La papelera finlandesa que ha mantenido enfrentados a Uruguay y a Argentina desde que en 2005 comenzara su construcción a orillas del río que los separa no será desmantelada. Las dos naciones esperaban ayer con visible agitación el veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), que no considera probado que la planta de celulosa Botnia contamine, aunque ha reconocido que Uruguay tendría que haber informado al país vecino de la instalación de la fábrica, conforme al Estatuto del Río Uruguay de 1975.
La expectativa que generaba el fallo en la localidad argentina de Gualeguaychú, fronteriza con Uruguay, se transformó con rapidez en sólo furia y decepción.“Ahora sí estamos enojados”, exclamó una mujer tras conocer la resolución. Desde finales de 2006 la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú mantiene bloqueado el puente que la comunica con la ciudad uruguaya de Fray Bentos, en donde funciona la papelera. “El corte no se levanta”, sentenció uno de sus miembros. "La comunidad internacional se está burlando de nosotros".
Botnia ha sido hasta ahora el principal conflicto entre el Gobierno argentino y uruguayo, pero se esperaba que la resolución inapelable del órgano judicial de la ONU sirviera para dar por cerrada esta disputa y acercar así de nuevo a dos naciones históricamente unidas. Las autoridades de ambos países habían prometido acatar el dictamen de la CIJ, pero el desencanto de Gualeguaychú no lo pondrá fácil. “Se terminó la bondad, la caridad y la educación”, comentaba desde allí un hombre. “Ahora sí comienza la lucha”.
* Artículo aparecido el 21-04-2010 en el diario español Público.
La Ley de Caducidad en Uruguay tiene los días contados. Al menos ése es el espíritu de algunos funcionarios judiciales en el país, que intentan desde hace tiempo declarar su inconstitucionalidad. La última tentativa proviene de una fiscal penal que ha interpuesto ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) dos solicitudes de excepción a la norma, la cual amnistía a todos los militares que cometieron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura (1973-1985).
La fiscal Ana María Tellechea ha pedido la exclusión de la ley para dos causas en las que se indagan 25 homicidios perpetrados cuando el ex dictador Juan María Bordaberry estaba al mando del régimen militar. En la primera se investiga el fusilamiento de cinco militantes tupamaros que fueron trasladados de forma clandestina de Argentina a Uruguay en 1974, y en la segunda se intenta esclarecer los asesinatos de 20 personas cometidos entre 1973 y 1976.
“La indagatoria que hasta el presente se ha realizado nos lleva a la conclusión de que eventualmente existirían sujetos implicados en los hechos que no se encuentran comprendidos en la ley”, señala la fiscal Tellechea en los documentos presentados.
De acceder a la petición de la fiscal, no sería ésta la primera vez que el máximo órgano del Poder Judicial en Uruguay concede una excepción a la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, sancionada en 1986. En octubre de 2009 la norma fue declarada inconstitucional para el caso de una joven comunista, Nibia Sabalsagaray, que fue asesinada en 1974.
Tellechea ha recogido algunos de los argumentos que se esgrimieron en esta causa para reforzar su solicitud. En el recurso que ha interpuesto cuestiona además tres artículos de la ley por entender que viola algunas disposiciones de la Constitución de la República, como el principio de la separación de poderes y el derecho de las víctimas a reclamar ante la Justicia por hechos cometidos contra sus familiares.
La fiscal también recuerda que a pesar de que la mayoría de los ciudadanos uruguayos se negaron a derogar la ley a través de dos referendos en 1989 y en 2009, “ninguno” de los pronunciamientos populares puede otorgar valor a la norma.
Uruguay denunciado
Una alternativa que podría adelantar y sancionar definitivamente la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad podría promoverla el mismo Estado uruguayo, que desde el pasado enero tiene abierto un juicio en contra ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Este proceso fue impulsado por el poeta argentino Juan Gelmán, que junto con su nieta denunció a Uruguay en mayo de 2006 por la desaparición de su nuera María Claudia García de Gelman en 1976. No se descarta que el Estado se declare culpable en el juicio y elimine la Ley de Caducidad para evitar una condena de la Corte.
