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martes, 6 de diciembre de 2011

"El peronismo va más allá de la izquierda y la derecha"



Como historiador y escritor argentino, Felipe Pigna ha conseguido inculcar a varias generaciones de coterráneos gran parte de la historia de Argentina. En esta entrevista afronta uno de los asuntos más espinosos, más apasionantes, y más controvertidos del país: el peronismo, y su vigencia en la actualidad.


  • ¿Puede encuadrarse el peronismo en alguna definición?

  • Es muy complejo definir un movimiento como el peronismo porque no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha. El peronismo tiene distintas etapas, distintos momentos: algunas veces está más cerca de la derecha clásica, y otras, más próximo a la izquierda.

  • ¿Por qué son tan vaporosas sus definiciones?

  • Por su complejidad. Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha, proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón.

  • ¿Cómo oscila esa izquierda y esa derecha?

  • Perón inicia su accionar político muy imbuido con ideas de la derecha y de la Iglesia. La idea de incluir a los trabajadores en el tejido social, al principio, se hizo en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo. Luego entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

  • ¿Qué sentido tiene Eva Perón en este movimiento?

  • Le dio un sentido más popular al peronismo, y en cierto sentido, incluso plebeyo. Esa impronta marcó un rumbo que no había antes. Con el accionar de fundaciones y de leyes sociales, el peronismo pasó a trabajar a favor de los trabajadores. Cambió así la forma de distribución de renta de Argentina, los centros de salud, la atención a las madres solteras, los hospitales, el fomento del trabajo de los desocupados, etc. Los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional.

  • ¿Por qué se asocia al peronismo la frase “alpargatas sí, libros no"?

  • Esa frase no la dijo el general Juan Domingo Perón, sino Américo Ghioldi en una conferencia antiperonista en la que promocionaba su libro Alpargatas y Libros en la Historia Argentina. Se decía antiperonista y revolucionario, pero Ghioldi era más bien reaccionario. Y la respuesta de algunos jóvenes peronistas que pasaron por el frente de este conferencista fue gritar “alpargatas sí, libros no”.

  • ¿Qué legado en la educación dejó el peronismo?

  • Se masificó la enseñanza primaria y secundaria. Se generaron también conflictos por una mala política universitaria. El movimiento no estuvo en contra de la educación popular, pero para la educación universitaria se designaron profesores vinculados a la Iglesia y se persiguieron estudiantes. Eso forma parte de las manchas de lo que fue peronismo. En ese sentido, el Gobierno, de carácter autoritario, persiguió la educación.

  • ¿El peronismo tiene algo de fascista?

  • Perón admiraba a Mussolini, nunca lo negó. Incluso cuando era muy incorrecto decirlo, desde su exilio en España, cuando trataba de conquistar los sectores de izquierda de Argentina, le preguntaban al respecto y decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero Perón no aplicó una política fascista. No porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas.

  • ¿Y por qué no podía?

  • Una de las cosas mas importantes del fascismo es que es un movimiento de la clase media y alta contra sectores populares; es lo que es el hipercapitalismo. Pero en Argentina, el peronismo fue expresión de las clases populares, a diferencia de lo que fue el fascismo en Italia.

  • ¿Por qué? ¿Cómo era el peronismo?

  • Perón tuvo cuatro etapas. El primer Perón era el trabajador, el que conquistó la clase obrera para impulsar cambios junto con Evita. Éste fue, quizás, el mejor Perón de Argentina. El país progresó lo que no hizo en gran parte de su historia, en cuanto a estructura, en cuanto a la incorporación de la gente al consumo y en cuanto a derechos sociales.

  • ¿Qué vino después?

  • La crisis, que coincidió con la muerte de Evita, con una época de malas cosechas que empeoraron la economía y pusieron en jaque el modelo que dependía de lo agropecuario.

  • ¿Y el tercer Perón?

  • Fue el del exilio, que pareció virar más a la izquierda porque estaba marcado por su movimiento. Pero una cosa es Perón y otra el peronismo, que interpreta a Perón según cada etapa. El movimiento se radicalizó durante los años 60 con intentos revolucionarios que no contaban con el aval de Perón, aunque intentaban que él volviera. Se trataba de una juventud que le dio el sentido izquierdista al peronismo.

  • ¿Qué ocurrió con el cuarto Perón?

  • Fue el que regresó a Argentina para marcar los límites y enfrentarse con esa juventud. Perón utilizó esa juventud no porque ésta fuera ingenua, sino porque ésta creyó que se iban a cumplir sus demandas. Esto terminó mal. Perón era ya un hombre grande, y su movimiento estaba dividido en dos, mientras que antes había sido monolítico. Fue entonces cuando la derecha y la izquierda se enfrentaron no sólo con las palabras, sino también militarmente. Y ahí, Perón se identificó con la derecha. Por eso su herencia recayó en la figura de su segunda mujer, Isabel, y en la de su secretario, José López Rega.

