Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Massa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Massa. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de noviembre de 2023

TEMA - Alborozo y éxtasis inesperado tras la apabullante victoria de Javier Milei en Argentina

 "Era Javier Milei o el aeropuerto", resumió con una sonrisa inmensa un joven de 39 años de nombre Mariano que, pasada la medianoche, todavía tenía la esperanza de que el virtual presidente electo de Argentina volviera a saludar a los simpatizantes apostados junto a las vallas que los separaban del Hotel Libertador, búnker y alojamiento temporal del líder de la coalición La Libertad Avanza (ultraderecha).

Mientras al interior del hotel se desarmaban las estructuras instaladas en el escenario donde Milei salió a celebrar los resultados, la fiesta se trasladaba alrededor del emblemático monumento del Obelisco, a pocos metros del hotel. Caía implacable la noche cuando algunos simpatizantes de manera espontánea comenzaron a limpiar la zona y a recoger los papeles esparcidos en el suelo.

Desde las afueras del búnker, quien descartó de momento abandonar Argentina en avión manifestaba su ilusión de que el vencedor de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales pudiera terminar con la corrupción, la delincuencia y la presión fiscal.

"Es la primera vez que escucho a una persona que me representa en este país, porque tristemente son todos corruptos, todos chorros (ladrones)" asumió en diálogo con la Agencia Sputnik este empleado bancario y emprendedor de un par de negocios. "El 70 por ciento de la plata que ponés se la terminas dando al Estado por una carga impositiva fortísima, algo que espero que cambie".

Su espera se vio al fin recompensada cuando a los pocos instantes se aproximó a saludar a la militancia alborozada la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, mientras al interior del hotel circulaban con más discreción dirigentes afines al exmandatario conservador Mauricio Macri (2015-2019) y a la excandidata presidencial Patricia Bullrich, cuyo apoyo fue clave para la victoria del líder de ultraderecha.

El expresidente y quien fuera la ministra de Seguridad de su Gobierno y aspirante presidencial de Juntos por el Cambio (centroderecha), alianza opositora que quedó en tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 22 de octubre, se reunieron con el presidente electo en el piso 21 del Hotel Libertador.

GESTOS DESEMBOZADOS

Los primeros indicios del triunfo de Javier Milei se mostraron al poco del cierre de las urnas electorales, cuando cada vez más dirigentes de su espacio comenzaron a merodear el salón en el que circulaba la prensa con ademanes entusiastas y abrazos cada vez más fervorosos.

"Hoy se termina el modelo empobrecedor del estado omnipresente, se termina la idea de que el Estado es un botín a repartirse entre políticos y sus amigos", señaló por fin Milei cuando salió a festejar el triunfo que lo hará asumir como presidente en menos de tres semanas.

INCREDULIDAD

Anodadado todavía por la victoria tan holgada, un muchacho de 24 años que trabaja como repartidor celebraba que por fin la gente se hubiera dado cuenta "de que las ideas correctas son las contrarias a las aplicadas hasta ahora".

"Esas ideas son la justicia social y el repartir la plata de otras personas a partir de alguien que las administra y que es corrupto", planteó desde la primera línea del vallado a los gritos para hacerse oír entre los simpatizantes que gritaban "la casta tiene miedo" y advertían que la vicepresidenta "Cristina será presa".

Estudiante de ingeniería en inteligencia artificial, Franco Sosa descartó que la democracia esté en peligro, por ser "una proyección del otro bando" que pese a todo había calado en su propia hija, de apenas cinco años.

"Con la campaña del miedo temía que le cerraran el jardín (la escuela inicial), pero por suerte, esto fue superado y que al país le vaya bien me viene demasiado bárbaro", aseguró con la excitación de quien todavía no podía creer en los resultados de la segunda vuelta electoral.

Mientras la fiesta amainaba en el interior del búnker libertario, la futura ministra de Relaciones Exteriores de la próxima gestión, la también diputada electa Diana Mondino, señalaba a la Agencia Sputnik que Argentina no ingresará al Grupo BRICS (integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y que "dejará de interferir" con los Gobiernos de Brasil y China, países que son los dos principales socios de la nación sudamericana.

Una de las prioridades de la nueva administración presidida por Milei será eliminar las restricciones que existen en el comercio exterior, por lo que habrá una desregulación que se abordará con el cambio de las normas existentes, explicó también la próxima canciller de Argentina.

El líder de La Libertad Avanza, que recibió 14,4 millones de votos frente a los 11,5 millones que obtuvo su rival, asumirá la presidencia el próximo 10 de diciembre, día en que Argentina cumple su 40 aniversario desde su regreso a la democracia.

* Artículo original publicado en la Agencia Sputnik.

viernes, 6 de octubre de 2023

Cruces ideológicos y planteos conservadores marcan primer debate presidencial de Argentina

 Los cinco candidatos que aspiran a ganar en Argentina las elecciones generales del 22 de octubre convergieron el domingo en el primero de los dos debates obligatorios sin ningún anuncio de envergadura, con actitudes polarizadas y una desenvoltura dispar al momento de definir sus propuestas.


 

El foro público que enfrentó por primera vez a los presidenciables, organizado el domingo en la ciudad de Santiago del Estero, en la provincia homónima (norte), exhibió las falencias y fortalezas de cada postulante, pero sin que ninguna intervención haya alterado el escenario político, a menos de tres semanas de las elecciones generales.

"Los debates suelen ser absorbidos y aprovechados cognitivamente por los más intensos y que más entienden en política", expresó en una entrevista con la Agencia Sputnik la doctora en Ciencias Sociales Natalia Aruguete, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesora de la Universidad Nacional de Quilmes.

En este tipo de contiendas televisivas, "hay un componente mayoritario de fortalecer y confirmar el voto de los que están decididos, más que un viraje del voto de un partido hacia otro", razonó la socióloga, autora del libro "Nosotros contra ellos: Cómo trabajan las redes para confirmar nuestras creencias y rechazar las de los otros" (2023).

Dentro de un debate que desarrolló los ejes temáticos de economía, educación y derechos humanos y convivencia democrática, cada candidato aprovechó para afianzarse en los asuntos que les resultaban más cómodos.

ASIMETRÍAS DISCURSIVAS

Pese a la delicada coyuntura económica que atraviesa el país, con una inflación sin precedentes en los últimos 30 años, el ministro de Economía y candidato del oficialismo a la presidencia, Sergio Massa, salió airoso del debate pese a que pocas horas antes se había difundido un escándalo que involucró a un ex alto cargo de la provincia de Buenos Aires (este), jurisdicción en manos del peronismo que gobierna también a nivel nacional.

El aspirante a la primera magistratura por la coalición electoral Unión por la Patria (centroizquierda), que era quien enfrentaba más riesgos, exhibió cierta solvencia guionizada al sugerir la creación de una moneda digital, un proyecto para regularizar capitales no declarados y la convocatoria de un Gobierno de unidad nacional.