Hace 25 años, mientras Julio María Sanguinetti asumía como el primer presidente democrático de Uruguay después de casi 12 años de dictadura (1973-1985), el tupamaro José Mujica esperaba en prisión la ley de Amnistía que lo dejaría en libertad dos semanas después. Un cuarto de siglo después, el ex guerrillero se ha convertido en el nuevo dirigente del país al frente del segundo Gobierno consecutivo de la coalición de izquierdas Frente Amplio.
Atrás queda la hegemonía política que marcó por casi dos siglos el Partido Colorado junto con el Partido Nacional, ahora en minoría tanto en la Cámara de Representantes (el Congreso de los Diputados) como en la de Senadores. No por ello quedarán al margen. “Ni vencidos ni vencedores, apenas elegimos un Gobierno que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos”, dijo Mujica al ganar el pasado 29 de noviembre en la segunda vuelta de las elecciones.
Durante su investidura estuvieron presentes gran parte de los presidentes de América Latina, además del príncipe Felipe de Borbón y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien aseguró tras una reunión con Mujica que Uruguay “es un modelo para muchos otros, no sólo en nuestro hemisferio, sino en todo el mundo”.
El nuevo presidente uruguayo, de 74 años, anunció que piensa proseguir con las políticas de su antecesor Tabaré Vázquez, que se retira con un 61% de aprobación. “Nuestro programa se resume en dos palabras: más de lo mismo”, indicó durante la toma de posesión. La educación, la energía y la seguridad serán prioridades dentro de su Gobierno, y también apostará por el Mercosur como instrumento de integración.
Mujica quiere ser además el primero en someterse a la austeridad prometida que caracterizará su gestión, y por ello anunció hace unos días que donará casi el 90% de su sueldo (9.400 euros) a programas sociales. Por el mismo motivo seguirá viviendo junto a su mujer, la senadora y también ex guerrillera Lucía Topolansky, en una chacra que posee en un barrio popular de Montevideo.
* Artículo escrito aparecido el 02-03-2010 en el diario español Público.
De la calma más absoluta, Montevideo pasó a ser una fiesta estrepitosa. Aunque todavía no había resultados oficiales, a las seis y media de la tarde las bocinas de los coches comenzaron a sonar con cierta timidez augurando el triunfo del candidato del Frente Amplio, José Mujica.
Pasó una hora, y el estruendo se volvió ensordecedor. Una marea humana comenzó a confluir en la rambla que bordea la la costa del Río de la Plata y desde allí el alborozo contenido se desahogó en un canto que no tenía fin: "¡Vamo', Pepe, vamo', gente, con el Uruguay!".
Personaje carismático y apreciado por gran parte de la sociedad uruguaya, el ex guerrillero tupamaro apareció a las nueve de la noche ante sus seguidores para confirmar ellos esperaban oir. Mujica se proclamó como el nuevo presidente de Uruguay, y en aquel momento un estallido de júbilo habló por la pasión que allí palpitaba.
Aquel mosaico de emociones hizo tambalear, al menos por un día, esa imagen que el imaginario colectivo tiene sobre el carácter risueño y tranquilo del uruguayo, y que el escritor Mario Benedetti se encargó de transmitir con sus relatos.
Llamamiento a la unidad
Antes de que una tormenta se desplomara sobre el gentío allí congregado, Mujica se acordó de su adversario, el candidato por el Partido Nacional Luis Alberto Lacalle, y mostró su deseo de una clase política unida. "Ni vencidos ni vencedores", dijo Mujica. "Apenas elegimos un gobierno que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos".
A los pocos minutos cayó la tempestad. Los uruguayos se dispersaron, pero no para volver a sus casas. Ocuparon la avenida más grande de Montevideo, la 18 de Julio, y por allí la marcha fue triunfal: tambores, cantos y banderas fueron el apoteosis de lo que muchos consideran una gesta histórica: la coalición Frente Amplio comenzará en marzo de 2010 un segundo período consecutivo en el poder que romperá una vez más con la hegemonía que instauraron tanto el Partido Colorado como el Partido Nacional en la escena política uruguaya desde el siglo XIX.
