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lunes, 24 de octubre de 2011

Cristina Fernández y el nuevo panorama político de Argentina

Fue una victoria sin precedentes. Nadie, desde el regreso de la democracia a Argentina en 1983, había obtenido semejante apoyo electoral. Con casi el 54% de los votos en las elecciones presidenciales del domingo, Cristina Fernández ha pasado de ser la primera mujer en alcanzar la presidencia de Argentina a través de las urnas a convertirse ahora en la primera jefa de Estado reelecta con una diferencia de 37 puntos sobre el segundo candidato más votado. Algo también histórico.

Si se observa el territorio nacional, el Frente Para la Victoria (FPV), alianza que lidera Cristina Fernández, ganó en 23 de los 24 distritos electorales del país, un logro que ya obtuvo en las primarias del pasado 14 de agosto. La única región en la que no se impuso la mandataria fue San Luis, la provincia que retuvo su actual gobernador y también candidato presidencial, Alberto Rodríguez Saá. Él ha sido el único postulante a la Casa Rosada que no ha perdido en casa. El segundo candidato más apoyado en estas elecciones, el socialista Hermes Binner, no salió primero en la provincia en la que es gobernador, Santa Fe, pero con casi el 17% de los sufragios, tiene en sus manos el liderazgo de la oposición.

El Gobierno ha conseguido, por otra parte, recuperar en la Cámara de Diputados la mayoría simple que perdió en las legislativas de 2009, de modo que, si suma aliados, el kirchnerismo tendría garantizada la mayoría absoluta tanto en la Cámara baja como en el Senado.

Es preciso indicar que esos aliados no son sólo minorías de izquierda que apoyan determinados proyectos progresistas, sino también legisladores, en su mayoría del FPV, que a su vez responden a los gobernadores de su provincia y que muchas veces deben respaldar al oficialismo para poder recibir financiación pública, según el politólogo Nicolás Solari, de la consultora Poliarquía.

Prosperidad económica

En cualquier caso, esta concentración de poder de Cristina Fernández, que deriva de un apoyo de legitimidad inédito en las urnas, obedece en parte a la prosperidad económica de un país que ha podido sortear la crisis internacional. "Su victoria significa un cheque en blanco para que desarrolle el modelo político y económico vigente", explica a Público el politólogo Solari. "Tras la crisis de 2001-2002, hay una reactivación económica que alcanza a todos los sectores".

Si se recuerdan las promesas de la mujer que asumió en 2007 la presidencia, puede afirmarse que ha conseguido sostener el crecimiento económico que comenzó en 2003. "Se palpa una mejora en la calidad de vida", afirma Solari. "El consumo sigue en alza y el Estado inyecta dinero en la sociedad para garantizar ese bienestar a través de planes sociales, de la extensión de jubilaciones y de la nacionalización de empresas".

Pero quedan varios asuntos pendientes. "Falta la calidad institucional que Cristina prometió en 2007", añade el analista. "Dijo que durante la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) hubo necesidad de actuar rápido. Pero todavía se necesita más transparencia pública, menos corrupción y más respeto a las instituciones democráticas, como también a otros partidos y dirigentes opositores".

Además, no se ha reconocido el verdadero alcance de la inflación, que crece entre un 25 y un 30% anual, según las consultoras privadas, y que afecta sobre todo a los más pobres. De acuerdo con Solari, podría erosionarse la base del modelo económico del Gobierno porque están perdiendo fuelle el superávit fiscal y comercial, "lo que puede afectar a la continuidad del sistema".

* Artículo aparecido el 24-10-2011 en el diario español Público

Cristina Fernández es reelegida por cuatro años más


Las elecciones presidenciales y parlamentarias que ayer se celebraron en Argentina marcarán varios hitos a ser recordados. Dado que se da por descontada la reelección de la presidenta Cristina Fernández en la primera vuelta de estos comicios, ésta será la primera vez desde el retorno de la democracia en 1983 que un Gobierno del mismo signo político es elegido tres veces consecutivas en las urnas. El oficialista Frente para la Victoria (FPV), representante del kirchnerismo y en el poder desde 2003, tendrá de este modo garantizada su presencia en el Gobierno hasta 2015.

El apoyo electoral inédito que ha conseguido, casi un 54%, la ha convertido además en la presidenta más votada por los argentinos en los últimos 18 años.

Con la certeza de que revalidaría su cargo, la mandataria Cristina Fernández acudió ayer a votar a la ciudad natal de su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner (2003-2007), con todo el peso emocional que eso implicaba para ella. Desde Río Gallegos, en la provincia sureña de Santa Cruz (perteneciente a la Patagonia) la jefa de Estado reconoció la intensidad agridulce con la que vivía la jornada electoral.

"Lo vivo de muchas maneras, desde todos los roles que cumple una persona. Emocionalmente es un momento muy particular, soy la presidenta, soy militante, pero sobre todas las cosas soy una mujer”, contó, tras emitir su voto, a los medios de comunicación que la esperaban. “Soy la mujer de un hombre que marcó definitivamente la vida de la política argentina y que ha ingresado definitivamente en la historia".

Es habitual que en todos sus discursos Cristina Fernández recuerde a Néstor Kirchner, el hombre que comenzó un proyecto político del que ahora ella es garante. Este 27 de octubre, además, se cumple el primer aniversario de su muerte.“Sus dos amores más grandes fueron su familia, y su vocación de trascendencia de formar parte de la historia” dijo con la voz temblorosa. “Bueno, lo logró”.

Antes que ella votaron los otros seis aspirantes a la presidencia, resignados ante la imponente victoria que las encuestas le adjudicaban a Cristina Fernández en esta primera vuelta y que ya fue confirmada en las elecciones primarias del pasado 14 de agosto, unos comicios inéditos en los que los argentinos eligieron qué candidatos podían presentarse en estas elecciones.

Además de elegir al nuevo presidente y vicepresidente, los 28,6 millones de argentinos habilitados para votar debían renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de los 72 escaños del Senado. El Gobierno sólo espera que la popularidad de su presidenta le permita ahora recuperar la mayoría parlamentaria que perdió en las elecciones legislativas de 2009.

