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domingo, 17 de mayo de 2015

Trata de personas y trabajo esclavo, el lado oscuro de Buenos Aires




Imagen del local en el que se produjo el incendio donde se puede leer en una pintada: "Esta ropa huele a muerte"A finales de abril, dos niños de cinco y diez años fallecieron al incendiarse un taller textil clandestino en el barrio de Flores, en la ciudad de Buenos Aires. Se llamaban Rolando y Rodrigo Menchaca. Eran las 10 de la mañana de un lunes, y los niños no tenían colegio porque el día anterior se habían celebrado elecciones primarias.

Las ventanas del frente de la casona estaban enrejadas y tapiadas por completo. También las aberturas que comunicaban con el subsuelo. Cuando el fuego se alzó desde el sótano, los tíos de los niños intentaron sacarlos por la escalera, pero estaba en llamas. Los adultos terminaron por ser trasladados al hospital, ella, por quemaduras en el rostro, y él, intoxicado de humo.

Los bomberos tuvieron que romper varias paredes para llegar a las víctimas. Los niños yacían sobre la cama, abrazados. A los pies del lecho estaba la perra de la familia. Algunos vecinos dicen que oyeron gritar al hermano mayor desde el interior, pidiendo ayuda. Personal de criminalística infiere que los niños estaban dormidos cuando murieron. Sus cuerpos terminaron carbonizados.
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La casa estaba sellada para ahogar los ruidos de las máquinas, ubicadas en la planta baja. Hacía cuatro días que el taller estaba sin suministro eléctrico. El padre de Rolando y Rodrigo cree que la causa del fuego fueron las velas que utilizaban para alumbrar el lugar.

Los abogados de la familia han confirmado a Público que los trabajadores del taller sobrevivían en condiciones de hacinamiento y explotación laboral. En el local trabajaban entre cinco y siete bolivianos para una sola persona, de nacionalidad coreana. Él les proveía las telas y las máquinas, y luego les compraba la mercadería terminada a razón de entre 6 y 8 pesos por prenda (60-80 céntimos de euro).
La dueña de la casa, que vivía al lado del inmueble incendiado, había firmado el contrato de locación con el coreano, pero el alquiler era pagado cada mes por los propios trabajadores, así como el servicio de luz. Había cinco camastros amontonados para que todos ellos durmieran allí. Trabajaban 14 horas seguidas, de 8 h a 22 h.

Al momento del incendio, los padres de los niños estaban en su hogar de Villa Celina, una localidad muy humilde de la provincia de Buenos Aires. En ocasiones, Rolando y Rodrigo se quedaban a dormir con sus tíos, ya que la escuela estaba a dos manzanas de distancia del taller.
“Hay una responsabilidad política del Gobierno de la ciudad, de Mauricio Macri, que es quien tiene poder de policía de trabajo. Nunca había inspeccionado el lugar aunque tenía información de que podía existir una situación de trata de personas”, contó el abogado de la familia Nahuel Berguier. “La querella intentará que se determine la responsabilidad penal de quienes explotaban el establecimiento, con atención a las posibles ramificaciones que existan en la industria, y también la responsabilidad de los funcionarios a cargo”.
Nuevo incendio
Tras el siniestro, el inmueble quedó clausurado bajo custodia policial, pero diez días después volvió a prenderse en llamas. El inspector de Trabajo del Gobierno porteño, Edgardo Castro, afirmó que el fuego había sido provocado para eliminar etiquetas, máquinas y otras pruebas que pudieran vincular a fabricantes o empleadores con la tragedia.
Pese a todo, se hallaron etiquetas de marcas internacionales como Pierre Cardin y uniformes de al menos una escuela privada. “Estos incendios en Flores desnudaron la batalla interna que existe entre funcionarios del Gobierno porteño por el control de la actividad de los talleres clandestinos, no para regularizarlos sino para permitir que sigan funcionando”, señaló el funcionario.

La organización La Alameda, que investiga y denuncia casos de trata y de explotación labora, había denunciado el 24 de septiembre de 2014 ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), del Ministerio Público Fiscal, la existencia de este taller clandestino. Pero la capital argentina es un distrito autónomo, y el Gobierno de la Ciudad es quien tiene el poder de policía, y por tanto la potestad de realizar inspecciones desde diciembre de 2007, en virtud de la Ley del Trabajo a Domicilio.
Los abogados de la familia han confirmado a Público que los trabajadores del taller sobrevivían en condiciones de hacinamiento y explotación laboral.