Camino hacia la presidencia
Entre todos las organizaciones de izquierda que integran el Frente Amplio, fundado en 1971, se encuentra el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, de donde proviene Mujica. Encarcelado durante la última dictadura (1973-1985), y tras la amnistía que se decretó ya en democracia para todos los delitos políticos cometidos desde 1962, el ex guerrillero creó el Movimiento de Participación Popular (MPP), que se integró más tarde a la coalición frenteamplista.
Durante el Gobierno de Tabaré Vázquez, Mujica fue nombrado ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. El ministerio de Economía y Finanzas era en cambio confiado a Danilo Astori, en su día enfrentado a Mujica durante las elecciones internas del Frente Amplio, pero que hoy acompaña de buena gana a Mujica en su fórmula presidencial. Él será el vicepresidente.
Promesas
Con el 96,27% de las papeletas escrutadas, Mujica ha conseguido el 53% de los votos, mientras que su rival Luis Alberto Lacalle obtuvo el 42,92%. En un país donde el sufragio es obligatorio, la abstención se sitúa en poco más del 10%.
El presidente electo tiene ahora en sus manos el futuro de un minúsculo territorio de poco más de tres millones de habitantes que sin embargo debe afrontar grandes desafíos por delante: reducir la desigualdad en un país donde el 20% todavía vive en la pobreza, controlar una deuda que se ha incrementado en un 30% durante el Gobierno actual de Tabaré Vázquez, impulsar una integración regional que no lo discrimine por sus dimensiones, y abrirse hueco entre los dos gigantes, Brasil y Argentina, quienes eclipsan gran parte de la atención a este lado del Atlántico.
Mujica ha reiterado su deseo de crear un "pacto nacional" con todas las fuerzas políticas en las áreas de educación, energía, medio ambiente y sanidad, pero reservará a gente de su confianza los ministerios de Interior, Relaciones Exteriores y Defensa. Sus principales objetivos durante su Gobierno, según ha anunciado, serán los de profundizar las políticas sociales y mantener la política macroeconómica implementada por el Ejecutivo de Tabaré Vázquez.
Hasta que un conflicto diplomático entre Argentina y Uruguay la sacó del anonimato, algunos de los que habían oído hablar de Fray Bentos pensaban que era sólo una ciudad creada por el escritor argentino Jorge Luis Borges para ambientar sus relatos. Tiempo después se sabría que el Macondo uruguayo existía en realidad, porque se convirtió en protagonista del enfrentamiento entre el Gobierno argentino de los Kirchner y el del uruguayo Tabaré Vázquez por la instalación de una papelera en la orilla del río que la circunda.
El Fray Bentos actual respira calma pese a la segunda vuelta electoral: no hay apenas rastro en las calles de la campaña política y los ciudadanos asumen los comicios sin ninguna excitación. Dan por supuesto que se cumplirán las previsiones: Pepe Mujica, del Frente Amplio, ganará con comodidad.
E igual que acepta el resultado electoral, esta región del litoral asume la presencia de la papelera finlandesa Botnia como parte de su realidad cotidiana. Hace ya tres años que la Asamblea Ambiental de la ciudad argentina de Gualeguay-chú cortó el puente que comunica esa urbe con Fray Bentos, pero sus habitantes parecen tolerar sin mucho pesar el recelo que despierta al otro lado del río la empresa de celulosa.
Allí, en Argentina, los que mantienen cortado el puente aseguran que Botnia atenta contra la vida del río Uruguay. El desarrollo de Gualeguay-chú se basa en la agricultura, la ganadería y el turismo, mientras que la papelera produce un millón y medio de toneladas de celulosa y utiliza 86 millones de litros diarios de agua del río que devuelve contaminados.
La atracción que despierta Fray Bentos a las inversiones extranjeras no comenzó con la llegada de Botnia. Muchos consideran que el incipiente progreso industrial que experimentó Uruguay a finales del siglo XIX comenzó con la llegada del ingeniero alemán George Giebert, que desarrolló la producción de extracto de carne y la exportó después a una Europa asediada por las guerras.
