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martes, 28 de octubre de 2025

ANÁLISIS - Milei sale reforzado en legislativas de Argentina de cara al segundo tramo de su gestión

 


El contundente triunfo del presidente argentino, Javier Milei, en las elecciones legislativas nacionales del domingo sorprendió a analistas y consultoras, que buscan entender el significado del respaldo de votantes de todo el país al partido oficialista, La Libertad Avanza (ultraderecha), a pesar de la situación económica y los escándalos políticos que afectan al Gobierno.

El lema electoral del mandatario argentino logró el 40,7 por ciento de los votos a nivel nacional y se impuso en 15 de las 24 jurisdicciones del país. Descolocado quedó el peronismo con su principal sigla, Fuerza Patria, al ubicarse casi seis puntos porcentuales por debajo del oficialismo.

Las elecciones que ponían en juego la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados (127) y un tercio de los del Senado en representación de ocho distritos (27), hicieron algo más que castigar a la principal fuerza de la oposición: legitimaron al Gobierno de Milei de cara a la segunda mitad de su mandato, que comenzó hace casi dos años.

FUERZA NACIONAL

Luego de las elecciones, la Libertad Avanza pasa de tener 37 a 93 diputados en la cámara baja y amplía de 6 a 13 sus bancas en el Senado. Aunque no ha conseguido mayoría propia en ninguno de los dos cuerpos, el oficialismo queda en una posición más cómoda para negociar con otros bloques, impulsar las reformas que busca –una laboral y otra impositiva– y blindar los vetos presidenciales ante propuestas de la oposición en el Congreso.

Tras reconocer que no había anticipado esta victoria del presidente argentino, el politólogo Javier Cachés, director de investigación en la consultora Opina Argentina, ponderó –en entrevista con la Agencia Sputnik– que el desempeño del Gobierno es "muy bueno" si se compara con otras elecciones intermedias; más aún cuando desde hacía unos meses se había observado un deterioro en el "humor social" , atribuido a la ralentización de la economía y los escándalos de corrupción que alteraron la campaña.

La victoria de Milei constituye, "desde 2001, el segundo mejor resultado de un Gobierno después del 42 por ciento de apoyo que obtuvo el expresidente Mauricio Macri (2015-2019) en las legislativas generales de 2017", comparó el especialista.

"Es más llamativo aún porque, a diferencia de Macri, que no hizo un ajuste significativo en sus dos primeros años de gestión, este Gobierno ha pasado una motosierra en distintos sectores de la sociedad", valoró.

La misma observación esbozó el politólogo Facundo Cruz, coordinador general del Observatorio Pulsar de la Universidad de Buenos Aires (UBA), al destacar que el presidente consigue los mismos escaños que logró Macri en 2017, pese a que ahora prevalece "una peor percepción social sobre la economía, sobre todo respecto a la futura".

En este nuevo escenario, "La Libertad Avanza queda confirmada como una fuerza nacional, extendida, con apoyos en jurisdicciones clave y crecimiento en otros distritos donde le había costado hacer pie, como La Pampa (centro) y Misiones (noreste)", señaló a Sputnik este investigador y especialista en procesos electorales.

El estupor que predomina entre los especialistas se acrecienta con el resultado en la provincia de Buenos Aires (este), donde el Gobierno nacional quedó medio punto porcentual por encima de Fuerza Patria, la misma fuerza que hace mes y medio, en el mismo distrito, sacó una ventaja de más de 13 puntos a La Libertad Avanza de la mano del gobernador peronista Axel Kicillof.

"La provincia de Buenos Aires muestra que el salto de la participación electoral terminó beneficiando al oficialismo, que capturó votos que en la elección provincial pasada optaron por fuerzas más locales y seccionales. Mientras que en esta última elección legislativa sí logró capitalizar y absorber el voto no peronista", reflexionó Cruz.

INFLACIÓN Y EXTREMOS

La proeza que le permitió al presidente Milei ser validado en la mayor parte del país tiene al menos tres explicaciones.

La principal de ellas tiene que ver con la contención del aumento de precios, el principal trauma de los argentinos en los últimos años.

"Milei ascendió al poder con el mandato principal de bajar la inflación. Y eso, en líneas generales, se ha cumplido: pasamos de dos dígitos mensuales a un 2 por ciento de inflación, que para un país normal es un número altísimo, pero para Argentina, comparado con años recientes, es un número más que positivo", razonó el politólogo.

En tanto, la reactivación del miedo al kirchnerismo, la fuerza que gobernó con los expresidentes Néstor Kirchner (2003-2007), Cristina Fernández (2007-2015) y Alberto Fernández (2019-2023) también ha sido decisiva, aun cuando Fernández, su principal líder, se halle en prisión domiciliaria por corrupción y haya sido inhabilitada a ejercer cargos públicos de por vida.

Fuerza Patria, el sello con el que competía en varias provincias el kirchnerismo, retuvo los 46 diputados que ponía en juego y logró en total 98 escaños, mientras que en el Senado perdió seis y retuvo 24.

"El Gobierno apeló de forma más explícita al miedo, al empoderamiento del kirchnerismo, relacionado con regímenes de alta inflación, de descontrol de presupuesto público, de desmanejo de la inseguridad", resumió el analista.

Según Cachés, para gran parte del electorado la identidad "antikirchnerista" es todavía muy fuerte "aunque Cristina esté presa".

En tercer lugar, planteó el investigador, el presidente recibió un claro voto de confianza, señal de que "expresa algo diferente a toda la clase política tradicional, más allá de los dirigentes que lo rodean".

"Representa un punto de ruptura con todo lo que había antes. Entonces el apoyo al presidente es una manera de sostener el rumbo de cambio, con una idea de que para sus votantes, Milei todavía representa la esperanza de un cambio, la promesa de un futuro venturoso, en un intento por ver el fruto de los sacrificios que se han hecho estos dos años", calibró por su parte Cruz.

