio ninguna de las anulaciones que en los últimos meses impulsaron algunos jueces contra los primeros casamientos gays. Por otra parte se ha denegado a cuatro parejas la posibilidad de casarse, mientras que otras 60 ya han pedido turno en el Registro Civil para contraer matrimonio.

En cualquier caso la Corte Suprema podría aportar pronto su granito de arena, dado que se espera que pronto declare la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil que hasta ahora sólo reconocían el matrimonio entre “hombre y mujer”.

* Artículo aparecido el 15-07-2010 en el diario español Público.

jueves, 22 de abril de 2010

Lo que dijo Evo Morales

Difícil será olvidar la cobertura mediática de unas declaraciones del presidente boliviano, Evo Morales, que casi todos los medios de comunicación han resumido en una frase: Morales dice que comer pollo causa calvicie y homosexualidad.

No es cierto. No hay más que escuchar lo que realmente dijo, y atender a cuál era el contexto. Hablando de alimentos transgénicos, señaló que “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso los hombres cuando comen este pollo, tienen desviaciones en su ser como hombre”.

En ningún momento habla de homosexualidad. ¿O es que ser gay es una desviación? Precisamente lo preocupante es que para los medios, “tener desviaciones en su ser como hombre” sea sinónimo de homosexualidad.

¿Qué hubiera pasado si hubiese hablado de “hombres y mujeres”? ¿Se refería sólo al varón, o con “hombre” entendía al ser humano en general, incluidos por tanto hombres y mujeres?

Sus declaraciones sobre la calvicie son aún más específicas como para dar lugar a malentendidos: “La calvicie es un resultado de comer alimentos transgénicos. Estoy casi seguro de que de aquí a 50 años todo el mundo será calvo”.

Se podrá estar de acuerdo o no con estas opiniones vertidas por el presidente boliviano. No sé en realidad qué base científica tengan, pero lo cierto es que se ha montado todo un operativo de mofa hacia Morales que sólo quiso señalar el peligro de los alimentos transgénicos.

Una cosa es criticarle por afirmar que el pollo transgénico pueda producir “desviaciones en su ser como hombre”, y otra es asumir que se refería a la homosexualidad. Esa última parte ha sido un añadido de los medios, que donde han escuchado “desviación” han interpretado homosexualidad. Nunca me habían dicho hasta ahora que ambos fueran sinónimos.

domingo, 18 de abril de 2010

Argentina anula la tercera boda homosexual*

Si esta semana un juez argentino declaraba “inexistente” el primer matrimonio gay de América Latina, ayer hacía lo propio una jueza con el primer casamiento lésbico del país. La argentina Norma Castillo y uruguaya Ramona Arévalo, de 67 años, tienen ahora 72 horas para devolver el Libro de Familia que les fue otorgado.

Las dos mujeres, que llevan más de 30 años juntas, pudieron oficializar su unión el pasado 9 de abril tras haber recibido la autorización de una jueza. Una semana después, la magistrada Martha Gómez Alsina aceptaba la medida cautelar presentada por un abogado católico, Ernesto Ricardo Lamuedra, que fue el mismo que pidió anular el enlace del primer casamiento gay celebrado en el país y en América Latina.

De cuatro bodas homosexuales que se han celebrado en Argentina desde el pasado mes de diciembre, tres ya han sido canceladas. Mientras la Justicia se desdice a sí misma anulando los casamientos que antes había autorizado, dos comisiones de la Cámara de Diputados aprobaban este miércoles un dictamen para modificar el Código Civil, que sólo contempla el matrimonio entre hombre y mujer.

El proyecto, que ahora deberá ser ahora discutido en la Cámara baja, plantea el casamiento de las parejas del mismo sexo en las mismas condiciones que las heterosexuales, y también les autoriza a adoptar niños.

Entre tanto el abogado de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), Gustavo López, indicó que apelará el fallo que anula el enlace de Castillo y Arévalo, y ha planteado denunciar por mal desempeño a la jueza responsable de la medida ante el Consejo de la Magistratura de la Nación.

