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martes, 27 de octubre de 2020

Néstor Kirchner, el hombre que cambió el paradigma de la política argentina

 Argentina conmemora este martes el décimo aniversario del fallecimiento del expresidente que gobernó entre 2003 y 2007 y que todavía hoy destila una gran influencia sobre el devenir del país.

 


Fue un gran conspirador”. Así definió el expresidente venezolano Hugo Chávez a Néstor Kirchner al desvelar una de las grandes anécdotas que brindó en noviembre de 2005 la IV Cumbre de las Américas, cuando el entonces presidente George W. Bush llegó a la ciudad bonaerense de Mar del Plata para intentar imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un tratado que pretendía reducir las barreras proteccionistas de los países latinoamericanos.

Éramos un grupito como de tres mosqueteros contra un batallón que dirigía Bush. Teníamos que parar el ALCA y enterrarlo en Mar del Plata. Y hay un momento en que Néstor me dice: 'Hugo, ven acá, vamos a derrotar a esta gente por cansancio. Cuando yo necesite que tú hables y hables para cansarlo, te doy la palabra sin que tú lo pidas'”. Chávez accedió. “Me la dio como tres veces. Y yo habla y habla, media hora, una hora. Cuando yo hablaba, Bush se paraba (levantaba), no le gustaba oírme. Y lo fuimos cansando y los derrotamos”.

A diez años de su muerte Néstor Kirchner todavía proyecta su influencia sobre Argentina. Sigue siendo la figura que ordena la política, tanto para los que están a favor como para los que se posicionan en contra. Su legado es tan influyente que el que fuera jefe de gabinete durante su Gobierno es el actual presidente, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue quien gobernó durante dos mandatos consecutivos al término de su gestión (2007-2015).

Vaivenes políticos

El politólogo Nicolás Tereschuk, autor del libro “La calesita argentina” en la que explora la repetición de los ciclos políticos, sostiene que con su irrupción en la vida pública Néstor Kirchner llevó a que el país se recuperara de la última gran crisis política, económica e institucional como fue la que se precipitó a finales de 2001.

“Kirchner recuperó la autoridad presidencial que se había perdido y la autoestima nacional, corroída en ese momento, en un contexto en el que fue protagonista con otros Gobiernos de un giro hacia la izquierda dentro de la región”, explica Tereschuk, actual director general de Relaciones Parlamentarias en la Jefatura de Gabinete de Ministros.

El Gobierno de Kirchner instauró el ciclo de crecimiento más prolongado e inclusivo que vivió Argentina en su historia reciente. “Después de mucha inestabilidad, bajaron los índices de pobreza y en parte bajó el principal problema de la región, que es la desigualdad, hasta que tras la crisis de 2008-2009 la región entró en problemas políticos y económicos e irrumpieron Gobiernos de signos diferentes. Pero no hubo un giro completo hacia la izquierda y luego hacia la derecha”, arguye el analista.

Peso presidencial

En la coyuntura que le tocó vivir, Néstor Kirchner representó un liderazgo sudamericano paradigmático.

“Vivimos en una región que, salvo en contados casos, tiene instituciones que son bastante débiles y fluctuantes y no tienen estabilidad para darle un riel a la acción de los distintos actores políticos”, razona Tereschuk. “En esta dinámica las normas y leyes son lábiles, se cambian a menudo o no se aplican tal y como están escritas. Es así que el liderazgo presidencial cobra un rol muy importante para estabilizar el sistema. Si un presidente sudamericano no logra concentrar una serie de recursos, bien puede tener tal crisis que termine antes”.

Así le pasó al argentino Fernando De la Rúa (1999-2001), a la brasileña Dilma Rousseff (2011-2016), al peruano Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) o al paraguayo Fernando Lugo (2008-2012).

Cuando Kirchner llegó al poder provenía de una provincia periférica (Santa Cruz, al sur), tenía contados recursos, no era líder de su propio partido, y desde un comienzo tuvo que enfrentar índices económicos y sociales deplorables. Sin embargo fue ganando peso, en un contexto internacional favorable, hasta consagrar su éxito político y convertirse en el líder político que fue.

El legado del expresidente es positivo no sólo por el impacto de sus iniciativas, sino porque extendió los límites en el terreno de la política, a juicio del politólogo argentino. “El país pudo definir sus orientaciones en el terreno económico sin la tutela que en ese momento tenía el Fondo Monetario Internacional”, resalta. “Puso las bases para ampliar los presupuestos educativos y de ciencia y tecnología pensando que en Argentina la investigación debía tener una relevancia. Alentó los cuadros técnicos y políticos, fortaleció los lazos con los países de la región y no sólo con los desarrollados, y buscó un mejor posicionamiento regional”.

Si Kirchner contribuyó o no a la polarización política existente en Argentina da para pensar. “Probablemente la polarización siempre existió y en algunos momentos estuvo más solapada que en otros”, admite Tereschuk. “Kirchner fue una forma de expresión de algo que existía y estaba tapado. Argentina venía de otro extremo, donde la polarización parecía no existir, pero había una desafección política en la que los ciudadanos pidieron que se vayan todos. Hay que ver si lo contrario de la polarización es el consenso o lo contrario es la desafección”, concluye.

Con la desaparición de Néstor Kirchner, Argentina incursionó en un nuevo rumbo en el que todavía predominan las incógnitas. Inmersa de nuevo en una crisis económica, en la nación prevalecen las desavenencias sobre el diagnóstico y las soluciones. No hay garantías ni certezas, pero sí el consenso de que este político, cuyo fallecimiento a los 60 años conmocionó al país en un día que había sido declarado festivo para realizar el censo nacional, consiguió mejorar la calidad de vida de los argentinos, una constatación que puede admitirse al margen de las pasiones que contribuyen a la efervescencia política de este país.


* Artículo aparecido el 27 de octubre de 2020 en el diario Público de España.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

"Conquistas sociales de los Kirchner no cambiaron la matriz de Argentina"

Los Gobiernos argentinos del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa Cristina Fernández (2007-2015) materializaron conquistas sociales pero no transformaron la matriz económica del país, dijeron a Sputnik dos activistas que protagonizaron la agenda de cambio en esos años.


"Hubo algunos avances, sobre todo de derechos civiles y mejoras en cuestiones económicas, pero a nivel general hubo un sostenimiento de la estructura económica en la que se mantuvo la diferencia salarial entre ricos y pobres", dijo Magdalena Roggi, del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD).

El MPLD es una organización nacional de izquierda que trabaja desde hace 20 años en los territorios más pobres de Argentina.

Cuando asumió en 2003, Kirchner recibió un país convulsionado por la crisis en todos los órdenes que había estallado en 2001, con el colapso de la economía y el hundimiento del 54% de la población bajo el umbral de la pobreza.
 "El kirchnerismo vino a dar respuesta estatal a esa crisis", afirmó Roggi, "aunque entendemos que los gobiernos de Néstor y Cristina formaron parte de un proceso general de América Latina de avance de las luchas sociales y de la necesidad de los Estados de dar respuesta a ese reclamo".
Cifras
La disminución de la pobreza y la creación de empleo fueron dos logros que reivindica el kirchnerismo.

Pese a la falta de cifras oficiales confiables, tras la intervención gubernamental del organismo nacional estadístico en 2007, hay consenso en que la pobreza y la indigencia disminuyeron entre 2003 y 2011, para revelar una leve tendencia ascendente desde entonces.

El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina de la Central de Trabajadores de Argentina calculó que en 2003 la pobreza ya en retroceso afectaba a 49,7% de la población, mientras que en 2015 se ubicaba en 19,7%.

El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina realiza otro análisis, que toma en cuenta un contexto de progresiva inflación, para observar que 2011 terminó con una pobreza del 24,7%, mientras que en 2015 se llegaba a 29% de pobres. El desempleo, por otro lado, fue del 5,9% en el tercer trimestre de 2015 según estadísticas oficiales, cuando en 2003 superaba el 17%.
Pero desde 2011 se venía reduciendo la población económicamente activa, con un estancamiento del empleo privado. "El modelo económico solo benefició a algunos y no a las mayorías, aunque hubiera algunas mejorías en términos de consumo que se vieron a través de los planes sociales que brindó el Gobierno", dijo Roggi, del MPLD.
 ¿Cuestión de matices?
En la primera década del siglo XXI, Argentina se asemejó más a un país como Brasil, "donde se forzó un capitalismo de Estado, hubo poca participación popular en las calles y poca construcción de organización popular en los pueblos desde los Gobiernos", reflexionó Roggi.

n su opinión, las administraciones progresistas de Bolivia, Venezuela y Ecuador fueron diferentes en un comienzo de la experiencia argentina.