NUEVA CONFIGURACIÓN

El menú político no entusiasmó a todos los votantes: la asistencia a las urnas en estas elecciones, del 67,9 por ciento, ha sido la más baja desde el regreso de la democracia, en 1983.

Los legisladores electos en los comicios asumirán a partir del 10 de diciembre, en un escenario en el que quedan desdibujados los gobernadores, seis de los cuales impulsaron un nuevo bloque parlamentario llamado Provincias Unidas, que obtuvo ocho escaños en Diputados.

"Los gobernadores que representan provincialismos, y que se presentaban como una nueva opción de centro a nivel nacional, perdieron en sus distritos contra La Libertad Avanza, y aquellos que no formaron parte y jugaron por su cuenta, también perdieron", resumió Cruz.

"Vamos a volver a una lógica en la que el Gobierno puede negociar con los gobernadores mano a mano, uno a uno, y no enfrentar un bloque homogéneo, sólido y consolidado", dijo.

La polarización que dominó en la campaña caló entre los votantes y desvirtuó la oferta del bloque de los gobernadores, coincidió Cachés.

"Vemos otra vez la muerte de esta oferta de avenida del medio, que cae subsumida ante la lógica polarizadora de dos bandos con identidades fuertes", puntualizó.

Los 31 puntos a nivel nacional que logró Fuerza Patria, en tanto, son un llamado de atención para el kirchnerismo, pues este resultado "desnuda el déficit de liderazgos en el que está metido, con una Cristina que solo representa una minoría muy intensa, sin que haya nada por afuera de ese liderazgo que pueda ampliar la representación en el electorado peronista", consideró el consultor.

El desconcierto por el sentido del voto en estas elecciones muestra un escenario cambiante en el que las lógicas que parecían existir quedan difuminadas.

Milei ha vuelto a sorprender electoralmente a los analistas, como lo hizo en las presidenciales de 2023. Ante los resultados, las categorías para analizar el problema quedaron desactualizadas. Los centros de formación de opinión, en tanto, no han logrado anticipar correctamente el fenómeno y parecen haber estado mirando para otro lado.

Ante una oposición que no supo reaccionar a tiempo y le ha brindado espacio para actuar, el presidente Milei ahora tiene tiempo para rearmar sus fuerzas en el Congreso e impulsar sus proyectos pendientes.

 

* Análisis publicado el 27 de octubre de 2025 en la Agencia Sputnik. 

martes, 15 de agosto de 2023

Argentina se vuelca a la extrema derecha con un voto castigo a las fuerzas tradicionales

 Quedó en claro la magnitud de la crisis social y de representación que existe en Argentina con las elecciones primarias que celebró el país el domingo. El malestar existente dio al traste con los relatos políticos que dominaron estos últimos años, fueran las del peronismo gobernante o la del macrismo como principal fuerza de la oposición.

Votante en las PASO de Argentina

 

El país asiste estupefacto a un resultado inesperado en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que definieron las fórmulas a presentarse a los comicios presidenciales del 22 de octubre. Votó apenas el 69 por ciento del padrón nacional, el porcentaje más bajo de participación en unas primarias presidenciales, que fueron inauguradas en 2011, en un país que está por cumplir 40 años ininterrumpidos de democracia.

Con estos datos, el partido La Libertad Avanza, del economista de ultraderecha Javier Milei, logró el 30 por ciento de los votos y se erigió como la fuerza más votada, con el apoyo de más de siete millones de sufragios.

Fue relegada al segundo puesto, al quedar casi dos puntos porcentuales por debajo, la alianza opositora Juntos por el Cambio (centroderecha), que eligió como su candidata a presidenta a la exministra de Seguridad durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), Patricia Bullrich, representante del ala más dura del espacio.

El oficialismo, con su coalición electoral Unión por la Patria (centroizquierda) quedó postergado al tercer lugar, a tres puntos porcentuales de Milei, con el ministro de Economía, Sergio Massa, como aspirante a la presidencia.

Este escenario de tercios, pronosticado por la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue "una sorpresa para todo el mundo, incluso para los votantes de Milei, que en su proyección más optimista apuntaban a tener entre el 15 y el 20 por ciento de los votos", analiza en diálogo con la Agencia Sputnik la socióloga Melina Vázquez, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA).


 

DUEÑOS DEL RELATO

Comenzó a fraguarse una idea de épica en torno al economista de ultraderecha a partir de las elecciones legislativas de 2021, cuando Milei fue el tercer candidato más votado en la ciudad de Buenos Aires. Uno de los militantes libertarios de su espacio, Santiago Oría, plasmó esa idea en un documental, "Javier Milei. La revolución liberal", que sirvió como herramienta de campaña para estas elecciones, cuando demostró que su fuerza también se asentaba en el interior del país.

"Milei es un fenómeno en sí mismo, y aunque tuvo que agarrarse de articulaciones partidarias en las provincias, expresa un triunfo y un crecimiento desde 2021 que, como los militantes dicen, es una masificación, una epopeya, una gesta", evaluó Vázquez, doctora en Ciencias Sociales que estudió con profundidad a los seguidores jóvenes de Milei.

En la victoria del candidato de La Libertad Avanza también tiene su cuota de responsabilidad el peronismo, que salió mal parado con el ministro de Economía, Sergio Massa, como candidato principal a las elecciones presidenciales, cuando el país se ve desbordado por su inflación más alta en las últimas tres décadas, de 115 por ciento interanual.

"El agotamiento de la grieta (polarización entre oficialismo y oposición) es otra hipótesis que surgió en estas horas, ante la capacidad que demuestran los sectores de derecha de representar a sectores que en términos sociológicos le pertenecen al peronismo", consideró la socióloga.