La anécdota del día, por otra parte, la brindó el expresidente Fernando De la Rúa, que pidió “disculpas” por los “errores” que le obligaron a dimitir en diciembre de 2001, en plena crisis política y social. 


* Artículo aparecido el 24-10-2011 en el diario español Público

domingo, 23 de octubre de 2011

El legado de Perón marca a Cristina Fernández


La política argentina se ha movido casi siempre en aguas turbulentas, pero las elecciones presidenciales de este domingo se presentan inusualmente serenas. Más de la mitad del electorado argentino, según las encuestas, apostará por la reelección de la mandataria Cristina Fernández, mientras que los candidatos opositores, en plena campaña electoral, sólo han sido capaces de darse los últimos zarpazos entre sí para evidenciar la fragilidad con la que han llegado a estos comicios.

Cristina Fernández tiene ahora ante sí cuatro años más de Gobierno en los que profundizará el modelo impulsado por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner. Desde 2003 Argentina se ha consagrado a este proyecto político que se identifica con el llamado kirchnerismo, y que se inspira en el movimiento creado por el general Juan Domingo Perón, el único presidente de la historia argentina que ha sido elegido en las urnas en tres ocasiones, aunque sólo pudo terminar el primero de sus mandatos.

Perón fue elegido presidente en 1946, y en 1952 fue reelecto por seis años más. En la mitad de su segundo Gobierno, un golpe de Estado militar lo sacó del poder, y el general tuvo que exiliarse durante 18 años. En ese tiempo que pasó en España, su movimiento fue proscrito, y los dos presidentes civiles que lo sucedieron en Argentina fueron derrocados. En 1973, los militares se vieron obligados a convocar elecciones, y Perón pudo regresar al país para ganar estos comicios. Falleció un año más tarde, pero no pasaría mucho tiempo hasta que un nuevo golpe militar, y su consiguiente dictadura (1976-1983), diera paso a uno de los periodos más tenebrosos de Argentina.

Podría decirse que Perón gobernó 10 años en total, pero la política reciente del país no puede entenderse sin esclarecer antes el significado y la proyección que ha tenido el peronismo en todos los órdenes de la vida argentina, ya sean ideológicos, culturales o sociales. “El peronismo es un movimiento que no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha” advierte a Público Felipe Pigna, uno de los historiadores más prestigiosos y difundidos del país. “Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón”.

El general fue seducido en un comienzo con la idea de incluir a los trabajadores en el tejido social “pero en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo”, relata Pigna. “Aquel presidente después entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

Así se explica cómo los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional, por qué proliferaron centros de salud y de atención a sectores vulnerables, o por qué se potenció la educación primaria y secundaria. Fue también el peronismo, en cambio, el que mantuvo una política reaccionaria en el ámbito universitario, y el que adoptó una actitud autoritaria con la oposición, a la que persiguió sin clemencia.

“Peron admiraba a Mussolini, y nunca lo negó”, añade Felipe Pigna. “Incluso cuando trataba de conquistar a los sectores de izquierda desde su exilio en España, decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero aquí no pudo aplicar una política fascista, no porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas”. El historiador recuerda, no obstante, que a diferencia del fascismo de Italia, “que fue un movimiento de las clases medias y altas contra sectores populares”, el peronismo en Argentina “fue expresión de clases populares”.

Difícil de definir hasta para los mismos argentinos, el peronismo es ambivalente, contradictorio, pragmático. Así lo destacó Tomás Eloy Martínez, uno de los periodistas y escritores más relevantes de la cultura argentina, que fue también el hombre que eligió el general para que relatara la historia de su vida.

“El peronismo significa casi todo lo que cada peronista quiere que el peronismo sea”, indicó el ya fallecido Eloy Martínez al diario La Nación a los 30 años de cumplirse la muerte de Perón. Después de todo ese tiempo, el peronismo es todavía hoy el único movimiento que desde 1989 ha podido terminar sus mandatos en el Gobierno. Ocurrió con Carlos Menem (1989-1999) y ahora con el kirchnerismo, dos periodos peronistas pero antagónicos entre sí.

Entonces, ¿cuántos peronismos existen? “La Historia se quedará con la verdad que yo estoy contando”, le hace decir Tomás Eloy Martínez al general en su libro La Novela de Perón. A modo de sentencia, el escritor pone en sus labios una frase que después pasaría a la posteridad, en parte por su misterio, en parte porque revela la complejidad de un hombre y de un movimiento que marcarían por siempre el rumbo de Argentina: “Esa pasión de los hombres por la verdad me ha parecido siempre insensata”.


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Entrevista al sociólogo Ernesto Zambrini, titular de Política Social en la Universidad de la Plata

Hay tres generaciones que no tuvieron empleo”


  • ¿En qué consiste ideológicamente el peronismo?
  • En un movimiento que toma las banderas de la igualdad y de la inclusión, y que trata de sentar las bases de acumulación dentro de un modelo keynesiano para establecer alguna de las instituciones históricas del bienestar. Para ello se genera un entramado de poder que va conquistando sectores.
  • ¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?
  • El kirchnerismo representaría el ala mas progresista del peronismo, que va desde la derecha hasta la izquierda. En una nación que se sentía sobre todo europea, se decidió potenciar la pertenencia del país a América Latina. Se ha practicado una política de derechos humanos, se ha fortalecido el sistema productivo, se ha restaurado lo público.
  • ¿Cuáles son los logros del Gobierno?
  • Ha contribuido a que el país tenga un crecimiento inédito del 8-9% anual. Se ha pasado de invertir en educación un 2,8% del PIB a casi al 6%. Se han construido 1.200 hospitales y 800.000 viviendas. Se ha cancelado la deuda con el FMI para conseguir más autonomía en un marco de absoluta libertad. Aquí todos puede decir lo que quieran aun teniendo los poderes hegemónicos en contra.
  • ¿Cuáles son sus falencias?
  • La pobreza estructural dura, que es difícil de remover. Hay tres generaciones que no conocen el trabajo o que fueron precarios. Hay también un déficit habitacional, ya que faltan por construir determinadas obras de infraestructura para extender la potabilización del agua o las cloacas.
  • ¿Por qué el kirchnerismo se asocia todavía a sectores conservadores del expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999)?
  • El peronismo es un fenómeno en el que algunos actores se reciclan con mucha rapidez. Saltan de un lado a otro, según quién vaya a ganar. En algunas provincias hay gobernadores peronistas entronizados que tienen todo un aparato político en torno a ellos. El kirchnerismo considera que para gobernar no pueden prescindir de ellos. Ésta es la manera que tiene de construir espacios de poder. Perón solía decir: “si van solo los buenos, llegamos cuatro”.

