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viernes, 9 de agosto de 2019

En Argentina se siguen hablando 15 lenguas indígenas de un total de 36



A lo largo de todo el territorio argentino persisten 15 idiomas nativos de pueblos indígenas que se hablan en la actualidad, entre los 36 que reconoce el mapa "idiomas indígenas en el presente" presentado en el Congreso Nacional de Lenguas Indígenas por el Centro Univer-sitario de Idiomas (CUI), contó a Sputnik su director, Roberto Villarruel.

"Son 15 los idiomas vigentes que tienen hablantes, dentro de un mapa que reconoce 36 lenguas diferentes", dijo Villarruel.

Esas 15 lenguas se han mantenido vivas en distintos grados, ya porque fueron mantenidas por una pequeña comunidad o por decenas de miles de personas, como es el caso del quechua.

Además hay otras nueve lenguas en recuperación y 12 más extintas que abarcan todo el territorio argentino, si bien la mayoría se acumulan en el norte, sobre todo en las provincias de Formosa, Jujuy, Salta y Santiago del Estero, además de en la provincia de Buenos Aires (este).

En el año internacional de las lenguas indígenas, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en enero pasado, el director del CUI reivindicó que Argentina "es un país plurilingüe no homogéneo en su conformación social", pues a la presencia de los pueblos indígenas se suman las comunidades de inmigración europea que llegaron al país desde finales del siglo XIX.

La visión predominante en este país sudamericano, sin embargo, se asentó "sobre una idea de un territorio vacío, y en realidad ahí está la clave de algunos conflictos sociales y políticos que persisten en Argentina", afirmó Villarruel.

El prejuicio que refuerza la idea de una Argentina homogénea provoca "cierta tensión entre reconocerse como una nación puramente blanca y una nación que en realidad tiene en su sangre y en su historia un montón de presencia de pueblos indígenas, y que además tiene muchas comunidades importantes y muchas lenguas vigentes", profundizó.

PREEMINENCIA INDÍGENA

En el último censo oficial realizado en 2010, 955.032 personas se reconocieron como descendientes de pueblos originarios en un país en el que viven más de 40 millones de habitantes.

"El censo reconoció comunidades que están en el territorio y se consideran descendientes, pero no tomó en cuenta centros urbanos", objetó Villarruel.

Por otro lado, la metodología puesta en práctica fue cuestionada "porque mucha gente no se reconoce o no sabe que desciende de los pueblos indígenas", contrarrestó el director del CUI.

Aunque perdura la creencia de que Argentina está constituida principalmente por descendientes de inmigrantes europeos, en realidad es al revés: "la mayor parte de la población argentina tiene sangre de pueblos indígenas", sentenció Villarruel.

"La presencia de la descendencia indígena es muy fuerte, sumada a que ahora hay muchos hablantes de lenguas originarias porque llegaron muchos inmigrantes de Bolivia, Perú y Paraguay, donde las lenguas originarias están muy extendidas", alegó.

CUESTIÓN DE ESTADO

A falta de un estudio cualitativo impulsado desde el Estado que profundice y actualice la composición social y étnica del país, los círculos académicos, sobre todo las universidades públicas, han comenzado a avanzar en este rumbo con programas de investigación y estudio.

Un cambio en la Constitución argentina en 1994 consagró a los pueblos originarios como sujetos de derecho, al admitir su preexistencia étnica y cultural y al reconocer la posesión comunitaria de los territorios que habitan, además de incentivar su acceso a otras tierras y prohibir en cualquier caso su enajenación o la imposición de gravámenes.

"Desde entonces hubo un proceso de crecimiento y reivindicación, pero es muy fuerte la lucha con el Estado, sobre todos los reclamos territoriales con los Gobiernos provinciales, y hay un componente de discriminación en la sociedad, a pesar de que cada vez hay más la aceptación en algunos casos, según en qué ciudades o regiones", ponderó el director del CUI.

Este escenario tiene lugar en un contexto en el que los últimos gobiernos de corte progresista en la región alentaron la recuperación de la esencia indígena de sus respectivos territorios.