Milei, quien afirma que la emergencia climática es "otra mentira del socialismo", también supo ampliar las bases de la derecha con un discurso más popular y menos elitista que el relacionado con el macrismo, que en su momento llegó al poder con un relato supuestamente desidiologizado, al presentar a sus ministros como directores de empresas con un perfil técnico que dejaban sus puestos por altruismo para dedicarse a la política.

El economista de ultraderecha "cultiva un perfil menos elitista y más plebeyo que sabe hablarle a la persona que va al supermercado a hacer la compra, o a jóvenes precarizados que sienten que el discurso de Milei explica más su situación que el discurso contrapuesto de derechas o derechos" planteado por el peronismo, ilustró Vázquez.

Aunque la idea de que el líder de La Libertad Avanza expresa a un votante enfadado tiene su sustento, también hubo un voto entusiasmado. "Había una cuota de expectativa y de entusiasmo por un futuro incierto ante una fuerza que nunca fue Gobierno, y que por eso puede tener afirmaciones que otras fuerzas que han gestionado a nivel nacional no pueden", aportó la experta argentina.


 

REVISIÓN HISTÓRICA

La consigna de "que se vayan todos", surgido al calor del estallido social e institucional de 2001, cuando el símbolo de la protesta social contra la política fue el piquete y la asamblea, fue retomado ahora por Milei con sus soflamas contra la "casta política". "Hay una lectura del pasado compleja, porque Milei reivindica un modelo económico, la dolarización, que generó una crisis económica", asumió Vázquez.

En el ascenso del libertario también influye un paradigma generacional, con jóvenes que han vivido con un inflación permanente y en situación de precariedad fuera con la gestión kirchnerista o la macrista. Ahora, con orgullo, reivindican su pertenencia a la derecha.

Atento al pálpito social, Milei está embarcado en el proyecto de construir un relato histórico que ensalza al expresidente Carlos Menem (1989-1999) y su convertibilidad (un peso equivalente a un dólar) y otras figuras históricas denostadas por el kirchnerismo, como el expresidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904) o Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución de 1853.

El economista, que defiende tanto la libertad de armas como la de venta de órganos, pero no así la de abortar, también está abocado a construir un relato sobre sí mismo con una puesta en escena entre pedagógica y religiosa, en la que no duda de afirmar que su máximo referente es Moisés.

Milei tiene seis semanas para ahondar en todos estos costados de cara a las elecciones presidenciales, mientras las fuerzas que antaño dominaban el panorama argentino presencian cómo se diluye su capital político sin apenas margen de reacción. 

 

* Artículo publicado originalmente en el hilo de notiias de la Agencia Sputnik.

lunes, 12 de agosto de 2019

Macri entierra sus aspiraciones de ser reelecto en Argentina



La alianza opositora liderada por el peronista Alberto Fernández, que lleva de candidata a vice a la expresidenta Cristina Fernández, arrolló por 15 puntos porcentuales de diferencia a la fuerza del presidente argentino en las elecciones primarias celebradas este domingo.



Sin mayor poder que la confianza que le otorgó hace unos meses la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), el abogado peronista Alberto Fernández arrasó con el 47,3 % de los votos, frente al 32,2 por ciento de los sufragios que obtuvo el actual presidente, Mauricio Macri, en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) celebradas en la víspera en todo el país.

Es decir, más de quince puntos porcentuales de diferencia consiguió la coalición opositora liderada por los Fernández, el Frente de Todos. La alianza oficialista Juntos por el Cambio sólo ganó en la provincia de Córdoba y en la capital argentina, respectivamente el segundo y el cuarto distrito más poblados del país. En los otras 22 jurisdicciones de Argentina, el rechazo al Gobierno fue incuestionable.

Tras casi cuatro años en el poder, será casi imposible que Mauricio Macri pueda revertir los más de 3,4 millones de votos que sacó de ventaja su principal adversario, quien fue jefe de gabinete en el Ejecutivo del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, y en los siete meses iniciales de la gestión de Cristina Fernández, que lo acompaña como postulante a la vicepresidencia.

A once semanas de las elecciones generales que tendrán lugar el 27 de octubre, las aspiraciones de del actual jefe de Estado de lograr un segundo mandato se han disuelto como si de un espejismo se tratase. Una vez más, ningún sondeo ni boca de urna anticipó este resultado traumático e inesperado para el oficialismo en este país de 44,3 millones de habitantes.

Las encuestas menospreciaron el impacto de la recesión económica que padece Argentina desde hace un año, lo que llevó al Gobierno a ponerse en las manos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para pedir un préstamo de 57.000 millones de dólares, el mayor crédito que ha otorgado el organismo multilateral en toda su historia.

El presidente Macri, con 60 años, ha recibido un castigo abrumador en una nación que tiene en la pobreza a 13,8 millones de personas, equivalentes al 34,1 % de la población, un porcentaje que un año atrás era del 25,5 por ciento. En paralelo, la indigencia trepó del 4,9 por ciento al 7,9 por ciento entre el primer trimestre de 2018 y el de 2019.

Cuando asumió al frente del Gobierno, Macri pidió ser juzgado por su capacidad para reducir la pobreza. Durante su gestión, el mandatario se mostró más preocupado por equilibrar el déficit fiscal y por realizar un ajuste económico, tal y como sugería el FMI, mientras una inflación desbocada llegaba al 55,8 % interanual y el endeudamiento externo escalaba hasta arañar el 90 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El mandatario ha sido derrotado hasta en la provincia de Buenos Aires, la más importante y poblada del país, donde vive casi el 37 por ciento de los habitantes. En esta jurisdicción, clave en cualquier proceso electoral, su batacazo fue aún más doloroso, al perder por 20 puntos de diferencia. La joya del Gobierno macrista y actual gobernadora de este distrito, María Eugenia Vidal, perdió con el 32,6 % de los votos frente al 49,2 % que alcanzó el candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof.