* Reportaje y entrevista aparecida el 23-10-2011 en el diario español Público.

sábado, 22 de octubre de 2011

La oposición asume su derrota en las elecciones argentinas


Con dos días de veda antes de las elecciones presidenciales de este domingo, los argentinos han tenido tiempo de comentar el último día de la campaña electoral. La protagonista en esta ocasión no ha sido la mandataria Cristina Fernández, virtual ganadora de estos comicios con un triunfo sin precedentes, sino los otros seis candidatos, inermes e incapaces en su mayoría de aparecer con serenidad en sus últimas apariciones.

“Las cartas están echadas, hemos cumplido con nuestro deber, ahora podemos ir a dormir con la conciencia tranquila”, proclamó este jueves el radical Ricardo Alfonsín sin creer en las encuestas que ya no le colocan el segundo en intención de voto. “En caso de no ganar vamos a seguir siendo la principal fuerza de oposición de la Argentina”, aseguró.

En un auditorio lleno de jóvenes en Buenos Aires, Alfonsín señaló que los radicales “ya sabemos lo que es tener la sensación de predicar en el desierto”. Tras una campaña electoral que ha suscitado escaso interés, el radical afirmó: “No se preocupen, ya nos van a comprender”.

Discreto y sobrio se presentó Hermes Binner, el gobernador socialista de la provincia de Santa Fe que podría superar a Alfonsín y convertirse en el segundo candidato más votado en estas elecciones. Sin embargo el postulante obtendría poco más del 12% de los sufragios, frente a más del 50% que las encuestas le otorgan a la presidenta.

Ante unas 5.000 personas, Binner cerró su campaña electoral en Rosario, una ciudad que le conoce bien por haberle tenido de alcalde durante ocho años. Para él, está claro lo que se vota este domingo: o la profundización del modelo kirchnerista, “más de lo mismo”, o el progresismo.

Con un desempeño electoral nada despreciable durante estos últimos meses, Binner espera reducir la diferencia de más de 40 puntos porcentuales que hoy le separan de Cristina Fernández, aunque se felicita por haber sido capaz de proyectarse más allá de su provincia natal. “Sumamos más de dos millones de votos [en las elecciones primarias del pasado 14 de agosto en todo el país]. Por eso nos entusiasmamos y logramos seguir trabajando”, enfatizó.

Lejos de esta imagen se sitúa el expresidente Eduardo Duhalde, un peronista disidente del kirchnerismo que ha tenido una actitud de confrontación permanente con el Gobierno de Cristina Fernández, quizás por el poco apoyo electoral que le auguran las estadísticas. “Estamos bailando alegremente sobre el Titanic” advirtió. A la espera de una crisis que según él golpeará a Argentina sin remedio, indicó fatalista ante sus dirigentes que “el miedo se instaló en todos los niveles” el país.
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El que realizó el comentario más desacertado, como ya prometía desde hacía rato, fue otro peronista disidente, el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá, que durante un acto que celebró en un barrio de Buenos Aires comparó a Cristina Fernández con el asesinado dictador Muamar Gadafi y con el presidente venezolano Hugo Chávez, “toda esta gente que practica el fundamentalismo”, lanzó.

Algo más comedida apareció la dirigente Elisa Carrió, de Coalición Cívica, en un encuentro que sostuvo en un hotel con representantes de su alianza. “Yo invito a todo el pueblo a vivir en la verdad”, señaló. “Pero es mi último llamado a esta nación a vivir en la verdad ". La candidata deslizaba así la posibilidad de que ésta sea la última vez que se presenta a unas elecciones presidenciales.  

Jorge Altamira, el candidato por el Frente de Izquierda que pudo postularse a estas elecciones tras un inesperado éxito en las primarias, señaló por su parte que su alianza es la elegida por "los electores menores de 30 años, de menores ingresos y por una parte de la clase media".

* Artículo aparecido el 22-10-2011 en el diario español Público.

viernes, 21 de octubre de 2011

Fernández pide unidad sin esperar a las urnas

Aunque todos los sondeos le otorgan un triunfo aplastante en las elecciones presidenciales del próximo domingo, incluso sin necesidad de una segunda vuelta, la presidenta argentina, Cristina Fernández, optó por un tono prudente en el acto de cierre de su campaña el miércoles por la noche en Buenos Aires. La mandataria prefirió apoyar su discurso en lo que serán algunos de los ejes primordiales de su Gobierno: la unidad y la integración sudamericana.

"Hay que superar las diferencias donde las haya. No es fácil porque hay intereses", admitió Fernández. "Los sectores tienen siempre intereses, pero lo importante es que cada uno de esos sectores y espacios que defienden sus derechos comprendan que esta argentina es presidenta de los 40 millones de argentinos y tiene que articular los intereses para todos ellos".
 
Con una puesta en escena cuidada al detalle en el teatro Coliseo de la capital, se proyectaron los anuncios publicitarios de la campaña electoral de Cristina Fernández, en los cuales se cuentan las historias de vida de diez personas. Gente común, con distintos anhelos y capacidades, que aseguran que no tenían esperanza en el país hasta que comenzó este proyecto político ahora liderado por la presidenta.