En una situación también incierta se encuentra la española C.P, que ha sido amenazada por la Dirección Nacional de Migraciones con abandonar el país porque no se reconoce su matrimonio con una mujer, Diana Cordero, celebrado en Canadá hace dos años. Tras haber apelado la decisión del organismo migratorio, ahora cuenta con una residencia precaria que podrían retirarle apenas Migraciones se pronuncie otra vez.

* Artículo aparecido el 18-04-2010 en el diario español Público

miércoles, 31 de marzo de 2010

Argentina quiere expulsar a una lesbiana española*

Su vida depende de un limbo legal y jurídico que, por ahora, no se ha resuelto a su favor. La española C. P. cuenta sus días en el país después de que la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina decretara su expulsión al no serle reconocido su matrimonio con una ciudadana del país austral.

"Hágase saber a la extranjera" que es "irregular la permanencia en el país", que se ha cancelado "la residencia precaria que se le hubiese otorgado" y que en 30 días hábiles podría "decretarse su expulsión y prohibirse su reingreso" aArgentina, señala el dictamen de Migraciones. C. P. recurrió el pasado lunes esta resolución. "Yo me casé con Diana Cordero hace casi un par de años en Canadá. Estuvimos viviendo en Venezuela, y hace un año que me vine a Argentina. Desde entonces, estoy tramitando la residencia", relataba ayer en entrevista telefónica a Público la mujer, que prefiere guardar su anonimato. "Me han denegado la residencia porque Argentina no reconoce el matrimonio entre homosexuales", lamentaba.

Mientras el dictámen final llega, esta ciudadana española cuenta de nuevo con un permiso de residencia temporal, "un papelito que te dan mientras solucionan tu recurso", dice. En principio, este permiso caduca en dos meses, pero puede serle retirado antes si el Estado se pronuncia otra vez en su contra.

"Seguramente me negarán la residencia otra vez", se resigna. "Desde ese momento tendré un mes para abandonar el país y no podré volver a entrar", denuncia. Si eso ocurriera, le esperarían dos opciones. "Quedarme como ilegal o volver a mi tierra", resume.

Libro de Familia

Aunque el consulado de España en Buenos Aires le ha otorgado el Libro de Familia, por el que se reconoce su matrimonio con Diana, de poco le sirve a la hora de pedir legalizar su residencia en Argentina.

Ante esta situación, la pareja ha presentado un recurso contra el Registro Civil que no reconoció como legal su unión civil. Además, han denunciado su calvario en el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). En su lucha por ser reconocidas como cónyuges por las autoridades argentinas, las dos mujeres cuentan con el apoyo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGTB), que reclama para la española la residencia permanente.

"Aquí ya han contraído matrimonio dos parejas del mismo sexo con autorización judicial", señala la presidenta de la FALGTB, María Rachid. Y advierte: "Es probable que la Justicia reconozca el matrimonio de Diana con su pareja, pero se puede demorar más de lo que tarde Migraciones en expulsar a C. P.".

Su caso llegó a los tribunales hace dos meses. "No hay nada escrito explícitamente que prohiba el matrimonio entre personas del mismo sexo", recuerda la española: "Por una parte está el Gobierno, que intentó presentar el proyecto de ley [para autorizar las bodas entre homosexuales] a finales del año pasado y luego se echó atrás. En abril parece que se presentará de nuevo. Entre tanto, hay unanebulosa".

La sociedad argentina ya vivió un caso similar hace algún tiempo, cuando una ciudadana belga quiso que se reconociese su matrimonio con su mujer. Los trámites se prolongaron durante tres años. "Cuando llevas residiendo ese tiempo ya tienes derecho a quedarte", cuenta C. P. La belga pudo permanecer en Argentina, pero no porque su boda fuera aceptada.

La diferencia es que C.P. tiene ya una orden de expulsión que puede volver a reactivarse en cuanto Migraciones decida sobre su apelación. Por eso su situación es tan precaria. Al no tener residencia legal, no puede acceder a un trabajo estable.