"Hubo un proceso dinámico de recuperación de las lenguas indígenas en 10 años para atrás, coincidiendo con el ascenso de gobiernos populares en América Latina, y aupado por las celebraciones de los bicentenarios de la independencia de España", recordó Villarruel.

Así surgieron movimientos liderados por jóvenes que no hablaban las lenguas de sus ancestros pero que quisieron conectarse con su comunidad y recuperar sus raíces, un proceso reforzado después por las universidades.

El Congreso Nacional de Lenguas Indígenas, que tiene lugar en Buenos Aires hasta este jueves, fue organizado por el CUI, el instituto universitario de idiomas más grandes de Argentina.


* Entrevista publicada en la agencia de noticias Sputnik el 8 de agosto de 2019.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Evo Morales paraliza la carretera amazónica

El presidente boliviano, Evo Morales, ha decidido suspender por ahora la construcción de una carretera que iba a atravesar una reserva amazónica en el centro del país, mientras las dimisiones se suceden en su Gobierno.

Dos días después de que la Policía cargara contra una protesta indígena opositora al proyecto, son ya tres los funcionarios que han renunciado. Aunque había asegurado en repetidas ocasiones que la carretera sería construida "sí o sí", el mandatario boliviano se ha visto desbordado por la repercusión que ha tenido la intervención policial contra una marcha indígena de 1.500 manifestantes, que avanzaba hacia La Paz desde el pasado 15 de agosto.

El entonces ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, señaló como responsable de la agresión al viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, quien ya ha presentado su renuncia aunque dijo que él no había instruido el operativo contra los indígenas. También Llorenti dimitió poco después.

Además del viceministro y su superior, también abandonaron su cargo la directora de Migración, María René Quiroga, y la ministra de Defensa, María Cecilia Chacón.

Abrumado por los acontecimientos, Morales ha calificado la acción de la Policía como "imperdonable" y ha prometido la creación de una comisión especial con representantes de organismos nacionales e internacionales para investigar los incidentes. "No comparto la medida de intervención de la marcha que ha asumido el Gobierno y no puedo defender o justificar la misma".

El presidente boliviano ha afirmado que no había ordenado a la Policía que cargara contra la marcha y ha asegurado que la construcción de la carretera se detiene hasta que se celebre un referéndum en Beni y Cochabamba, los departamentos que comunicaría la carretera. Los indígenas, descontentos, reanudarán la caminata, ya que la decisión de suspender el proyecto es sólo temporal.

La ruta, cuyo trazado prevé la partición en dos del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), iba a servir de corredor interoceánico para comunicar zonas de Brasil y de Perú, según el Gobierno. Para los indígenas, la carretera es una aberración ecológica y social muy dañina para las comunidades que viven en el Tipnis, asediadas por productores de coca que han ocupado el terreno para plantar sus cultivos.

*Artículo aparecido el 28-09-2011 en el diario español Público.

martes, 27 de septiembre de 2011

Un conflicto con los indígenas pone en jaque a Evo Morales


El apoyo indígena al presidente boliviano Evo Morales ha comenzado a erosionarse. Nunca, desde que llegara al poder en enero de 2006, había sido tan evidente el desencanto de los pueblos nativos con el mandatario aymara, el primero en llegar a la presidencia desde la independencia del país en 1825. La indignación se ha desbordado desde este domingo, cuando la policía reprimió una marcha que desde hace 43 días trata de avanzar hacia La Paz para protestar por la construcción de una carretera en una reserva natural de la Amazonía.

El malestar se ha cobrado ya su primera víctima política con la renuncia de la ministra de Defensa Cecilia Chacón. Además dos huelgas de hambre comenzaron este lunes en Cochabamba y Santa Cruz (centro del país), mientras que grupos indígenas mantienen vigilias en al menos cuatro ciudades del país desde hace más de una semana.

