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martes, 23 de octubre de 2012

La ministra que pasó del llanto al desprecio


Diciembre de 2011. La ministra italiana de Trabajo, Elsa Fornero, saltó a la fama por aquella comparecencia en la que no pudo reprimir las lágrimas al momento de anunciar una reforma del sistema de pensiones.



Ninguna reforma de pensiones da ahorros en el año en que es introducida, porque el sistema de pensiones constituye un mecanismo largo a través de las generaciones”, indicó Forneri por entonces en la rueda de prensa que dio junto al primer ministro Mario Monti. "Es por eso que hemos tenido…, y nos ha costado, también psicológicamente -en este punto la ministra esbozó una sonrisa forzada-, que pedir un sac…".

En ese momento su voz se quebró y fue incapaz de seguir. No pudo pronunciar la palabra 'sacrificio' y las cámaras inmortalizaron ese instante: en medio de la oleada de recortes que sacudía Europa, una ministra se conmovía a la hora de anunciar el retraso de las jubilaciones para los hombres y las mujeres de su país.

En su auxilio llegó un Mario Monti sobrio, que tomó la palabra en lugar de Fornero para continuar con el discurso.

Pero en esta semana no ha sido un gesto, sino unas declaraciones, las que la han colocado en la mira de la prensa italiana.

 

"Lo digo siempre a mis estudiantes: no sean demasiado selectivos”, dijo esta semana tras un congreso en Milán. “Es mejor aceptar la primera oferta de trabajo que haya y después mirar desde adentro, porque no se puede esperar el puesto de trabajo ideal”.

Después intentó matizar sus palabras, pero sólo logró empantanarse aún más. “Hoy los jóvenes en Italia están dispuestos a tomar cualquier tipo de trabajo, visto que están en condiciones precarias. En el pasado, cuando el mercado de trabajo lo permitía, podía suceder que fueran exquisitos, pero ahora las cosas son distintas y los jóvenes ya no están en condiciones de serlo”.

En un país en el que el 10,8% de la población está desocupada (2,8 millones de personas), cifra que trepa al 34,3% en el caso de los jóvenes con menos de 34 años, sus palabras no han pasado desapercibidas, y así se lo hicieron saber.

La ministra se dirigió después a Nichelino, en la provincia de Turín, y allí supo que sus palabras la habían precedido. Al llegar a una residencia de ancianos, Fornero fue abucheada de tal manera que terminó por abandonar el lugar, no sin antes hablar de nuevo. “Me siento completamente humillada por que en nuestro país se nieguen las ocasiones de diálogo”, dijo. “Han perdido una ocasión, no piensen que esto me atemoriza”.

No es la primera vez que la ministra tiene este tipo de comentarios. En una entrevista con el diario estadounidense The Wall Street Journal, Fornero llegó a afirmar que “el trabajo” no era “un derecho” y que las personas tenían que cambiar su actitud y ganarse el trabajo “también a través del sacrificio”.

La polémica posterior la obligó a sacar un comunicado a través del Ministerio para suavizar sus declaraciones.


* Artículo escrito para Infobae América el 23 de octubre de 2012

sábado, 9 de junio de 2012

Qué implica un rescate de la UE a España


Ahora que el Eurogrupo ha decidido ayudar a los bancos del país, la troika (UE, FMI, BCE) impondrá en Madrid  duros recortes al Estado. Cuáles pueden ser algunas de las medidas que aplicará sin rechistar el Gobierno de Mariano Rajoy 



El presidente español aseguraba hace diez días que no se produciría un rescate. Este sábado se confirmó la intervención, así que delegados de lo que se conoce por la troika —la Unión Europea (UE), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE)— viajarán a la capital española para supervisar el rumbo político del Gobierno. Es de esperar que entren en los ministerios directamente y controlen las cuentas del Estado. Establecerían cómo el Gobierno va a pagar la ayuda a los bancos privados, y con toda seguridad, la troika y Madrid firmarán un crédito para establecer las condiciones de refinanciación de la deuda pública española, que ahora se disparará con el rescate.


Impuestos por consumo indirecto. Con el rescate, una subida del IVA se da casi por descontada. El incremento de este impuesto regresivo –cuyo efecto lo sienten más las clases pobres-- podría llegar al 21% para cualquier tipo de producto, incluidos los de primera necesidad (hoy en el 8%) y para otros productos y servicios de uso habitual (en el 18%). En ese caso, el precio de la comida subiría de manera repentina en torno a un 17%. 

Es de esperar, por otra parte, impuestos especiales sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas. Subiría además la tarifa por el consumo de luz y se impondrían más peajes en las carreteras.

Menos funcionarios y menos sueldo. Al igual que ha sucedido en los tres países intervenidos hasta ahora – Grecia, Irlanda y Portugal—el Gobierno reduciría el número de funcionarios y bajaría los sueldos de los que conservaran el trabajo. Esta iniciativa no es nueva, porque en 2010, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero redujo el salarioun 5% de promedio a los trabajadores del Estad, y después mantuvo los salarios congelados para los dos años siguientes. 