Peronismo imbatible

La fórmula Fernández-Fernández ha conseguido así una victoria estrepitosa. En un país tan polarizado como lo es Argentina, Cristina Fernández pensó que una fórmula electoral liderada por un perfil más moderado podría espantar menos votos que una encabezada por ella.

Quizás por eso la actual senadora, que gobernó durante dos legislaturas consecutivas antes de que Macri la reemplazase en el Poder Ejecutivo, se escabulló de la primera línea política y designó como candidato a presidente a Alberto Fernández.

Esa decisión, anunciada hace sólo tres meses, dejó atónito al país, pues su exjefe de gabinete no tenía peso electoral propio. Durante toda la campaña electoral, de hecho, este abogado de 60 años fue interpelado hasta el cansancio por el distanciamiento que lo mantuvo alejado de Cristina Fernández durante los últimos diez años y por las críticas acérrimas que dedicó a la segunda administración de su ahora candidata a vicepresidenta.

Las PASO, instauradas en 2009 durante el Gobierno de la exmandataria, fueron concebidas en su origen como una instancia electoral previa a las elecciones generales para que dirigentes dentro de una misma alianza política dirimieran en internas su liderazgo.

En la práctica, estos comicios sólo retiraron de la disputa electoral a cuatro de las diez agrupaciones que no llegaron al 1,5 por ciento de los votos necesarios para poder presentarse a los comicios de octubre.

En las próximas elecciones no sólo se elegirán a los representantes del Poder Ejecutivo, sino que además se renueva la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas del Senado.

Con toda probabilidad, Mauricio Macri será el primer presidente no peronista en concluir su mandato en el contexto de un proceso democrático. A raíz de la reforma constitucional de 1994 que permite la reelección, el jefe de Estado también se convertirá, con la misma certeza, en el primer mandatario de la historia argentina en naufragar en su intento de revalidar su gestión.

* Artículo publicado  en el diario Público de España el 12 de agosto de 2019.

lunes, 20 de mayo de 2019

Cristina Fernández sorprende a Argentina al postularse a la vicepresidencia


La exmandataria y actual senadora altera el escenario político al anunciar su decisión de ocupar el segundo lugar de la fórmula que encabezará su exjefe de gabinete Alberto Fernández en las elecciones presidenciales de octubre.

Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández (Foto de archivo)
 
La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) logró desconcertar este sábado a un país acostumbrado a los eventos políticos inesperados. Cuando se especulaba si se presentaría a las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre o si renunciaría a todo tipo de candidatura, la senadora desveló que su apuesta electoral será la vicepresidencia de una fórmula liderada por Alberto Fernández, hombre de confianza del fallecido expresidente Néstor Kirchner, que lo tuvo como jefe de gabinete durante los cuatro años que duró su Gobierno (2003-2007).
Ese principio siempre remanido y repetido y tantas veces incumplido del peronismo de: 'Primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres', bueno… Es hora de hacerlo realidad de una vez por todas. No solo con palabras, sino también con los hechos y, sobre todo, las conductas”, explicó la exjefa de Estado en un mensaje de voz de casi trece minutos difundido en las redes sociales.

Debido a la actual gestión del presidente Mauricio Macri, que atraviesa su cuarto y último año de mandato, “nunca (hubo) tantos y tantas durmiendo en la calle; nunca tantos y tantas con problemas de comida; nunca tantos y tantas desesperados llorando frente a una factura impagable de luz o de gas”, sostuvo.

La legisladora hizo especial énfasis en la deuda externa en dólares contraída durante los últimos tres años, que “es más grande que la que Néstor recibió defaulteada”. Con un agravante: “casi el 40% es con el Fondo Monetario Internacional”, observó. Ante este panorama, es preciso anteponer “los nombres y las ubicaciones personales al desafío de construir una coalición electoral no sólo capaz de resultar triunfante en las próximas elecciones, sino también que aquello por lo que se convoca a la sociedad pueda ser cumplido”.

Cuando esta semana Fernández de Kirchner acudió por primera vez desde 2003 a un encuentro del Partido Justicialista, la histórica formación peronista de Argentina, ya advirtió que era necesario una coalición de Gobierno que superara la electoral. En ese contexto, la expresidenta se puso a disposición para integrar esa iniciativa “en el lugar que sea", según confirmaron a Público fuentes de la exmandataria en ese momento.

Un operador político hacia la presidencia

Al comenzar su Gobierno en 2007, la entones mandataria mantuvo al frente de la jefatura de gabinete a Alberto Fernández, un peronista que siempre estuvo más abocado al armado político que a la disputa por los cargos públicos y que, sin embargo, apenas resistió seis meses más en su puesto. El fiel escudero de Néstor dimitió después del conflicto del Ejecutivo con el sector agropecuario tras su intento de aumentar los impuestos a las exportaciones. Sólo tiempo después, este hombre, que hoy tiene 60 años, desvelaría sus desavenencias con la exjefa de Estado al punto de ser uno de sus principales críticos, sobre todo con su segunda legislatura, entre 2011 y 2015.

La dirigente opositora con mayor intención de voto en las encuestas electorales, con un caudal incluso mayor que el de Mauricio Macri, es también consciente de que dentro de una sociedad polarizada genera aversión en una franja considerable de la ciudadanía. Para superar esa brecha confía en Alberto Fernández, con el que estuvo peleada durante una década. El exjefe de gabinete, que ayudó a gestar el kirchnerismo como fuerza nacional, vuelve ahora para intentar ampliar una alianza que había quedado limitada a sus adeptos más acérrimos.