En esos países "los procesos populares construyeron escenarios más amplios y combativos, y se profundizaron más las construcciones de expresión popular y de autogobierno que en Brasil y Argentina", añadió.
Si algo tuvieron en común esas gestiones fue una disputa con algunos poderes centrales "a partir de la cual se intentaron crear herramientas estatales como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que difieren del tono del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y la OEA (Organización de los Estados Americanos)", concluyó la militante.
Un análisis más severo ofreció el artista y psicólogo social Alberto Sava, fundador del Frente de Artistas del Borda, el hospital psiquiátrico más importante de Argentina.

"Si bien los gobiernos de los Kirchner tuvieron un lineamiento socialista, establecieron un doble discurso con el que coptaron a franjas importantes del pensamiento crítico de la gente y de la sociedad", consideró.

Sava admitió que tanto Kirchner como Fernández "desarrollaron algunas propuestas progresistas, sobre todo en el campo de los derechos humanos".

Entre los logros más sobresalientes de la administración de Néstor Kirchner se destaca la anulación de las leyes que garantizaban la impunidad a los responsables de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983).
El matrimonio Kirchner también "mejoró ciertos sectores de la economía que estaban paralizados, pero no tocó los intereses económicos trascendentales, como el sistema financiero, el industrial, el comercio internacional o la banca, al punto que se acrecentaron sus ganancias", prosiguió Sava, fundador y presidente también de la Red Argentina de Arte y Salud Mental.
 Toda propuesta progresista que no avanza, retrocede, según el psicólogo. Por tanto, concluyó, "la política de Kirchner trajo como consecuencia el Gobierno de Mauricio Macri".

Macri ganó las elecciones a fines del año pasado con una propuesta política de centroderecha y una plataforma económica de corte liberal.

* Análisis publicado en la agencia internacional de noticias Sputnik.

"Conquistas sociales de los Kirchner no cambiaron la matriz de Argentina"

Los Gobiernos argentinos del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa Cristina Fernández (2007-2015) materializaron conquistas sociales pero no transformaron la matriz económica del país, dijeron a Sputnik dos activistas que protagonizaron la agenda de cambio en esos años.


"Hubo algunos avances, sobre todo de derechos civiles y mejoras en cuestiones económicas, pero a nivel general hubo un sostenimiento de la estructura económica en la que se mantuvo la diferencia salarial entre ricos y pobres", dijo Magdalena Roggi, del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD).

El MPLD es una organización nacional de izquierda que trabaja desde hace 20 años en los territorios más pobres de Argentina.

Cuando asumió en 2003, Kirchner recibió un país convulsionado por la crisis en todos los órdenes que había estallado en 2001, con el colapso de la economía y el hundimiento del 54% de la población bajo el umbral de la pobreza.
 "El kirchnerismo vino a dar respuesta estatal a esa crisis", afirmó Roggi, "aunque entendemos que los gobiernos de Néstor y Cristina formaron parte de un proceso general de América Latina de avance de las luchas sociales y de la necesidad de los Estados de dar respuesta a ese reclamo".
Cifras
La disminución de la pobreza y la creación de empleo fueron dos logros que reivindica el kirchnerismo.

Pese a la falta de cifras oficiales confiables, tras la intervención gubernamental del organismo nacional estadístico en 2007, hay consenso en que la pobreza y la indigencia disminuyeron entre 2003 y 2011, para revelar una leve tendencia ascendente desde entonces.

El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina de la Central de Trabajadores de Argentina calculó que en 2003 la pobreza ya en retroceso afectaba a 49,7% de la población, mientras que en 2015 se ubicaba en 19,7%.

El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina realiza otro análisis, que toma en cuenta un contexto de progresiva inflación, para observar que 2011 terminó con una pobreza del 24,7%, mientras que en 2015 se llegaba a 29% de pobres. El desempleo, por otro lado, fue del 5,9% en el tercer trimestre de 2015 según estadísticas oficiales, cuando en 2003 superaba el 17%.
Pero desde 2011 se venía reduciendo la población económicamente activa, con un estancamiento del empleo privado. "El modelo económico solo benefició a algunos y no a las mayorías, aunque hubiera algunas mejorías en términos de consumo que se vieron a través de los planes sociales que brindó el Gobierno", dijo Roggi, del MPLD.
 ¿Cuestión de matices?
En la primera década del siglo XXI, Argentina se asemejó más a un país como Brasil, "donde se forzó un capitalismo de Estado, hubo poca participación popular en las calles y poca construcción de organización popular en los pueblos desde los Gobiernos", reflexionó Roggi.

n su opinión, las administraciones progresistas de Bolivia, Venezuela y Ecuador fueron diferentes en un comienzo de la experiencia argentina.

En esos países "los procesos populares construyeron escenarios más amplios y combativos, y se profundizaron más las construcciones de expresión popular y de autogobierno que en Brasil y Argentina", añadió.
Si algo tuvieron en común esas gestiones fue una disputa con algunos poderes centrales "a partir de la cual se intentaron crear herramientas estatales como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que difieren del tono del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y la OEA (Organización de los Estados Americanos)", concluyó la militante.
Un análisis más severo ofreció el artista y psicólogo social Alberto Sava, fundador del Frente de Artistas del Borda, el hospital psiquiátrico más importante de Argentina.

"Si bien los gobiernos de los Kirchner tuvieron un lineamiento socialista, establecieron un doble discurso con el que coptaron a franjas importantes del pensamiento crítico de la gente y de la sociedad", consideró.

Sava admitió que tanto Kirchner como Fernández "desarrollaron algunas propuestas progresistas, sobre todo en el campo de los derechos humanos".

Entre los logros más sobresalientes de la administración de Néstor Kirchner se destaca la anulación de las leyes que garantizaban la impunidad a los responsables de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983).
El matrimonio Kirchner también "mejoró ciertos sectores de la economía que estaban paralizados, pero no tocó los intereses económicos trascendentales, como el sistema financiero, el industrial, el comercio internacional o la banca, al punto que se acrecentaron sus ganancias", prosiguió Sava, fundador y presidente también de la Red Argentina de Arte y Salud Mental.
 Toda propuesta progresista que no avanza, retrocede, según el psicólogo. Por tanto, concluyó, "la política de Kirchner trajo como consecuencia el Gobierno de Mauricio Macri".

Macri ganó las elecciones a fines del año pasado con una propuesta política de centroderecha y una plataforma económica de corte liberal.

* Análisis publicado en la agencia internacional de noticias Sputnik.

lunes, 19 de enero de 2015

Nisman, el fiscal argentino que temió por su vida

BUENOS AIRES.- Argentina ha despertado conmocionada con el inesperado fallecimiento de quien venía ocupando las portadas de los diarios en estos últimos días: Natalio Alberto Nisman, de 51 años, conocido por ser el fiscal en la investigación del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que hace 21 años causó la muerte a 85 personas, sin que todavía hoy se sepa a ciencia cierta quién estuvo detrás de aquella masacre.


Agentes de policía trasladan el cuerpo sin vida del fiscal argentino Alberto Nisman. EFE/David Fernández
(David Fernández, EFE)

Era 2004 cuando el ex presidente Néstor Kirchner creaba una Unidad Especial de Investigación de la Causa AMIA y elegía a Nisman para ponerlo al frente, quien era hasta entonces fiscal de Morón, una localidad de Buenos Aires, y estaba casado con la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, con quien tenía dos hijas.

La Unidad Especial de investigación se encaminó hacia lo que se denominó la pista iraní. Nisman admitió, hasta pocos días antes de su muerte, que el apoyo de Néstor Kirchner fue rotundo. En 2006, Nisman denunciaba públicamente al Estado del presidente Mahmud Ahmadinejad por presunta participación en el atentado, y daba también a conocer un listado de sospechosos.

Es aquí donde lo público se entremezcla con lo privado y en donde comienzan a abrirse las primeras incógnitas sobre el caso.

La embajada de Estados Unidos en Argentina informó a su Gobierno en 2008 de que el fiscal intentaba "congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos", tal y como revelaron después los cables filtrados por Wikileaks.
"Todos los caminos conducen al suicidio", afirman algunos dirigentes del Gobierno argentino
De acuerdo a las propias palabras del fiscal y reconocido además por el Gobierno, Nisman colaboraba de cerca con la Secretaría de Inteligencia (SI) para tratar de esclarecer el atentado. Era cercano al agente Jaime Stiusso, un histórico dirigente que llevaba 42 años trabajando para la Inteligencia, y que llegó a ser director general de Operaciones. Con él, Nisman trabajó durante una década, hasta que hace menos de un mes, Stiusso fue desplazado oficialmente y se retiró de los servicios de inteligencia para jubilarse.

