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jueves, 19 de febrero de 2015

La "marcha del silencio" clama por el fiscal Nisman

BUENOS AIRES.- La palabra “justicia” fue la que más se pudo escuchar en la manifestación convocada en Argentina a un mes exacto de la muerte de Alberto Nisman, el fiscal que investigaba el atentado a la mutual judía AMIA de 1994 y que denunció a la presidenta Cristina Fernández por encubrir la supuesta responsabilidad de Irán.

Un momento de la manifestación, en el Ayuntamiento de Buenos Aires. /A. D.
Imagen tomada junto al Cabildo de Buenos Aires (A.D)

No hubo consignas políticas visibles en la ciudad de Buenos Aires. Apenas se divisaron banderas argentinas debajo de una marea de paraguas que cubrían la avenida de Mayo, entre el Congreso y la Casa Rosada, sede del Gobierno. Aplausos aislados y espontáneos cánticos del himno argentino fueron las únicas resonancias de la llamada “marcha del silencio”, convocada por un grupo de fiscales federales.

Ninguno de los consultados por Público afirmó estar allí en contra del Gobierno. “Vine porque quiero que se haga Justicia por el caso Nisman. Me gustaría que se sepa quién lo ha matado si así fue, y por otro lado, quiero que se continúe de manera prolija la investigación que llevaba a cabo”, dijo Mercedes, una de las manifestantes.

“A mí me hubiera gustado que el Gobierno estuviera acá, que se hubiera unido al pueblo”, sostuvo Liliana, otra de las convocadas. “No tenía nada en contra del Gobierno, pero ellos distinguieron entre un 'nosotros' y un 'ellos'. Yo no me siento en ningún bando, pero me decepciona que el Gobierno no haya estado acá junto a nosotros”.
ue se investigue. Que se haga Justicia. En homenaje al fiscal. Las mismas referencias en torno a la manifestación se repitieron con todos los entrevistados. “Con muchos de los que vinieron no estaré de acuerdo. Algunos habrán tomado la consigna de venir contra el Gobierno, pero eso no quiere decir que todos estemos aquí por lo mismo”, concedía Federico, un joven que intentaba acceder a la Plaza de Mayo.

Dos de los fiscales que organizaban la convocatoria, Raúl Plee y Germán Moldes, han sido acusados por familiares de víctimas del ataque a la AMIA de paralizar la investigación de los encubrimientos. Por eso no asistieron a la marcha las organizaciones 18-J, APEMIA y Memoria Activa, que reúnen a la mayoría de los afectados por el atentado. Acudieron, en cambio, la DAIA y la AMIA, las instituciones representantes de la comunidad judía con mayor peso político en el país.

En contrapunto, sí hicieron acto de presencia casi todos los referentes opositores al kirchnerismo, con la misma firmeza con la que signaron su ausencia los funcionarios del Gobierno.

Del lado del Ejecutivo, la misma Cristina Fernández entendía la marcha como un acto hostil. “Nos quedamos con el canto, con la alegría; a ellos les dejamos el silencio", esgrimió durante un acto la semana pasada.

La imputación a la presidenta por parte de un fiscal que validó la denuncia de Nisman contra la mandataria llamó la atención, a su vez, de alguno de sus homólogos latinoamericanos.

El jefe de Estado ecuatoriano, Rafael Correa, se refirió a “una restauración conservadora” que “ahora utiliza hasta las instancias jurídicas para tratar de desestabilizar a los Gobiernos progresistas de nuestra América, como también están tratando de hacer con Dilma (Rousseff, presidenta de Brasil) y el caso Petrobras, pero no pasarán".

También se manifestó en apoyo a la presidenta su par boliviano Evo Morales. "Tras el ataque económico a Argentina, en base de los denominados fondos buitre, ahora se ha urdido un golpe judicial contra Fernández", afirmó, al entender que la derecha intenta dar “un golpe judicial para acabar con el proceso del pueblo argentino imputando a la compañera Cristina".

Aunque no se refirió a la marcha que estaba por producirse poco después, la propia mandataria aprovechó este miércoles la habilitación completa de la tercera central nuclear del país, rebautizada como Néstor Kirchner, para avisar de que “este Gobierno no permite que nadie le marque la cancha”.