La Protex notificó sobre la existencia de éste y otros 29 talleres clandestinos al Gobierno de Macri, quien a su vez emitió como respuesta, en noviembre de 2014, dos oficios para confirmar que no había realizado ninguna inspección en esos lugares.

Un vecindario testigo

Basta pasear al atardecer de un sábado por el barrio de Flores para descubrir la sucesión de calles grises por el sinfín de locales cerrados uno junto al otro, tiendas de ropa que se nutren de los talleres que los rodean. Decenas de bolsas con restos de prendas se apilan en cualquier lado. Jirones de tela alfombran la acera.

Omar Ruiz, que vive a dos casas del taller incendiado, fue quien denunció en 2014 la existencia del local clandestino y las condiciones de explotación en las que trabajaban sus vecinos. Sabe de inspecciones, al igual que su mujer Patricia Rodríguez, porque son oficiales de la Justicia federal.

“Estamos en este barrio desde que nacimos. En esta misma cuadra [manzana] hay otros cinco talleres clandestinos, que hemos denunciado, sin que vinieran siquiera a llamar a la puerta”, indican ambos. “Ahora están sacando las máquinas de esos locales, se están llevando a la gente, y ni siquiera los detiene el Gobierno de Macri para preguntarles,'pero ¿qué estáis haciendo?'”.

“Desde el año pasado tenían que haber venido a comprobar la denuncia sobre el taller que les había pasado la Fiscalía. Y tras el incendio, como organismo de contralor, el Gobierno de la ciudad tenía que haber realizado pericias inmediatas”, sintetizan.


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Responsabilidades

“El Gobierno porteño no puede ingresar por la fuerza en este tipo de inmuebles, que desde afuera parecen casas particulares. El inspector golpea y, si nadie le abre, nada puede hacer. Es un tema de difícil solución", dijo a modo de disculpa el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, tras enterarse de la muerte de los dos niños.

La fundación La Alameda ha acusado de encubrimiento, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público a cuatro funcionarios del Gobierno de Mauricio Macri, entre los que se encuentra Larreta, aspirante a suceder a Macri en el Gobierno en las próximas elecciones del próximo 5 de julio.

El inspector de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires, Edgardo Castro, también ha demandado al director general de Protección del Trabajo del Gobierno porteño, Fernando Macchi, por connivencia con la red de talleres clandestinos.

A lo largo de estos años, La Alameda ha denunciado a un total de 117 marcas por utilizar mano de obra esclava y trabajo infantil en talleres clandestinos. Entre ellas se encuentra Zara, Soho (hoy recuperada por sus trabajadores), Adidas, Lacoste y Puma.

“Una de las pocas firmas que se vio envuelta judicialmente en el escándalo del trabajo esclavo fue Awada, empresa que pertenece al cuñado de Macri, Daniel Awada, y que llegó a estar imputado por basar su producción en talleres clandestinos”, explica Facundo Lugo, integrante de la fundación. “Al final fue sobreseído, y la causa sigue hoy en curso con la imputación de la intermediaria”.

Mientras Mauricio Macri almorzaba con los jugadores Lionel Messi y Javier Mascherano en España tras haber visto el partido Barcelona-Bayern de Munich, la Alameda se manifestaba frente a la sede de su Gobierno para presentar un mapa con la localización de 170 nuevos talleres clandestinos, realizado en apenas cuatro días con las denuncias que llegaron a la organización.

En realidad, se estima que existen en toda la ciudad 3.000 talleres de este tipo. En toda Argentina, trabajan de manera informal para el sector textil unas 300.000 personas. Son, en su gran mayoría, inmigrantes de Bolivia. Muchas veces, los talleristas o intermediarios también son bolivianos, o coreanos.

“Montones de alumnos viven en talleres clandestinos, en cuartos de dos por dos, en condiciones inhumanas. Porque en la transparencia de los chicos se puede ver quién come bien y quién no, quién duerme bien y quién no, quién tiene la cabeza para estar tranquilo y quién no puede cerrar los ojos ni aun dormidos”, relató en una carta uno de los profesores de la escuela a la que asistían Rolando y Rodrigo. “Claramente hay responsables y todos sabemos quiénes son: el Gobierno de la ciudad es cómplice de esto y el Gobierno nacional es parte también”.

Sentencias por explotación laboral

En Argentina sólo hay cinco sentencias condenatorias por trata de personas con fines de explotación laboral en talleres textiles: tres casos procedentes de San Martín (provincia de Buenos Aires), uno de la capital argentina, y otro más de Salta.