Algunos medios apuntan a que Stiusso se había convertido en el enlace de la Secretaría de Inteligencia con la CIA y el Mossad.

Entre tanto, Nisman pedía la detención del ex mandatario Carlos Ménem y del ex juez Juan José Galeano, quien había estado al comienzo a cargo de la investigación de la causa AMIA y que en 2005 había sido destituido por tratar de obstruir la Justicia.

Con la llegada de Cristina Fernández a la presidencia del país, el nombre de Nisman comenzó a sonar como posible Procurador General de la Nación. El cargo no se formalizó y es ahí donde comenzó un alejamiento irreversible entre Nisman y el Gobierno, que tuvo su colofón cuando la mandataria negoció con Irán un memorándum de entendimiento en enero de 2013.

Con ese instrumento, los Gobiernos de Argentina e Irán acordaban una serie de indagatorias en Teherán a los principales sospechosos iraníes del atentado a la AMIA. Las negociaciones mantuvieron lejos a Nisman, que a los pocos meses de aquel memorándum al que él se oponía, acusaba a Irán públicamente de cometer actos terroristas en América Latina.

Acusaciones contra el Gobierno

 

Todo se precipitó en estos días, cuando Nisman apretó el acelerador y acusó a la presidenta de Argentina, y a otros dirigentes kirchneristas incluyendo al ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman, de negociar una "embajada paralela" para garantizar "la impunidad de Irán" y conseguir a cambio beneficios económicos.

Algunas voces críticas contra Nisman levantaron el interrogante de qué vínculos tenía el funcionario con Estados Unidos, adonde quiso viajar para explicar ante el Congreso de ese país sus denuncias contra Irán. La Procuradora General de la Nación Gils Carbó no se lo permitió.

También se indicaba, en estas horas previas a su muerte, que era muy extraño que el fiscal apuntara contra Cristina Fernández y no contra los legisladores que firmaron el memorándum. Por ello, y para justificarse ante el Congreso argentino, Nisman debía presentarse este lunes ante una comisión para ampliar su denuncia.

Entre otras cuestiones, el fiscal afirmaba que tenía conversaciones grabadas gracias a la intervención del teléfono de un espía iraní que habló con dirigentes locales cercanos a la presidenta, como el diputado Andrés Larroque, el piquetero Luis D’Elía y líder de la organización Quebracho, Fernando Esteche, tratando de llegar a un acuerdo. "Con esto me juego la vida", dijo apenas hace unos días.

Nisman vivía en la torre Le Park, uno de los edificios más caros del barrio de Puerto Madero en Buenos Aires, en donde fue encontrado muerto esta madrugada. "Los efectivos de la custodia de Nisman, pertenecientes a la Policía Federal Argentina, habían alertado a su Secretaría en horas de la tarde de su falta de respuesta a los insistentes llamados telefónicos. Al constatar que el hombre tampoco respondía al timbre de la casa y que el periódico del domingo aún se encontraba en el palier, decidieron notificar a los familiares", destacó el Ministerio de Seguridad en un comunicado

La nota oficial prosigue: "El fiscal disponía de 10 efectivos de la Policía Federal Argentina para su custodia personal. La custodia entonces recogió a la madre de Nisman en su domicilio y la llevó a la torre Le Parc. Al intentar ingresar, la mujer constató que la puerta se encontraba cerrada con la llave colocada en la cerradura por dentro".

Entonces, "los familiares solicitaron entonces al personal de mantenimiento del edificio que convocaran a un cerrajero para ingresar al departamento".

"A primera hora de la noche, la madre ingresó a la vivienda acompañada por uno de los custodios, hallando el cuerpo de Nisman en el interior del baño de su habitación, bloqueando la puerta ingreso al mismo", continuaba el texto. En el departamento se encontró una pistola de calibre 22. 



Muchas especulaciones



El secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni es uno de los pocos dirigentes del Gobierno que se ha pronunciado sobre el caso, sugiriendo que "todos los caminos conducen al suicidio". Pero algunos comentan ya que el fiscal Nisman es el último muerto de la causa AMIA.

La noticia de su muerte ha dejado anticuados todos los ejemplares de los periódicos que este lunes se vendían en los kioscos, y que pese a todo llevaban de titular a Nisman a la espera de su comparecencia ante el Congreso.

Mientras la prensa trata de actualizarse, la política comienza a moverse con pies de barro. Todos saben que este día va a marcar a fuego un año muy movido políticamente, con elecciones locales, legislativas y presidenciales, sin que Cristina Fernández pueda postularse de nuevo, y sin que se sepa todavía cuál es el candidato oficial que apostará por sucederla en el Gobierno. 



*Artículo publicado el 19 de enero de 2015 en el diario español Público.

martes, 28 de mayo de 2013

Argentina: diez años entre kirchnerismo y peronismo



Celebraciones en Argentina por la revolución de 1810 y los 10 años de Kirchnerismo. EFE
Argentina celebró este sábado la revolución de 1810 que dio origen a  la independencia del país. Precisamente otro 25 de mayo, pero de hace diez años, llegaba al poder el ex presidente Néstor Kirchner. En esta década de kirchnerismo, que hoy representa al frente del Gobierno la que fuera su esposa, Cristina Fernández, se ha consolidado un modelo político que se autodefine como peronista, el movimiento que surgió entre 1943 y 1946 y que encabezó una de las figuras más trascendentes de la historia argentina, el general Juan Domingo Perón.

Leonardo Grosso, diputado nacional del oficialista Frente para la Victoria (FPV), es uno de los que afirma que kirchnerismo y peronismo son en esencia lo mismo: movimientos populares que encaran grandes transformaciones en Argentina.

"El peronismo significó el momento de mayor avance de los sectores humildes y trabajadores en cuanto a derechos y conquistas sociales", expone a Público. "Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos que eran en realidad Gobiernos neoliberales. Con el kirchnerismo se ha vuelto a construir el espíritu del peronismo, es decir, un movimiento que devuelve la dignidad a las mayorías populares."

Como ejemplo de esa reconstrucción, Grosso menciona alguna de las políticas que Kirchner y Fernández han implementado a lo largo de estos años: "la reconstrucción del empleo con cinco millones de puestos de trabajo; las paritarias, que obligan al Estado a intervenir entre empresarios y trabajadores para que suban los salarios mes a mes; la asignación universal por hijo, la cobertura social argentina, donde todos los niños argentinos hoy tienen el mismo derecho gracias al Estado; la política de jubilaciones, la decisión de abrazarse a América Latina y decir no al ALCA y apostar por la UNASUR; la política del matrimonio igualitario, y la ley de identidad de género".


Todas ellas son iniciativas que tienen que ver con el espíritu del peronismo de incorporar a los sectores sociales excluidos, según el diputado. "El peronismo es un movimiento histórico, no un partido, que cambió la Argentina", aduce. "Y eso se está haciendo ahora. Los protagonistas hoy son  los que hace diez años no tenían ni siquiera para comer; los famosos piqueteros, como por ejemplo yo, que nos incorporamos a la política gracias a la voluntad de Néstor y de Cristina".

 Peronismo versus kirchnerismo


Pero no todos los que se identifican con el peronismo se identifican con los Kirchner. Grosso, hijo de un militante montonero que además es el máximo referente de la rama juvenil del Movimiento Evita, explica que ello se debe a una estrategia de sectores poderosos para utilizar a los movimientos populares a su favor. "Así pasó en Argentina con el Gobierno de Carlos Ménem, que se decía peronista pero llevó adelante reformas neoliberales que excluyeron a millones de personas", alega el político. "Lo mismo pasó en Bolivia con el Movimiento Nacional Reformista (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada, que apenas hablaba casi en inglés y defendía a las corporaciones transnacionales, y así se vivió también en Perú con la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de Alan García".

El diputado insiste en que no debe confundirse al peronismo con un partido o con una ficha de afiliación. "Uno de los que estuvo con Perón fue su ministro José López Rega, que armó los comandos civiles para asesinar trabajadores", recuerda.