Días después de que se conociera que la pobreza afecta al 40,1 por ciento de la población, Massa comenzó con una disculpa tibia, un intento de distanciarse de la actual gestión de la que es parte, y "mostró una serie de propuestas que daban una imagen de certeza, confianza, firmeza y claridad de qué era lo que se venía, siendo uno de los candidatos más programáticos en su estilo de alocución", observó Aruguete.

Más desdibujado quedó el perfil de la candidata presidencial de la alianza Juntos por el Cambio (centroderecha) que fundó el expresidente Mauricio Macri (2015-2019), Patricia Bullrich, quien mostró poca desenvoltura al referirse a su ambiguo plan económico y se limitó a confrontar con el kirchnerismo y a reclamar firmeza en materia de seguridad.

Quien parte como favorito de cara a las elecciones generales, el diputado, economista y líder de la fuerza La Libertad Avanza (ultraderecha), Javier Milei, fue esquivo, en la medida en que le dejaron sus contrincantes, con una de sus propuestas más representativas: la dolarización de la economía.

"Milei y Bullrich no tuvieron tantas propuestas programáticas, sino que plantearon, desde sus lugares de mayor comodidad y conocimiento, premisas según las cuales podían llegar a mejorar el curso de Argentina", planteó la investigadora.

En el año que en Argentina cumple 40 años ininterrumpidos de democracia, el economista sí quiso hurgar en uno de los consensos que construyó el país en las últimas décadas al negar que la dictadura cívico-militar hubiera causado 30.000 desaparecidos, consigna que defienden las entidades de derechos humanos, y afirmar que fueron 8.753.

En un rechazo implícito al plan sistemático de exterminio que ha dado por probada la justicia argentina, el referente ultraderechista también sostuvo que durante los años 70 hubo "una guerra" en el que las Fuerzas Armadas del Estado incurrieron en "excesos", y aseguró que los integrantes de las fuerzas guerrilleras que combatieron en aquella década, los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fueron "terroristas" que cometieron delitos de lesa humanidad.

Para Aruguete, el candidato de La Libertad Avanza "debe estar midiendo que a ciertos sectores del electorado, sobre todo a los jóvenes, los pilares de la democracia y la memoria sobre lo que fue la última dictadura no los interpela de manera inequívoca".

En tanto, la candidata presidencial del Frente de Izquierda de Trabajadores - Unidad (FIT-U), Myriam Bregman, fue la más incisiva con el resto de los candidatos e hizo suyas las banderas de los derechos humanos o la desigualdad de la mujer.

"Eso conformó a usuarios de redes sociales que sobre todo mantienen posturas progresistas, pero Bregman le habló a su electorado, no mantuvo una actitud arriesgada como Massa, que insistió en la unidad nacional y nombró los partidos que incorporaría, con el riesgo de generar perturbación en votantes más peronistas que se quieren distinguir de Juntos por el Cambio", consideró la experta argentina.

En una posición más aislada, el gobernador de la provincia de Córdoba (centro) y líder del espacio peronista Hacemos por Nuestro País (centroderecha), Juan Schiaretti, se enfocó en mostrar su capacidad de gestión en la segunda jurisdicción más importante del país para tratar de recuperar el voto perdido en ese distrito.

El próximo debate presidencial de carácter obligatorio, que tendrá lugar el próximo domingo en la ciudad de Buenos Aires, volverá a mostrar a los cinco candidatos presidenciales dentro de un rígido formato horizontal de deliberación que parece servir más para confirmar las pasiones políticas del electorado que para aportar argumentos racionales que puedan desplazar adhesiones.

La justicia electoral argentina prevé realizar un tercer debate electoral en caso de que haya que celebrar una segunda vuelta de las elecciones generales, la cual tendría lugar el 19 de noviembre si la fórmula más votada no obtiene 45 por ciento de los sufragios afirmativos (ni nulos ni en blanco) o por lo menos obtiene el 40 por ciento y una diferencia porcentual mayor a 10 puntos con respecto a la fórmula que le sigue en cantidad de votos.

 

* Artículo publicado el 2 de octubre en la Agencia Sputnik de noticias.

martes, 15 de agosto de 2023

Argentina se vuelca a la extrema derecha con un voto castigo a las fuerzas tradicionales

 Quedó en claro la magnitud de la crisis social y de representación que existe en Argentina con las elecciones primarias que celebró el país el domingo. El malestar existente dio al traste con los relatos políticos que dominaron estos últimos años, fueran las del peronismo gobernante o la del macrismo como principal fuerza de la oposición.

Votante en las PASO de Argentina

 

El país asiste estupefacto a un resultado inesperado en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que definieron las fórmulas a presentarse a los comicios presidenciales del 22 de octubre. Votó apenas el 69 por ciento del padrón nacional, el porcentaje más bajo de participación en unas primarias presidenciales, que fueron inauguradas en 2011, en un país que está por cumplir 40 años ininterrumpidos de democracia.

Con estos datos, el partido La Libertad Avanza, del economista de ultraderecha Javier Milei, logró el 30 por ciento de los votos y se erigió como la fuerza más votada, con el apoyo de más de siete millones de sufragios.

Fue relegada al segundo puesto, al quedar casi dos puntos porcentuales por debajo, la alianza opositora Juntos por el Cambio (centroderecha), que eligió como su candidata a presidenta a la exministra de Seguridad durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), Patricia Bullrich, representante del ala más dura del espacio.

El oficialismo, con su coalición electoral Unión por la Patria (centroizquierda) quedó postergado al tercer lugar, a tres puntos porcentuales de Milei, con el ministro de Economía, Sergio Massa, como aspirante a la presidencia.

Este escenario de tercios, pronosticado por la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue "una sorpresa para todo el mundo, incluso para los votantes de Milei, que en su proyección más optimista apuntaban a tener entre el 15 y el 20 por ciento de los votos", analiza en diálogo con la Agencia Sputnik la socióloga Melina Vázquez, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA).


 

DUEÑOS DEL RELATO

Comenzó a fraguarse una idea de épica en torno al economista de ultraderecha a partir de las elecciones legislativas de 2021, cuando Milei fue el tercer candidato más votado en la ciudad de Buenos Aires. Uno de los militantes libertarios de su espacio, Santiago Oría, plasmó esa idea en un documental, "Javier Milei. La revolución liberal", que sirvió como herramienta de campaña para estas elecciones, cuando demostró que su fuerza también se asentaba en el interior del país.

"Milei es un fenómeno en sí mismo, y aunque tuvo que agarrarse de articulaciones partidarias en las provincias, expresa un triunfo y un crecimiento desde 2021 que, como los militantes dicen, es una masificación, una epopeya, una gesta", evaluó Vázquez, doctora en Ciencias Sociales que estudió con profundidad a los seguidores jóvenes de Milei.

