Mostrando entradas con la etiqueta Indio Solari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Indio Solari. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2026

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari


Centenares de miles de personas hacen cola
desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia el Parque Domínico del municipio de Avellaneda, al sur de la provincia de Buenos Aires (este), donde se velan los restos del músico y cantante de rock Carlos Alberto Solari, más conocido como el "Indio" Solari, fallecido el viernes a los 77 años.


No se había visto en las últimas décadas semejante muestra de afecto, un reguero infinito de personas que se acercan a darle su último adiós al líder del grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una de las bandas de rock más populares e importantes de la historia argentina. Es la última “misa ricotera”, como se aludía a los multitudinarias convocatorias que generaba el Indio en sus recitales.



Una argentina de mediana edad rompe a llorar mientras camina hacia el microestadio del polideportivo Gatica, donde descansan los restos del Indio. “Para mí es un sentimiento muy grande. Yo conocí a mi marido y de ahí en más me gustaron los Redondos”, explica Katia a la Agencia Sputnik mientras mantiene el paso junto a su amiga Cinthia. “Mi hijo se llama Patricio. Es toda una cultura con sus valores, es mucha emoción”.




Al enterarse el viernes de su fallecimiento, las dos mujeres se dirigieron a la casa del cantante, situada en la localidad bonaerense de Parque Leloir, en el partido de Ituzaingó (oeste), desde el municipio colindante de Moreno, donde viven.


“A nivel mundial, no hay algo como esto. Estos procesos populares los tenemos de verdad y hasta el fondo”, relatan al señalar a su alrededor. “A nosotras nos acompañó desde pibas, empezamos a escuchar a Los Redondos y como dejó de tocar en capital porque los lugares eran chicos, y la policía no lo permitía, y empezamos a conocer el país viajando para verlos”.



Una jornada gris y con niebla acompaña la peregrinación de los ricoteros. Algunos vecinos ofrecen sus casas para cargar agua o para pasar al baño. Otros venden camisetas, pines, posters, y otros recuerdos mientras de distintos lados llega la música de Los Redondos.


La organización del evento más multitudinario que puedan recordar estas generaciones de argentinos, a cargo de la provincia de Buenos Aires (este), permite que la procesión transcurra con tranquilidad. A pocos metros del primer retén para ingresar al parque público, un argentino reconoce en las grandes masas que lograba mover el Indio en los conciertos las mismas que hoy se acercan a despedirlo. “Eran como esto pero más alegre, sin la atmósfera de luto que hay”, equipara este hombre de unos 60 años llamado Nicolás.


No hay más que darle las gracias al Indio por sus valores de no ser corromplible y cuidar al otro, añade a minutos de poder ver a cajón cerrado a quien también fundara Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, tras su separación de Los Redondos en 2001.



Los seguidores del Indio, que padecía parkinson y en 2017 se retiró de los escenarios, recurren a las mismas palabras para describir lo que les transmitía: valores políticos, sentimentales, de comunidad, de ayuda al otro.


UNIÓN EN EL DOLOR


Tras cinco horas de cola, una joven acompañada de su padre, tíos y primos otea el grupo que tiene delante, que está por entrar al recinto donde se encuentra el féretro. “El Indio ha estado en cada reunión familiar, en cada asado, en cada cumpleaños, en los momentos más difíciles en nuestras vidas”, revela Johana. “Estamos tristes pero orgullosos de lo que nos representa”.


La espera está cercar de concluir. Toda la familia de la joven, que viajó desde el partido bonaerense de Escobar, al norte de la zona metropolitana de Buenos Aires que conforman la capital y la provincia homónima, está a punto de ingresar al auditorio donde descansan los restos del músico argentino. “Nuestro consuelo es que ya no sufre más. Lo que nos dejó dejó nos empapa para el futuro, para recordarlo del amor”, afirma esta argentina.



Su grupo ingresa por fin en el microestadio. Los organizadores hacen un pasillo y piden con tacto que nadie se detenga para que todos tengan la oportunidad de despedirse del Indio. Algunos se arriman al costado izquierdo para ralentizar su marcha y atesorar los segundos que tienen por delante. Los sollozos afloran, los gritos de despedida se quiebran, las manos se extienden hacia el ataúd, a cuyos pies se desparraman flores y camisetas de fútbol de todos los clubes. La corriente empuja, y el cajón queda atrás.