Esas historias se personificaron en sus protagonistas, que se situaron en el escenario del recinto. Después de ellos subió al estrado el candidato a vicepresidente de Fernández, el actual ministro de economía, Amado Boudou. Ningún otro político apareció en la tribuna. Fue entonces cuando surgió la presidenta, que de este modo quiso mostrarse rodeada de la "Argentina real", según sus palabras.
En las butacas la contemplaban funcionarios, gobernadores, organizaciones humanitarias como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y jóvenes, muchísimos jóvenes de distintas organizaciones kirchneristas que gritaban "llora, llora la derecha, porque los pibes [los jóvenes] estamos de fiesta".

Emocionada, la presidenta mencionó algunos de los logros del Gobierno, y anunció que ahora continuarán con nuevas "políticas que incluyan más pluralidad y derechos humanos". Tuvo también tiempo para la autocrítica, al admitir que "faltan cosas", y que muchas veces "nos enredamos en discusiones estériles y declaraciones rimbombantes", hasta el punto de confundir "el verdadero objetivo que es que este país siga generando crecimiento y posibilidades".

"Yo no le guardo rencor a nadie, las cosas que han pasado me obligan a abrirme cada vez más, a tender la mano, a superar las diferencias", añadió con la voz quebrada. Quizás hizo así alusión a conflictos pasados con dirigentes del campo o de sindicatos, con los que no siempre ha mantenido una relación distendida.
Vestida de luto desde el día en que murió Néstor Kirchner hace un año, Cristina Fernández recordó a su difunto marido, antecesor en el cargo e impulsor del modelo político que ella ahora continúa. En primera fila la escuchaban sus hijos, Máximo y Florencia. "Sin ellos hubiera sido imposible seguir", admitió. "Él [Néstor Kirchner] está en todas partes, pero en ellos, más que en ninguna otra".


* Artículo aparecido el 21-11-2011 en el diario español Público.

jueves, 20 de octubre de 2011

Los rivales de Cristina Fernández se resignan


A pocas horas de la veda electoral que regirá desde este viernes en Argentina, los siete postulantes a las elecciones presidenciales de este domingo comenzaron a cerrar sus campañas con muy distintos ánimos. Ante la certeza de que la presidenta Cristina Fernández conseguirá el apoyo masivo del electorado, hay candidatos a la casa Rosada que ni siquiera se presentarán ante sus seguidores.

Cristina Fernández presentó ayer su último acto en el teatro Coliseo de Buenos Aires, pero lo que realmente ha llamado la atención en estos días han sido sus anuncios publicitarios en televisión, que es, al fin y al cabo, el escenario de campaña más potente.

El lema ha sido uno, “Fuerza Cristina”, y la veintena de vídeos emitidos en estos días destacan, con la voz de la presidenta de narradora, la visión política que ha conducido sus cuatro años de Gobierno: la fuerza de los jóvenes, de la producción, de la unión, del crecimiento, de la educación… y de él, Néstor Kirchner, ideólogo y mentor de un proyecto que la presidenta conduce ahora sin su marido.

Sin tanto acierto se ha mostrado el candidato radical Ricardo Alfonsín, que utilizó sus spots publicitarios para dirigirse directamente a la presidenta. “Quiero hablarle, Cristina. Posiblemente usted vaya a ganar las próximas elecciones”, reconoce. “Pero con todo respeto, siento necesidad de decirle algo: no le creo nada”.

Quien tiene más posibilidades de quedar segundo en estas elecciones es el gobernador socialista de Santa Fe Hermes Binner, el único postulante a la presidencia que al igual que Cristina Fernández tenía planeado ayer un evento masivo como acto final.

Binner, dirigente de una coalición de partidos de centroizquierda, parece que puede arañar algún voto más de cara a este domingo y dejar atrás el 10% de apoyo que obtuvo en las elecciones primarias del pasado 14 de agosto. De ser así, superaría a dos contrincantes que le aventajaron en aquellos comicios: Alfonsín y el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003), peronista disidente del kirchnerismo, que hasta el momento no anunció ningún acto multitudinario, y que resignado ante la proyección que hacen todas las encuestas sobre la abrumadora victoria de Cristina Fernández, se ha dedicado a fustigar al kirchnerismo.

Uno de los postulantes a la casa Rosada más pintorescos es otro peronista disidente que gobierna además la provincia de Santa Luis, Alberto Rodríguez Saá. Con un estilo muy particular para conquistar el voto argentino, ha prometido viviendas sociales económicas y una red de wifi gratuita por todo el país.

Más discreto, pero con un sólido discurso de izquierda, se ha presentado Jorge Altamira, candidato casi desconocido que pudo incorporarse a la carrera presidencial. Dado que este domingo también se celebran elecciones legislativas, Altamira intentará ahora conseguir algún escaño en el Congreso.

Por último la candidata Elisa Carrió, que pasó de ser la segunda candidata más votada en las elecciones presidenciales de 2007 a quedar penúltima en los comicios primarios, organizó ayer un encuentro en un hotel con dirigentes de su alianza.


* Artículo aparecido el 20-11-2011 en el diario español Público

lunes, 17 de octubre de 2011

El legado de Kirchner catapulta a Cristina

El próximo domingo se celebran las elecciones presidenciales de Argentina y, cuatro días después, se conmemora el primer aniversario de la muerte del exmandatario Néstor Kirchner (2003-2007). La actual presidenta, Cristina Fernández, lleva sobre sus hombros el legado de un movimiento político identificado con el apellido de su marido, el kirchnerismo, el cual está previsto que arrase en los próximos comicios con un apoyo masivo, superior incluso al obtenido por su ideólogo.

Desde que falleciera de improviso el 27 de octubre de 2010 por un "paro cardiorrespiratorio no traumático", Néstor Kirchner ha seguido presente en la vida política de Argentina. No podría haber sido de otra manera. Entre 1989 y 2011, el peronismo ha gobernado este país durante 20 de 22 años y los últimos nueve han estado en manos del kirchnerismo, una variante peronista que se identificó rápidamente con su dirigente.

Antikirchneristas


La fuerza de este nuevo rumbo político fue tal, que los peronistas disidentes, es decir, los no alineados con el matrimonio presidencial, pasaron a ser denominados los anti-kirchneristas. Pero de un día para otro, y a falta de un año para las elecciones presidenciales, desapareció el político argentino más influyente de las últimas décadas, el que además, según se presumía, iba a ser el candidato que sucedería a Fernández.