  • ¿Qué herencia ha dejado Perón a Argentina?

  • Su manejo del poder, que es una característica del peronismo. Esto es importante aquí, donde vivimos tan acosados por poderes nacionales e internacionales. También su relación con los gremios, que es una precondición para el peronismo; la reducción de la deuda externa, y el impulso a la autonomía financiera y económica, de modo que no hay que depender tanto de los hechos económicos internacionales para el desarrollo interno.

  • ¿Y qué tuvo de negativo Perón?

  • El autoritarismo que tuvo en algunos períodos, con la persecución de oposición y el cierre medios de comunicación. Nada de eso sucede hoy, y eso marca una diferencia muy importante.

  • ¿El peronismo actual vive de un mito?

  • Hay parte de verdad en eso, pero hay que hablar también de las virtudes del peronismo y de las falencias de la oposición, que viene demostrando no tanto que no pueda gobernar sólo el peronismo, sino que el radicalismo tampoco. El socialismo, por otra parte, no hizo base ni tuvo una política alternativa de poder. Es un movimiento testimonial, mientras que la derecha golosa se ha manejado mejor en las sombras que en la democracia. Su forma de hacer política es a través de golpes: militares, financieros o mediáticos, pero no políticos. Así pasa en el resto del mundo, sólo que aquí se disimula menos.

  • ¿Cómo encaja el kirchnerismo dentro del peronismo?

  • Hay, de entrada, una clara necesidad de ejercer el poder.

  • ¿Pero con un buen fin?

  • Si la presidenta Cristina Fernández no estuviera convencida, no seguiría. Con lo que ha sufrido, creo que es una convencida de lo que hace. Y creo que ha hecho las cosas muy bien. Si miramos como está el mundo y como está Argentina, podemos apreciar que se han hecho cosas importantes que nos permiten estar mejor, aunque estemos en inferioridad de condiciones. Lo cual no significa que estemos a salvo, pero sí que estamos mucho mejor orientados de lo que está España.

domingo, 23 de octubre de 2011

El legado de Perón marca a Cristina Fernández


La política argentina se ha movido casi siempre en aguas turbulentas, pero las elecciones presidenciales de este domingo se presentan inusualmente serenas. Más de la mitad del electorado argentino, según las encuestas, apostará por la reelección de la mandataria Cristina Fernández, mientras que los candidatos opositores, en plena campaña electoral, sólo han sido capaces de darse los últimos zarpazos entre sí para evidenciar la fragilidad con la que han llegado a estos comicios.

Cristina Fernández tiene ahora ante sí cuatro años más de Gobierno en los que profundizará el modelo impulsado por su difunto marido y antecesor, Néstor Kirchner. Desde 2003 Argentina se ha consagrado a este proyecto político que se identifica con el llamado kirchnerismo, y que se inspira en el movimiento creado por el general Juan Domingo Perón, el único presidente de la historia argentina que ha sido elegido en las urnas en tres ocasiones, aunque sólo pudo terminar el primero de sus mandatos.

Perón fue elegido presidente en 1946, y en 1952 fue reelecto por seis años más. En la mitad de su segundo Gobierno, un golpe de Estado militar lo sacó del poder, y el general tuvo que exiliarse durante 18 años. En ese tiempo que pasó en España, su movimiento fue proscrito, y los dos presidentes civiles que lo sucedieron en Argentina fueron derrocados. En 1973, los militares se vieron obligados a convocar elecciones, y Perón pudo regresar al país para ganar estos comicios. Falleció un año más tarde, pero no pasaría mucho tiempo hasta que un nuevo golpe militar, y su consiguiente dictadura (1976-1983), diera paso a uno de los periodos más tenebrosos de Argentina.

Podría decirse que Perón gobernó 10 años en total, pero la política reciente del país no puede entenderse sin esclarecer antes el significado y la proyección que ha tenido el peronismo en todos los órdenes de la vida argentina, ya sean ideológicos, culturales o sociales. “El peronismo es un movimiento que no se puede calificar con los parámetros clásicos de izquierda y derecha” advierte a Público Felipe Pigna, uno de los historiadores más prestigiosos y difundidos del país. “Cuando el movimiento surge entre 1943 y 1946, convive tanto la derecha proveniente de un nacionalismo militar, como la izquierda con el aporte socialista de los sindicatos, que fueron quienes dieron la base de sustentación a Perón”.