Grosso admite, no obstante, que el peronismo incorpora muchas de las contradicciones que existen en Argentina. "El peronismo tiene también distintas etapas, porque no es lo mismo empezar de cero con la industrialización o que recuperarla, o que ir a una etapa donde necesitamos bienes de capital", indica. "Pero en suma, viene a construir un proyecto industrial. Nosotros nos debatimos toda nuestra historia con esta disyuntiva de si construimos un modelo agroexportador, que le sirva a los europeos y norteamericanos, o uno que nos sirva a los latinoamericanos. Esto es lo que el kirchnerismo también decidió enfrentar a favor de los argentinos".

A juicio de Eduardo Murúa, dirigente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, el kirchnerismo ha desvirtuado la razón de ser del peronismo. "A partir de 1989 [cuando Ménem fue elegido presidente], el peronismo dejó de ser expresión de un movimiento revolucionario y se integró totalmente al sistema en sus prácticas y formas como un partido burgués", precisa. "El kirchnerismo es la continuidad de ese peronismo. No hay un cambio sustancial en estos diez años".

Como representante de la cooperativa IMPA, una empresa metalúrgica que fue recuperada por sus trabajadores en 1998, Murúa denuncia que la estructura de Argentina sigue sostenida a base de la sojización de la economía, de la extracción minerales y de la energía, y que no hay ningún desarrollo en tecnología, ni en plantas industriales ni en industria pesada. "Si caminás por la provincia de Buenos Aires podés comprobar cómo vive la gente", observa. "El 40% del empleo es precario, y el promedio del salario es de 4.500 pesos [645 euros al cambio oficial], que no alcanza para nada".

"Después del peronismo hubo dictaduras y falsos peronismos" Para este referente social, lo único que queda de peronismo "está en la memoria de que el pueblo vivió feliz de 1946 a 1955 [durante el primer Gobierno de Perón] y en la lucha de las organizaciones peronistas que fueron las que resistieron, aunque luego perdieran ante la estructura neoliberal que se desarrolló a partir de los años 70". Desde entonces se ha consolidado una sociedad dual "por más planes sociales que haga el Gobierno, que son focalizados y no sacan de la miseria al 50% de la población".

Murúa entiende el kichnerismo como un peronismo adaptado al sistema y que va generando los cuadros para administrar los recursos del Estado sin poner en discusión el modelo capitalista, "ahora con un planteo de desarrollismo, en algún otro momento con neoliberalismo, pero siempre dentro de la lógica de la división internacional del trabajo y del dominio mundial".

Peronismo vaciado de significado


 La prueba de que kirchnerismo no es peronista, según el dirigente, es que el peronismo expresaba alternativas al poder mundial, se declaraba anticapitalista, y ponía al ser humano en el corazón de su proyecto, mientras que los sectores que el Gobierno dice haber integrado siguen tratando de sobrevivir de manera precaria.

Murúa pone de ejemplo a los jubilados, cuya pensión mínima apenas supera los 2.000 pesos [menos de 300 euros al cambio oficial]. "En diez años sí se pueden cambiar cosas, el peronismo fue ejemplo de ello. Y un país normal con una década de crecimiento económico extraordinario podría haberse transformado", reflexiona. "Pero en este tiempo se han fugado casi 400.000 millones de dólares entre las transnacionales y las grandes empresas. Imagina lo que podrían haber hecho con ese dinero en vez de dejar que haya una manguera para afuera de trabajo argentino que se va en fuga de capitales".


¿Dónde está, entonces, la esencia peronista del actual proyecto político? "El kirchnerismo no representa un cambio real si en diez años no se ha transformado la estructura establecida desde los años 70", sentencia Murúa. "Seguramente no sea fácil. Hay que enfrentarse al poder mundial y tener una decisión política clara. Y no la tienen".

* Reportaje aparecido en Público el 26 de mayo de 2013

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cristina Fernández asume su segundo mandato como presidenta de Argentina


Fue una jornada histórica para Argentina. Para su presidenta, Cristina Fernández, el día de ayer fue a su vez muy emotivo por la entremezcla de pasado, presente y futuro que entrañaba su reasunción como jefa de Estado.

Vestida todavía de luto, y escoltada por su nuevo vicepresidente Amado Boudou, la mandataria juró su cargo por Dios, por la patria, “y por él”, en lo que ya es una alusión habitual a su antecesor y difunto marido Néstor Kirchner. En su discurso ante la Asamblea Legislativa, la presidenta recordó la crisis que ahora tiene a Europa de rodillas, y destacó que si Argentina, que ya sufrió su debacle en 2001, ha sabido sortearla, es porque “nosotros no gobernamos con metas de crecimiento financiero, sino de trabajo y de empleo”.

Cristina Fernández atribuyó el progreso de su país a la industrialización, a la inversión social, al aumento de las exportaciones y a una integración regional que mira hacia el Sur. La presidenta también quiso reclamar a la Justicia, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, que acelerara los juicios contra los represores de la dictadura (1976-1983) para que “el próximo presidente que asuma no tenga que volver a mencionar esta parte del discurso” y así “hayamos podido dar vuelta por fin a una página tan triste de nuestra historia”.

Los actos de conmemoración, a los que acudieron varios dirigentes latinoamericanos, se trasladaron más tarde a la Casa Rosada [el palacio de Gobierno], donde la presidenta tomó juramento a su gabinete, que sólo cambia en tres ministros. Antes, durante y después, muy multitudinaria fue la fiesta en las calles del centro de Buenos Aires.

Celebración

Este sábado fue, en definitiva, un día especial para una nación que ha consagrado a Cristina Fernández no sólo como la primera mujer electa presidenta, sino también como la primera mandataria del continente americano que consigue ser reelegida. Con el 54% de los votos en los comicios del pasado 23 octubre, Fernández es también la gobernante que más apoyo electoral recibe desde el retorno de la democracia en 1983, y también desde esa fecha, es la primera vez que un mismo proyecto político se sostiene en el Gobierno por tercera vez consecutiva.

La presidenta dice haber encabezado el mayor periodo de crecimiento que ha tenido Argentina en sus 200 años de historia gracias, en gran parte, al modelo político que instauró Néstor Kirchner en 2003. Por aquel entonces Argentina apenas se sostenía en pie, malherida como estaba por la crisis de 2001-2002.

Ocho años más tarde, y con cierta confianza sobre sus perspectivas de desarrollo, el país es también consciente de que debe esquivar una crisis internacional muy dañina, y de que en ese contexto, su economía puede salir mal parada al depender todavía de la exportación de productos primarios como la soja.

Por eso la presidenta no perdió tiempo en comenzar su tercer mandato: ya decretó la restricción en la compra de dólares y ahora está reduciendo, de manera progresiva y para los sectores más acomodados, los subsidios a la electricidad, el gas y el agua, que mantenían los precios de hace una década. El objetivo ahora es impulsar una nueva ley de tierras que controle la tenencia extranjera y una legislación penal tributaria que evite la evasión fiscal.

Éste es parte del “proyecto nacional y popular” que identifican con el kirchnerismo, pero que es más que nunca cristinista.


* Artículo aparecido el 11-12-2011 en el diario español Público

lunes, 24 de octubre de 2011

Cristina Fernández y el nuevo panorama político de Argentina

Fue una victoria sin precedentes. Nadie, desde el regreso de la democracia a Argentina en 1983, había obtenido semejante apoyo electoral. Con casi el 54% de los votos en las elecciones presidenciales del domingo, Cristina Fernández ha pasado de ser la primera mujer en alcanzar la presidencia de Argentina a través de las urnas a convertirse ahora en la primera jefa de Estado reelecta con una diferencia de 37 puntos sobre el segundo candidato más votado. Algo también histórico.

Si se observa el territorio nacional, el Frente Para la Victoria (FPV), alianza que lidera Cristina Fernández, ganó en 23 de los 24 distritos electorales del país, un logro que ya obtuvo en las primarias del pasado 14 de agosto. La única región en la que no se impuso la mandataria fue San Luis, la provincia que retuvo su actual gobernador y también candidato presidencial, Alberto Rodríguez Saá. Él ha sido el único postulante a la Casa Rosada que no ha perdido en casa. El segundo candidato más apoyado en estas elecciones, el socialista Hermes Binner, no salió primero en la provincia en la que es gobernador, Santa Fe, pero con casi el 17% de los sufragios, tiene en sus manos el liderazgo de la oposición.

El Gobierno ha conseguido, por otra parte, recuperar en la Cámara de Diputados la mayoría simple que perdió en las legislativas de 2009, de modo que, si suma aliados, el kirchnerismo tendría garantizada la mayoría absoluta tanto en la Cámara baja como en el Senado.