La fórmula Fernández-Fernández establece así una nueva estrategia al tratar de seducir al electorado que se sitúa en el centro y que no se siente identificado con la denominada grieta que polariza entre Macri y su predecesora.

El momento elegido por la expresidenta para sacudir el tablero político tampoco es casual, a sabiendas de un lastre que arrastra su candidatura. El próximo martes la senadora será fotografiada cuando se siente por primera vez en el banquillo de los acusados para ser juzgada por corrupción en los tribunales federales de Buenos Aires. El juicio dilucidará sus responsabilidades por el supuesto direccionamiento de la obra pública concedida al detenido empresario Lázaro Báez en la provincia de Santa Cruz (sur) durante su Gobierno. Éste será el primero de otros debates orales que afrontará la exmandataria, pero no el único, pues otras causas ya han cerrado su etapa de instrucción y han sido elevadas a juicio.

Macri descolocado

Este giro político obliga al actual presidente a meditar sus próximos pasos. Mauricio Macri, que ha manifestado su intención de revalidar su cargo en las urnas y cuya táctica electoral consistía en rivalizar con la exmandataria, descubre de repente que su principal adversaria hace exactamente lo que dentro de la coalición gobernante algunas voces disonantes le piden a él: que dé un paso al costado, lastrada como está su imagen por la crisis económica, y abra el espacio a una opción más competitiva.

Al conocer la noticia, sin embargo, el mandatario no dijo nada muy distinto de lo que ya repite como una letanía en sus actos. "Volver al pasado sería autodestruirnos", dijo, un mensaje en el que reincidieron con variaciones monocordes otros funcionarios de su administración.

Del otro lado, un peronista que había anunciado su intención de postularse este año a la jefatura de Estado, el exgobernador de Buenos Aires Felipe Solá, celebró la decisión de la expresidenta. Otro de los precandidatos presidenciales para los comicios de octubre, Sergio Massa, reconoció su respeto por la figura de Alberto Fernández, que fue su jefe de campaña cuando en 2015 compitió contra Macri y contra el candidato designado por la entonces mandataria para sucederla en el cargo, Daniel Scioli.

Todavía faltan cinco meses para las elecciones, y eso es mucho tiempo en Argentina. Éste es un país testigo de algunos cambios que se producen de manera vertiginosa y de otras vicisitudes que tardan más en aparecer en el horizonte. Sí es evidente que la próxima administración tendrá por delante una situación económica y social nada amable de gestionar, con recursos económicos limitados, y dependiente de una coyuntura internacional impredecible.

* Artículo publicado el sábado 18 de mayo en el diario español Público.

martes, 28 de mayo de 2013

Argentina: diez años entre kirchnerismo y peronismo



Celebraciones en Argentina por la revolución de 1810 y los 10 años de Kirchnerismo. EFE
Argentina celebró este sábado la revolución de 1810 que dio origen a  la independencia del país. Precisamente otro 25 de mayo, pero de hace diez años, llegaba al poder el ex presidente Néstor Kirchner. En esta década de kirchnerismo, que hoy representa al frente del Gobierno la que fuera su esposa, Cristina Fernández, se ha consolidado un modelo político que se autodefine como peronista, el movimiento que surgió entre 1943 y 1946 y que encabezó una de las figuras más trascendentes de la historia argentina, el general Juan Domingo Perón.

Leonardo Grosso, diputado nacional del oficialista Frente para la Victoria (FPV), es uno de los que afirma que kirchnerismo y peronismo son en esencia lo mismo: movimientos populares que encaran grandes transformaciones en Argentina.

"El peronismo significó el momento de mayor avance de los sectores humildes y trabajadores en cuanto a derechos y conquistas sociales", expone a Público. "Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos que eran en realidad Gobiernos neoliberales. Con el kirchnerismo se ha vuelto a construir el espíritu del peronismo, es decir, un movimiento que devuelve la dignidad a las mayorías populares."

Como ejemplo de esa reconstrucción, Grosso menciona alguna de las políticas que Kirchner y Fernández han implementado a lo largo de estos años: "la reconstrucción del empleo con cinco millones de puestos de trabajo; las paritarias, que obligan al Estado a intervenir entre empresarios y trabajadores para que suban los salarios mes a mes; la asignación universal por hijo, la cobertura social argentina, donde todos los niños argentinos hoy tienen el mismo derecho gracias al Estado; la política de jubilaciones, la decisión de abrazarse a América Latina y decir no al ALCA y apostar por la UNASUR; la política del matrimonio igualitario, y la ley de identidad de género".


Todas ellas son iniciativas que tienen que ver con el espíritu del peronismo de incorporar a los sectores sociales excluidos, según el diputado. "El peronismo es un movimiento histórico, no un partido, que cambió la Argentina", aduce. "Y eso se está haciendo ahora. Los protagonistas hoy son  los que hace diez años no tenían ni siquiera para comer; los famosos piqueteros, como por ejemplo yo, que nos incorporamos a la política gracias a la voluntad de Néstor y de Cristina".

 Peronismo versus kirchnerismo


Pero no todos los que se identifican con el peronismo se identifican con los Kirchner. Grosso, hijo de un militante montonero que además es el máximo referente de la rama juvenil del Movimiento Evita, explica que ello se debe a una estrategia de sectores poderosos para utilizar a los movimientos populares a su favor. "Así pasó en Argentina con el Gobierno de Carlos Ménem, que se decía peronista pero llevó adelante reformas neoliberales que excluyeron a millones de personas", alega el político. "Lo mismo pasó en Bolivia con el Movimiento Nacional Reformista (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada, que apenas hablaba casi en inglés y defendía a las corporaciones transnacionales, y así se vivió también en Perú con la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de Alan García".