Avances en la investigación

La Fiscalía que investiga la muerte de Nisman aprovechó esta jornada para informar de que ya declaró, en carácter de testigo, el espía Jaime Stiuso, que tuvo un papel preponderante durante décadas en los servicios de Inteligencia hasta ser desplazado en diciembre por Cristina Fernández. No trascendió dónde y cuándo compareció este agente vinculado a la CIA y al Mossad, pero su testimonio causaba mucha expectativa por ser quien guió a Nisman en su investigación de la causa AMIA, y porque el fiscal lo llamó varias veces horas antes de que apareciera sin vida en su departamento.

Un día antes de la “marcha del silencio”, el ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman dio a conocer dos cartas enviadas a los embajadores de Estados Unidos e Israel en las que el canciller advertía a ambos países de su obligación de respetar “la no interferencia en los asuntos internos en las jurisdicciones donde prestan servicios”.

El funcionario reiteró además el pedido de Argentina de que incluyeran el tema AMIA en sus negociaciones con Irán."La Argentina observa con suma preocupación la creciente frecuencia con que muchos países son utilizados como escenarios en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función de sus propios intereses geopolíticos”, indicó. "El pueblo argentino no tiene que tolerar y mucho menos sufrir que su país sea teatro de operaciones políticas, de inteligencia o, peor aún, de hechos más graves”.


* Artículo aparecido el 19 de febrero de 2015 en el diario español Público.

lunes, 26 de enero de 2015

Nisman, el fiscal desenmascarado por Wikileaks

BUENOS AIRES.- En una carta publicada este jueves, la presidenta argentina Cristina Fernández ha hecho alusión hasta en once ocasiones a un nombre ya vinculado en varios análisis a Alberto Nisman. El fiscal falleció el domingo en misteriosas circunstancias siendo el investigador oficial del atentado de 1994 a la Asociación Mutualista Israelita Argentina (AMIA), y que acusó a la mandataria de intentar encubrir la supuesta responsabilidad de Irán en el ataque.

Protesta para exigir justicia tras la muerte de Nisman. / EFE


La mandataria se refería al ex jefe de la Secretaría de Inteligencia (SI), Antonio Horacio Stiles (llamado también Javier Stiusso), al mando del organismo hasta diciembre del año pasado, cuando fue desplazado. El espía entró hace 42 años en los servicios de Inteligencia. Corría el año 1972, y sobrevivió como tal a la dictadura (1976-1983), al Gobierno de Raúl Alfonsín, al de Carlos Ménem, y al de Néstor Kirchner y su esposa. Hasta hace un mes.

Se podría decir que este hombre, un ingeniero de 61 años, conoce como nadie los secretos que se mueven en los circuitos de poder, incluidos los de varios presidentes. Ha sido, además, el enlace directo entre Inteligencia y la CIA y el Mossad, los servicios de espionaje de Estados Unidos e Israel.

Fue Stiusso, precisamente, el que dirigió y suministró las supuestas pruebas en las que se apoyó Nisman para hacer su denuncia. El fiscal especial de la causa AMIA lo reconoció en varias oportunidades. El periodista Santiago O’Donnell, del diario Página12, también lo refleja en sus libros Argenleaks (2011) y Politileaks (2014), después de que el editor de Wikileaks, Julian Assange, le confiara los más de 2.500 cables diplomáticos estadounidenses referidos a Argentina.
"Los Wikileaks muestran una gran falta de independencia del fiscal Nisman con respecto a la embajada de Estados Unidos", explicó O'Donnell a Público. Cuando el periodista accedió a los cables, lo que más le llamó la atención fue la información referida al atentado a la AMIA y al fiscal de la causa, Alberto Nisman.

El periodista ahondó en ellos. "La embajada de Estados Unidos le ordenaba al fiscal que no siguiera ninguna pista salvo la iraní. Sin embargo, había una política de Estado que incluía a los grandes medios, a los líderes de la comunidad judía organizada, al Gobierno argentino y a la embajada de Estados Unidos y de Israel de no cuestionar la investigación, aunque en privado había grandes dudas sobre su efectividad", añadió a este diario.