El mérito de la presidenta ha sido el de dominar en poco tiempo los espacios que controlaba Kirchner a pesar de que ella era la mandataria. "Cristina goza de una relación muy prolífica con los argentinos", explica a Público Jorge Giacobbe, director de la consultora Giacobbe y Asociados. "Hay que tener en cuenta que estamos votando ante una situación de amenaza de crisis y, en medio de todo esto, la sociedad le va a procurar un 52% de respaldo, lo que quiere decir que la gente cree que ella sabe cómo seguir".

Este analista pone en duda que la actual popularidad de Fernández se base en la imagen de su cónyuge y, para ilustrarlo, recuerda las elecciones legislativas de 2009, en las que el Frente para la Victoria (FPV), la coalición que lideraba el entonces diputado Néstor Kirchner, sufrió un batacazo incluso en regiones tradicionalmente kirchneristas como la de Santa Cruz, provincia natal del exmandatario, y la de Buenos Aires.

"Y, sin embargo, dos años después, Cristina ganará las elecciones presidenciales" sostiene Giacobbe. "El electorado de Argentina va dar una vuelta de campana sobre su decisión anterior. Estamos ante un giro impresionante, así que no creo que semejante cambio tenga demasiada relación con Kirchner. Al revés, de ser así, la presidenta saldría perjudicada".

Esto no significa que la influencia de su marido se haya evaporado. "Si su figura sigue siendo relevante es porque su recuerdo no es inoportuno. Lo que molestaba eran sus formas, su aspereza. La mayoría de las personas somos mejores una vez nos morimos, precisamente porque ya no estamos", añade el director de la consultora.

"El kirchnerismo ha construido un mito propio, un relato que ya no viene a cuento si es verdad o no. Pero Cristina Fernández ha liberado su potencial a partir de la desaparición de su jefe y, de este modo, ha podido establecer un nuevo contrato con la ciudadanía que tiene éxito", dice Giacobbe.

Empatía femenina

Algo inusual que muestran las últimas encuestas es una mayor aprobación de la presidenta entre las mujeres que entre los hombres al contrario de lo que sucedió en los anteriores comicios y que en parte se atribuye a la empatía que despierta la fortaleza de la mandataria a la hora de seguir adelante con el proyecto que comenzó su esposo. Atrás quedan los recelos sobre un debate omnipresente que se preguntaba quién gobernaba en realidad el país desde 2007, cuando Cristina Fernández sustituyó a Néstor Kirchner al frente del Ejecutivo.

Es muy probable, en cualquier caso, que la viudez de la mandataria haya dulcificado su relación con los argentinos, pero este no parece ser el motivo determinante de su popularidad. Sí han influido, en cambio, las políticas sociales impulsadas por la presidenta, como la asignación universal por hijo o la nacionalización de las pensiones.

Sin la proyección que le dio su marido, seguramente nunca hubiera llegado al poder, pero lo cierto es que ahora Cristina Fernández deberá responder sola, con cuatro años más de Gobierno por delante, a un respaldo electoral sin precedentes.


* Artículo aparecido el 16-10-2011 en el diario español Público.

martes, 27 de septiembre de 2011

La provincia de Río Negro elige al candidato kirchnerista

El Gobierno de la presidenta Cristina Fernández afronta con más tranquilidad las elecciones presidenciales después de ganar el domingo en los comicios provinciales de Río Negro, en el sur de Argentina. Carlos Soria, de la coalición Frente para la Victoria (FPV), ha puesto fin a 28 años de gobierno radical, la segunda fuerza parlamentaria del país, con el 49,1% de los votos.

Quedó por detrás el candidato de la Unión Cívica Radical (UCR), César Barbeito, que aunque pertenece a una alianza política diferente, se consideraba también aliado del kirchnerismo.

De las 13 elecciones locales celebradas hasta ahora, el oficialismo sólo ha perdido en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Santa Fe. Por si fuera poco, Cristina Fernández consiguió el pasado 14 de agosto más del 50% de los votos en las elecciones primarias, convocadas para elegir a los candidatos que pueden presentarse a los comicios presidenciales.

En Río Negro estaban llamados a votar casi 440.000 votantes, el 1,5% del padrón nacional. Esta ha sido la última cita con las urnas antes de las elecciones del 23 octubre, jornada en la que además elegirán gobernador otras nueve provincias.

* Artículo aparecido el 27-09-2011 en el diario español Público.

lunes, 15 de agosto de 2011

Fernández acaricia su reelección con más fuerza que nunca

Muy mal le tendrían que ir las cosas a la presidenta argentina Cristina Fernández para no volver a ser la próxima jefa de Estado durante cuatro años más. Las elecciones primarias de este domingo lo han demostrado sin sutilezas: la mandataria consiguió el 50,07% de los votos, con una ventaja de casi 38 puntos sobre su segundo contrincante, lo que la convierte en la candidata preferida para ser reelegida en los comicios presidenciales del próximo 23 de octubre.

“Nunca me la creí”, ha dicho ayer una risueña Cristina Fernández. “He aprendido más de las derrotas que de los triunfos”. La presidenta destacó la participación en estas elecciones primarias, obligatorias para los argentinos, al haber votado el 77,8% de los 28,8 millones de ciudadanos convocados a las urnas, una concurrencia superior a las registradas en los últimos años.

Estos comicios inéditos, necesarios para elegir a los candidatos que podían presentarse a las elecciones presidenciales y legislativas de dentro de poco más de un mes, dejan dos conclusiones muy claras. La primera, que la diferencia tan grande de votos que ha conseguido la presidenta con respecto a sus rivales indica que la oposición no convence. La segunda, que el modelo kirchnerista representado por Cristina Fernández se ha convertido en la opción más elegida por los argentinos en 23 de los 24 distritos electorales del país.