Así ha sucedido en Grecia, que ya ha eliminado 200.000 puestos públicos , y Portugal, que en 2011 redujo en 20.000 el número de funcionarios en todo el país, además de aumentar en media hora la jornada laboral y de suprimir dos pagas extra que tenía la plantilla. Más drástico fue el recorte en Irlanda, donde ya se suprimieron 37.500 plazas y se prevé el tajo de 23.500 más antes de 2015.

Recorte en las pensiones. La troika exigiría más recortes, como le impuso previamente a Grecia, Irlanda y Portugal, en un sector ya tocado por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, como lo es el de las pensiones. Nunca, desde el retorno de la democracia, se habían tocado las jubilaciones. Hasta que llegó 2011, cuando las partidas fueron congeladas. No hay que olvidar que el Gobierno aprobó una reforma a las pensiones que retrasa la edad de jubilación a los 67 años, una iniciativa que se irá implantando de manera progresiva hasta 2027.

No sería éste el único cambio. No hay que descartar la privatización de empresas públicas –ya se hizo un intento con el canal II de Isabel, en Madrid, que gestiona el agua de toda la Comunidad.
Es probable también que se reduzca la prestación por desempleo, que en España puede cobrarse hasta por dos años, según el tiempo que se haya cotizado a la seguridad social. 

La reforma laboral que el Gobierno impuso por decreto en febrero pasado suavizaba las condiciones de despido,  abarataba los costes a las empresas, y debilitaba el poder de los sindicatos al flexibilizar la negociación colectiva, lo que fortalecía a la empresa para negociar directamente con el trabajador. Ello no impide que entre las condiciones impuestas por la troika esté ahora la de bajar aún más sueldos e indemnizaciones en caso de despido. 

Salud y educación. No se salvan sectores fundamentales en el Estado de bienestar como estos dos. Hace semanas, el Gobierno de Rajoy acometía un recorte de 10.000 millones de euros en ambos sectores. Esta medida podría reforzarse en estos días con otras iniciativas, como la supresión de becas o el copago sanitario, como ya funciona en Grecia y Portugal, y el cual establece un pago fijo por ir al médico o incluso a urgencias.

Viviendas. Difícil será suponer que las viviendas sean dejadas de lado. La Comisión Europea le tiene ganas desde hace tiempo a la desgravación fiscal por compra de vivienda que restableció el PP –había sido eliminada un año antes por Zapatero-, así que no sería raro que entre las exigencias a España se incluya la supresión de este incentivo, pues la UE considera que la desgravación alimentó la burbuja inmobiliaria y provocó el endeudamiento de las familias españolas.

Mientras las comunidades autónomas se someten entre tanto a un reajuste de su presupuesto, el Gobierno central firmaría el Memorándum de Entendimiento con la Comisión Europea, que establece las condiciones de pago para devolver el crédito. 

Ese  crédito, claro está, no será inyectado en la economía para tratar de reflotar una sociedad que arrastra más de 5 millones de parados. La ayuda de la troika a España, en realidad, es un rescate a la banca, aunque el que pondrá la cara en su nombre será el Estado español.


* Análisis publicado el 09 de junio de 2012 en el portal de noticias Infobae América

sábado, 5 de mayo de 2012

"Soplan vientos de cambio en Francia y Europa"



Gianfranco Pasquino, intelectual y político italiano de gran trayectoria, explicó en esta entrevista por qué Hollande ha conquistado parte del electorado de su país y cómo en el resto de la Unión Europea empiezan a seducir las ideas socialistas





¿Cuál es su análisis de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas?

El presidente Nicolas Sarkozy no ha sido un buen presidente porque no ha cambiado casi nada. Ha sido mucho más débil ante la crisis que la canciller alemana Angela Merkel y, por eso, los franceses quieren ahora un presidente más fuerte. Sarkozy no ha impulsado ninguna modificación significativa a nivel interno. Cuando fue ministro del Interior en el gobierno de (Jacques) Chirac adoptó incluso una postura mucho más severa con la inmigración que ahora. Frente a él, Hollande parece tener mucha más credibilidad.

¿Quién es en realidad François Hollande?

Hollande es dirigente desde 2001 del Partido Socialista (PS), una fuerza histórica en Francia que ya tiene mayoría en el Senado. Es un hombre creíble, no hace promesas excesivas y se identifica con François Mitterrand, con quien el PS alcanzó la presidencia en 1981.

¿Por qué apostar, entonces, por un candidato socialista?