En la victoria del candidato de La Libertad Avanza también tiene su cuota de responsabilidad el peronismo, que salió mal parado con el ministro de Economía, Sergio Massa, como candidato principal a las elecciones presidenciales, cuando el país se ve desbordado por su inflación más alta en las últimas tres décadas, de 115 por ciento interanual.

"El agotamiento de la grieta (polarización entre oficialismo y oposición) es otra hipótesis que surgió en estas horas, ante la capacidad que demuestran los sectores de derecha de representar a sectores que en términos sociológicos le pertenecen al peronismo", consideró la socióloga.

Milei, quien afirma que la emergencia climática es "otra mentira del socialismo", también supo ampliar las bases de la derecha con un discurso más popular y menos elitista que el relacionado con el macrismo, que en su momento llegó al poder con un relato supuestamente desidiologizado, al presentar a sus ministros como directores de empresas con un perfil técnico que dejaban sus puestos por altruismo para dedicarse a la política.

El economista de ultraderecha "cultiva un perfil menos elitista y más plebeyo que sabe hablarle a la persona que va al supermercado a hacer la compra, o a jóvenes precarizados que sienten que el discurso de Milei explica más su situación que el discurso contrapuesto de derechas o derechos" planteado por el peronismo, ilustró Vázquez.

Aunque la idea de que el líder de La Libertad Avanza expresa a un votante enfadado tiene su sustento, también hubo un voto entusiasmado. "Había una cuota de expectativa y de entusiasmo por un futuro incierto ante una fuerza que nunca fue Gobierno, y que por eso puede tener afirmaciones que otras fuerzas que han gestionado a nivel nacional no pueden", aportó la experta argentina.


 

REVISIÓN HISTÓRICA

La consigna de "que se vayan todos", surgido al calor del estallido social e institucional de 2001, cuando el símbolo de la protesta social contra la política fue el piquete y la asamblea, fue retomado ahora por Milei con sus soflamas contra la "casta política". "Hay una lectura del pasado compleja, porque Milei reivindica un modelo económico, la dolarización, que generó una crisis económica", asumió Vázquez.

En el ascenso del libertario también influye un paradigma generacional, con jóvenes que han vivido con un inflación permanente y en situación de precariedad fuera con la gestión kirchnerista o la macrista. Ahora, con orgullo, reivindican su pertenencia a la derecha.

Atento al pálpito social, Milei está embarcado en el proyecto de construir un relato histórico que ensalza al expresidente Carlos Menem (1989-1999) y su convertibilidad (un peso equivalente a un dólar) y otras figuras históricas denostadas por el kirchnerismo, como el expresidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904) o Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución de 1853.

El economista, que defiende tanto la libertad de armas como la de venta de órganos, pero no así la de abortar, también está abocado a construir un relato sobre sí mismo con una puesta en escena entre pedagógica y religiosa, en la que no duda de afirmar que su máximo referente es Moisés.

Milei tiene seis semanas para ahondar en todos estos costados de cara a las elecciones presidenciales, mientras las fuerzas que antaño dominaban el panorama argentino presencian cómo se diluye su capital político sin apenas margen de reacción. 

 

* Artículo publicado originalmente en el hilo de notiias de la Agencia Sputnik.

lunes, 26 de octubre de 2015

Argentina deja en incógnito quién será su presidente

BUENOS AIRES.- La intensidad electoral que ha vivido Argentina este año no ha terminado con las elecciones presidenciales de este domingo. Daniel Scioli, aspirante a la presidencia por el oficialista Frente para la Victoria (FpV), fue el candidato más votado pero sacó muy poco margen con respecto al opositor Mauricio Macri, del frente Cambiemos.
El cuartel general del oficialismo, desolado (EFE)

El gobernador de la provincia de Buenos Aires se enfrentará el 22 de noviembre con el jefe de Gobierno porteño, que se mostró eufórico no sólo por la mínima distancia que le ha sacado al candidato oficialista, sino por el extraordinario resultado de su aspirante a gobernadora en la provincia de Buenos aires, María Eugenia Vidal.

En este distrito, el más influyente del país al contener al 37% del padrón electoral, ha resultado electa contra todo pronóstico la candidata de Macri. El oficialismo no daba crédito desde su cuartel general, en el estadio Luna Park de la ciudad de Buenos Aires, con los resultados que confirmaban la derrota del jefe de gabinete de ministros Aníbal Fernández, que sacó casi cinco puntos menos que Vidal.

En concreto, la gobernadora electa de Cambiemos ha conseguido en la provincia bonaerense más de seis puntos porcentuales más que Macri en su aspiración a la presidencia. Aún más: Scioli, gobernador del distrito desde 2007, ha sacado dos puntos menos en su propio territorio, como candidato a suceder a la mandataria Cristina Fernández de Kirchner, que los obtenidos por Vidal.

La provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronismo desde 1987, ha dejado de ser el bastión del oficialismo.

A la espera

Scioli, que se dirigió al país dos horas antes de conocerse los resultados provisionales, dio un discurso más duro de lo que es habitual en él, y después prometió que volvería a intervenir una vez hubiera información oficial. Tanto él como sus máximos dirigentes desaparecieron al difundirse los primeros datos.

Lo único que acertaron las encuestas en esta noche electoral fue el tercer lugar del que no pudo salir el peronista disidente Sergio Massa, candidato presidencial de Unidos por una Nueva Alternativa (UNA).

Tras reconocer que la segunda vuelta será entre Scioli y Macri, el exfuncionario kirchnerista aseguró que preparará “un documento único que muestre a los argentinos que hay una forma distinta de hacer política”. También han quedado afuera el postulante por el Frente de la Izquierda y de los Trabajadores (FIT) Nicolás del Caño, que ha superado en votos a la candidata por Progresistas Margarita Stolbizer, y el expresidente Adolfo Rodríguez Saá, de Compromiso Federal.

Seis horas sin resultados oficiales

La Dirección Nacional Electoral no comenzó a publicar los primeros resultados hasta cerca de la medianoche, cuando aparecieron de repente escrutadas más del 60 % de las mesas electorales. El titular del organismo, Alejandro Tullio, había asegurado a Público que los datos provisionales se ofrecerían antes de las 22 horas, y que las primeras proyecciones podrían realizarse unas dos horas después.

Por otro lado, once provincias también elegían gobernadores, legisladores provinciales y otras autoridades locales. Eran Buenos Aires, Catamarca, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

Además de la sorpresa por la derrota del oficialismo en Buenos Aires, también han sido llamativos los resultados en la provincia de Jujuy (norte del país), en donde el radical Gerardo Morales consiguió arrebatarle la provincia a su actual gobernador peronista, Mario Fellner.