De esta observación puede extraerse otro análisis. Este año también se están celebrando elecciones locales en casi todas las provincias del país, y los candidatos apoyados por el oficialismo perdieron en algunas de las regiones más importantes. Aquellos resultados se interpretaron como un avance del antikirchnerismo, pero el desenlace de las primarias desmiente semejante apreciación, y desvelan que la gestión de la presidenta ha sido premiada aun en sectores tradicionalmente opositores.

Si además se comparan estos comicios con otras elecciones presidenciales, se puede concluir que el respaldo a Cristina Fernández es histórico. Desde el retorno de la democracia en 1983 sólo la ha superado un presidente, Raúl Alfonsín, que consiguió aquel año casi el 52% de los sufragios.

La presidenta, por tanto, ha recibido aún más apoyo que en los comicios presidenciales de 2007. Y la oposición ya no puede aglutinarse en un frente común porque la ley lo impide, más allá de las diferencias ideológicas de los tres candidatos más votados después de la mandataria, que son el radical Ricardo Alfonsín, el exmandatario Eduardo Duhalde, y el socialista Hermes Binner.

De mantenerse esta tendencia, Cristina Fernández no sólo ganará las elecciones presidenciales, sino que además no tendrá que pasar por una segunda vuelta. Por todo esto tiene motivos para sentirse contenta. Los números están de su lado.


Auge de la izquierda

La sorpresa en las primarias ha sido Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe, que por primera vez se presenta a las elecciones presidenciales después de una gestión muy valorada en su región. Con su 10,26% de respaldo no queda muy lejos de los dos rivales que le preceden, el radical Ricardo Alfonsín y el expresidente Eduardo Duhalde, aunque hasta ahora ambos tenían más presencia nacional que el santafesino.

La izquierda también celebra el resultado obtenido por Jorge Altamira, fundador del Partido Obrero, que consiguió el 2,48% de los sufragios. Altamira acudió a Twitter en su intento de superar el 1,5% del padrón electoral necesario para competir en las presidenciales de octubre, y su campaña llamada #unmilagro despertó tantas simpatías que comenzó a difundirse de manera sorprendente.

La que casi resultó expulsada del escenario electoral fue Elisa Carrió, la segunda candidata más votada en los comicios presidenciales de 2007. Además han quedado afuera tres candidatos de los diez que esperaban presentarse a las presidenciales.

Enlace

* Artículo aparecido el 16-08-2011 en el diario español Público

domingo, 14 de agosto de 2011

Fernández mide la fuerza de sus rivales en las urnas

Por primera vez en su historia, unos 28,8 millones de argentinos eligieron en las primarias de ayer a los candidatos que competirán en los comicios presidenciales y legislativos del 23 de octubre. Definidas por algunos medios como "un salto al vacío" porque no se sabe para qué sirven ni qué significan, estas elecciones se revelan como el mejor termómetro para calcular la verdadera proyección de los aspirantes a la Casa Rosada.

Como cada alianza presentó un solo candidato para evitar la competencia interna, los comicios dilucidarán si hay algún opositor con el suficiente apoyo que pueda desafiar a la presidenta, Cristina Fernández, aspirante a la reelección y líder en todas las encuestas. Debido al sistema presidencialista, es posible que algunos votantes se decanten por un dirigente para la Jefatura de Estado, pero luego, con el fin de equilibrar fuerzas, prefieran en el Parlamento una fuerza distinta, ya que también están en juego 130 diputados y 24 senadores nacionales.

Éste es un año en el que muchas provincias eligen a sus gobernadores y legisladores locales. Los afines al Gobierno han ganado seis de los 11 comicios celebrados, pero las primarias darán un panorama más lúcido de quiénes, a nivel nacional, tienen posibilidades de alcanzar la presidencia.

Cristina Fernández espera conseguir al menos el 40% del apoyo electoral, lo que reduciría al mínimo las esperanzas del resto de sus contrincantes. Basta que la jefa de Estado le saque diez puntos a su inmediato rival en las elecciones presidenciales o que consiga el 45% de los votos para que evite la segunda vuelta y, así, se consagre en el Gobierno por cuatro años más.

Dos alternativas de peso

Debilitada y fragmentada, la oposición tiene dos candidatos que resuenan con relativa fuerza. Uno es el diputado Ricardo Alfonsín, hijo del primer presidente que conoció Argentina después de la dictadura: Raúl Alfonsín. Se presenta por la Unión Cívica Radical (UCR), un espacio político histórico, fundado a finales del siglo XIX, el único en hacerle sombra al peronismo.

Le sigue en intención de voto, por detrás de Fernández, el expresidente Eduardo Duhalde, mentor del difunto marido y antecesor de la actual mandataria. Espera, desde el peronismo opositor al kirchnerista, captar el voto que reniega del Frente para la Victoria (FPV), la coalición oficialista.

La oposición intenta no perder fuelle y recuerda que en las elecciones locales salió malparado: Mauricio Macri repite en la alcaldía de Buenos Aires y en la provincia de Santa Fe quedaron terceros. Ambas plazas son el tercer y el cuarto distrito electoral más grandes del país. El segundo más importante es la provincia de Córdoba, donde ganó hace una semana un peronista distanciado del Ejecutivo.

El primero, donde vive el 37,5% del padrón electoral, es la provincia de Buenos Aires, una zona en la que el oficialismo siempre ha tenido un gran apoyo popular. Hasta el 23 de octubre no se celebrarán las elecciones provinciales en esta región, y lo mismo sucede en Entre Ríos, San Juan y San Luis. En las cuatro jurisdicciones se celebraron ayer primarias para los cargos provinciales que se elegirán en otoño. Pero estaba previsto que los resultados se conociesen de madrugada.


* Artículo aparecido el 14-08-2011 en el diario español Público

jueves, 11 de agosto de 2011

Cristina apela a la unidad para continuar el 'modelo Kirchner'

La presidenta argentina Cristina Fernández desapareció ayer de escena. Se supo que la novia de su hijo mayor había perdido el embarazo, anunciado hace menos de un mes por la misma mandataria, así que se suspendieron todas sus actividades oficiales para que pudiera trasladarse a la provincia sureña de Santa Cruz y de este modo estar cerca de su familia.