Como Sarkozy no ha mejorado el funcionamiento de la economía y ha estado muy subordinado a la Unión Europea y a Ángela Merkel, muchos en Francia consideran que el cambio puede venir con el socialismo, el cual propone, por ejemplo, que para impulsar el crecimiento hay que hacer pagar más a los ricos. Este discurso tiene su efecto sobre la opinión pública. Debe, además, tomarse en cuenta la influencia de lo que sucede en los Estados Unidos. La victoria de Bill Clinton fue la antesala de victorias en Europa, como Romano Prodi en Italia o Gerhard Schröder en Alemania. Cuando allí gana un presidente de centroizquierda, esto tiene resultados positivos para los partidos socialistas en Europa, que conquistan posiciones.

¿Qué significado tiene que los candidatos en primera vuelta Jean-Luc Mélenchon (de izquierda) y François Bayrou (de centro) le vayan a dar su voto?

Los socialistas han sido muy maltratados por Sarkozy, que ha tenido con ellos una actitud arrogante. Ahora están arropados por estos dos candidatos. Debe tenerse en cuenta que en junio se celebran las elecciones parlamentarias y Hollande podría desbancar la mayoría parlamentaria que ahora tiene la Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy con el apoyo de Mélenchon y Bayrou. Estos, al mismo tiempo, pueden llegar a acuerdos con Hollande en el Parlamento.

¿Cómo se circunscribe la posible victoria de Hollande dentro de la crisis europea?

El viento está soplando ligeramente a favor de los socialistas. Hollande puede ganar, el conservador (David) Cameron no ha tenido un gran éxito en las recientes elecciones municipales, posiblemente los socialistas en Italia recuperen cierto apoyo en las elecciones parlamentarias de 2013, y lo mismo puede suceder con los socialdemócratas en los comicios federales de Alemania. Cierto, en todos estos países hay elecciones democráticas y pueden perder tanto unos como los otros.

Y en España, ¿por qué ganó un candidato conservador?

La crisis ha golpeado con mucha más dureza en este país que en Italia y en Francia. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue considerado responsable y se lo castigó en las urnas, aunque la crisis en gran parte sea, sobre todo, culpa de los españoles, que vivieron por encima de sus posibilidades en un país en donde existió mucha especulación inmobiliaria.

Usted se ha especializado en política comparada. ¿Hay una relación entre la salida de Berlusconi del Gobierno y la posible de Sarkozy? ¿Tienen algo que ver en el modo de hacer política?

En algún sentido, hay una relación global entre ambos. Por cuanto pueda pensarse, Francia está votando contra un modo de hacer autoritario, excesivo. Éste era el comportamiento de Sarkozy, que no era muy distinto del de Berlusconi, a su vez exagerado. Los dos tenían elementos de espectacularidad. Es verdad que este efecto los ha golpeado a los dos. Por otra parte, hay una tercera persona que juega con un estilo excesivo de prepotencia, que es el primer ministro británico, David Cameron. Él se está jugando mucho en esto porque ha demostrado que tiene una tendencia a exagerar.

¿Cuánto peso tiene el voto castigo en Francia frente a la elección genuina por un candidato?

Yo no creo tanto en la mayoría de un voto castigo. La mayor parte de los electores quiere un Gobierno que pueda gobernar. Habrá quien esté enfadado con Sarkozy, pero al final los ciudadanos se decantan más por lo que la oposición promete. Cuenta más la promesa de una oposición creíble que un partido de Gobierno que no tiene más popularidad.

¿Por qué la candidata en la primera vuelta Marine Le Pen, de extrema derecha, consiguió tantos votos? ¿Qué ocurrirá con sus votantes en la segunda vuelta?

Deben tenerse en cuenta tres factores. Primero, que la extrema derecha ha existido en Francia al menos desde inicios del siglo pasado. El 10% de los electores en Francia es reaccionario. Hasta De Gaulle tuvo que vérselas con esa tendencia, desde la cual algunos grupos quisieron eliminarlo. Segundo, hay elementos contingentes en este momento como lo es la inmigración. No se percibe que haya una integración multicultural, y hay sectores franceses que por eso votan a Le Pen. Por último, hay algunos votantes tradicionales de Sarkozy desilusionados que en esta última ocasión cedieron su voto a la candidata de extrema derecha. Es probable que alguno de esos votos, en esta segunda vuelta, vayan a parar a Sarkozy.

Si vence el PS, ¿habrá un cambio de política con un programa socialista real, contestatario a la UE?

No, pero se podrán llevar adelante políticas keynesianas que apuesten por una mayor inversión pública para hacer crecer la economía. Con Hollande existe esta posibilidad. Además, Hollande y el primer ministro Mario Monti se apoyan. Y el Banco Central Europeo (BCE), comandado por otro italiano (Mario Draghi), también está interesado en el crecimiento. Draghi ha dicho siempre que debe haber un control del gasto, pero también quiere un empujón hacia el crecimiento. Monti está de acuerdo, y Draghi puede ejercer ahora presiones sobre los alemanes reduciendo el rigor excesivo y permitiendo más inversiones.


* Entrevista publicada el 05 de mayo de 2012 en el portal de noticias Infobae América

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