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sábado, 24 de diciembre de 2011

El Congreso argentino aprueba la ley de Papel Prensa


El Senado argentino sancionó este jueves una controvertida ley que declara de interés público la producción, distribución y comercialización de papel para diarios. El oficialismo consiguió el apoyo de seis legisladores de fuerzas aliadas para aprobar la normativa con un total de 41 votos a favor, frente a 26 senadores que se pronunciaron en contra y otro más que se abstuvo. Diputados opositores han decidido denunciar ante la Organización de Estados Americanos (OEA) el supuesto “peligro” que corre en Argentina la libertad de expresión, pero la polémica sobre este proyecto hace tiempo que ha trascendido al Parlamento para pisar la calle, siendo los principales diarios del país, Clarín y La Nación, los más acérrimos opositores a la norma.

La ley establece cómo debe funcionar Papel Prensa, la única productora en Argentina de papel de celulosa y papel. A partir de ahora la empresa deberá fijar un solo precio de venta, y además tendrá que operar “como mínimo, a pleno de su capacidad” de modo que pueda “satisfacer la totalidad de la demanda interna de papel para diarios”.  El Ejecutivo será el regulador de todo este proceso.

Papel Prensa abastece en la actualidad a casi 170 periódicos en todo el país, lo que representa un 74% del mercado interno. El resto del papel es importado. Con la nueva ley, si la empresa no puede cubrir por sí sola la demanda, el Estado tendrá derecho a intervenir en ella, y por tanto, podrá acrecentar su participación accionaria, que hoy es del 27,46%. Clarín, dueño del 49% de las acciones, y La Nación, poseedor del 22,49%, consideran que la mediación del Estado atenta contra la Constitución.

Clarín, que pertenece al grupo multimedios más grande de Argentina, se encargó de dejarlo en claro el pasado domingo cuando publicó como portada una hoja en blanco con sólo un epígrafe: el artículo 32 de la Constitución, que prohíbe al Congreso el dictámen de leyes que restrinjan la libertad de imprenta. La Nación, por su parte, afirma que las inversiones estatales serán el modo que tendrá el Ejecutivo de “apoderarse” de Papel Prensa “no porque sea rentable, sino porque le es políticamente útil: controlar a los diarios”.

Una lectura muy diferente hace el Gobierno de Cristina Fernández, que se apresuró a agilizar la ley en la Cámara de Diputados y en el Senado ahora que vuelve a tener mayoría en ambas Cámaras, recuperada tras las elecciones del pasado octubre. “Del total producido por Papel Prensa, Clarín y La Nación utilizan el 70% para cubrir sus necesidades”, denunció uno de los mayores defensores de la ley, el senador oficialista Aníbal Fernández. “El resto se distribuye entre 168 medios que deben pagar un precio 15% mayor", precisó. 

La misma presidenta ha indicado que el objetivo de la ley es garantizar “el acceso al insumo básico para los diarios pequeños que es el papel”. Fernández también señaló que “fue el Estado el que generó la primera fábrica de papel de diarios, con recursos de todos los argentinos”.

La disputa por Papel Prensa va mucho más allá del intercambio de palabras, y el año pasado, la jefa de Estado denunció a los directivos de Clarín y La Nación por delitos de lesa humanidad, tras acusarlos de haber coaccionado en 1976 a los dueños originales de la empresa con la complicidad de la dictadura (1976-1983).


* Artículo original aparecido el 24-12-2011 en el diario español Público

domingo, 29 de agosto de 2010

Incoherencias sobre Papel Prensa

Fue la presidenta argentina Cristina Fernández la que definió como “thriller” el proceso de compra durante la dictadura (1976-1983) de Papel Prensa, la mayor productora de papel para periódicos del país, pero las declaraciones de los antiguos dueños de la empresa, contradictorias y confusas entre sí, han servido para convertir esta historia en un culebrón, a casi una semana de que el Gobierno anunciara su intención de denunciar ante la Justicia a los diarios Clarín y La Nación por haber incurrido en “amenazas y presiones” para hacerse con el control de la compañía.