La noche anterior, el ánimo de la jefa de Estado era otro. Le tocaba a ella el cierre de campaña previa a las elecciones primarias de este domingo, en las que se votan a los candidatos para los comicios presidenciales y legislativos del próximo 23 de octubre. Fernández, que apuesta por su reelección con la coalición Frente para la Victoria (FPV) bajo el cartel de "Cristina2011 Fuerza Argentina", anunció que su proyecto consiste en profundizar el modelo político comenzado en 2003 por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner, y continuado por ella desde 2007, cuando asumió su cargo al frente del Gobierno.

Las menciones a "él", como hace referencia a su esposo desde su fallecimiento, fueron continuas. "¡Qué cabeza y corazón tenía!", dijo sobre su marido. "Tan grande que no le entró en el cuerpo. Estalló de tanto pelear por mí, de tanto defenderme".

La presidenta también hizo alusión a las protestas sociales que recorren España y Chile, e indicó que más allá de los movimientos especulativos de los mercados, hay que escuchar a quienes exigen el fin de los recortes. "Aquí hay algo más que política. Este proyecto tiene valores que no cotizan en las bolsas", afirmó.

Subida de las pensiones

Antes de su intervención habló el actual ministro de Economía, Amado Boudou, que acompaña a Cristina Fernández en su campaña electoral como candidato a vicepresidente. Su propósito fue destacar algunas de las medidas del Gobierno, como la subida de las pensiones o la asignación universal, un subsidio que se entrega a las familias más pobres con el objetivo de que sus hijos asistan al colegio y se hagan controles médicos cada cierto tiempo.

El remate del acto lo dio después la mandataria. Desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires, lugar que empleó su marido ocho años antes para anunciar sus planes políticos para el país, Cristina Fernández aseguró que el Gobierno "no tiene una sola medida de la cual avergonzarse" durante los ochos años que lleva el kirchnerismo al frente del Ejecutivo.

Cristina Fernández, de 58 años, lidera por ahora todas las encuestas para las elecciones presidenciales, a las que se presentan diez postulantes. En las elecciones primarias de este domingo, obligatorias para los 28 millones de argentinos llamados a las urnas, se someten a sufragio 10 listas de precandidatos a presidente que deberán obtener al menos el 1,5% de los votos (poco más de 300.000) para que estos puedan convalidar su candidatura.


* Artículo aparecido el 12-08-2011 en el diario español Público

domingo, 31 de julio de 2011

La capital de Argentina se entrega a la derecha de Mauricio Macri

El Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández se muerde los labios y mira el calendario: faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales en Argentina. No ha sido muy oportuno que su candidato por el Frente para la Victoria (FPV), Daniel Filmus, haya perdido este domingo la segunda vuelta de las elecciones municipales de Buenos Aires frente al actual alcalde de la ciudad, el conservador Mauricio Macri. El empresario porteño arrasó con hasta el 65% de los votos, según los sondeos a pie de urna.

El kirchnerismo intentó amortiguar lo que a todas luces iba a ser una derrota en la capital argentina. Macri, como candidato de la alianza conservadora Propuesta Republicana (PRO), había conseguido el 47% de los votos en la primera vuelta de las elecciones celebradas el pasado 10 de junio. Para Filmus, resultaba una tarea imposible convertir el 27,8% de la primera vuelta en una mayoría. La segunda vuelta era inevitable porque ninguno había conseguido la mitad de los sufragios más uno, pero el alcalde porteño sólo necesitaba un 3% más de respaldo para garantizar su reelección.

De poco le sirvió al kirchnerismo condenar durante la campaña electoral "el blindaje mediático" que supuestamente tuvo Macri. Filmus denunció ante el Senado a los asesores de su rival por el montaje de una "campaña sucia" en su contra, pero su reclamo apenas tuvo incidencia en las elecciones, como mostraron los resultados.

Además de las elecciones presidenciales del próximo 23 de octubre, este año también se eligen los gobernadores de casi todas las provincias del país. Los dirigentes aliados del Gobierno de Fernández han ganado seis de los diez comicios locales celebrados hasta ahora, pero el oficialismo ha perdido dos batallas importantes: la de la ciudad de Buenos Aires y la de la provincia de Santa Fe, que son, respectivamente, el tercer y el cuarto distrito electoral más grandes del país.

Muy sonora fue, en esta última región, la derrota del candidato kirchnerista Agustín Rossi en las elecciones del pasado 24 de julio. Más allá del ajustado triunfo del socialismo, que gobierna Santa Fe desde 2007, fue llamativo el respaldo que recibió Miguel del Sel, un conocido humorista que se ubicó en el segundo puesto como candidato del PRO.


Macri, que había renunciado a presentarse a las presidenciales para optar a la reelección en Buenos Aires, ha conseguido con el cómico Del Sel salir del que hasta ahora era su único bastión en la capital y extender su influencia a otras partes del país. El dirigente del PRO aún no ha presentado ningún candidato para los comicios de octubre, pero su partido tiene ahora más relevancia a nivel nacional qEnlaceue nunca.

Primarias

Las elecciones primarias del próximo 14 de agosto serán, en cualquier caso, las que marquen la tendencia clave del electorado de cara a los comicios de octubre. Los partidos necesitan recabar más del 1,5% de los votos del padrón electoral para poder presentarse a las presidenciales. Fernández, favorita para continuar en la presidencia, según las encuestas, espera poder exhibir el apoyo popular que en las elecciones provinciales ha quedado ensombrecido.


* Artículo aparecido el 01-10-2011 en el diario español Público

jueves, 23 de junio de 2011

Cristina Fernández apostará por su reelección en Argentina

Se terminaron las especulaciones y las dudas que generaba el silencio de la presidenta Cristina Fernández sobre su posible candidatura a las elecciones presidenciales del próximo 23 de octubre. El peronismo oficialista acogió ayer con alborozo el anuncio que el martes por la noche hizo la mandataria con una sola frase: "Vamos a someternos una vez más [a las urnas], como lo he hecho siempre".