El diputado insiste en que no debe confundirse al peronismo con un partido o con una ficha de afiliación. "Uno de los que estuvo con Perón fue su ministro José López Rega, que armó los comandos civiles para asesinar trabajadores", recuerda.

Grosso admite, no obstante, que el peronismo incorpora muchas de las contradicciones que existen en Argentina. "El peronismo tiene también distintas etapas, porque no es lo mismo empezar de cero con la industrialización o que recuperarla, o que ir a una etapa donde necesitamos bienes de capital", indica. "Pero en suma, viene a construir un proyecto industrial. Nosotros nos debatimos toda nuestra historia con esta disyuntiva de si construimos un modelo agroexportador, que le sirva a los europeos y norteamericanos, o uno que nos sirva a los latinoamericanos. Esto es lo que el kirchnerismo también decidió enfrentar a favor de los argentinos".

A juicio de Eduardo Murúa, dirigente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, el kirchnerismo ha desvirtuado la razón de ser del peronismo. "A partir de 1989 [cuando Ménem fue elegido presidente], el peronismo dejó de ser expresión de un movimiento revolucionario y se integró totalmente al sistema en sus prácticas y formas como un partido burgués", precisa. "El kirchnerismo es la continuidad de ese peronismo. No hay un cambio sustancial en estos diez años".

Como representante de la cooperativa IMPA, una empresa metalúrgica que fue recuperada por sus trabajadores en 1998, Murúa denuncia que la estructura de Argentina sigue sostenida a base de la sojización de la economía, de la extracción minerales y de la energía, y que no hay ningún desarrollo en tecnología, ni en plantas industriales ni en industria pesada. "Si caminás por la provincia de Buenos Aires podés comprobar cómo vive la gente", observa. "El 40% del empleo es precario, y el promedio del salario es de 4.500 pesos [645 euros al cambio oficial], que no alcanza para nada".

"Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos" Para este referente social, lo único que queda de peronismo "está en la memoria de que el pueblo vivió feliz de 1946 a 1955 [durante el primer Gobierno de Perón] y en la lucha de las organizaciones peronistas que fueron las que resistieron, aunque luego perdieran ante la estructura neoliberal que se desarrolló a partir de los años 70". Desde entonces se ha consolidado una sociedad dual "por más planes sociales que haga el Gobierno, que son focalizados y no sacan de la miseria al 50% de la población".

Murúa entiende el kichnerismo como un peronismo adaptado al sistema y que va generando los cuadros para administrar los recursos del Estado sin poner en discusión el modelo capitalista, "ahora con un planteo de desarrollismo, en algún otro momento con neoliberalismo, pero siempre dentro de la lógica de la división internacional del trabajo y del dominio mundial".

Peronismo vaciado de significado


 La prueba de que kirchnerismo no es peronista, según el dirigente, es que el peronismo expresaba alternativas al poder mundial, se declaraba anticapitalista, y ponía al ser humano en el corazón de su proyecto, mientras que los sectores que el Gobierno dice haber integrado siguen tratando de sobrevivir de manera precaria.

Murúa pone de ejemplo a los jubilados, cuya pensión mínima apenas supera los 2.000 pesos [menos de 300 euros al cambio oficial]. "En diez años sí se pueden cambiar cosas, el peronismo fue ejemplo de ello. Y un país normal con una década de crecimiento económico extraordinario podría haberse transformado", reflexiona. "Pero en este tiempo se han fugado casi 400.000 millones de dólares entre las transnacionales y las grandes empresas. Imagina lo que podrían haber hecho con ese dinero en vez de dejar que haya una manguera para afuera de trabajo argentino que se va en fuga de capitales".


¿Dónde está, entonces, la esencia peronista del actual proyecto político? "El kirchnerismo no representa un cambio real si en diez años no se ha transformado la estructura establecida desde los años 70", sentencia Murúa. "Seguramente no sea fácil. Hay que enfrentarse al poder mundial y tener una decisión política clara. Y no la tienen".

* Reportaje aparecido en Público el 26 de mayo de 2013

martes, 6 de diciembre de 2011

"El peronismo va más allá de la izquierda y la derecha"



Como historiador y escritor argentino, Felipe Pigna ha conseguido inculcar a varias generaciones de coterráneos gran parte de la historia de Argentina. En esta entrevista afronta uno de los asuntos más espinosos, más apasionantes, y más controvertidos del país: el peronismo, y su vigencia en la actualidad.


  • ¿Puede encuadrarse el peronismo en alguna definición?

  • Es muy complejo definir un movimiento como el peronismo porque no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha. El peronismo tiene distintas etapas, distintos momentos: algunas veces está más cerca de la derecha clásica, y otras, más próximo a la izquierda.

  • ¿Por qué son tan vaporosas sus definiciones?

  • Por su complejidad. Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha, proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón.

  • ¿Cómo oscila esa izquierda y esa derecha?

  • Perón inicia su accionar político muy imbuido con ideas de la derecha y de la Iglesia. La idea de incluir a los trabajadores en el tejido social, al principio, se hizo en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo. Luego entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

  • ¿Qué sentido tiene Eva Perón en este movimiento?

  • Le dio un sentido más popular al peronismo, y en cierto sentido, incluso plebeyo. Esa impronta marcó un rumbo que no había antes. Con el accionar de fundaciones y de leyes sociales, el peronismo pasó a trabajar a favor de los trabajadores. Cambió así la forma de distribución de renta de Argentina, los centros de salud, la atención a las madres solteras, los hospitales, el fomento del trabajo de los desocupados, etc. Los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional.

  • ¿Por qué se asocia al peronismo la frase “alpargatas sí, libros no"?