El kirchnerismo, no obstante, ha ganado en siete de esas provincias, incluida la de Santa Cruz, donde ha resultado vencedora la hermana del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, Alicia Kirchner.

Sin irregularidades ni denuncias de fraude, votaron en total el 79% de los 32 millones de argentinos que tenían que ir a votar. En Argentina el voto es obligatorio.

Después de tres Gobiernos kirchneristas, el primero encabezado por su esposo Néstor Kirchner (2003-2007) la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se despide el próximo 10 de diciembre de la presidencia tras dos mandatos consecutivos, ambos conseguidos en primera vuelta.

En 2007, la mandataria triunfó con el 46,29 % de las papeletas, y en 2011 fue reelegida con el 54% de los sufragios, el mayor caudal de votos que haya obtenido un presidente en Argentina desde el regreso de la democracia en 1983. Esa victoria seguirá imbatible por al menos otros cuatro años.


* Artículo aparecido el 26 de octubre en el diario español Público.

lunes, 10 de agosto de 2015

Argentina se decanta por el legado del kirchnerismo

BUENOS AIRES- El kirchnerismo que lidera la presidenta Cristina Fernández celebra por partida doble el resultado que obtuvo este domingo en las elecciones primarias. Su fuerza fue la más votada en todo el país y también en el principal distrito de la nación. Su único candidato para suceder a la mandataria, Daniel Scioli, ha ganado estos comicios. El oficialismo sale refrendado con cierta holgura, aun cuando su máxima líder optó por no presentarse en ninguna lista.
Daniel Scioli, festejando el triunfo en el estadio de Luna Park

Con el respaldo unánime del Frente para la Victoria (FpV), Scioli ha obtenido el 38 % de los votos, y sobresale sobre su rival más próximo por trece puntos de diferencia. El gobernador de la provincia de Buenos Aires es el postulante a la presidencia más apoyado en todo el país, aunque las dos fuerzas opositoras que le hacen frente están a ocho y dieciocho puntos de diferencia de la coalición oficialista.

Si este resultado se trasladara a las elecciones presidenciales del 25 de octubre, a Scioli no le bastarían esos números para evitar la segunda vuelta. Ése es un privilegio que sólo ostenta la presidenta Cristina Fernández, elegida en primera ronda las dos veces que se postuló al cargo que ocupa.


Pero lo cierto es que éstas son las elecciones más importantes en lo que va de año, y las llamadas PASO (elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) suelen establecer un apoyo que resiste fiel para las elecciones presidenciales. Por eso esta votación constituye también la más clara fotografía que hasta ahora puede obtenerse para constatar el apoyo popular de cada uno de los postulantes, al margen de encuestas y opiniones.

Además se despeja el camino para los seis precandidatos que podrán continuar con sus aspiraciones al Gobierno, y elimina a los otros nueve que no consiguieron superar el umbral mínimo (1,5 %) para permanecer en la carrera electoral.

Datos duros



A dos meses y medio de las elecciones generales, Scioli se posiciona entonces por delante de los frentes opositores de Cambiemos y Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), que aunque enfrentaban en internas a rivales, suman en total el 30 % y el 20 % de los votos respectivamente.



En segundo lugar a nivel nacional se confirma el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, que disputaba el liderazgo de Cambiemos con el líder de la Unión Cívica Radical (UCR), Ernesto Sanz, y la dirigente de Coalición Cívica Elisa Carrió.


Al haber ganado Macri a estos dos últimos por amplio margen, su frente volcará todo su apoyo al único candidato que ahora los representa para alcanzar la Casa Rosada (el palacio de Gobierno). No es menor este respaldo, porque los radicales solían ser la segunda fuerza política de Argentina por detrás del peronismo

El precandidato Sergio Massa, exfuncionario kirchnerista, confirma su lugar en el tercer puesto con el 13 % de los votos. Él también ganó en una interna, en su caso con el gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota, bajo el paraguas de UNA.

De los cuatro frentes de izquierda que se presentaban, el único que continúa en la contienda es el Frente de los Trabajadores de Izquierda (FIT), una coalición trotskista que enfrentaba en una interna a sus dos precandidatos, Jorge Altamira y Nicolás del Caño. Ganó este último, y en total el FIT consiguió el 3,3 % de adhesión. Es la quinta alianza más votada del país, pero con un magro resultado.

No puede soslayarse que hubo una merma en la participación en estas PASO presidenciales, aun siendo obligatorias. El 73 % de los argentinos fue a votar, mientras que en 2011 votó el 81,41 % del padrón, año en el que estas primarias se instauraron por primera vez para elegir a los candidatos a presidente y vicepresidente. La lluvia persistente de estas últimas jornadas fue un motivo de desaliento, con varias zonas afectadas por inundaciones.

 

Provincia de Buenos Aires


El kirchnerismo también reivindica los resultados en la provincia de Buenos Aires, que alberga el 37 % del padrón electoral. Aunque la única candidata de Cambiemos, María Eugenia Vidal, fue la más votada del distrito con el 31 % de los votos, el FpV sacó más sufragios en total porque enfrentaba a dos candidatos rivales pero compañeros dentro de la alianza oficialista: el jefe del gabinete de ministros Aníbal Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez. Con el 20 % de los votos, Fernández le sacó a su adversario dos puntos de diferencia.


Muy leve impacto tuvieron las acusaciones desde un famoso programa de televisión del grupo Clarín, conducido por el periodista Jorge Lanata, que vinculaba al jefe de ministros con el tráfico de efedrina y lo señalaba como el autor intelectual de tres homicidios. Ajeno a estas denuncias de última hora, el apoyo popular a Fernández se impuso dentro de la contienda oficialista en la provincia más importante de Argentina.

Los guarismos en este distrito también le sonrieron a Macri, porque la relativa victoria de Vidal le beneficia. Es la candidata que él colocó dentro de Cambiemos para luchar por la gobernación de Buenos Aires, e individualmente, ha sido la más apoyada. La apuesta de la fuerza de Massa, el exgobernador Felipe Solá, ha quedado más atrás con el 21% de los votos.

Los 32 millones de argentinos habilitados para votar debían elegir un mínimo de cuatro cargos, según el distrito. Además de designar candidatos a presidente y vicepresidente, optaban también por los postulantes a la Cámara de Diputados y por los parlamentarios del Mercosur, elegidos tanto en representación de todo el país como de cada distrito. Ocho provincias elegían también senadores.

De los once alianzas y partidos que iban a las urnas, quedan seis en disputa para las elecciones presidenciales. Ningún candidato ha sido en realidad consagrado, así que otra campaña política comienza hoy mismo: la que mantendrán los aspirantes a la presidencia en la carrera final por la jefatura de Estado.