El delito de trata en Argentina fue tipificado en 2008. A finales de 2012 se aprobó una modificación de la normativa, y sólo se reglamentó a comienzos de este años. Según La Alameda, no hay un poder Ejecutivo vinculado con los poderes locales que la empujen y le den el presupuesto necesario para funcionar.
La mayoría de las denuncias por talleres clandestinos se presenta ante el juzgado federal para que se juzgue la posible violación de la Ley de Trata de Personas, la cual es vulnerada cuando hay un mecanismo de captación y traslado de personas, y la Ley de Migraciones, cuando alguien contrata a una persona no documentada.

Si estas premisas no suceden o no pueden probarse, las causas pasan a tramitarse a través de la justicia correccional para comprobar si la persona puede ser considerada víctima de trabajo forzoso, cuando trabaja más de 12 horas, o de reducción a la servidumbre, si trabaja y vive en el mismo lugar.

La Alameda sólo registra una sentencia por reducción a la servidumbre en la ciudad de Buenos Aires, con fecha de 2014.


* Diario aparecido el 17 de mayo de 2015 en el diario español Público.

viernes, 12 de abril de 2013

Una ONG involucra a Zara con un vídeo sobre talleres ilegales en Argentina


Dura apenas unos segundos, pero en las imágenes puede constatarse cómo un proveedor llega a uno de los talleres clandestinos para recoger la mercancía.

Las grabaciones fueron realizadas con una cámara oculta de la fundación La Alameda, una ONG que este mismo jueves acaba de interponer ante la Justicia una segunda denuncia penal contra la filial de Inditex por subcontratar talleres esclavos para la confección de su ropa. La organización también ha aportado información sobre otra decena de locales clandestinos para que la fiscalía antitrata UFASE los investigue y averigüe qué marcas están involucradas.



Esta es la segunda querella que La Alameda presenta en menos de 15 días contra la firma de Amancio Ortega. El taller, encontrado en el barrio de Mataderos (oeste de Buenos Aires), está ubicado justo enfrente de uno de los otros dos locales informales que hasta ahora se habían descubierto en Buenos Aires con ropa de Zara. Hace unos días estos recintos fueron clausurados, y motivaron la primera denuncia de la fundación contra la firma española.


Los empleados del taller filmado trabajan para una empresa textil que figura como proveedora oficial de Zara (Karina Kannan SRL, registrada con el nº 5857) y para otra empresa argentina llamada Scombro. En el local fueron encontrados comprobantes de entrega y etiquetas que comprometían a estas dos firmas, según La Alameda. Para la fundación, la aparición de un proveedor de Zara a las puertas del taller informal para recoger un pedido es otra prueba definitiva que inculpa a la empresa española.

Un portavoz de Zara se ha puesto en contacto con este diario para negar que su proveedora, una de las más importantes que tiene en el país, tenga ese taller produciendo prendas para ellos. “En este vídeo aparecen imágenes (06:36) de lo que pensamos son vaqueros. Kannan es un proveedor nuestro pero no tiene ningún taller en esa localización, entre otras razones porque no produce tejanos, no se dedica a eso”, dijo. La empresa asegura que, por ahora, ningún organismo público de Argentina se ha puesto en contacto con ellos.

Inditex también ha informado de que las auditorías a proveedores que en 2011 se realizaron en Argentina no fueron internas, sino de las empresas internacionales SGS (que llevó a cabo 57 controles), PWC (50), Intertek (33) y Guroveritas (18).

Herméticamente cerrado

El local filmado en esta ocasión no tenía habilitación para operar, estaba herméticamente cerrado, con una instalación eléctrica precaria y “en pésimas condiciones de higiene y seguridad, donde incluso deambulan niños pequeños entre las máquinas”, de acuerdo a la denuncia de ONG. Gustavo Vera, presidente de La Alameda, ha asegurado a Público que las autoridades del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires han acudido ya a inspeccionar el lugar, pero que no les han permitido el acceso.

“En el video se puede observar que el proveedor oficial de Zara suele visitar el taller y es consciente perfectamente de las condiciones pésimas de trabajo del misma”, argumenta la fundación. Zara tampoco puede sorprenderse de la situación, denuncia la ONG, “desde el momento que encargaba decenas de miles de prendas a un proveedor oficial que sólo contaba con cuarenta y pico personas”. Era “obvio”, añaden, “que esos volúmenes se obtenían tercerizando la producción”.