"Sabíamos que no iba a ser fácil y que tendríamos que apelar. Pero cuando recibes otra negativa a la residencia, te desmoronas", admite. En cualquier caso, no quiere volver a España y su reivindicación va más allá. "Es una lucha para que me reconozcan mis derechos. Yo soy la esposa de Diana, en cualquier país", sentencia.


* Artículo aparecido el 31 de marzo de 2010 en el diario español Público.
Foto de la argentina Laura Gallo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Un juez anula la primera boda gay en Buenos Aires*

El primer casamiento homosexual celebrado en Buenos Aires ha durado seis días. Un juez nacional de Argentina ha ordenado anular el matrimonio de Damián Bernath y Jorge Salazar después de que ambos consiguieran formalizar su unión el pasado miércoles. Según el magistrado, Félix Igarzábal, el enlace es contrario al Código Civil dado que en su artículo 172 contempla como necesario el consentimiento de “hombre y mujer” para poder casarse.

Bernath y Salazar se habían convertido, hasta ayer, en el segundo matrimonio homosexual del país y de América Latina. La boda había sido autorizada por una jueza porteña, Elena Liberatori, quien entendió que “no ofenden al orden y a la moral pública ni perjudican a un tercero”. Su casamiento sigue el ejemplo de Alex Freyre y José María Di Bello, que contrajeron matrimonio el pasado 28 de diciembre en la provincia de Tierra de Fuego (sur del país) tras verse impedidos en Buenos Aires.

Ahora el juez Igarzábal ha ordenado la suspensión del acta matrimonial de Bernath y Salazar y la devolución de la libreta de casamiento entregada a la pareja. La Federación de Lesbianas, Gays y Transexuales (FALGBT) anunció que apelará la resolución. “Es una barbaridad que un juez de otra instancia haga lugar a la presentación de un particular”, afirmó la presidenta de la institución, María Rachid.

Convencida de que la decisión del juez “tiene que ver con intereses políticos de un sector muy reducido”, la Federación pedirá además un juicio político contra el magistrado.


* Aparecido el 10-03-2010 en el diario español Público.

jueves, 31 de diciembre de 2009

El matrimonio gay conquista América Latina*

Dentro de América Latina, Argentina puede presumir de ser el país en donde se han dado dos hechos sin precedentes en lo que se refiere a reconocimiento de derechos de homosexuales. Su capital, Buenos Aires, fue la primera ciudad que permitió las uniones civiles entre personas del mismo sexo, y desde esta semana, puede además vanagloriarse de que el primer matrimonio gay de toda la región ha tenido lugar en su territorio.

Alex Freyre y José María Di Bello se casaron este lunes en Ushuaia, en la provincia sureña de Tierra de Fuego. Lo mantuvieron en secreto hasta el último momento para que ningún recurso judicial pudiera interponerse en su decisión. Ya habían salido escarmentados el 1 de diciembre, cuando intentaron contraer matrimonio por primera vez en la capital argentina.

La pareja, portadora del virus del VIH, decidió casarse en aquella jornada por ser el Día Internacional de Lucha contra el Sida, aunque en realidad habían intentado oficializar su unión desde mucho antes. La primera negativa les llegó en abril de este año, cuando el Registro Civil de Buenos Aires rechazó la posibilidad de que pudieran contraer matrimonio.

Entonces interpusieron un recurso de amparo, y ganaron. “Logramos, increíble e impensado para muchos, un fallo favorable en primera instancia”, recordaba este lunes Alex Freyre. Se pronunció a su favor la jueza de Buenos Aires Gabriela Seijas, que además decretó la inconstitucionalidad de los artículos 172 y 188 del Código Civil que establecen que el matrimonio puede realizarse sólo entre un hombre y una mujer.

Un día antes de la fecha señalada para el casamiento, intervino una magistrada nacional, Marta Gómez Alsina, que declaró nulo el fallo de la jueza porteña. La pareja acudió de todos modos al Registro Civil, pero la celebración no pudo concretarse.