* Artículo aparecido el 10 de agosto de 2015 en el diario español Público.

domingo, 9 de agosto de 2015

La izquierda sigue dividida ante las elecciones de Argentina

El país elige este domingo a los candidatos que podrán competir por la presidencia. Las fuerzas de izquierdas intentan figurar como una alternativa de Gobierno más allá de la gravitación electoral que gira en torno a Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa

 
Cristina Fernández de Kirchner vota en Santa Cruz

BUENOS AIRES.- Argentina se despide este año del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. El país prepara la transición con una sucesión de elecciones que desde abril sostienen una ininterrumpida campaña electoral. Pero este domingo ya no se trata sólo de comicios locales. Por primera vez en 2015 se celebra una votación nacional para elegir a los candidatos que podrán disputarse la presidencia. 

La agenda mediática se guía por los actos y dichos de los tres postulantes con más posibilidades de alcanzar el poder. Uno es oficialista, los otros dos son de la oposición. Pero en total hay quince precandidatos a la presidencia. De los cinco que se definen de izquierdas, dos compiten entre sí en el mismo frente. Como representantes de fuerzas más pequeñas, la atención a sus líderes es menos incisiva.

Por un lado, está el Frente Popular, un espacio en el que se unieron cuatro formaciones y que parece conformarse con superar el umbral de votos necesario para competir en las elecciones presidenciales. El Movimiento Socialista de los Trabajadores-Nueva Izquierda no tiene aspiraciones mucho más ambiciosas. Lo mismo sucede con la lista Nuevo Más. Todas se presentan por separado.

La fuerza que más adhesión podría conseguir en estas elecciones es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), una coalición trotskista del que forman parte el Partido Obrero (PO) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). En 2013, el FIT tuvo un desempeño inesperado. Sacó el 6,4 % de los votos y metió tres diputados en el Congreso.

Uno de ellos es Nicolás del Caño, que desde el PTS espera ganar en la interna al fundador del PO, Jorge Altamira, y aspirar a la presidencia de Argentina. En las elecciones a intendente (alcalde) de la ciudad de Mendoza celebradas en mayo, consiguió desplazar del segundo puesto al propio kirchnerismo con el 16,87 % de los votos. Éste fue el mejor resultado que obtuvo una fuerza de izquierdas para un cargo ejecutivo desde el regreso de la democracia en 1983.

En una entrevista con Público, Del Caño expresa sus diferencias con el Gobierno de Cristina Fernández y sostiene que el actual Ejecutivo ha beneficiado a grandes empresarios durante sus doce años de gestión, más allá del discurso progresista que tiene en algunos terrenos.





"También ha causado una gran desazón que el Ejecutivo sostuviera a un genocida como César Milani (imputado por delitos de lesa humanidad) al frente del Ejército, cuando fue el mismo expresidente Néstor Kirchner el que descolgó el cuadro del exdictador Jorge Videla en el Colegio Militar", recuerda este joven de 35 años.

Con un discurso salpicado de referencias a los trabajadores, añade otro ejemplo. "En las negociaciones de las subidas de los salarios, el Gobierno pone un techo inferior a la inflación actual, pero la rentabilidad de los bancos y las entidades financieras fue en 2015 de un 57 % más", afirma. "Ahí no hay topes, esa ganancia no se discute. Lo reconoce la propia presidenta: 'Ustedes han ganado como nunca, se la han llevado en pala', les dice ella misma".

Sin embargo, hay muchos votantes de izquierdas que aprueban la administración kirchnerista y que se sienten identificados con el peronismo gobernante. "El pueblo en Argentina viene de la crisis de 2001", concede el precandidato. "El crecimiento económico de estos años, junto con la posición del Gobierno en ciertas temáticas como los derechos humanos, generó una expectativa, pero eso ya ha comenzado a resquebrajarse".


Para justificar sus palabras, no sólo menciona el crecimiento vertiginoso que ha experimentado su alianza desde 2011, que pasó de tener medio millón de votos a 1,2 millones en las elecciones legislativas de 2013. Alude además al candidato oficialista, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, al que se refiere como un político referenciado por políticas de derecha.

"Scioli se reivindicó hace dos semanas como hijo político del expresidente Carlos Menem, cuando es uno de los principales responsables de las políticas neoliberales de privatización", sentencia Del Caño. "Su propio asesor admite que en el próximo Gobierno tendrían que devaluar".

El FIT propone un plan de emergencia que empiece por la nacionalización de la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales. Plantean elevar el salario mínimo al costo de la canasta básica familiar y un plan de obras públicas en un país con un déficit habitacional que afecta a más de tres millones de personas. También reclaman el cese del pago de la deuda externa, y el establecimiento de un impuesto extraordinario para las grandes mineras, petroleras, aceiteras y sobre todo, para el sector financiero.

A la espera del alcance real que tengan las alianzas de izquierda en estas elecciones, hay siete listas más que contienen al resto de los precandidatos. Tras las internas de este domingo, al menos cuatro de ellos quedarán eliminados.


Los tres nombres más repetidos


Daniel Scioli es el único candidato del Frente para la Victoria (FpV) que presenta el kirchnerismo para continuar en el Gobierno.

En la alianza Cambiemos, disputan ese lugar el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri (líder del PRO), Ernesto Sanz (representante de la Unión Cívica Radical) y Elisa Carrió (dirigente de Coalición Cívica). Sólo uno de ellos, el que más sufragios consiga, continuará en la carrera presidencial.

El frente UNA será a su vez representado por el diputado Sergio Massa (del Frente Renovador) o por Manuel de la Sota, gobernador de la provincia de Córdoba.


En promedio, las encuestas le otorgan a Scioli un 36 % de intención de voto, seguido por Macri con un 24 % de apoyo. En tercer lugar ubican a Massa, anclado con un 13 % de respaldo.

Un sistema electoral complejo


Argentina es un país que establece un inusual modelo para elegir a sus autoridades. Conjuga dos mecanismos que por separado están presentes en los sistemas electorales de varias naciones, pero que en conjunto establecen un paradigma más raro de encontrar: elecciones primarias obligatorias, y tras los comicios generales, una eventual segunda vuelta que disputan los dos candidatos más votados si el ganador no logra determinada ventaja porcentual.

Más de 32 millones de votantes están convocados a participar en las denominadas PASO de este domingo, llamadas así por ser elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. El lunes se conocerá quiénes son los posibles sucesores de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Las PASO también sirven de filtro para apartar de la carrera electoral a aquellos que no alcancen, al menos, el 1,5 % de los votos. Por otro lado, seis provincias celebran además elecciones locales para elegir a sus gobernadores, con la respectiva tanda de cargos provinciales.

La atención estará puesta sobre todo en la de Buenos Aires, el distrito más importante del país con el 37 % del padrón electoral. Allí, el kirchnerismo tiene a dos precandidatos que aspiran a ser el próximo gobernador: el jefe del Gabinete de ministros, Aníbal Fernández, y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.