La organización, que lucha desde 2007 contra la explotación laboral y que tiene su propia cooperativa de trabajo, envió a uno de sus costureros al taller ilegal para comprobar las condiciones en las que trabajaban los empleados, todos inmigrantes. Con la excusa de estar buscando un empleo, averiguó que el horario de trabajo se extendía desde las 8 de la mañana hasta al menos las 8 de la noche, y que era común que la jornada se prolongara aún más horas. Los mismos trabajadores le informaron de que por cada prenda terminada se pagaban 4 pesos argentinos (0,59 euros al cambio oficial).

Según la ley argentina de Trabajo a Domicilio (la nº 12.713), fabricantes e intermediarios son solidariamente responsables de las condiciones en que se desarrolla el trabajo en estos talleres. Entre tanto, La Alameda convocó para ese mismo jueves un escrache frente a una de las tiendas que Zara tiene en el centro de Buenos Aires.


* Artículo publicado en el diario español Público el 11 de septiembre de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

Zara recurre al trabajo esclavo en Argentina

Una tienda de Zara en Buenos Aires. 



A mediados de marzo fue clausurado en Buenos Aires un taller clandestino en el que se confeccionaba ropa para Zara. Era el primero que se hallaba en Argentina con prendas de la marca española. Hace unos días, la fundación La Alameda presentó una denuncia penal contra la firma de Amancio Ortega y promovió un escrache frente a una de las tiendas que la empresa posee en el centro porteño. Ahora el presidente de esta organización, Gustavo Vera, ha adelantado a este diario que acaban de encontrar otro recinto ilegal en el que trabajan inmigrantes explotados y en donde han vuelto a descubrir indumentaria de la filial de Inditex.

El titular de esta ONG, dedicada a combatir el trabajo esclavo y la trata de personas, no puede dar más detalles de este segundo taller hasta que el lugar sea inspeccionado, pero según desveló, "es muy parecido al primero" que denunciaron y "no tiene nada que envidiarle".

Junto a Zara han sido denunciadas otras dos empresas argentinas, Ayres y Cara y Cruz, después de que La Alameda informara a la fiscalía anti trata UFASE de la ubicación exacta de tres talleres informales en los barrios de Mataderos, de Floresta y de Liniers (todos en oeste de la capital) que comprometían a las marcas de ropa. Aportaron como prueba algunas imágenes de los locales filmadas durante los allanamientos de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), organismo del Gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires.

En estas pequeñas fábricas de costura trabajaban y vivían explotados niños y adultos "bajo el sistema conocido como cama caliente" en jornadas laborales de "13 horas" que se extendían desde "las 07.00 horas de la mañana" hasta "las 22.00 ó 23.00, de lunes a viernes y sábados [hasta el] mediodía", de acuerdo a la denuncia presentada por La Alameda. El escrito hacía énfasis en las "condiciones de salubridad e higiene (...) absolutamente deficientes, a lo cual se debe sumar la carencia de una adecuada alimentación tanto para adultos como para los menores de edad que residen en el lugar".

En el taller de Liniers, donde se encontraron las prendas de Zara, había "cables eléctricos expuestos e instalación combustible debido a que el techo es de madera". Allí vivían "seis personas extranjeras (...), una de las cuales no poseía ni siquiera residencia precaria".

Zara en evidencia

Inditex ha rechazado que ese taller pertenezca a alguno de los 60 proveedores que tiene en Argentina, y dice haber realizado hasta 300 auditorías en los dos últimos años certificando que se "cumplían con los estándares de conducta que nosotros establecemos". Gustavo Vera se ríe ante esta aseveración. "Estamos escuchando pacientemente todo lo que dice el señor Ortega porque está claro que el sistema de producción de Zara en Argentina es a través de talleres esclavos", explica. "Afirmo con total certeza que Zara usa más talleres clandestinos de los dos que le hemos encontrado".

Pero el problema del trabajo esclavo trasciende a la firma española. Según reconoce el presidente de La Alameda, el 78% de la industria textil en Argentina utiliza talleres clandestinos. La ONG ha denunciado en total a 109 marcas nacionales e internacionales que han recurrido al trabajo esclavo para confeccionar sus prendas en el país. "El Estado tendría que presentarse en los locales de Zara y exigir que le entregue la lista de suministros. Es muy fácil darse cuenta de cuánto produce y cuáles son sus proveedores para asegurarse de que sus trabajadores estén en blanco", cuenta Vera. "He aquí una diferencia enorme entre Brasil y Argentina. Cuando a Zara le encontraron [en 2011] talleres clandestinos en San Pablo, el Parlamento la citó, le pusieron una multa de 1,8 millones de dólares y la amenazaron con expulsarla del país. Acá es todo lo contrario".