La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, organización de la que forman parte Alex Freyre y José María Di Bello, aprovechó la atención mediática que despertaba el caso para reclamar los derechos que debían tener los homosexuales. “Medidas de este tipo son las que hacen imperioso que el Congreso sancione la ley que permita el matrimonio para todas y todos”, señalaba su secretario general, Esteban Paulón.

Casarse en Tierra de Fuego tampoco fue fácil. Los dos habían viajado bastante por el país, y consideraron que podría ser más fácil conseguir su objetivo en la provincia de Tierra de Fuego. “Nosotros vinimos a Ushuaia por trabajo, y cuando fuimos avanzando en la posibilidad del casamiento avisamos a nuestras familias”, contaba a la prensa Freyre.

Se fueron hasta allí, tramitaron el cambio de domicilio como exige la legislación para pedir turno en el Registro Civil, y dejaron pasar los días en la más absoluta discreción. Todo se precipitó el 22 de diciembre, cuando recibieron una nueva negativa a su petición. Decidieron por ello presentar un recurso extraordinario, y finalmente una gobernadora de la provincia, Fabiana Ríos, firmó el decreto de aval.

A tres horas del casamiento les comunicaron por fin que estaban autorizados para consumar su unión. “Estamos sumamente emocionados, felices. Por nosotros y por lo que implica simbólicamente para todos los gays, transexuales y lesbianas”, comentó la pareja al término de la celebración.

En Argentina sólo contemplan la unión civil para parejas homosexuales las ciudades cordobesas de Río Cuarto y Villa Carlos Paz, además de la provincia de Río Negro y la Ciudad de Buenos Aires,. La capital aprobó en 2002 la Ley de Unión Civil, que se convirtió en la primera resolución que reconocía en América Latina a las parejas del mismo sexo.

Buenos Aires, en particular, es considerada una ciudad amistosa con los homosexuales y por eso en los últimos años ha querido presentarse como la capital sudamericana del turismo gay. Cuenta con bares, discotecas, agencias de turismo e incluso servicios inmobiliarios para este colectivo. De hecho, la rueda de prensa que ofrecieron Freyre y Di Bello esta semana se realizó en un hotel gay.

El casamiento de la pareja acelera ahora el debate que mantiene la Cámara de Diputados argentina para sacar adelante un proyecto de ley sobre el matrimonio gay. “Este año se convocaron los debates pero no hubo el quórum para establecer los dictámenes·, explica a Público el director del Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (Inadi), Claudio Morgado. “Calculamos que el año que viene esto podrá ser posible”.

Para la organización es fundamental que se reconozcan no sólo las uniones civiles, sino también los matrimonios homosexuales. “Muchos hechos de discriminación se interiorizan en el proceso lingüístico”, explica Morgado. “En la unión civil, además, no está explicitado el tema de la adopción, el resguardo patrimonional o el derecho a la herencia”.

A juicio del director del Inadi, el matrimonio entre personas del mismo sexo es un paso fundamental que va más allá de la posibilidad de utilizar el mismo término que se emplea para las uniones heterosexuales. Es un modo de alcanzar la equidad no sólo de derechos, sino también de palabra.


Avances en otros países


México

Ciudad de México se convirtió la semana pasada en la primera ciudad de la región que aceptó el matrimonio entre homosexuales. También les reconoce el derecho de adopción.

Uruguay

Es el primer país de América Latina que ha legalizado la unión civil entre personas del mismo sexo (finales de 2007) y que ha permitido la adopción para parejas homosexuales (septiembre de 2009).

Brasil

Sólo el Estado de Rio Grande do Sul permite las uniones concubinarias de cualquier sexo.

Colombia

La Corte Constitucional de Colombia reconoció este año a los homosexuales derechos patrimoniales y de seguridad social. Además les permite cobrar la pensión en caso de que fallezca la pareja. Se permite la adopción sólo a parejas de distinto sexo.

Nicaragua

Fue el último país que despenalizó la homosexualidad. La asamblea legislativa del país realizó una modificación en el Código Penal que entró en vigor en 2008.

* Artículo aparecido el 30-12-2009 en Público

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