Lo único comprobable hasta ahora es que Lidia Papaleo, viuda del antiguo dueño de la empresa David Graiver, traspasó las acciones de Papel Prensa a Clarín y a La Nación en noviembre de 1976, tres meses después de que su marido muriera en un extraño accidente en México, y cuatro meses antes de ser secuestrada y torturada por la dictadura.

Ha sido ella la que ante los tribunales declaró esta semana que la venta se concretó cuando estaba en libertad. Papaleo había precisado anteriormente en una carta al Gobierno que el director ejecutivo del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, le había amenazado: “Firme o le costará la vida de su hija y la suya”.

En la presentación de un informe sobre Papel Prensa que acusa a los dos diarios de cometer delitos de lesa humanidad, la presidenta sostuvo el pasado martes que la familia Graiver vivía en “libertad ambulatoria”, con “presiones y amenazas” y en una “apariencia de legalidad”.

Es aquí que aparece el hermano de la viuda, Osvaldo Papeleo, en el papel de intérprete, al argumentar que las palabras de Lidia han sido mal entendidas. “Cristina [Fernández] nunca dijo que mi hermana estuviera presa cuando vendió las acciones de Papel Prensa”, asegura. “Claro que estaban en libertad [los miembros de su familia]. Querían asegurarse (de) que entregaran las acciones”.

Al mismo tiempo surgen en escena el hermano y la hija del ex dueño de Papel Prensa, Isidoro y María Sol Gravier, que niegan que la familia fuera extorsionada, y que por ello, no tienen “nada que reclamar”.

Isidoro Graiver ha dicho además estar sorprendido por las afirmaciones de Osvaldo y Lidia Papaleo. Admite que su familia estaba agobiada por las deudas en 1976, desconoce que hubiera amenazas por parte de la dictadura, pero sí señala que la viuda de su hermano recibía presiones de personas que decían ser parte de la guerrilla Montoneros. En todo caso “las negociaciones [sobre la venta de la empresa] las llevé adelante yo personalmente”, afirma. “La familia gozaba para esa fecha de total libertad para realizar la operación”.

Entre tanto, el pasado viernes llegó a la Cámara de Diputados un proyecto que pretende declarar “de interés público” la fabricación, distribución y comercialización de pasta celulosa y de papel para diarios. En la defensa de esta iniciativa, Cristina Fernández acusó a Clarín de “controlar la palabra impresa” por ser accionista mayoritario de Papel Prensa.


* Artículo aparecido el 29-08-2010 en el diario español Público

jueves, 26 de agosto de 2010

El Gobierno denunciará ante la Justicia a Clarín y La Nación*

No fueron 400, como auguraba la prensa argentina, sino 26.000 las páginas del informe que ha presentado la presidenta Cristina Fernández para acusar a los diarios Clarín y La Nación de cometer en 1976, al comienzo de la dictadura (1976-1983), “ilegalidades” en la compra accionaria de Papel Prensa, el principal proveedor de papel para los periódicos argentinos.

Este informe será presentado a la Justicia para denunciar a los dos diarios por haber supuestamente incurrido en delitos de lesa humanidad. “Como titular del Ejecutivo, quiero dar encause a Papel Prensa después de 31 años de manejo oscurantista”, indicó Fernández. “Y voy a enviar al otro poder [legislativo], en el cual tenemos minoría en ambas cámaras, un proyecto de ley cuyos ejes serán declarar de interés publico la producción de pasta papel celulosa y papel de diario, así como su distribución y comercialización”.

Además la presidenta anunció la creación de un “marco regulatorio” que determinará “precio, condiciones y cantidad de venta de papel” para todos los periódicos del país, y la conformación de una comisión investigadora en el Congreso para dar seguimiento a la empresa.

Clarín replicó ayer con las declaraciones en primera página de Isidoro Graiver, hermano de quien fuera dueño hasta 1976 de Papel Prensa, David Graiver. “Realizamos las ventas de bienes de nuestros activos en las mejores condiciones que pudimos obtener, sin amenazas ni extorsiones y en libertad”, aseguró. “No tengo ni he tenido intención alguna de reclamar”.