El llanto se desborda a las afueras del microestadio. Muchos quedan en los costados, tratando de recomponerse y de mantenerse en comunidad. Vuelven a oírse las canciones del Indio, acá y allá.


Una pareja esquiva el gentío y se retira de la mano, despacio. “Quiero ver quién se pone el saco (abrigo) del indio, porque mucha gene lo tildaba y nos tildan de vagos, pero como él defendió a la gente, no nos defendió nadie”, asegura Marcelo. Junto a Fernanda, defiende que el Indio es parte de su vida. “Ahora tengo 49 años y siento que se perdió alguien muy valioso, como Maradona”.


Predomina entre los ricoteros una sensación de orfandad, admiten. “Ir a ver al indio junto a 400.000 personas era ir para nosotros er ir a ver a gente conocida. Era muy lindo, una misa. Él generó que seamos eso: con su hermetismo, generó que lo sigamos sin preguntar”, asegura Marcelo. “No había banderas, no había cuadros. Yo soy de San Lorenzo, pero acá hay gente de Boca, de River, de Huracán, de Central, y nosotros estamos todos juntos. El Indio unía todo eso, la gente con planta y la gente sin plata. Él era unión”.


El velatorio se extenderá cuanto tiempo sea necesario para que todos aquellos que se han desplazado puedan despedirlo, ha garantizado la familia del artista. Dicen que más de un millón de personas se han movilizado para despedirse del Indio. Cada hora, pasan 15.000 personas por delante del ataúd. La noche del domingo asoma y la fila sigue siendo inabarcable, en un desafío al tiempo. Comienza a llover, pero los ricoteros son eternos, como su líder. 

 

* Artículo publicado el domingo 6 de junio en la Agencia Sputnik

sábado, 6 de junio de 2026

Argentina despide como mito y como amigo al cantante y músico de Rock Indio Solari


“Del ‘Indio
’ ya está todo dicho y él ya dijo lo que tenía para decir”, asumió uno de los tantos seguidores del músico y cantante Carlos Alberto Solari, más conocido como el “Indio” Solari, que se acercó el viernes a la Plaza de Mayo de la capital argentina para despedir a esta leyenda del rock argentino, afectado de parkinson y fallecido el viernes a los 77 años de edad debido a un accidente cerebrovascular (ACV) no traumático.


Quien aseguró que no había nuevas palabras para describir al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado afirmó a continuación a la Agencia Sputnik que el Indio era “la vieja (la madre), el barrio, los amigos… la historia de vida de uno”.


“Lo conocí a mis 8 o 9 años, y después fui a muchos recitales, en su etapa de Los Redondos, y de los Fundamentalistas también”, continuó Juan al evocar los recitales del legendario artista por distintas provincias del país.


Para este argentino, que creció en la década de los 90 con Los Redondos como grupo de referencia, el “Indio” Solari marcó su vida en lo musical, con letras “que más allá de hablar de algún vicio, mambo o paranoia, siempre aludían al amor, a la justicia y a la igualdad”, mientras “hacía una descripción de la situación social, mechando historias con frases que traídas a hoy son muy actuales, sobre todo con lo que sucedió en este Gobierno”.


Sentado cabizbajo en uno de los bancos de la plaza, este admirador del “Indio”, del que destacó su coherencia y espíritu libre, aseguró que sus recitales eran una muestra de “gente de todos lados y de todos los estratos”.


“Pero Los Redondos no nació como una banda popular”, aclaró. “Era como de nicho, sobre todo por sus comienzos en la clandestinidad, durante la dictadura (1976-1983), por eso todos sus personajes y ellos mismos tenían apodos”.




El “Indio”, entonces, “es como una pintura de Argentina a lo largo del tiempo, un fenómeno local de este país y de Uruguay”, consideró Juan, que mostró su reticencia a calificar los conciertos del músico como “misas”, por la reminiscencia religiosa que el término deja trascender.


“Lo tomo como algo más ancestral. Alguien dijo que el “Indio” vino por mil años. No se murió, pasó a la inmortalidad, estará en otro plano. Fue la voz de muchos de nosotros, nos ayudó ante la falta de un referente, de un padre”, confesó. “Nos rescató de momentos muy malos, nos hizo ver las cosas de otra forma, y estimuló un pensamiento crítico propio para no ser parte de la masa que está en el sistema y le es funcional”.