Entre 2004 y 2010, durante los Gobiernos de Kirchner y Fernández, los cables enviados desde Buenos Aires a Washington que incluyen la palabra AMIA fueron 196. De ellos, 75 están caratulados como "confidencial" y 16 como "secreto".

Los documentos a los que accedió O’Donnell revelan cómo Nisman le adelantaba a la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires las medidas judiciales que iba a tomar la Fiscalía o el juzgado en torno a la causa. También alcanzaba a la sede diplomática los borradores de resoluciones para recibir las correcciones que fueran necesarias. El fiscal llegaba incluso a disculparse por no avisar a tiempo de alguna medida judicial que había tomado.

"Distintos funcionarios estadounidenses mantuvieron numerosos contactos con el fiscal encargado de llevar adelante la investigación, Alberto Nisman”, contó O'Donnell en un artículo publicado en 2013. "En esos contactos los estadounidenses dejaron claro que no dudaban de la culpabilidad de los sospechosos iraníes acusados por la fiscalía e insistieron en que Nisman deje de lado la llamada pista siria y la llamada conexión local, porque seguir esas pistas podría debilitar el caso internacional en contra de los acusados iraníes".

Esto explica el enfado del juez Canicoba Corral, a cargo de la investigación de la causa AMIA, cuando el pasado miércoles se dio a conocer la denuncia de Nisman contra la presidenta y su ministro de relaciones exteriores Hector Timerman. "El fiscal de grado no ha tenido ni siquiera la delicadeza de hacerme llegar a mí las conclusiones a las que arriba en una causa en la que el director del proceso soy yo", apuntó en declaraciones radiales.


La pista iraní


Pese a las recomendaciones del magistrado para que Nisman ampliara la investigación hacia Siria y hacia las posibles conexiones locales, "lo cierto es que él se circunscribió a lo que llamamos nosotros la pista iraní", objetó el magistrado.

Los ejemplos de la connivencia de Nisman con la embajada de Estados Unidos son muy ilustrativos. O'Donnell transcribe de Wikileaks cómo en 2006 Nisman le sopló al embajador, con tres semanas de anticipación, la decisión del juez Canicoba de procesar a sospechosos iraníes. Cómo, un año después, Nisman le presentó un borrador a un representante del FBI que no gustó y luego tuvo que modificar.

También queda reflejado, en los cables de mayo de 2008, de qué manera la embajada daba cuenta en hasta tres cables distintos de los sucesivos pedidos de perdón de Nisman por no avisar de que había solicitado la captura del expresidente Menem. Al final de aquel año, Nisman comunicó finalmente que actuaría contra los iraníes.

"Nisman me contó que prácticamente toda su información provenía del agente de la Secretaría de Inteligencia Jamie Stiusso, ya que Stiusso tenía la confianza de los servicios secretos estadounidenses e israelíes", comentaba O'Donnell esta semana en un artículo publicado en su blog. "Me comentó que Stiusso le pasaba información en bruto y lo que él podía corroborar lo llevaba al expediente (…) Puedo estar equivocado, pero la movida de Nisman me huele a carpetazo de los servicios".

En 2004, el por entonces ministro de Justicia Gustavo Beliz mostró por televisión una foto de Stiusso para ponerle un rostro a quien, según denunció, le había montado una suerte de "ministerio de seguridad paralelo" que había convertido la secretaría de Inteligencia en una "policía secreta sin control". Beliz fue destituido por Kirchner y tuvo que emigrar del país con un juicio a sus espaldas.

La fiscal que ahora investiga la muerte de Nisman ha descartado que vaya a citar al que fuera jefe de Inteligencia porque "no tiene que explicar absolutamente nada".


Imágenes del fiscal llegando al país



Cada día se desvelan nuevos indicios que no hacen más que levantar sospechas sobre lo que sucedió con Nisman antes de que lo encontraran muerto en su lujoso departamento de Buenos Aires con un disparo en la cabeza. El canal C5N hizo públicas unas imágenes del fiscal a su llegada anticipada al país, después de haber interrumpido un viaje por Europa que estaba haciendo con su hija, y un día antes de que hiciera pública la denuncia contra la presidenta.