Todavía hoy, los habitantes de Fray Bentos presumen de que Julio Verne, en su libro De la Tierra a la Luna, eligiera como desayuno el caldo derivado del extracto de carne para dar de comer a los astronautas que llegaron al satélite terrestre. De ahí viene el dicho de "lo único que se desperdicia es el mugido del vacuno", todavía vivo hoy en Fray Bentos.
En aquel Fray Bentos de Borges existía un hombre legendario llamado Ireneo Funes, "mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora". En el cuento Funes, el memorioso, el escritor se refirió a su personaje como el único hombre sobre la Tierra que tenía derecho a utilizar la palabra "recordar".
Pero en esta ciudad que vive impasible a los acontecimientos de alrededor no se rememora con especial orgullo aquel hombre que cayó de un caballo y que, además de quedar tullido, se transformó incomprensiblemente en un ser con una memoria prodigiosa. Su plaza Constitución está dedicada al alemán Justus Von Liebig, considerado por algunos como el padre de la química orgánica y quien creó por primera vez el extracto de carne.
No hay, en cambio, rastro de ningún reconocimiento al autor argentino. A pesar del "cronométrico Funes" que habitó un día el Fray Bentos, en la ciudad parece que en realidad no pasa el tiempo. Sus residentes, que preguntan poco y responden aún menos, se limitan a llevar el mate en la mano y el termo bajo el brazo, vayan en moto y conduciendo.
Este lugar, que también es mencionado en el cuento más famoso de Borges, El Aleph, no tendría nada de especial si no fuera por Botnia, pero ese ya no es un asunto que los inquiete. Y tampoco las elecciones. "Ya nos hemos acostumbrado a esto", se justifica un joven, que observa pasar a la gente sentado cerca de la rambla de la ciudad. "Aquí no cambia nada".
"En España saben que contamina"
Raúl Subías. Integrante de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú
¿Por qué no han abierto el puente para las elecciones?
No importa quién gane las elecciones porque no cambiará la postura del Gobierno uruguayo con respecto a Botnia.
Mujica recaudó dinero para que viajaran los uruguayos residentes en Argentina...
Nosotros no nos metemos con las cuestiones de otra nación.
Pero sí abrieron el puente para los hinchas argentinos que fueron a ver el partido de su selección en Uruguay.
Fue para dar un golpe de efecto. El conflicto lleva seis años. Nos han borrado de la prensa. Los grandes medios de este país tienen intereses creados en Botnia. Aquel fue un movimiento estratégico y logró su cometido. La prueba es que diarios como el suyo, del otro lado del océano, estén haciendo estas preguntas.
¿Qué se está ocultando?
La Universidad Nacional de La Plata demostró que un componente químico prohibido en Europa desde 2005 se está usando en Botnia. En España tienen las pruebas a la vista.
¿Por qué?
La UE ha establecido que las empresas que utilizan la tecnología Kraft, como la de Botnia, tienen que irse antes de 2018 porque contaminan. Ustedes los saben por la Empresa Nacional de Celulosa.
Uruguay dice que cumplen con los estándares de la UE.
No nos tranquiliza que una empresa finlandesa venga y diga que respeta las normas europeas, cuando ustedes mismos los expulsan de la UE.
¿Va a cambiar algo si Mujica es elegido presidente?
Ya dijo que si gana, seguirá con el desarrollo de las papeleras. Uruguay tiene un contrato de reciprocidad de inversión con Finlandia. El problema es que es un país subdesarrollado, sin industrias. Con este acuerdo, está atado de pies y manos.
* Artículo aparecido el 30 de noviembre en el diario español Público
No sin razón ha sido retratado en al menos una docena de libros. Con su pasado de guerrillero tupamaro, el senador José Mujica se enorgullece de haber deshecho con su figura y su oratoria el muro de incomprensión que por lo general separa a la clase política de la ciudadanía en Uruguay.