Como novedad, en estos comicios se elige también a los 43 parlamentarios que representarán a Argentina en el Mercosur, uno por cada una de las provincias del país más la ciudad de Buenos Aires, y otros 19 elegidos por distrito único.

De cara a las presidenciales

Pero no será hasta el 25 de octubre cuando se celebren las elecciones generales para elegir al presidente y al vicepresidente. Además se renovarán la mitad de los escaños de Diputados, y un tercio de las bancas del Senado.

Hasta entonces, las elecciones primarias son el mejor pronóstico de lo que puede suceder en las presidenciales, sobre todo desde el desconcierto que se vivió hace tres semanas en la segunda vuelta de las elecciones a jefe de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires, cuando ninguna encuesta previó que los dos contrincantes que disputaban el cargo iban a quedar a sólo tres puntos de diferencia.

Las PASO exhiben, en definitiva, un corolario de simpatías y desafecciones, una muestra del tablero político y de las fuerzas reales que tiene cada aspirante a menos de tres meses de los comicios generales.



* Artículo aparecido el 9 de agosto de 2015 en el diario español Público.

lunes, 6 de julio de 2015

Celebración repartida en el súperdomingo electoral de Argentina

BUENOS AIRES.- Pareciera que los argentinos se resisten el cambio. Cinco elecciones se habían convocado para este domingo, y en todas ellas confirmaron su victoria los partidos que ya gobernaban.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (distrito separado de la provincia homónima) elegía a su jefe de Gobierno y las provincias de Córdoba y La Rioja designaban a su gobernador. Corrientes definía a sus autoridades legislativas, y La Pampa dirimía en una interna peronista quiénes serían sus candidatos para la gobernación.

Como sucedió en las elecciones primarias de abril en la ciudad de Buenos Aires, ganó por amplia diferencia el candidato por el partido conservador Propuesta Republicana (PRO) Horacio Rodríguez Larreta, delfín del actual jefe de Gobierno y aspirante a la presidencia Mauricio Macri.

La ciudad es insistente con su voto: Rodríguez Larreta consiguió el 45,6 % de los sufragios, de la misma manera que Macri obtuvo en las mismas elecciones de 2007 y 2011 una adhesión no inferior a esa cifra. En las primarias, el PRO había sacado el 47,3 % de los votos entre sus dos precandidatos, Rodríguez Larreta y Gabriela Micchetti, ya recompensada como compañera de Macri en su fórmula presidencial. En definitiva, no se ha movido el amperímetro.

La ciudad nunca ha otorgado en primera vuelta el 50% de los votos más uno a un solo candidato, necesarios para evitar la segunda ronda. Rodríguez Larreta tendrá que esperar al balotaje del día 19 para enfrentarse de nuevo a Martín Lousteau, que salió segundo con el 25,6 % de los votos bajo el paraguas del frente ECO, una coalición respaldada por la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica y el socialismo.

Reincidió en su tercer puesto con el 21,7 % de los sufragios el candidato por el Frente para la Victoria (FpV) Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas. Por primera vez, un candidato kirchnerista queda fuera del balotaje.

Hasta 1996, la capital era un municipio cuyo intendente (alcalde) lo elegía el presidente del país. Desde su constitución como distrito autónomo, el cuarto más numeroso del país, la ciudad de Buenos Aires ha sido poco afecta a Gobiernos peronistas. La mayoría de los porteños (gentilicio de los habitantes de la ciudad) confían desde hace casi 8 años en la gestión del PRO, lo que convierte la capital en el único bastión de Mauricio Macri.

No obstante, se confirmó hace apenas dos semanas que su partido había perdido por menos de 2.000 votos la provincia de Santa Fe ante el socialista Miguel Lifschitz, lo que debilita sus aspiraciones presidenciales. Macri está lejos de consolidar una estructura territorial que extienda su influencia en el resto del país. Por eso se ha aliado con la UCR y la Coalición Cívica a nivel nacional.

Los bailes televisados con los que el PRO celebra su victoria en la capital muestran un triunfalismo desorbitado para el alcance que tiene en otras regiones. Macri no llega a proyectarse ni siquiera en la cercana provincia de Buenos Aires, decisiva por albergar al 37 % del padrón nacional, pero que es casi un páramo para su partido. Y en las elecciones de Córdoba, sin candidato propio, su apoyo al radicalismo no conmovió al electorado.

Las fuerzas de izquierda han quedado divididas en estos comicios. Luis Zamora, por Autodeterminación y Libertad (AyL), obtuvo casi el 4 % de los votos, y Myriam Bregman, candidata por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), se resignó con el 3 % de los sufragios.

Más de 2,5 millones de porteños votaron también para elegir la mitad de los escaños de la legislatura (30) y a los integrantes de las 15 juntas comunales de la ciudad. Los partidos predominantes tuvieron una ligera merma de votos en sus listas de legisladores, entre 1 y 3 puntos porcentuales, lo que apenas aumentó el caudal de los frentes de izquierda. Aquí se incluye a Camino Popular, cuyo precandidato a jefe de Gobierno, Claudio Lozano, no pudo alcanzar el 1,5 % de los votos requeridos para presentarse a jefe de Gobierno en estas elecciones.

Cabe destacar, por otro lado, la implementación de la boleta electrónica en la capital, lo que permitió conocer los resultados definitivos horas antes que en otras ocasiones.

Más festejo local

La provincia de Córdoba, la segunda más importante del país, ha sido refractaria a formaciones nuevas. Hasta 1999 estuvo en manos de radicales, y desde entonces ha sido constante la victoria peronista del Partido Justicialista (PJ) –que no kirchnerista– de mano del gobernador José Manuel de la Sota, que ganó en tres ocasiones, y de su aliado Juan Schiaretti, que ahora repite mandato con el 38 % de los votos tras su gestión entre 2007-2011.

Entre tanto, queda doblegada la alianza de los radicales y el PRO, que juntos sólo consiguieron el 33,8 % de los votos. Al FpV del kirchnerismo no le fue mejor, arañando el 19 % de las papeletas.

De la Sota quiere jugar ahora a nivel nacional. Por eso esta victoria juega a favor del postulante presidencial Sergio Massa, que disputará su candidatura en una interna con el gobernador.

No hay habilitada una segunda vuelta en Córdoba como tampoco en La Rioja, donde los resultados encerraban menos misterio. Desde 1983 gobierna el peronismo y así seguirá haciéndolo en la provincia oriunda del expresidente Carlos Menem, esta vez con el kirchnerista Sergio Casas como gobernador.