Es preciso indicar que esos aliados no son sólo minorías de izquierda que apoyan determinados proyectos progresistas, sino también legisladores, en su mayoría del FPV, que a su vez responden a los gobernadores de su provincia y que muchas veces deben respaldar al oficialismo para poder recibir financiación pública, según el politólogo Nicolás Solari, de la consultora Poliarquía.

Prosperidad económica

En cualquier caso, esta concentración de poder de Cristina Fernández, que deriva de un apoyo de legitimidad inédito en las urnas, obedece en parte a la prosperidad económica de un país que ha podido sortear la crisis internacional. "Su victoria significa un cheque en blanco para que desarrolle el modelo político y económico vigente", explica a Público el politólogo Solari. "Tras la crisis de 2001-2002, hay una reactivación económica que alcanza a todos los sectores".

Si se recuerdan las promesas de la mujer que asumió en 2007 la presidencia, puede afirmarse que ha conseguido sostener el crecimiento económico que comenzó en 2003. "Se palpa una mejora en la calidad de vida", afirma Solari. "El consumo sigue en alza y el Estado inyecta dinero en la sociedad para garantizar ese bienestar a través de planes sociales, de la extensión de jubilaciones y de la nacionalización de empresas".

Pero quedan varios asuntos pendientes. "Falta la calidad institucional que Cristina prometió en 2007", añade el analista. "Dijo que durante la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) hubo necesidad de actuar rápido. Pero todavía se necesita más transparencia pública, menos corrupción y más respeto a las instituciones democráticas, como también a otros partidos y dirigentes opositores".

Además, no se ha reconocido el verdadero alcance de la inflación, que crece entre un 25 y un 30% anual, según las consultoras privadas, y que afecta sobre todo a los más pobres. De acuerdo con Solari, podría erosionarse la base del modelo económico del Gobierno porque están perdiendo fuelle el superávit fiscal y comercial, "lo que puede afectar a la continuidad del sistema".

* Artículo aparecido el 24-10-2011 en el diario español Público

Cristina Fernández es reelegida por cuatro años más


Las elecciones presidenciales y parlamentarias que ayer se celebraron en Argentina marcarán varios hitos a ser recordados. Dado que se da por descontada la reelección de la presidenta Cristina Fernández en la primera vuelta de estos comicios, ésta será la primera vez desde el retorno de la democracia en 1983 que un Gobierno del mismo signo político es elegido tres veces consecutivas en las urnas. El oficialista Frente para la Victoria (FPV), representante del kirchnerismo y en el poder desde 2003, tendrá de este modo garantizada su presencia en el Gobierno hasta 2015.

El apoyo electoral inédito que ha conseguido, casi un 54%, la ha convertido además en la presidenta más votada por los argentinos en los últimos 18 años.

Con la certeza de que revalidaría su cargo, la mandataria Cristina Fernández acudió ayer a votar a la ciudad natal de su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner (2003-2007), con todo el peso emocional que eso implicaba para ella. Desde Río Gallegos, en la provincia sureña de Santa Cruz (perteneciente a la Patagonia) la jefa de Estado reconoció la intensidad agridulce con la que vivía la jornada electoral.

"Lo vivo de muchas maneras, desde todos los roles que cumple una persona. Emocionalmente es un momento muy particular, soy la presidenta, soy militante, pero sobre todas las cosas soy una mujer”, contó, tras emitir su voto, a los medios de comunicación que la esperaban. “Soy la mujer de un hombre que marcó definitivamente la vida de la política argentina y que ha ingresado definitivamente en la historia".

Es habitual que en todos sus discursos Cristina Fernández recuerde a Néstor Kirchner, el hombre que comenzó un proyecto político del que ahora ella es garante. Este 27 de octubre, además, se cumple el primer aniversario de su muerte.“Sus dos amores más grandes fueron su familia, y su vocación de trascendencia de formar parte de la historia” dijo con la voz temblorosa. “Bueno, lo logró”.

Antes que ella votaron los otros seis aspirantes a la presidencia, resignados ante la imponente victoria que las encuestas le adjudicaban a Cristina Fernández en esta primera vuelta y que ya fue confirmada en las elecciones primarias del pasado 14 de agosto, unos comicios inéditos en los que los argentinos eligieron qué candidatos podían presentarse en estas elecciones.

Además de elegir al nuevo presidente y vicepresidente, los 28,6 millones de argentinos habilitados para votar debían renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de los 72 escaños del Senado. El Gobierno sólo espera que la popularidad de su presidenta le permita ahora recuperar la mayoría parlamentaria que perdió en las elecciones legislativas de 2009.

La anécdota del día, por otra parte, la brindó el expresidente Fernando De la Rúa, que pidió “disculpas” por los “errores” que le obligaron a dimitir en diciembre de 2001, en plena crisis política y social. 


* Artículo aparecido el 24-10-2011 en el diario español Público

domingo, 23 de octubre de 2011

El legado de Perón marca a Cristina Fernández


La política argentina se ha movido casi siempre en aguas turbulentas, pero las elecciones presidenciales de este domingo se presentan inusualmente serenas. Más de la mitad del electorado argentino, según las encuestas, apostará por la reelección de la mandataria Cristina Fernández, mientras que los candidatos opositores, en plena campaña electoral, sólo han sido capaces de darse los últimos zarpazos entre sí para evidenciar la fragilidad con la que han llegado a estos comicios.

Cristina Fernández tiene ahora ante sí cuatro años más de Gobierno en los que profundizará el modelo impulsado por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner. Desde 2003 Argentina se ha consagrado a este proyecto político que se identifica con el llamado kirchnerismo, y que se inspira en el movimiento creado por el general Juan Domingo Perón, el único presidente de la historia argentina que ha sido elegido en las urnas en tres ocasiones, aunque sólo pudo terminar el primero de sus mandatos.

Perón fue elegido presidente en 1946, y en 1952 fue reelecto por seis años más. En la mitad de su segundo Gobierno, un golpe de Estado militar lo sacó del poder, y el general tuvo que exiliarse durante 18 años. En ese tiempo que pasó en España, su movimiento fue proscrito, y los dos presidentes civiles que lo sucedieron en Argentina fueron derrocados. En 1973, los militares se vieron obligados a convocar elecciones, y Perón pudo regresar al país para ganar estos comicios. Falleció un año más tarde, pero no pasaría mucho tiempo hasta que un nuevo golpe militar, y su consiguiente dictadura (1976-1983), diera paso a uno de los periodos más tenebrosos de Argentina.

Podría decirse que Perón gobernó 10 años en total, pero la política reciente del país no puede entenderse sin esclarecer antes el significado y la proyección que ha tenido el peronismo en todos los órdenes de la vida argentina, ya sean ideológicos, culturales o sociales. “El peronismo es un movimiento que no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha” advierte a Público Felipe Pigna, uno de los historiadores más prestigiosos y difundidos del país. “Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón”.

El general fue seducido en un comienzo con la idea de incluir a los trabajadores en el tejido social “pero en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo”, relata Pigna. “Aquel presidente después entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

Así se explica cómo los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional, por qué proliferaron centros de salud y de atención a sectores vulnerables, o por qué se potenció la educación primaria y secundaria. Fue también el peronismo, en cambio, el que mantuvo una política reaccionaria en el ámbito universitario, y el que adoptó una actitud autoritaria con la oposición, a la que persiguió sin clemencia.

“Peron admiraba a Mussolini, y nunca lo negó”, añade Felipe Pigna. “Incluso cuando trataba de conquistar a los sectores de izquierda desde su exilio en España, decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero aquí no pudo aplicar una política fascista, no porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas”. El historiador recuerda, no obstante, que a diferencia del fascismo de Italia, “que fue un movimiento de las clases medias y altas contra sectores populares”, el peronismo en Argentina “fue expresión de clases populares”.

Difícil de definir hasta para los mismos argentinos, el peronismo es ambivalente, contradictorio, pragmático. Así lo destacó Tomás Eloy Martínez, uno de los periodistas y escritores más relevantes de la cultura argentina, que fue también el hombre que eligió el general para que relatara la historia de su vida.

“El peronismo significa casi todo lo que cada peronista quiere que el peronismo sea”, indicó el ya fallecido Eloy Martínez al diario La Nación a los 30 años de cumplirse la muerte de Perón. Después de todo ese tiempo, el peronismo es todavía hoy el único movimiento que desde 1989 ha podido terminar sus mandatos en el Gobierno. Ocurrió con Carlos Menem (1989-1999) y ahora con el kirchnerismo, dos periodos peronistas pero antagónicos entre sí.