En las acampadas se ha declarado la alerta por la represión policial, después de que unos 500 policías intervinieran con gases lacrimógenos en el campamento que los manifestantes indígenas, en su camino hacia la capital del país, habían levantado cerca de Yucumo, a 320 kilómetros al noreste de La Paz.

La comisión de la marcha denunció 37 desaparecidos y la muerte de un bebé de tres meses, aunque la policía lo niega. “Lo que se ha hecho es evacuar a la gente de la forma más ordenada posible, sacarlos y embarcarlos en vehículos a sus comunidades”, justificó por su parte el ministro de la Presidencia, Carlos Romero. “Se está haciendo la clasificación de la gente para enviarla a sus regiones”.

La ONU, en cambio, ha pedido una investigación, y el defensor del Pueblo Rolando Villena, que dijo estar sorprendido por lo ocurrido, anunció que impulsará una demanda legal contra el Gobierno.

Horas antes de la represión, tras reunirse con 16 comunidades a favor de su proyecto, Evo Morales había anunciado la convocatoria de un referéndum en los departamentos de Cochabamba y Beni (noreste), las dos regiones que comunicaría la carretera, y había prometido además una ley contra los asentamientos ilegales en la reserva forestal por donde pasaría la autopista.

Según los propios organizadores, son unos 1.500 los manifestantes que comenzaron el pasado 15 de agosto una marcha desde Trinidad, capital del departamento de Beni, en dirección a La Paz, a 600 kilómetros de distancia. Con el respaldo de indígenas de otras regiones, se oponen al proyecto vial Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, que partiría el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

“Bolivia es el país con más reservas probadas y probables de gas, y todas están debajo de parques naturales, donde viven comunidades indígenas”, explicó a esta periodista Marielle Cauthin, una de las activistas. “Esto puede llevar a un etnocidio, porque los indígenas viven de la sevicultura, de la caza y de la pesca. Necesitamos caminos, pero no a costa de un sacrificio tan fuerte”.

La construcción de la carretera, de 306 kilómetros, ha sido adjudicada a la empresa brasileña OAS por 420 millones de dólares. El Gobierno ha insistido en la necesidad de esta ruta que se convertiría en un corredor bioceánico al atravesar toda la Amazonía y comunicar regiones de Perú con las de Brasil a través de Bolivia.

Los indígenas, en cambio, consideran este proyecto un atropello a sus derechos, y exigen que se convoque una consulta popular tal y como establece la Constitución, impulsada por el mismo Evo Morales y aprobada por el pueblo en 2009. Los nativos, que han recurrido a la Organización de Estados Americanos (OEA), han denunciado también la invasión paulatina del Tipnis por parte de productores de hoja de coca de Cochabamba, llamados “colonizadores”, que han ido usurpando terreno del parque con sus cultivos.



* Artículo aparecido el 27-09-2011 en el diario español Público. Fue escrito un día después de regresar de un viaje por Bolivia.

sábado, 22 de mayo de 2010

Los indígenas de Argentina exigen salir del olvido*

Contra la imagen colectiva de una Argentina blanca y europeizada, miles de nativos de esta tierra se han llegado durante esta semana en Buenos Aires para reclamar que su país asuma su parte indígena.

No se recuerda ninguna manifestación aborigen tan multitudinaria. Más de 30 comunidades distintas se movilizaron el pasado 12 de mayo desde sus regiones para recorrer los más de 2.000 kilómetros que los separaban de la capital del país. Los ha recibido una ciudad que en estos días se engalana para celebrar el próximo 25 de mayo el bicentenario de la independencia argentina (1810-2010), pero ellos han venido para recordar que sus etnias originarias ya existían antes de la emancipación de España, y que sin embargo sus pueblos han sido despojados de sus derechos civiles, económicos y sociales, como si nunca hubieran formado parte del país.

Las tres columnas indígenas que se formaron desde el noreste, norte y sur del país para confluir en Buenos Aires terminaron su andadura en la histórica Plaza de Mayo, donde los esperaban organizaciones de derechos humanos como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, además del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Una comisión indígena fue recibida más tarde por la presidenta Cristina Fernández en la sede del Gobierno, y allí tuvieron la oportunidad de hacerle llegar sus reclamos.