En La Pampa, donde la participación fue apenas del 30 % (el voto no era obligatorio), se dirimía en elecciones primarias una disputa dentro del PJ peronista que enfrentaba a Fabián Bruna, apoyado por el kirchnerismo, y a Carlos Verna, que cortó lazos con la Casa Rosada (el palacio de Gobierno) hace cuatro años. Ganó este último con amplia ventaja. La UCR y el PRO presentarán un precandidato en conjunto, el radical Francisco Torroba, en los comicios finales.

En las elecciones legislativas de Corrientes, donde gobierna el radicalismo desde 2001, ganó el oficialismo local con Noel Breard al frente.

Se han celebrado, hasta ahora, nueve elecciones regionales en todo el territorio, al margen de las primarias. Más allá de los resultados mencionados en capital, Córdoba y La Rioja, el kirchnerismo ha ganado en Salta y en Tierra del Fuego; la alianza UCR-PRO le arrebató Mendoza al oficialismo, el socialismo se mantuvo en Santa Fe, el Movimiento Popular Neuquino sostuvo su hegemonía en Neuquén, y en Río Negro se asentó un exkirchnerista, sin que en estas tres últimas provincias haya tutelas nacionales.

El resultado de estas elecciones no puede trasladarse a las presidenciales del 25 de octubre. En los comicios generales de 2011, Cristina Fernández fue la candidata más votada en todas las provincias, con excepción de San Luis. Habrá que esperar tres meses para averiguar si el único candidato por el oficialismo que aspira a sucederla, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, recibe el mismo consenso.


* Artículo aparecido en Público el 6 de julio de 2015.

martes, 29 de octubre de 2013

El kirchnerismo se resiente en las elecciones legislativas de Argentina


Sergio Massa celebra su victoria en Buenos Aires junto a su mujer y sus hijos.El kirchnerismo atraviesa uno de los momentos más comprometidos de su trayectoria, con la presidenta Cristina Fernández apartada de sus funciones tras haberse sometido el 8 de octubre al drenaje de un hematoma cerebral. Tres años después del fallecimiento de su marido, Néstor Kirchner, el movimiento político que lleva su apellido es todavía la fuerza más votada a nivel nacional, pero los resultados de las elecciones parlamentarias dan paso a un reajuste de equilibrios que el Gobierno deberá manejar durante los dos años que le quedan de legislatura.

Los comicios, con los que se renovará la mitad de los diputados (127) y un tercio de los senadores (24), han confirmado la derrota del oficialista Frente para la Victoria (FpV) en la mayoría de los 24 distritos del país, incluido el mayor de todos ellos, la provincia de Buenos Aires. Allí, un hombre que perteneció al oficialismo, Sergio Massa -exjefe de gabinete de Cristina-, ha conseguido imponerse por 12 puntos de diferencia y con el 44 % de los votos al candidato del Gobierno, Martín Insaurralde.

El oficialismo tampoco ha encontrado consuelo en el distrito autónomo de la ciudad de Buenos Aires, en el que Frente para la Victoria (FpV) se ha quedado sin representación en el Senado al quedar en tercer lugar. De celebración está el partido del alcalde bonaerense Mauricio Macri, el PRO, que ha sido el partido más votado y que ingresa por primera vez en la Cámara Alta con dos bancas. El otro escaño en juego lo ha obtenido la coalición UNEN con su candidato Fernando 'Pino' Solanas. La capital ha mantenido la misma correlación de fuerzas para diputados, con el PRO como la fuerza más votada, seguida de UNEN y FpV.
La coalición kirchnerista ha quedado rezagada, por otro lado, en provincias clave como Córdoba, Mendoza y Santa Fe, y ha perdido en otras que hasta ahora se mantenían fieles a ella, como Catamarca, Jujuy y Chubut, mientras que ha triunfado en Entre Ríos, Chaco, Río Negro y San Juan. Quien ha calificado de "histórica" su elección ha sido el Frente de Izquierda, que no tenía representación en el Congreso, y que ahora ha obtenido tres diputados, correspondientes a las provincias de Buenos Aires, Mendoza y Salta.

Lo que se viene


Han sido unas elecciones concurridas en las que ha votado el 75% de las 30,5 millones de personas con derecho a voto, cinco puntos más de participación que en las primarias celebradas en agosto. La comparación entre ambos comicios puede servir de alivio al kirchnerismo, que ha conseguido más votos que en las parlamentarias de 2009. Además, ha mejorado su desempeño con respecto a la tendencia que se delineó en las primarias de agosto dos meses atrás.

En aquellos comicios, el FpV sacó el 26% de los votos a nivel nacional, mientras que en las elecciones de este domingo, la coalición ha vuelto a ser la fuerza más votada en todo el territorio al superar el 33% de los sufragios. El segundo partido más votado es la UCR, el tercer lugar lo ha conquistado el Frente Renovador de Massa y en cuarta posición queda el PRO, que aprovechó el domingo para lanzar a su líder como postulante a presidente para 2015, aunque este partido no tiene prácticamente arrastre afuera de la capital argentina, exceptuando Córdoba y Santa Fe.

De manera estricta, en estas elecciones sólo se decidía la composición de las dos cámaras del Parlamento, que quedará configurada a partir de diciembre. Los medios de comunicación argentinos más hostiles al Gobierno han ido más allá al calificar estos resultados como el fin del ciclo kirchnerista. Lo cierto es que el oficialismo cedió terreno en las elecciones parlamentarias de 2009 para luego recuperarlo en las presidenciales y legislativas que se celebraron dos años después.
La principal diferencia, quizás, es que Cristina Fernández no podrá presentarse para un tercer mandato en los próximos comicios de 2015, y no queda claro quién podría sucederla en su cargo. Por otro lado, el Gobierno debe hacer frente a más desafíos sociales y económicos que por entonces.

Con la nueva configuración del Congreso, el oficialismo mantiene quórum propio en el Senado y conseguiría mayoría absoluta con sus aliados, mientras que en la Cámara Baja gana cinco escaños pero necesitará tejer alianzas para alcanzar la mayoría. Con Massa en escena, el kirchnerismo tendrá que ser hábil para no perder oxígeno y asegurarse la gobernabilidad.


*Artículo publicado el 28 de octubre de 2013 en el diario Público

lunes, 28 de octubre de 2013

El kirchnerismo somete a escrutinio sus 10 años en el poder

Argentina se asoma a las elecciones legislativas de este domingo con un ojo puesto en las presidenciales de 2015. La campaña electoral ha transcurrido con un claro afán proselitista ante un escenario plagado de conjeturas, no tanto por los resultados de estos comicios como por el juego de fuerzas que ha comenzado a desplazarse sobre el tablero político en base a estrategias de poder que tienen estos dos años por todo horizonte.

Los dos principales candidatos en las elecciones legislativas argentinas. A la izquierda, el opositor Sergio Massa, y a la derecha, el oficialista Martín Insaurralde. 