Entonces, ¿cuántos peronismos existen? “La Historia se quedará con la verdad que yo estoy contando”, le hace decir Tomás Eloy Martínez al general en su libro La Novela de Perón. A modo de sentencia, el escritor pone en sus labios una frase que después pasaría a la posteridad, en parte por su misterio, en parte porque revela la complejidad de un hombre y de un movimiento que marcarían por siempre el rumbo de Argentina: “Esa pasión de los hombres por la verdad me ha parecido siempre insensata”.


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Entrevista al sociólogo Ernesto Zambrini, titular de Política Social en la Universidad de la Plata

Hay tres generaciones que no tuvieron empleo”


  • ¿En qué consiste ideológicamente el peronismo?
  • En un movimiento que toma las banderas de la igualdad y de la inclusión, y que trata de sentar las bases de acumulación dentro de un modelo keynesiano para establecer alguna de las instituciones históricas del bienestar. Para ello se genera un entramado de poder que va conquistando sectores.
  • ¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?
  • El kirchnerismo representaría el ala mas progresista del peronismo, que va desde la derecha hasta la izquierda. En una nación que se sentía sobre todo europea, se decidió potenciar la pertenencia del país a América Latina. Se ha practicado una política de derechos humanos, se ha fortalecido el sistema productivo, se ha restaurado lo público.
  • ¿Cuáles son los logros del Gobierno?
  • Ha contribuido a que el país tenga un crecimiento inédito del 8-9% anual. Se ha pasado de invertir en educación un 2,8% del PIB a casi al 6%. Se han construido 1.200 hospitales y 800.000 viviendas. Se ha cancelado la deuda con el FMI para conseguir más autonomía en un marco de absoluta libertad. Aquí todos puede decir lo que quieran aun teniendo los poderes hegemónicos en contra.
  • ¿Cuáles son sus falencias?
  • La pobreza estructural dura, que es difícil de remover. Hay tres generaciones que no conocen el trabajo o que fueron precarios. Hay también un déficit habitacional, ya que faltan por construir determinadas obras de infraestructura para extender la potabilización del agua o las cloacas.
  • ¿Por qué el kirchnerismo se asocia todavía a sectores conservadores del expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999)?
  • El peronismo es un fenómeno en el que algunos actores se reciclan con mucha rapidez. Saltan de un lado a otro, según quién vaya a ganar. En algunas provincias hay gobernadores peronistas entronizados que tienen todo un aparato político en torno a ellos. El kirchnerismo considera que para gobernar no pueden prescindir de ellos. Ésta es la manera que tiene de construir espacios de poder. Perón solía decir: “si van solo los buenos, llegamos cuatro”.

* Reportaje y entrevista aparecida el 23-10-2011 en el diario español Público.

viernes, 21 de octubre de 2011

Fernández pide unidad sin esperar a las urnas

Aunque todos los sondeos le otorgan un triunfo aplastante en las elecciones presidenciales del próximo domingo, incluso sin necesidad de una segunda vuelta, la presidenta argentina, Cristina Fernández, optó por un tono prudente en el acto de cierre de su campaña el miércoles por la noche en Buenos Aires. La mandataria prefirió apoyar su discurso en lo que serán algunos de los ejes primordiales de su Gobierno: la unidad y la integración sudamericana.

"Hay que superar las diferencias donde las haya. No es fácil porque hay intereses", admitió Fernández. "Los sectores tienen siempre intereses, pero lo importante es que cada uno de esos sectores y espacios que defienden sus derechos comprendan que esta argentina es presidenta de los 40 millones de argentinos y tiene que articular los intereses para todos ellos".
 
Con una puesta en escena cuidada al detalle en el teatro Coliseo de la capital, se proyectaron los anuncios publicitarios de la campaña electoral de Cristina Fernández, en los cuales se cuentan las historias de vida de diez personas. Gente común, con distintos anhelos y capacidades, que aseguran que no tenían esperanza en el país hasta que comenzó este proyecto político ahora liderado por la presidenta.

Esas historias se personificaron en sus protagonistas, que se situaron en el escenario del recinto. Después de ellos subió al estrado el candidato a vicepresidente de Fernández, el actual ministro de economía, Amado Boudou. Ningún otro político apareció en la tribuna. Fue entonces cuando surgió la presidenta, que de este modo quiso mostrarse rodeada de la "Argentina real", según sus palabras.
En las butacas la contemplaban funcionarios, gobernadores, organizaciones humanitarias como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y jóvenes, muchísimos jóvenes de distintas organizaciones kirchneristas que gritaban "llora, llora la derecha, porque los pibes [los jóvenes] estamos de fiesta".

Emocionada, la presidenta mencionó algunos de los logros del Gobierno, y anunció que ahora continuarán con nuevas "políticas que incluyan más pluralidad y derechos humanos". Tuvo también tiempo para la autocrítica, al admitir que "faltan cosas", y que muchas veces "nos enredamos en discusiones estériles y declaraciones rimbombantes", hasta el punto de confundir "el verdadero objetivo que es que este país siga generando crecimiento y posibilidades".

"Yo no le guardo rencor a nadie, las cosas que han pasado me obligan a abrirme cada vez más, a tender la mano, a superar las diferencias", añadió con la voz quebrada. Quizás hizo así alusión a conflictos pasados con dirigentes del campo o de sindicatos, con los que no siempre ha mantenido una relación distendida.
Vestida de luto desde el día en que murió Néstor Kirchner hace un año, Cristina Fernández recordó a su difunto marido, antecesor en el cargo e impulsor del modelo político que ella ahora continúa. En primera fila la escuchaban sus hijos, Máximo y Florencia. "Sin ellos hubiera sido imposible seguir", admitió. "Él [Néstor Kirchner] está en todas partes, pero en ellos, más que en ninguna otra".


* Artículo aparecido el 21-11-2011 en el diario español Público.

lunes, 17 de octubre de 2011

El legado de Kirchner catapulta a Cristina

El próximo domingo se celebran las elecciones presidenciales de Argentina y, cuatro días después, se conmemora el primer aniversario de la muerte del exmandatario Néstor Kirchner (2003-2007). La actual presidenta, Cristina Fernández, lleva sobre sus hombros el legado de un movimiento político identificado con el apellido de su marido, el kirchnerismo, el cual está previsto que arrase en los próximos comicios con un apoyo masivo, superior incluso al obtenido por su ideólogo.

Desde que falleciera de improviso el 27 de octubre de 2010 por un "paro cardiorrespiratorio no traumático", Néstor Kirchner ha seguido presente en la vida política de Argentina. No podría haber sido de otra manera. Entre 1989 y 2011, el peronismo ha gobernado este país durante 20 de 22 años y los últimos nueve han estado en manos del kirchnerismo, una variante peronista que se identificó rápidamente con su dirigente.

Antikirchneristas


La fuerza de este nuevo rumbo político fue tal, que los peronistas disidentes, es decir, los no alineados con el matrimonio presidencial, pasaron a ser denominados los anti-kirchneristas. Pero de un día para otro, y a falta de un año para las elecciones presidenciales, desapareció el político argentino más influyente de las últimas décadas, el que además, según se presumía, iba a ser el candidato que sucedería a Fernández.

El mérito de la presidenta ha sido el de dominar en poco tiempo los espacios que controlaba Kirchner a pesar de que ella era la mandataria. "Cristina goza de una relación muy prolífica con los argentinos", explica a Público Jorge Giacobbe, director de la consultora Giacobbe y Asociados. "Hay que tener en cuenta que estamos votando ante una situación de amenaza de crisis y, en medio de todo esto, la sociedad le va a procurar un 52% de respaldo, lo que quiere decir que la gente cree que ella sabe cómo seguir".

Este analista pone en duda que la actual popularidad de Fernández se base en la imagen de su cónyuge y, para ilustrarlo, recuerda las elecciones legislativas de 2009, en las que el Frente para la Victoria (FPV), la coalición que lideraba el entonces diputado Néstor Kirchner, sufrió un batacazo incluso en regiones tradicionalmente kirchneristas como la de Santa Cruz, provincia natal del exmandatario, y la de Buenos Aires.

"Y, sin embargo, dos años después, Cristina ganará las elecciones presidenciales" sostiene Giacobbe. "El electorado de Argentina va dar una vuelta de campana sobre su decisión anterior. Estamos ante un giro impresionante, así que no creo que semejante cambio tenga demasiada relación con Kirchner. Al revés, de ser así, la presidenta saldría perjudicada".