El Gobierno, por su parte, ha rechazado esta información. “David e Isidoro se habían separado, no eran socios, y eso es una situación histórica, comprobable”, sostuvo el canciller argentino Héctor Timerman.


* Artículo aparecido el 26-08-2010 en el diario español Público.

martes, 24 de agosto de 2010

El Gobierno argentino se enfrenta a Clarín y La Nación*

La confrontación entre el Gobierno argentino y el diario Clarín ha llegado a su punto más alto desde que los Kirchner llegaran al poder en 2003. A los pocos días de que el Ejecutivo de la presidenta Cristina Fernández decidiera cancelar la licencia de la operadora de Internet Fibertel, que pertenece al grupo Clarín, una nueva afrenta ha vuelto a colocar al Gobierno no sólo contra el mayor grupo mediático de Argentina, sino también contra La Nación, uno de los diarios más vendidos del país.

Ayer el Gobierno se disponía a presentar un informe de 400 páginas para denunciar a los dos periódicos de tirada nacional, junto al diario argentino La Razón, por haber comprado de forma ilegal durante la dictadura (1976-1983) las acciones de Papel Prensa, el mayor fabricante de papel para diarios del país.

Clarín es su accionista mayoritario, con el 49% de la empresa, mientras que el Estado tiene el 27,46%, y el periódico La Nación el 22,4%. El Gobierno pretende demostrar con el informe “Papel Prensa, La Verdad”, que existen “pruebas irrefutables de la complicidad que existió entre la dictadura militar y los dueños de los diarios Clarín, La Nación y La Razón en el momento en que se produjo el traspaso de las acciones de Papel Prensa”, según ha explicado la directora estatal de esa empresa, Beatriz Paglieri.

Según ha adelantado, en el informe se incluye el testimonio de la viuda del banquero David Graiver, que fue accionista de Papel Prensa. Quien fuera su mujer, Lidia Papaleo, traspasó posteriormente sus acciones a Clarín, La Nación y La Razón, pero ahora denuncia que en noviembre de 1976 fue forzada a vender sus acciones bajo torturas y amenazas de muerte por parte del director de Clarín, Héctor Magnetto, y de la dictadura.

En un comunicado conjunto, tanto Clarín como La Nación rechazaron las acusaciones del Gobierno afirmando que “era una historia inventada”, y especificaron que los integrantes del grupo Graiver, fueron detenidos cinco meses después por los represores de la dictadura, pero por “imputaciones ajenas a este tema”.

Así fue. La dictadura detuvo a los vendedores de la empresa del Grupo en 1977 porque los acusó de pertenecer a la guerrilla Montoneros. Pero Clarín y La Nación también remarcan que en todo este tiempo Lidia Papaleo nunca había mencionado “presión alguna de los diarios”. En cambio defienden su compra de las acciones de Papel Prensa, “que fue una operación absolutamente legal y pública, anunciada en todos los diarios de la época”

Los dos socios coinciden en señalar que lo que en realidad pretende el Gobierno es dominar la fábrica de papel para diarios, que abastece a unos 170 diarios en todo el país, para así controlar la información. Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, admitió a Público que estaban esperando la publicación del informe para estudiar los pasos a seguir. “Vamos a esperar el informe”, indicó a Público. “Pero podemos decir que es una historia inventada sobre cómo se hizo la transferencia de las acciones, disfrazando una cuestión que esconde la voluntad del Gobierno de controlar que no le son adictos. Esto forma del plan”.

Se esperaba que ayer el Gobierno, durante la presentación de este informe que ha elaborado el polémico secretario de Comercio, Guillermo Moreno, anunciara además su envío a Justicia para iniciar una demanda penal contra Clarín y La Nación. Por ahora, la única en pronunciarse ha sido la Cámara Nacional de Apelaciones, que ayer mismo dictó un fallo que no reconoce ningún sustento para permitir la intervención judicial en Papel Prensa que había solicitado el Gobierno.


* Artículo escrito para el diario español Público el 24-08-2010

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