La situación socioeconómica, bastante convulsa en estos tiempos, no juega a favor del oficialismo, que ha visto crecer como principal opositor a un hombre que salió de sus filas, Sergio Massa, y que además tiene ausente a su principal líder político, la presidenta Cristina Fernández, en convalecencia durante un mes tras ser operada el pasado 8 de octubre de un hematoma intracreaneal.

La cobertura mediática no pierde de vista lo que sucede en la provincia de Buenos Aires, en donde se concentra el 37,4% del censo electoral. Massa, candidato a la Cámara de Diputados en este distrito con su partido Frente Renovador, aventaja según las encuestas al postulante del kirchnerismo Martín Insaurralde, al que superaría por entre 9 y 13 puntos de diferencia.



Lo confirma a Público el sociólogo Ricardo Rouvier, titular de la consultora Rouvier & Asociados. "En general, los segundos Gobiernos no tienen el mismo grado de eficacia que el primero. En Argentina se han acumulado una serie de factores económicos, políticos y sociales que aparecen como problemáticas y que el kirchnerismo no ha sabido resolver", reflexiona Rouvier. "La inseguridad, la inflación, y la credibilidad que la población da a las denuncias de corrupción de los grandes medios, junto a otras cuestiones como la política en transportes, han debilitado el consenso que tenía el Ejecutivo".

Por el contrario, Massa ha logrado ir en ascenso pese a sus consignas de cierta ambigüedad y carentes de una posición ideológica taxativa. "No se puede hablar mucho de él en términos de ideas porque no es muy exhaustivo en torno a su modo de pensar", reconoce Rouvier. Pero sí se puede hablar de su trayectoria. "Viene de un partido de centro derecha y hoy en vías de desaparición, la UCeDé, que es la expresión pura del liberalismo. Después se incorporó al peronismo.

Desde ese peronismo gobernante, y bajo el ala de Cristina Fernández, fue director del organismo que gestiona las prestaciones sociales, el ANSES, y luego fue jefe de Gabinete de ministros. "Al mismo tiempo hizo un desarrollo territorial en el lugar en el que vive, Tigre [un municipio cercano a la ciudad de Buenos Aires], y logró ser intendente [alcalde]", añade Rouvier. "Después tuvo una relación complicada con Cristina, así que terminó saliendo del Gobierno".



Pero Massa no necesita renegar de su pasado peronista. "Él quiere atraer votos peronistas y no peronistas", concluye el analista. "No se va a mantener encolumnado dentro del kirchnerismo, porque no es su negocio, y le sacaría votos competir con peronistas más puros. Así que se va a mantener navegando a dos aguas".

Relevancia de estas elecciones

 

En estos comicios se renueva la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados (127) y un tercio de los del Senado (24). El oficialismo tiene todavía el control de las dos cámaras, pero su Gobierno puede entrar en una etapa complicada de acuerdo a lo que elijan las más de 30 millones de personas habilitadas para votar.

"Se juegan varias cosas", advierte el ex director de Le Monde Diplomatique, Carlos Gabetta. "En primer lugar, un proyecto del actual Gobierno, del peronismo kirchnerista, que consistía en conseguir una mayoría que les permitiese cambiar la Constitución para que Cristina pudiese ser reelecta en 2015".  Esto es improbable que suceda. En las elecciones primarias del 11 de agosto, el kirchnerismo presumió de seguir siendo la fuerza más votada en todo el territorio, pero en realidad salió desgastado al perder en 15 de los 24 distritos del país, incluidos los de mayor peso demográfico y económico.

"Durante estas semanas se especuló con que la enfermedad de Cristina pudiese generar una ola emotiva que le hiciese reducir una pérdida de votos", analiza Gabetta. Dos imprevistos han alejado esa posibilidad. El primero fue la difusión de un vídeo en el que se veía a Juan Cabandié, candidato a Diputados en la ciudad de Buenos Aires, tratando de amedrentar a una gendarme que quiso retener su vehículo por no llevar el comprobante del pago del seguro. El segundo fue un accidente que sufrió el pasado sábado uno de los trenes que traslada miles de pasajeros cada día entre la provincia de Buenos Aires y la capital. No hubo que lamentar víctimas mortales, pero en los últimos dos años esa misma línea de ferrocarril, el Sarmiento, ha sufrido otros tres accidentes que en total han causado 65 muertos y más de 1.300 heridos.

"Todo parece indicar que el domingo se va a confirmar una importante derrota del Gobierno", apunta Gabetta. "Hay una crisis económica importante: el dólar paralelo [por afuera del mercado oficial] ha superado los 10 pesos; las reservas del Banco Central no dejan de decrecer y la inflación es altísima. La Argentina es un país muy rico, con muchas posibilidades, y quizás, tomando algunas medidas inteligentes, se podría llegar a 2015 sin que la situación se agravara".

Aquí es donde los distintos peronistas, oficialistas o no, van a olfatear por dónde el poder seguirá su cauce. El ex director de Le Monde Diplomatique se muestra aquí categórico. "El peronismo es un puro ejercicio del poder", afirma. "Si se tienen que mostrar de derechas, se muestran de derechas, y si tiene que mostrarse de izquierdas, se muestran de izquierdas. Si el tema es la inseguridad, hablarán de inseguridad. No hay una teoría detrás, ni un objetivo, ni una ética ni una moral".

Al mismo tiempo, la sociedad argentina es políticamente muy volátil."Massa tiene muchos empresarios detrás [entre ellos, parte de la Unión Industrial Argentina], y muchos alcaldes que se han pasado a su lado" sostiene Gabetta. "Esto ha pasado muchas veces en la política argentina: la movilidad de los intereses políticos, detrás de los cuales hay claros intereses económicos".



Esos intereses no pueden desligarse del peronismo, que abarca todo el país a través de una red formada por referentes políticos. "Son pequeños alcaldes de centeneras de pueblos, y de pequeñas y medianas ciudades que a la vez están vinculados con sindicalistas y con jueces", concluye el periodista. "Y la política, en general, está ligada por un lado a la Justicia, y el otro a las barras bravas [hinchas] y a la delincuencia".

Todo ello se enmarca en una campaña política con tendencia a los personalismos y más propensa a los eslóganes que a las propuestas, jaleada por una inquietud social que ha desembocado en algunos episodios violentos, como el tiroteo en Jujuy contra una dirigente social kirchnerista, Milagros Sala.
El 30 de octubre se cumplirá en Argentina el trigésimo aniversario de la vuelta a la democracia. No obstante, la fecha de estas elecciones es la que ha conseguido absorber la mayoría de las atenciones, aunque la incertidumbre no terminará ese día.


* Artículo publicado el 28-10-2013 en el diario español Público

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari

Centenares de miles de personas hacen cola desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia e l Parque Domínico del munic...