Como poblaciones nativas que son, exigen la creación de un Estado “plurinacional y pluricultural”, reparaciones económicas, la devolución de las tierras que les pertenecen por derecho ancestral, el derecho a la autodeterminación o la inclusión de las lenguas indígenas como idiomas oficiales. Todas estas propuestas están ya recogidas en leyes vigentes que sin embargo no se cumplen.

Tras el encuentro, la presidenta del país anunció la firma de dos decretos por los que se creará una comisión para estudiar el reclamo de la tierra. El Gobierno financiará además varias radios comunitarias, y ampliará el número de becas destinadas a los pueblos nativos.

* Artículo aparecido el 22-05-2010 en el diario español Público.

sábado, 16 de enero de 2010

La ONU denuncia la pobreza de los indígenas del mundo*


La tercera parte de las personas más pobres del mundo son indígenas. Ésta es una de las conclusiones más contundentes que se desprenden del primer informe que la ONU ha elaborado sobre la situación global de las comunidades autóctonas. A pesar de que representan el 5% de la población total del planeta, gran parte de los 370 millones de indígenas que viven en un total de 90 países subsisten en la miseria, es decir, con menos de un dólar al día.

Ellos han pasado a ser, de acuerdo con el estudio, “una parte desproporcionada de la población pobre, analfabeta y desempleada”. Víctimas “de injusticias históricas como la colonización, la pérdida de sus tierras y recursos, la opresión y la discriminación”, los indígenas son invisibles a la comunidad internacional, no tienen nacionalidad, y su supervivencia está amenazada incluso por el cambio climático.

La publicación, realizada por siete expertos independientes y producida por el Foro Permanente de Asuntos Indígenas de la ONU, fue presentada este jueves de forma simultánea en las ciudades de Bogotá, Bruselas, Camberra, Manila, México, Moscú, Pretoria y Río de Janeiro con el fin de divulgar al máximo posible la situación “alarmante” de las comunidades originarias.

De poco ha servido la Declaración de las poblaciones indígenas aprobada por la ONU en septiembre 2007 tras dos décadas de negociaciones. Por entonces el aimara Evo Morales convocó a “una gran fiesta” para celebrar el texto que reconocía un conjunto de derechos a uno de colectivos más vulnerables del mundo.

Más de dos años después, el nuevo documento de la ONU es sombrío en sus esperanzas. “Pese a los esfuerzos, no se ve solución en el futuro previsible”, admite el estudio. Sirva de ejemplo que en una de las regiones más prósperas del mundo, como lo es Australia, los niños indígenas tienen una expectativa de vida de 20 años inferior a la del resto de la población.

América Latina

Los indígenas en América Latina representan el 15% de la población de la región, pero sus condiciones de vida no se alejan de las que sufren otras poblaciones autóctonas.

“La discriminación es grande en Brasil y un indio no alcanzará nunca los mismos niveles que un blanco. Ni siquiera de un negro”, añadió durante la presentación del informe en Río de Janeiro Marcos Terena, un indígena de la etnia brasileña Yanomami.

La precariedad en la que sobreviven los pueblos originarios de América Latina tiene un rosario de ejemplos que afectan a todos sus países. Un indígena en Paraguay tiene una probabilidad casi ocho veces más alta de vivir en la miseria que cualquier otro habitante. En Colombia, 34 comunidades están a punto de desaparecer por la violencia y por el desconocimiento de sus derechos. Y en Honduras, el 95% de los niños indígenas menores de 14 años son desnutridos.

El informe, que recopila 25 años de denuncias de los indígenas asistentes al Foro Permanente de la ONU, pretende abrir los ojos sobre las condiciones de vida de las comunidades nativas, pero con la realidad por delante: “Ser indígena [en América Latina] equivale a ser pobre y con el tiempo esa situación se ha perpetuado”.

*Artículo aparecido en Público el 15-01-2009

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari

Centenares de miles de personas hacen cola desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia e l Parque Domínico del munic...