Como consuelo, Juan percibió en la despedida colectiva del cantante un “espíritu de comunidad” que mostraba “que estamos un poco todos en la misma social, económica y políticamente, ahora que prolifera tanto el individualismo y el culto a uno mismo mientras estamos cautivos de una pantalla que nos mantiene dispersos”.


En la convocatoria que colmó la Plaza de Mayo, al menos, “nos sentimos un poco más cerca, y nos da esperanza de que la única salida es en común, y que estamos todos bajo la misma sintonía”, finalizó.


IMPACTO COLECTIVO


En una de las fuentes de la explanada permanecía sentada una mujer de 65 años llamada Inés que intentaba ocultar sus ojos hinchados detrás de unas gafas opacas.


“Los Redondos nacieron en el under y se hicieron un fenómeno masivo, sin precedentes: fue un mundo especial que tiene que ver con la independencia, y por eso nunca trabajaron con las grandes discográficas”, planteó.


El grupo que consagró al “Indio” Solari como uno de los artistas más relevantes de su época se convirtió desde hace 40 años en la banda sonora de su vida, explicó. “Su música es un rock bastante crudo pero elegante con los vientos, y las letras crípticas del indio, con su voz aguardentosa, son lo que generaron esta movida”, describió.


La noticia de la muerte del artista le rompió el corazón. “Sabíamos que estaba enfermo pero no sabíamos que era inminente. Cuando supe que estaba esta reunión quise venir porque me parece hermoso el amor del público a un artista tan fuera de lo común, en este acto tan político al mismo tiempo, por este Gobierno de brutos que odian el arte y los artistas”, calificó.

Seguidor del Indio llora en la Plaza de Mayo (Ana Delicado Palacios)


Sin esconder su llanto, otra mujer de similar edad atisbaba de pie desde un banco el remolino de gente que cantaba y bailaba las canciones de Los Redondos en el centro de la plaza. “Hay una leyenda que ha nacido hoy. Tengo 64 años, y sus temas arrancaron en mi adolescencia; sus letras movieron muchas fibras, y así se lo transmití a mis hijos”, contó.


Argentina puede vanagloriarse de tener muchos artistas, “pero este movimiento, el famoso pogo (baile en grupo que se realiza a los saltos y suele generar choques entre sus participantes), llenar un recital con 200.000 personas, eso no lo consigue nadie, y hoy se nos fue”, lamentó Virginia. “ Nos quedan sus canciones, sus letras; va a ser un mimo al alma escucharlo. Y espero que donde esté descanse, porque se lo merece”.


No lejos de ella una mujer que estaba de paso, oriunda de Santiago del Estero (norte) y residente en Neuquén (suroeste), aseguró que se había aproximado hasta la Plaza de Mayo porque era “del pueblo, y el Indio también era del pueblo”, señaló.


“Lo conocí ya de grande, porque siempre he trabajado y nunca tuve tiempo. Me enteré de él por mi marido, que tenía sus casetes, porque ellos no tenían convenios con ninguna casa grande que grabara, y ahí empecé a interiorizarme”, reveló.


Para otro argentino llamado Paco que vio al mítico cantante en sus primeros recitales, cuando apenas juntaba 200-300 personas, el Indio “fue como un amigo, un hermano”.



“Fue una maravilla de persona que expandió el idioma. Ahora queda una historia, una leyenda, frases que no van a cambiar nunca, una emoción que se expresa en todos lados, incluso en las canchas de fútbol”, ejemplificó. “Es un símbolo de la historia argentina: incomprensible, complicada pero hermosa”.


Cuesta decirle adiós. Una nueva convocatoria, que se espera extraordinaria, se realizará este domingo en el Parque Dominico del municipio de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires (este), para despedir de nuevo a quien ha marcado varias generaciones de argentinos. 


*Crónica publicada el viernes 5 de junio en la Agencia Sputnik.

Argentinos desafían la lluvia y la represión para defender universidad pública

  Nada desmoralizó a las decenas de miles de personas que por todo el territorio argentino se movilizaron el jueves en la quinta marcha fe...