  • Esa frase no la dijo el general Juan Domingo Perón, sino Américo Ghioldi en una conferencia antiperonista en la que promocionaba su libro Alpargatas y Libros en la Historia Argentina. Se decía antiperonista y revolucionario, pero Ghioldi era más bien reaccionario. Y la respuesta de algunos jóvenes peronistas que pasaron por el frente de este conferencista fue gritar “alpargatas sí, libros no”.

  • ¿Qué legado en la educación dejó el peronismo?

  • Se masificó la enseñanza primaria y secundaria. Se generaron también conflictos por una mala política universitaria. El movimiento no estuvo en contra de la educación popular, pero para la educación universitaria se designaron profesores vinculados a la Iglesia y se persiguieron estudiantes. Eso forma parte de las manchas de lo que fue peronismo. En ese sentido, el Gobierno, de carácter autoritario, persiguió la educación.

  • ¿El peronismo tiene algo de fascista?

  • Perón admiraba a Mussolini, nunca lo negó. Incluso cuando era muy incorrecto decirlo, desde su exilio en España, cuando trataba de conquistar los sectores de izquierda de Argentina, le preguntaban al respecto y decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero Perón no aplicó una política fascista. No porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas.

  • ¿Y por qué no podía?

  • Una de las cosas mas importantes del fascismo es que es un movimiento de la clase media y alta contra sectores populares; es lo que es el hipercapitalismo. Pero en Argentina, el peronismo fue expresión de las clases populares, a diferencia de lo que fue el fascismo en Italia.

  • ¿Por qué? ¿Cómo era el peronismo?

  • Perón tuvo cuatro etapas. El primer Perón era el trabajador, el que conquistó la clase obrera para impulsar cambios junto con Evita. Éste fue, quizás, el mejor Perón de Argentina. El país progresó lo que no hizo en gran parte de su historia, en cuanto a estructura, en cuanto a la incorporación de la gente al consumo y en cuanto a derechos sociales.

  • ¿Qué vino después?

  • La crisis, que coincidió con la muerte de Evita, con una época de malas cosechas que empeoraron la economía y pusieron en jaque el modelo que dependía de lo agropecuario.

  • ¿Y el tercer Perón?

  • Fue el del exilio, que pareció virar más a la izquierda porque estaba marcado por su movimiento. Pero una cosa es Perón y otra el peronismo, que interpreta a Perón según cada etapa. El movimiento se radicalizó durante los años 60 con intentos revolucionarios que no contaban con el aval de Perón, aunque intentaban que él volviera. Se trataba de una juventud que le dio el sentido izquierdista al peronismo.

  • ¿Qué ocurrió con el cuarto Perón?

  • Fue el que regresó a Argentina para marcar los límites y enfrentarse con esa juventud. Perón utilizó esa juventud no porque ésta fuera ingenua, sino porque ésta creyó que se iban a cumplir sus demandas. Esto terminó mal. Perón era ya un hombre grande, y su movimiento estaba dividido en dos, mientras que antes había sido monolítico. Fue entonces cuando la derecha y la izquierda se enfrentaron no sólo con las palabras, sino también militarmente. Y ahí, Perón se identificó con la derecha. Por eso su herencia recayó en la figura de su segunda mujer, Isabel, y en la de su secretario, José López Rega.

  • ¿Qué herencia ha dejado Perón a Argentina?

  • Su manejo del poder, que es una característica del peronismo. Esto es importante aquí, donde vivimos tan acosados por poderes nacionales e internacionales. También su relación con los gremios, que es una precondición para el peronismo; la reducción de la deuda externa, y el impulso a la autonomía financiera y económica, de modo que no hay que depender tanto de los hechos económicos internacionales para el desarrollo interno.

  • ¿Y qué tuvo de negativo Perón?

  • El autoritarismo que tuvo en algunos períodos, con la persecución de oposición y el cierre medios de comunicación. Nada de eso sucede hoy, y eso marca una diferencia muy importante.

  • ¿El peronismo actual vive de un mito?

  • Hay parte de verdad en eso, pero hay que hablar también de las virtudes del peronismo y de las falencias de la oposición, que viene demostrando no tanto que no pueda gobernar sólo el peronismo, sino que el radicalismo tampoco. El socialismo, por otra parte, no hizo base ni tuvo una política alternativa de poder. Es un movimiento testimonial, mientras que la derecha golosa se ha manejado mejor en las sombras que en la democracia. Su forma de hacer política es a través de golpes: militares, financieros o mediáticos, pero no políticos. Así pasa en el resto del mundo, sólo que aquí se disimula menos.

  • ¿Cómo encaja el kirchnerismo dentro del peronismo?

  • Hay, de entrada, una clara necesidad de ejercer el poder.

  • ¿Pero con un buen fin?

  • Si la presidenta Cristina Fernández no estuviera convencida, no seguiría. Con lo que ha sufrido, creo que es una convencida de lo que hace. Y creo que ha hecho las cosas muy bien. Si miramos como está el mundo y como está Argentina, podemos apreciar que se han hecho cosas importantes que nos permiten estar mejor, aunque estemos en inferioridad de condiciones. Lo cual no significa que estemos a salvo, pero sí que estamos mucho mejor orientados de lo que está España.

domingo, 23 de octubre de 2011

El legado de Perón marca a Cristina Fernández


La política argentina se ha movido casi siempre en aguas turbulentas, pero las elecciones presidenciales de este domingo se presentan inusualmente serenas. Más de la mitad del electorado argentino, según las encuestas, apostará por la reelección de la mandataria Cristina Fernández, mientras que los candidatos opositores, en plena campaña electoral, sólo han sido capaces de darse los últimos zarpazos entre sí para evidenciar la fragilidad con la que han llegado a estos comicios.