Gracias a un lenguaje directo y campechano salpicado de giros coloquiales, el candidato a la presidencia ha privilegiado el contacto con la gente antes que ceder a la prédica presuntuosa o al discurso frívolo. Mujica es el favorito para ganar este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Pero todo tiene un reverso. La peculiaridad de su carácter ha estado de forma continua en boca de la oposición, que ha sabido sacar provecho de algunas de sus declaraciones. En el libro Pepe Coloquios, del periodista uruguayo Alfredo García, José Mujica se refirió a Argentina como un país que tenía "reacciones de histérico", donde la "institucionalidad no vale un carajo" y cuyo Gobierno, el de los Kirchner, era "de izquierda" pero "de patota".
Siglas y armas
La controversia estaba servida. El autor del libro denunció que las frases del ex guerrillero se habían sacado de contexto. Pero la polémica fue sólo el colofón de una contienda que se había vuelto especialmente agresiva.
Poco tiempo antes, el partido en el Gobierno, el Frente Amplio (FA), por el que es candidato Mujica, había denunciado al Partido Nacional por incurrir en una campaña sucia para vincular a la coalición gubernamental, y en especial a Mujica, con un arsenal de 700 armas que había sido hallado en Montevideo.
Críticas de la izquierda
Las críticas más argumentadas contra Mujica, sin embargo, provienen de la propia izquierda, la cual recela de una apuesta política que no cuestiona los monocultivos de soja y caña, que es condescendiente con el funcionamiento de la papelera finlandesa Botnia a orillas del Río Uruguay, y que no parece que vaya a acometer ningún plan para luchar contra la deforestación.
Aún menos popular ha sido la decisión de Mujica de querer incluir en su Gobierno al ex ministro de economía Danilo Astori, que abrió el país a los grandes capitales, puso en marcha una reforma tributaria más indulgente con los ricos que con la clase media y toleró un aumento considerable de la deuda. Según datos del Banco Central de Uruguay, actualmente la deuda pública supera los 19.000 millones de dólares, lo que supone un 55% del PIB.
El Gobierno frenteamplista del presidente saliente Tabaré Vázquez, por otra parte, dejará de legado a su sucesor dos acuerdos de libre comercio con Finlandia e Israel y uno de inversión con EEUU. Para una parte de la izquierda uruguaya, es por eso un mal síntoma el que Mujica quiera continuar con la trayectoria del actual Ejecutivo.
"Una pequeña provincia"
¿Qué pierde la izquierda si tiene que consensuar con la derecha? "Yo no me planteo ese drama. Mi preocupación de subdesarrollado es mucho más primitiva", contestaba el líder frenteamplista hace unas semanas. "Si podemos liquidar la indigencia y reducir la pobreza a la mitad como marca el Congreso, yo no sé si habremos hecho izquierda, derecha o centro, pero saldremos contentos".
"Uruguay es una pequeña provincia para compararla con las que tiene Argentina", comentaba el senador. "En un mundo donde se necesitan inversiones para generar puestos de trabajo, nuestro tamaño no atrae a nadie. Por eso tenemos que tener claridad y cumplir ciertas reglas que digan en el mundo: este es un país muy serio".
Por eso, para el ex tupamaro ceder a ciertas presiones ya no es una cuestión de principios, sino de necesidad. "No nos podemos dar el lujo de andar cambiando las reglas", añadíó Mujica.
A pocos días de la segunda vuelta electoral en Uruguay el próximo domingo, la Iglesia católica ha irrumpido en la campaña política para alertar contra el voto a José Mujica, candidato del Frente Amplio.
La institución católica ha emitido un documento en el que advierte a sus fieles de la responsabilidad de su elección, como ya hiciera durante la primera vuelta de los comicios que se celebraron el pasado octubre: "La conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral", dice el texto.
La Iglesia arremete contra Mujica por su postura a favor de la legalización del aborto. El ex guerrillero tupamaro ha procurado en los últimos días suavizar su posición y se ha comprometido a no enviar ninguna legislación sobre este asunto al Parlamento. En el caso de que las cámaras legislativas propongan y aprueben una norma sobre el aborto, asegura que no se opondría, algo que hizo el actual presidente del Gobierno, Tabaré Vázquez, alegando motivos de conciencia.
* Artículo aparecido en Público el 23 de noviembre.