Su anuncio, emitido en la cadena estatal de radio y televisión, se produjo cuatro días antes de que venciera el plazo para la inscripción de candidatos ante la autoridad electoral. "Yo siempre supe lo que tenía que hacer y lo que debía hacer. Lo supe inclusive el 28 de octubre en este mismo lugar", dijo en alusión a su difunto marido y expresidente, Néstor Kirchner. "No lo supe por inteligente ni ambiciosa. Lo supe cuando miles y miles que pasaron por aquí para despedirlo por última vez [a Kirchner] me gritaron ¡Fuerza, Cristina!".

Sus referencias al exmandatario volvieron a ser de soslayo, sin llegar nunca a mencionarlo por su nombre. "Pocas cosas enseñan y te tornan más humilde que el dolor, se lo puedo asegurar. ¿Cómo yo voy a aflojar y no seguir adelante?", reflexionó. "Mi compromiso es irrenunciable e irrevocable. No sólo por su memoria y su legado [el de Kirchner], sino fundamentalmente por los jóvenes, que tanto esperan de este nuevo país".

Según comentó, su intención de gobernar durante otros cuatro años se debe a "un alto sentido de la responsabilidad política", y su objetivo es ser la bisagra "entre las nuevas y las viejas generaciones". Sin desvelar quién la acompañará como candidato a vicepresidente dentro de la fuerza peronista Frente para la Victoria (FPV), la jefa de Estado admitió que tenía intención de hacer oficial su candidatura en el último momento, pero que desistió tras ver las cábalas que se estaban haciendo en los medios, con muchos "psicólogos que analizaban mi estado de ánimo y médicos que me diagnosticaban si la baja presión era por el estrés", ironizó la presidenta.

El 23 de octubre serán elegidos en Argentina el próximo presidente, la mitad de los diputados nacionales y senadores de ocho provincias. El día fijado para una eventual segunda vuelta es el 20 de noviembre, pero por ahora las encuestas otorgan a Fernández una intención de voto que oscila entre el 40% y el 50%.

Atrás han quedado los conflictos con el campo en 2008 y el mal trago que supuso para el oficialismo las elecciones legislativas del 2009, en las que perdió su mayoría absoluta en el Parlamento. Aunque la elevada inflación (del 23,5%, según consultoras privadas), siempre acarrea protestas y conflictividad laboral, el país goza de altas tasas de crecimiento (7,5% en 2010) y los subsidios y planes sociales alcanzan a grandes capas de la población.

Inseguridad y corrupción

La inseguridad y la corrupción lastran aún al país, pero el modelo político iniciado por Kirchner en 2003 y continuado por Fernández presume de una estabilidad desconocida por la oposición, erosionada e incapaz de mantener alianzas perdurables.

Por ahora, el segundo lugar en las encuestas lo ocupa Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), el hijo del fallecido expresidente Raúl Alfonsín. Desde el peronismo disidente (llamado así por estar confrontado con el kirchnerista), aspiran a la presidencia el exmandatario Eduardo Duhalde y el gobernador de la provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá.

También Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe y líder del Partido Socialista, será candidato dentro de una agrupación que incluye a ciertos miembros desencantados de la UCR (segunda fuerza parlamentaria). Otro de los postulantes en el ruedo electoral es Jorge Altamira, por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

El 14 de agosto se celebrarán las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, que definirán los candidatos de cada partido para las elecciones presidenciales de octubre.


* Artículo aparecidoel 23-06-2011 en el diario español Público

viernes, 8 de enero de 2010

El alcalde de Buenos Aires se une a la carrera presidencial*

Faltan casi dos años para las elecciones presidenciales de octubre de 2011 en Argentina y ya hay cuatro nombres que han dado a conocer su intención de medirse en las urnas con los Kirchner. El último en hacerlo ha sido el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, que deslizó su deseo de competir con el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007): "¿Quién no quiere ir a segunda vuelta con Kirchner?", se preguntó Macri el lunes por la tarde en una rueda de prensa. "Estamos construyendo una candidatura", añadió.

El jefe de Gobierno porteño, líder de la fuerza opositora Propuesta Republicana (PRO), confía en poder desbancar al ex mandatario en caso de que este confirme su candidatura. "Aquel de nosotros que pase a la segunda vuelta gana seguro", aventuró Macri. "El sueño de [cualquier] pibe [chaval] sería enfrentarse a Kirchner, que no puede ganar nunca en segunda vuelta".

Macri no lo tiene fácil. Todavía sigue viva en la opinión pública el escándalo que estalló a finales del año pasado por una trama de escuchas telefónicas y espionaje ilegal que se descubrió en el Gobierno de Buenos Aires. Pero sus intenciones ya son oficiales.

Dos días antes de que el alcalde bonaerense confirmara su aspiración presidencial, el vicepresidente argentino, Julio Cobos reconoció tener las mismas pretensiones, en una entrevista al diario Clarín. Aunque insistió varias veces en que no era el momento de oficializar candidaturas, la frase que eclipsó a las demás fue: "Me encantaría medirme en un balotaje [votación] con Kirchner o con el que sea".

Cobos mantiene una confrontación abierta con el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández, pese a que llegó al Ejecutivo de mano del kirchnerismo. El vicepresidente pretende sumarse a la carrera electoral con la Unión Cívica Radical (UCR), partido del que procede, aunque algunas voces han señalado que debería entonces dimitir de su cargo para poder enfrentarse con libertad al Gobierno que ahora representa.

A pesar de que las elecciones generales están previstas para octubre de 2011, dos ex presidentes de Argentina también han querido adelantar su candidatura.

Uno es el ex mandatario Carlos Menem (1989-1999), que ya se presentó en los comicios presidenciales de 2003. Ganó la primera vuelta, pero se retiró en la segunda, lo que permitió a Néstor Kirchner convertirse en presidente. El otro es Eduardo Duhalde (2002-2003), que gobernó durante el periodo de la crisis de 2001. Ahora quiere postularse a las elecciones internas del Partido Justicialista (PJ), y disputarle el puesto al marido de Cristina Fernández.


* Artículo aparecido en Público el 6-01-2010 en el diario español Público

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