Las cámaras del aeropuerto de Ezeiza se mueven para registrar toda la trayectoria de Nisman desde que avanza hacia los puestos de Migraciones. Se lo ve pasar por el control de pasaportes y esperar las maletas en el recinto donde están las cintas transportadoras. Allí saca su teléfono varias veces, habla con alguien, y al rato acude a su encuentro un hombre cuya cara aparece pixelada. Además de levantar la incógnita de quién es la persona que sale a recibirlo con un abrazo, queda en evidencia que era sabida su llegada al país, y que las cámaras lo fueron siguiendo a medida que avanzaba por el aeropuerto.


* Artículo aparecido el  23 de enero de 2014 en el diario español Público.

jueves, 22 de enero de 2015

Cristina Fernández se apunta a la teoría de la conspiración sobre la muerte de Nisman

BUENOS AIRES.- “Hoy no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. (…) Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”. Con estas palabras, la presidenta Cristina Fernández se ha referido a la inesperada muerte del fiscal Alberto Nisman, investigador oficial del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que causó 85 muertos en 1994.
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Fernández expuso también su opinión sobre la denuncia contra ella misma que Nisman había presentado ante la Justicia el miércoles pasado, después de volver precipitadamente de un viaje por Europa, y que iba a explicar en el Congreso este lunes, hasta que el domingo apareció muerto en el baño de su departamento con un tiro en la cabeza.

La Corte Suprema difundió públicamente el texto de 289 páginas hace dos días. “La denuncia del Fiscal Nisman nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno”, indica la mandataria en una carta publicada en su página oficial. “Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del Fiscal después de acusar a la Presidenta, a su Canciller [ministro de Relaciones Exteriores] y al Secretario General de [la organización kirchnerista ] La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA”.
 
En palabras de la presidenta, “el estrépito de la denuncia, sumado al marco internacional por lo sucedido en Francia, que aún sin pruebas ni sustento, plagada de información “plantada”, quedaba sepultada por la muerte del Fiscal”. Pero “eso sí, bajo la forma de aparente suicidio. Recurso que ya ha sido utilizado en muchos casos tristemente célebres”.

Cristina Fernández corrige con esta nueva misiva el rumbo que tomó en su primera carta publicada este lunes, cuando daba por plausible que el fiscal se hubiera suicidado. “El suicidio provoca, además, en todos los casos, primero: estupor, y después: interrogantes. ¿Qué fue lo que llevo a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?", escribió en ese momento. “En el caso del ¿suicidio? del fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes”.

En su texto dado a conocer este jueves, en cambio, la jefa de Estado expone las preguntas que han rondado muchos de los análisis mediáticos leídos durante estos días. “¿Por qué habría de suicidarse alguien que escribe un mensaje en su chat como el que escribe el fiscal Nisman cuando explica a un grupo cerrado de amigos su regreso intempestivo al país? En un tono casi épico, reflejando que venía a cumplir una tarea ‘para la que se había preparado pero no se la imaginaba tan pronto’”.

Y prosigue: “¿Por qué se iba a suicidar alguien que en su chat explica que la tenía pensada hace tiempo la denuncia] pero que la había tenido que adelantar? ¿Tal vez lo hicieron venir por lo ocurrido en Francia [los atentados en París]? ¿O estaba pensada para la campaña presidencial? ¿O tal vez se adelantó por los cambios efectuados en la Secretaría de Inteligencia?”.

Cristina Fernández desplazó en diciembre pasado al hasta entonces titular de Inteligencia, Antonio Horacio Stiusso (también conocido como Jaime Stiusso), vinculado con la CIA y el Mossad, y muy cercano al fiscal, como había reconocido el propio Nisman. La presidenta rescata, a propósito, unas declaraciones del funcionario fallecido con respecto a este agente de inteligencia.