La responsabilidad del Gobierno argentino

La Alameda estima que más de 300.000 personas en Argentina están sometidas a trabajo esclavo dentro del rubro textil, el sector que más cantidad de trabajadores explota y que, además, va siempre en aumento.
Desde su creación en 2007, la fundación ha interpuesto más de 150 denuncias contra marcas, empresas, funcionarios y personalidades públicas. Algunos de los casos presentados a la Justicia involucraron al magistrado de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, al que el organismo acusó de tener seis prostíbulos en un departamento; a Juliana Awada, esposa del gobernador de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, por subcontratar cinco talleres clandestinos; e incluso al ex secretario privado de la presidenta Cristina Fernández, Fabián Gutierrez, "por tener un depósito donde contrabandeaba autos con franquicia diplomática y a su vez regentear una marca que utilizaba trabajo esclavo", en palabras de Gustavo Vera.

La ONG denuncia que ni el Gobierno nacional de Cristina Fernández ni el de Macri tienen una política activa contra la esclavitud laboral. "En una época se hizo" recuerda su presidente. "En 2007, con Jorge Telerman [predecesor de Macri], se exigió a muchas marcas que informaran de qué proveedores producían sus prendas, y a partir de ahí se pudo saber que 35 marcas importantes usaban trabajo esclavo. Eso se ha dejado de hacer".

Otro ejemplo es la reforma a la Ley de Trata de 2008, sancionada en diciembre de 2012. Esta normativa todavía no incluye "lo más importante que cualquier país serio tiene", según Vera: la incautación de los bienes de la empresa y su reutilización social a través de cooperativas. "Si no seguís la ruta del dinero, a la mafia no le va a importar nada el entorno jurídico que se establezca", indica.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) lanzó en 2007 el programa estatal Compromiso Social Compartido mediante el que se invitaba a las marcas a dejarse auditar en toda su cadena de valor para certificar que estaban libres de trabajo esclavo. Unas 200 empresas se interesaron en el proyecto. ¿Cuántas finalmente se auditaron? Sólo una, la marca Ombú. El resto desistieron a lo largo del camino.

Otro convenio del INTI convocó a todos los ministerios y a los organismos provinciales y municipales para que se comprometieran a contratar a empresas textiles que estuvieran previamente certificadas. Ninguna institución ha firmado hasta ahora el acuerdo, salvo el ministerio de Defensa, que desde entonces ha perdido el 75% de sus proveedores. A riesgo de todo el Ejército se quedara sin uniforme, el otro 25% ha recibido una prórroga de 6 meses.

Más años de prisión por robar una vaca que por explotar personas

En la última década han sido rescatadas cientos de víctimas y se ha conseguido la condena de algún responsable ante los tribunales. Pero más allá de estos logros, el presidente de La Alameda asegura que lo que prevalece es la complicidad política, policial y judicial por medio de coimas y de sobornos. "Estamos frente a un proceso en Argentina de acumulación mafiosa de capital", sentencia Vera. "Se está conformando un capitalismo local con un proceso de acumulación en base a lo que dé lugar. Y a lo que da lugar es a trabajo esclavo, trata, narcotráfico y lavado de dinero. Los negocios mafiosos atraviesan transversalmente el aparato del Estado sin respetar partidos sin religión".

"De alguna manera, el sistema siempre encuentra vueltas para hacer tiempo", lamenta el titular de La Alameda. "Si hoy robas una vaca en Argentina, te dan 12 años de prisión. Si  robas una persona, te dan 8, según el Código Penal. Y eso que lo reformaron, porque antes te daban 6 años. La vaca siempre tuvo 12".
Nada de esto justifica a Zara, que desde España ya ha dicho que le gustaría apoyar a esta organización en su lucha contra el trabajo esclavo. La Alameda no ha recibido todavía ninguna propuesta: "Si la tuviéramos, no la aceptaríamos", sostiene Vera. "Y en ese caso, lo vamos a revelar públicamente. No tenemos relación con empresas que están denunciadas por explotación".


* Artículo aparecido en Público el 08 de abril de 2013

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