Cristina Fernández tiene ahora ante sí cuatro años más de Gobierno en los que profundizará el modelo impulsado por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner. Desde 2003 Argentina se ha consagrado a este proyecto político que se identifica con el llamado kirchnerismo, y que se inspira en el movimiento creado por el general Juan Domingo Perón, el único presidente de la historia argentina que ha sido elegido en las urnas en tres ocasiones, aunque sólo pudo terminar el primero de sus mandatos.

Perón fue elegido presidente en 1946, y en 1952 fue reelecto por seis años más. En la mitad de su segundo Gobierno, un golpe de Estado militar lo sacó del poder, y el general tuvo que exiliarse durante 18 años. En ese tiempo que pasó en España, su movimiento fue proscrito, y los dos presidentes civiles que lo sucedieron en Argentina fueron derrocados. En 1973, los militares se vieron obligados a convocar elecciones, y Perón pudo regresar al país para ganar estos comicios. Falleció un año más tarde, pero no pasaría mucho tiempo hasta que un nuevo golpe militar, y su consiguiente dictadura (1976-1983), diera paso a uno de los periodos más tenebrosos de Argentina.

Podría decirse que Perón gobernó 10 años en total, pero la política reciente del país no puede entenderse sin esclarecer antes el significado y la proyección que ha tenido el peronismo en todos los órdenes de la vida argentina, ya sean ideológicos, culturales o sociales. “El peronismo es un movimiento que no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha” advierte a Público Felipe Pigna, uno de los historiadores más prestigiosos y difundidos del país. “Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón”.

El general fue seducido en un comienzo con la idea de incluir a los trabajadores en el tejido social “pero en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo”, relata Pigna. “Aquel presidente después entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

Así se explica cómo los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional, por qué proliferaron centros de salud y de atención a sectores vulnerables, o por qué se potenció la educación primaria y secundaria. Fue también el peronismo, en cambio, el que mantuvo una política reaccionaria en el ámbito universitario, y el que adoptó una actitud autoritaria con la oposición, a la que persiguió sin clemencia.

“Peron admiraba a Mussolini, y nunca lo negó”, añade Felipe Pigna. “Incluso cuando trataba de conquistar a los sectores de izquierda desde su exilio en España, decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero aquí no pudo aplicar una política fascista, no porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas”. El historiador recuerda, no obstante, que a diferencia del fascismo de Italia, “que fue un movimiento de las clases medias y altas contra sectores populares”, el peronismo en Argentina “fue expresión de clases populares”.

Difícil de definir hasta para los mismos argentinos, el peronismo es ambivalente, contradictorio, pragmático. Así lo destacó Tomás Eloy Martínez, uno de los periodistas y escritores más relevantes de la cultura argentina, que fue también el hombre que eligió el general para que relatara la historia de su vida.

“El peronismo significa casi todo lo que cada peronista quiere que el peronismo sea”, indicó el ya fallecido Eloy Martínez al diario La Nación a los 30 años de cumplirse la muerte de Perón. Después de todo ese tiempo, el peronismo es todavía hoy el único movimiento que desde 1989 ha podido terminar sus mandatos en el Gobierno. Ocurrió con Carlos Menem (1989-1999) y ahora con el kirchnerismo, dos periodos peronistas pero antagónicos entre sí.

Entonces, ¿cuántos peronismos existen? “La Historia se quedará con la verdad que yo estoy contando”, le hace decir Tomás Eloy Martínez al general en su libro La Novela de Perón. A modo de sentencia, el escritor pone en sus labios una frase que después pasaría a la posteridad, en parte por su misterio, en parte porque revela la complejidad de un hombre y de un movimiento que marcarían por siempre el rumbo de Argentina: “Esa pasión de los hombres por la verdad me ha parecido siempre insensata”.


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Entrevista al sociólogo Ernesto Zambrini, titular de Política Social en la Universidad de la Plata

Hay tres generaciones que no tuvieron empleo”


  • ¿En qué consiste ideológicamente el peronismo?
  • En un movimiento que toma las banderas de la igualdad y de la inclusión, y que trata de sentar las bases de acumulación dentro de un modelo keynesiano para establecer alguna de las instituciones históricas del bienestar. Para ello se genera un entramado de poder que va conquistando sectores.
  • ¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?
  • El kirchnerismo representaría el ala mas progresista del peronismo, que va desde la derecha hasta la izquierda. En una nación que se sentía sobre todo europea, se decidió potenciar la pertenencia del país a América Latina. Se ha practicado una política de derechos humanos, se ha fortalecido el sistema productivo, se ha restaurado lo público.
  • ¿Cuáles son los logros del Gobierno?
  • Ha contribuido a que el país tenga un crecimiento inédito del 8-9% anual. Se ha pasado de invertir en educación un 2,8% del PIB a casi al 6%. Se han construido 1.200 hospitales y 800.000 viviendas. Se ha cancelado la deuda con el FMI para conseguir más autonomía en un marco de absoluta libertad. Aquí todos puede decir lo que quieran aun teniendo los poderes hegemónicos en contra.
  • ¿Cuáles son sus falencias?
  • La pobreza estructural dura, que es difícil de remover. Hay tres generaciones que no conocen el trabajo o que fueron precarios. Hay también un déficit habitacional, ya que faltan por construir determinadas obras de infraestructura para extender la potabilización del agua o las cloacas.
  • ¿Por qué el kirchnerismo se asocia todavía a sectores conservadores del expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999)?
  • El peronismo es un fenómeno en el que algunos actores se reciclan con mucha rapidez. Saltan de un lado a otro, según quién vaya a ganar. En algunas provincias hay gobernadores peronistas entronizados que tienen todo un aparato político en torno a ellos. El kirchnerismo considera que para gobernar no pueden prescindir de ellos. Ésta es la manera que tiene de construir espacios de poder. Perón solía decir: “si van solo los buenos, llegamos cuatro”.

* Reportaje y entrevista aparecida el 23-10-2011 en el diario español Público.

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