“Aquí es bueno recordar declaraciones del Fiscal Nisman realizadas el 14 de enero de 2015 en el programa A dos voces del cable TN [del grupo Clarín] (…). Allí, ante una pregunta (…) ‘¿Y qué hizo Stiusso?’, Nisman contesta: ‘Absolutamente todo lo que yo le pedía. Con quien coincidía muchas veces y tenía muchísimas discrepancias. Stiusso en un excelente profesional. No tengo dudas, pero a veces Stiusso como todo hombre de inteligencia venía y me decía ‘tengo ésta prueba, en tal hecho participó fulano’ y la explicación que me daba cuando me hablaba era coherente, la prueba la daba un informante de la triple frontera, ‘pero escúcheme, para inteligencia es bárbara ésta prueba, yo tengo que ir ante un tribunal, me sacan corriendo, que digo me lo dijo el señor Stiusso’ y se generaban discusiones. Yo solamente validaba jurídicamente lo que le podía dar validez judicial’”.

Todo ello para afirmar, en palabras de Cristina Fernández, que “al informe de Nisman le plantaron información falsa”, en referencia a los presuntos agentes de inteligencia que, en su acusación, Nisman había identificado como espías, y que según el actual titular de la Secretaría de Inteligencia (SI), Oscar Parrilli, nunca habían formado parte del organismo.

La mandataria deduce entonces: “Si Stiusso era el que le daba toda la información que Nisman pedía y tenía, es más que evidente que fue el propio Stiusso el que le dijo (¿o le escribió?) que Bogado e Yrimia [los supuestos espías] eran agentes de inteligencia. ¿Es posible que se haya olvidado de que él mismo lo había denunciado en noviembre del año pasado y se había iniciado causa judicial? Y si se había olvidado un hombre tan memorioso ¿No consultó con la oficina de Recursos Humanos?”.

La presidenta revela aquí que “con fecha 12 de noviembre del 2014 la Secretaría de Inteligencia denunció criminalmente al Sr. Bogado por la posible comisión del delito de ‘tráfico de influencia’”, cuando todavía Stiusso comandaba la SI. Aún más: un año antes, la SI recibió un oficio judicial sobre una causa en la que se acusaba a Ramón Allan Héctor Bogado de "extorsión", por lo que se le pedía a la institución que revelara si esta persona trabajaba en espionaje.

“Dichas actuaciones tuvieron lugar antes de que asumieran las actuales autoridades de la Secretaría y quien puso en conocimiento de las mismas a sus superiores fue precisamente” Stiusso, afirma Fernández. “En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El Fiscal Nisman no sabía que los agentes de inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran. Mucho menos que uno de ellos había sido denunciado por el propio Stiusso”.


Protección al colaborador de Nisman que le dio el arma


Con las dudas planteadas sobre Stiusso, quien fuera titular de la SI a lo largo de los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y hasta hace un mes, la presidenta también dirige su atención hacia Daniel Lagomarsino, un informático que trabajaba en la Fiscalía de Nisman y que fue quien, el sábado, le suministró el arma con la que Nisman perdió la vida. “¿Por qué iba a pedir prestada un arma para suicidarse cuando el Fiscal tiene registradas dos armas a su nombre”, se plantea.

“Resulta imposible no observar que en cualquier lugar del mundo, si alguien aparece muerto por un arma que está registrada a nombre de otra persona y esa misma persona resulta ser la última que estuvo con él en vida, le entregó el arma en el mismo lugar del hecho, su casa, y es un íntimo colaborador suyo especialista en informática que trabaja también en la causa AMIA desde el año 2007, resulta cuanto menos raro. Muy raro. Por eso es más que conveniente que se le otorgue mucha protección al Sr. Daniel Ángel Lagomarsino”, afirma.

Por eso, las conclusiones de la presidenta son claras. “Había que traer urgente al país [a Nisman] para aprovechar el estrépito internacional provocado por los actos terroristas ocurridos en Francia. Nisman mismo lo expresa en su chat cuando dice que no lo imaginaba tan pronto refiriéndose a lo que venía a hacer en su retorno imprevisto. Lo que nunca pudo imaginar es que el tiempo no solamente había comenzado a correr para la denuncia del siglo, sino también para su propia vida”.



* Artículo aparecido el 22 de enero de 2015 en el diario español Público.

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