Esto no significa que la influencia de su marido se haya evaporado. "Si su figura sigue siendo relevante es porque su recuerdo no es inoportuno. Lo que molestaba eran sus formas, su aspereza. La mayoría de las personas somos mejores una vez nos morimos, precisamente porque ya no estamos", añade el director de la consultora.

"El kirchnerismo ha construido un mito propio, un relato que ya no viene a cuento si es verdad o no. Pero Cristina Fernández ha liberado su potencial a partir de la desaparición de su jefe y, de este modo, ha podido establecer un nuevo contrato con la ciudadanía que tiene éxito", dice Giacobbe.

Empatía femenina

Algo inusual que muestran las últimas encuestas es una mayor aprobación de la presidenta entre las mujeres que entre los hombres al contrario de lo que sucedió en los anteriores comicios y que en parte se atribuye a la empatía que despierta la fortaleza de la mandataria a la hora de seguir adelante con el proyecto que comenzó su esposo. Atrás quedan los recelos sobre un debate omnipresente que se preguntaba quién gobernaba en realidad el país desde 2007, cuando Cristina Fernández sustituyó a Néstor Kirchner al frente del Ejecutivo.

Es muy probable, en cualquier caso, que la viudez de la mandataria haya dulcificado su relación con los argentinos, pero este no parece ser el motivo determinante de su popularidad. Sí han influido, en cambio, las políticas sociales impulsadas por la presidenta, como la asignación universal por hijo o la nacionalización de las pensiones.

Sin la proyección que le dio su marido, seguramente nunca hubiera llegado al poder, pero lo cierto es que ahora Cristina Fernández deberá responder sola, con cuatro años más de Gobierno por delante, a un respaldo electoral sin precedentes.


* Artículo aparecido el 16-10-2011 en el diario español Público.

jueves, 23 de junio de 2011

Cristina Fernández apostará por su reelección en Argentina

Se terminaron las especulaciones y las dudas que generaba el silencio de la presidenta Cristina Fernández sobre su posible candidatura a las elecciones presidenciales del próximo 23 de octubre. El peronismo oficialista acogió ayer con alborozo el anuncio que el martes por la noche hizo la mandataria con una sola frase: "Vamos a someternos una vez más [a las urnas], como lo he hecho siempre".

Su anuncio, emitido en la cadena estatal de radio y televisión, se produjo cuatro días antes de que venciera el plazo para la inscripción de candidatos ante la autoridad electoral. "Yo siempre supe lo que tenía que hacer y lo que debía hacer. Lo supe inclusive el 28 de octubre en este mismo lugar", dijo en alusión a su difunto marido y expresidente, Néstor Kirchner. "No lo supe por inteligente ni ambiciosa. Lo supe cuando miles y miles que pasaron por aquí para despedirlo por última vez [a Kirchner] me gritaron ¡Fuerza, Cristina!".

Sus referencias al exmandatario volvieron a ser de soslayo, sin llegar nunca a mencionarlo por su nombre. "Pocas cosas enseñan y te tornan más humilde que el dolor, se lo puedo asegurar. ¿Cómo yo voy a aflojar y no seguir adelante?", reflexionó. "Mi compromiso es irrenunciable e irrevocable. No sólo por su memoria y su legado [el de Kirchner], sino fundamentalmente por los jóvenes, que tanto esperan de este nuevo país".

Según comentó, su intención de gobernar durante otros cuatro años se debe a "un alto sentido de la responsabilidad política", y su objetivo es ser la bisagra "entre las nuevas y las viejas generaciones". Sin desvelar quién la acompañará como candidato a vicepresidente dentro de la fuerza peronista Frente para la Victoria (FPV), la jefa de Estado admitió que tenía intención de hacer oficial su candidatura en el último momento, pero que desistió tras ver las cábalas que se estaban haciendo en los medios, con muchos "psicólogos que analizaban mi estado de ánimo y médicos que me diagnosticaban si la baja presión era por el estrés", ironizó la presidenta.

El 23 de octubre serán elegidos en Argentina el próximo presidente, la mitad de los diputados nacionales y senadores de ocho provincias. El día fijado para una eventual segunda vuelta es el 20 de noviembre, pero por ahora las encuestas otorgan a Fernández una intención de voto que oscila entre el 40% y el 50%.

Atrás han quedado los conflictos con el campo en 2008 y el mal trago que supuso para el oficialismo las elecciones legislativas del 2009, en las que perdió su mayoría absoluta en el Parlamento. Aunque la elevada inflación (del 23,5%, según consultoras privadas), siempre acarrea protestas y conflictividad laboral, el país goza de altas tasas de crecimiento (7,5% en 2010) y los subsidios y planes sociales alcanzan a grandes capas de la población.

Inseguridad y corrupción

La inseguridad y la corrupción lastran aún al país, pero el modelo político iniciado por Kirchner en 2003 y continuado por Fernández presume de una estabilidad desconocida por la oposición, erosionada e incapaz de mantener alianzas perdurables.

Por ahora, el segundo lugar en las encuestas lo ocupa Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), el hijo del fallecido expresidente Raúl Alfonsín. Desde el peronismo disidente (llamado así por estar confrontado con el kirchnerista), aspiran a la presidencia el exmandatario Eduardo Duhalde y el gobernador de la provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá.

También Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe y líder del Partido Socialista, será candidato dentro de una agrupación que incluye a ciertos miembros desencantados de la UCR (segunda fuerza parlamentaria). Otro de los postulantes en el ruedo electoral es Jorge Altamira, por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

El 14 de agosto se celebrarán las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, que definirán los candidatos de cada partido para las elecciones presidenciales de octubre.


* Artículo aparecidoel 23-06-2011 en el diario español Público

viernes, 29 de octubre de 2010

"Sudamérica quedó huérfana"

Argentina recordará para siempre la imagen de su presidenta, Cristina Fernández, acariciando el féretro en el que yacía su marido, el ex mandatario Néstor Kirchner. La jefa del Estado apareció por primera vez ante el país ayer a las 11.20 (16.20 de la tarde en España), al llegar al palacio de Gobierno para asistir al velatorio de quien fue su compañero de vida.

Escoltada por sus hijos Máximo y Florencia, y ataviada con unas gafas oscuras que ocultaban parte de su rostro, la presidenta presenció parte del desfile, frente al ataúd, de miles de personas que desde el miércoles hacían cola para entrar en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, donde se velan los restos del ex presidente.

El féretro de Kirchner fue colocado en medio del recinto, rodeado de los retratos del ex presidente argentino Juan Domingo Perón, del ex mandatario chileno Salvador Allende y del guerrillero Ernesto Che Guevara. El silencio elocuente que dominaba en la sala fue interrumpido en varias ocasiones por gritos de apoyo a la presidenta como: "¡No te me caigas!"; "Fuerza, Cristina"; "Gracias por devolvernos la dignidad"; y "La gente está con vos".

Frente al palacio de Gobierno, miles de personas se concentraban en la histórica Plaza de Mayo junto a distintas organizaciones sindicales y políticas para recordar a quien ha sido uno de los ex presidentes más queridos en Argentina.

Mientras tanto, un cordón humano se extendía ayer a lo largo de más 25 calles a la espera de poder despedir a Néstor Kirchner. Hasta 19 horas aguardó la primera mujer que pudo entrar para dar su adiós al ex mandatario. Ella encabezaba la gruesa fila que, en algunos tramos, ocupaba toda la calle.

El adiós de los líderes

Al velatorio del ex presidente, que durará hasta las diez de la mañana de hoy (tres de la tarde en España), han asistido a su vez el presidente chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Rafael Correa y el uruguayo José Mújica. "Suramérica quedó huérfana", resaltó Evo Morales, que también viajó por unas horas a Buenos Aires para darle el pésame a Cristina Fernández.

Ya por la tarde se esperaba la llegada del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, del venezolano Hugo Chávez, del colombiano Juan Manuel Santos y del paraguayo Fernando Lugo. También acudieron a dar su pésame a la presidenta la titular de Madres de la Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto y el ex futbolista Diego Armando Maradona.

Los restos mortales del ex presidente Néstor Kirchner serán trasladados hoy a su ciudad natal, Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, a 2.600 kilómetros al sur de Buenos Aires. Allí será enterrado hoy por la tarde en el panteón familiar del cementerio municipal de la localidad.

Por su parte, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), ha declarado tres días de duelo regional ante la pérdida del que fue su secretario regional. No sólo Argentina está de luto.