El general fue seducido en un comienzo con la idea de incluir a los trabajadores en el tejido social “pero en sentido preventivo, para que no cayeran en el comunismo”, relata Pigna. “Aquel presidente después entendió que el pensamiento sindical no era una cuestión de defensa, sino de convicción, y que no era necesario estar al lado de los trabajadores para contenerlos, sino para que tuvieran fuerza propia”.

Así se explica cómo los trabajadores pasaron a aportar el 50% de la renta nacional, por qué proliferaron centros de salud y de atención a sectores vulnerables, o por qué se potenció la educación primaria y secundaria. Fue también el peronismo, en cambio, el que mantuvo una política reaccionaria en el ámbito universitario, y el que adoptó una actitud autoritaria con la oposición, a la que persiguió sin clemencia.

“Peron admiraba a Mussolini, y nunca lo negó”, añade Felipe Pigna. “Incluso cuando trataba de conquistar a los sectores de izquierda desde su exilio en España, decía admirar el orden, el Estado nuevo y la corporación. Pero aquí no pudo aplicar una política fascista, no porque no pudiera, sino porque las condiciones no estaban dadas”. El historiador recuerda, no obstante, que a diferencia del fascismo de Italia, “que fue un movimiento de las clases medias y altas contra sectores populares”, el peronismo en Argentina “fue expresión de clases populares”.

Difícil de definir hasta para los mismos argentinos, el peronismo es ambivalente, contradictorio, pragmático. Así lo destacó Tomás Eloy Martínez, uno de los periodistas y escritores más relevantes de la cultura argentina, que fue también el hombre que eligió el general para que relatara la historia de su vida.

“El peronismo significa casi todo lo que cada peronista quiere que el peronismo sea”, indicó el ya fallecido Eloy Martínez al diario La Nación a los 30 años de cumplirse la muerte de Perón. Después de todo ese tiempo, el peronismo es todavía hoy el único movimiento que desde 1989 ha podido terminar sus mandatos en el Gobierno. Ocurrió con Carlos Menem (1989-1999) y ahora con el kirchnerismo, dos periodos peronistas pero antagónicos entre sí.

Entonces, ¿cuántos peronismos existen? “La Historia se quedará con la verdad que yo estoy contando”, le hace decir Tomás Eloy Martínez al general en su libro La Novela de Perón. A modo de sentencia, el escritor pone en sus labios una frase que después pasaría a la posteridad, en parte por su misterio, en parte porque revela la complejidad de un hombre y de un movimiento que marcarían por siempre el rumbo de Argentina: “Esa pasión de los hombres por la verdad me ha parecido siempre insensata”.


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Entrevista al sociólogo Ernesto Zambrini, titular de Política Social en la Universidad de la Plata

Hay tres generaciones que no tuvieron empleo”


  • ¿En qué consiste ideológicamente el peronismo?
  • En un movimiento que toma las banderas de la igualdad y de la inclusión, y que trata de sentar las bases de acumulación dentro de un modelo keynesiano para establecer alguna de las instituciones históricas del bienestar. Para ello se genera un entramado de poder que va conquistando sectores.
  • ¿Qué tiene de peronista el kirchnerismo?
  • El kirchnerismo representaría el ala mas progresista del peronismo, que va desde la derecha hasta la izquierda. En una nación que se sentía sobre todo europea, se decidió potenciar la pertenencia del país a América Latina. Se ha practicado una política de derechos humanos, se ha fortalecido el sistema productivo, se ha restaurado lo público.
  • ¿Cuáles son los logros del Gobierno?
  • Ha contribuido a que el país tenga un crecimiento inédito del 8-9% anual. Se ha pasado de invertir en educación un 2,8% del PIB a casi al 6%. Se han construido 1.200 hospitales y 800.000 viviendas. Se ha cancelado la deuda con el FMI para conseguir más autonomía en un marco de absoluta libertad. Aquí todos puede decir lo que quieran aun teniendo los poderes hegemónicos en contra.
  • ¿Cuáles son sus falencias?
  • La pobreza estructural dura, que es difícil de remover. Hay tres generaciones que no conocen el trabajo o que fueron precarios. Hay también un déficit habitacional, ya que faltan por construir determinadas obras de infraestructura para extender la potabilización del agua o las cloacas.
  • ¿Por qué el kirchnerismo se asocia todavía a sectores conservadores del expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999)?
  • El peronismo es un fenómeno en el que algunos actores se reciclan con mucha rapidez. Saltan de un lado a otro, según quién vaya a ganar. En algunas provincias hay gobernadores peronistas entronizados que tienen todo un aparato político en torno a ellos. El kirchnerismo considera que para gobernar no pueden prescindir de ellos. Ésta es la manera que tiene de construir espacios de poder. Perón solía decir: “si van solo los buenos, llegamos cuatro”.

* Reportaje y entrevista aparecida el 23-10-2011 en el diario español Público.

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