* Artículo aparecido el 30-10-2010 en el diario español Público

jueves, 28 de octubre de 2010

Cristina Fernández, única alternativa para las figuras clave del justicialismo


La repentina muerte del ex presidente Néstor Kirchner ha dado paso al desconcierto. A pesar de la conmoción de la sociedad argentina, que ayer sólo tuvo ojos y corazón para despedir al dirigente más influyente del país, la política en general suele ser menos compasiva, y ya han comenzado a filtrarse, si bien con discreción, ciertos cálculos e hipótesis de cómo encarar esta nueva etapa en la que el kirchnerismo deberá probar su lealtad al Gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

Kirchner era el máximo exponente del Partido Justicialista, una fuerza política que creó el ex presidente Juan Domingo Perón en 1947. Al ser el apoyo de las masas el principal baluarte de este movimiento, tanto la clase obrera como los sindicatos han gozado de un protagonismo indiscutible. Esto conllevó a un aglutinamiento de las bases populares en torno al líder de entonces, Perón. Hoy ese líder se llamaba Néstor Kirchner. Su ausencia abre un camino de interrogantes sobre si la presidenta logrará reemplazar a su esposo como dirigente natural del justicialismo.

No conviene olvidar la situación por la que ahora pasa Cristina Fernández, que sigue siendo una mujer que ha perdido al hombre con el que compartió su vida pública y privada durante 35 años. Los que ahora comienzan a moverse entre las bambalinas de la política son sus aliados, que tienen más lucidez para intentar no perder posiciones ante un movimiento popular que ha quedado huérfano.

Es esencial, en primer lugar, que el Partido Justicialista no aparezca descabezado sin la figura de Kirchner, y por eso ayer asumió su titularidad el gobernador de la provincia de Buenos Aires y hasta ahora vicepresidente del partido, Daniel Scioli, quien ya confirmó que “en lo personal e institucional” acompañará a la presidenta.

Por si quedaba alguna duda, el apoderado del Partido Justicialista, Jorge Landau, subrayó ayer que si bien Scioli será el nuevo dirigente del partido, “la orientación política va a estar a cargo de Cristina Fernández”.

Otro de los personajes más importantes de los que depende el justicialismo es Hugo Moyano, el principal dirigente sindical del país. Además de ser el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), es presidente del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires, lo que probaba la necesidad que tenía Néstor Kirchner de integrar en sus filas a un gremialista que hubiera podido paralizar el país con tan sólo el sindicato de camioneros, al que él originalmente pertenece.

Moyano era cercano sobre todo a Néstor Kirchner, pero no ha perdido tiempo en mostrar ahora su apoyo a Cristina Fernández. Fue uno de los primeros en acercarse ayer al velatorio en donde la presidenta aguantaba de pie, junto al féretro de su marido, el desfile de personas que se acercaron a dar su último adiós al ex presidente.

“Después de Perón y Evita, nadie le dio tanto a la Argentina como Néstor Kirchner”, admitía ayer Moyano, que sin embargo no dudó en confirmar su respaldo a la presidenta. “Sabemos la capacidad, la experiencia y el coraje que tiene la presidenta y a todo ello le sumamos el apoyo de los trabajadores argentinos para que siga profundizando el modelo económico”.

El sindicalista ha reconocido, no obstante, que será necesario “reestructurar” el Partido Justicialista, y ha sido el único que ha mencionado, a horas de morir Néstor Kirchner, la posibilidad de que Cristina Fernández se presente a las elecciones presidenciales de 2011, con su consecuente respaldo. “Ratificamos nuestra absoluta convicción de acompañar a la Presidenta hasta sus últimos días como presidenta y si ella quiere proseguir”, en alusión a los comicios del año que viene.

Mientras Moyano se entretuvo ayer en movilizar a la gigantesca CGT en la Plaza de Mayo de Buenos Aires para homenajear al ex presidente, el canciller argentino Héctor Timerman trató de sofocar el temor de que el Gobierno de Fernández pueda sufrir una deriva sin la presencia de Kirchner como consejero, si no jefe político, de su esposa. “Cristina está destruida por esta pérdida, pero sé que es una líder política”, aseguró Timerman. “Está preparada para asumir los compromisos que le toquen y va a seguir gobernando por el mismo camino”.

Muy cauto ha sido a su vez el vicepresidente Julio Cobos, que no asistió ayer al velatorio. Si bien transmitió sus condolencias públicamente a la presidenta, Cobos tampoco acudirá al funeral que se celebrará mañana viernes en el palacio de Gobierno como “mejor modo de rendir respeto a la presidente y a su familia”, en palabras de su portavoz.

El vicepresidente está enemistado con el Gobierno desde que en 2008, como presidente del Senado, desempatara una votación a favor de la oposición sobre una ley que preveía aumentar los aranceles en la exportación de granos. Desde entonces se mantiene casi al margen del Gobierno, hasta el punto de que ha comenzado a prepararse ante las elecciones presidenciales de 2011 como candidato de la Unión Cívica Radical, el segundo partido más importante por detrás del Partido Justicialista de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

* Artículo aparecido el 29-10-2010 en el diario español Público

Néstor Kirchner, hombre político

Tuvo una carrera política brillante, propia de un hombre ambicioso y comprometido, que sólo tuvo como límite los problemas de salud que desde hace tiempo comenzaban a darle señales de aviso. No hizo mucho caso de las advertencias que le daba su cuerpo y que eran motivo de preocupación para sus médicos, y hasta el último día, su actividad política no conoció descanso.

De madre chilena y descendiente de croatas, Néstor Kirchner nació el 25 de febrero de 1950 en la capital de la provincia de Santa Cruz, Río Gallegos, donde comenzaría su carrera política junto con la que se convirtió en su esposa en 1975, la actual presidenta Cristina Fernández.

Los dos se conocieron un año antes, cuando estudiaban Derecho en la Universidad de La Plata (a 60 kilómetros de Buenos Aires). Compartieron su militancia en la Juventud Peronista hasta que comenzó la dictadura (1976-1983), cuando ambos abandonaron la ciudad para volver a Río Gallegos.

Allí nacieron sus dos hijos (Máximo, de 32 años, y Florencia, de 19), pero más relevancia cobró la inmensa fortuna que comenzó a cosechar, a la par que se lanzaba a una carrera política que lo llevó a ser alcalde de su ciudad natal de 1987 a 1991. Ese mismo año se convirtió en el gobernador de la provincia de Santa Cruz en una época en la que ya se perfilaba como un personaje de grandes aspiraciones que iba siendo cada vez más relevante en la política nacional.

Mantuvo ese cargo hasta 2003, cuando se convirtió en presidente de una Argentina convulsionada todavía por la crisis de 2001-2002. Por entonces recibió gran apoyo de quien estaba al frente del Ejecutivo hasta ese momento, Eduardo Duhalde, que había tomado las riendas del país tras los cuatro presidentes fugaces que se sucedieron en menos de dos semanas ante un país paralizado por el “corralito” bancario.

Su Gobierno consiguió que la pobreza, que afectaba al 54,3% de los argentinos en 2003, se redujera a más de la mitad al finalizar su mandato. También pudo reducir la tasa de paro, que en 2003 afectaba al 22,3% de la población, y que pasó al 8% en 2007, aunque no consiguió disminuir de manera significativa la desigualdad social, que sigue siendo hasta el día de hoy uno de los asuntos más urgentes a resolver en Argentina.

Terminó sin embargo con la dependencia de su país al FMI, y sacó a su país de la órbita de los organismos financieros internacionales para integrarlo en un proceso de integración que, según él, debía hermanar su país con el resto de las naciones latinoamericanas.

Presidente del Partido Justicialista desde 2008, diputado desde 2009, y secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) desde mayo de este año, Kirchner ha sido el segundo presidente argentino, después Carlos Menem (1989-1999), que ha podido completar su mandato desde el retorno de la democracia. Ha compartido su vida política y privada con Cristina Fernández durante 35 años, pero ahora será ella quien deba afrontar la continuación de un proyecto político que ha perdido una de sus figuras fundamentales.

También los presidentes de América Latina han manifestado de inmediato su pesar por la muerte del ex presidente. El mandatario venezolano, Hugo Chávez, ha declarado tres días de luto nacional, y la misma decisión ha adoptado su homólogo brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva, que definió a Kirchner como un “gran aliado y fraternal amigo”.

Junto a ellos ha enviado sus condolencias el presidente uruguayo, José Mujica, que comentaba que lo sucedido ayer era “un llamado de atención de cómo se nos va la vida en un santiamén”. El resto de los mandatarios de América Latina, además del presidente estadounidense Barack Obama, han dado a conocer su pésame por lo que consideran un pérdida para toda la región.


* Artículo aparecido el 20-10-2010 en el diario español Público

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