Mostrando entradas con la etiqueta Videla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Videla. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de mayo de 2013

Entrevista a Nora Cortiñas: "No fue sólo Videla. Fue una dictadura cívico-militar-religiosa"




Nora Cortiñas, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.Nora Cortiñas, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, conversó con esta periodista sobre el fallecimiento del ex dictador Jorge Videla cuando cumplía cadena perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura argentina (1976-1983).


¿Cómo ha tomado la muerte del ex dictador Videla?

No me genera ninguna alegría. Yo no festejo la muerte de nadie. Se murió en una cárcel, y ésta es la parte de satisfacción dado que no se murió en la cama de su casa, sino condenado. Todavía hay muchos impunes, pero en este caso, Videla es el responsable de infinidad de muertes, torturas, apropiación de bebés y es el que además intentó destruir los lazos de solidaridad de nuestro pueblo. Ésta es una muerte más de uno de los represores que tuvo la Argentina. Tenemos que seguir con nuestra lucha por la verdad y la justicia día por día.

¿Qué se lleva Videla consigo?

Se lleva el peso de su proceder genocida y de asesino, pero queda para la memoria nuestra lo que fue el terrorismo de Estado aquellos años de la dictadura cívico-militar-religiosa que tuvimos. Hay que incluir a la Iglesia católica. Queda la imagen de un país que han querido destrozar, pero gracias a la generosidad y valentía de los testigos siguen los juicios. Hay muy pocos procesos en otros países de América Latina, y nosotros, empujando, hemos conseguido juicios en todas las provincias. Cuesta mucho todavía, pero con nuestra movilización esperamos que la Argentina llegue a ser un país sin impunidad.

¿Cree que la muerte del ex dictador va a ser un obstáculo para acceder a más información sobre los desaparecidos?

No, de ninguna manera. Los represores tienen archivos en todas partes, sólo hay que buscarlos. El Gobierno [de Cristina Fernández] tiene que tener la fuerza de voluntad para abrir esos archivos y saber qué pasó con cada uno de los detenidos-desaparecidos, hombres y mujeres. También para que los jueces abran sus gavetas y digan prontamente a quién entregaron en falsa adopción esos bebés que nacieron cuando sus madres estaban en cautiverio y que fueron apropiados. Hay material para mostrar al mundo y para que nosotros logremos la verdad y la justicia.

¿Por qué cree que falta voluntad política?

Porque hay archivos. Ni Videla ni los que murieron se los llevaron en el cajón. No es que no quieran, es que falta decisión.

¿De quién depende que se muestren?

Del Gobierno, y del actual Papa Francisco, que tiene las llaves de los archivos. La Iglesia Católica argentina fue cómplice de este horror. Entraban a los campos de concentración, palmeaban a las víctimas para que siguieran hablando. Nunca salieron de un centro clandestino de detención para denunciar públicamente lo que presenciaban. Algunos intentaron liberar a alguno con el que tenían mucha amistad, pero ¿por qué no a todos?

De los miembros de la Junta Militar que dieron el golpe de Estado en 1976 (Videla-Eduardo Massera-Orlando Agosti), ¿qué papel le atribuye al ex dictador en los casos de asesinatos y secuestros?

Creo que la responsabilidad es de los tres. La figura de Videla fue la más prominente, fue mostrado como el mayor asesino, pero no fue sólo él. Esto se hizo alrededor de una mesa, planificando día por día, buscando y pidiendo nombres a todos los que fueron cómplices. Empezó en 1974 con la Triple A y la presidenta constitucional Isabel Martínez de Perón, y la Triple A comenzó a practicar esa metodología infame que es la desaparición forzada de personas, que es el crimen de los crímenes. Es cuando a una persona se le priva todos los derechos de manera absoluta. Y ellos son responsables de este delito de lesa humanidad que ofende a la humanidad misma. La de Videla es una historia más, de horror, pero una historia más.

¿Se hizo justicia contra los crímenes del ex dictador?

Fue tardía, pero va habiendo Justicia. En cada juicio el testimonio de las víctimas muestra que lo que vivimos no tiene perdón, ni olvido, ni reconciliación con ellos. No están arrepentidos, volverían a hacerlo. Así que no hay ningún atenuante, salvo la Justicia. Videla se murió condenado por muchos crímenes. Nosotros tenemos el compromiso con todos los hijos que quedaron en el camino de seguir la lucha para saber qué pasó con cada uno de ellos. Y nadie podrá pararnos, sólo nuestra propia muerte. No admitiremos que alguien quiera por decreto o por decisión poner fin a los juicios. Seguiremos peleando hasta que no quede nadie impune. No queremos venganza, sino justicia: la que ellos le negaron a nuestros hijos.

¿Está bien considerar a Videla el símbolo de la dictadura argentina?

No, no es el símbolo él sólo. Es uno de los máximos responsables, pero no el único. Acá hubo una planificación, todo fue fríamente calculado. Hay muchos todavía libres, pero no vamos a parar. Ese compromiso lo llevamos en las vísceras.

¿Qué va a pasar con las causas que seguían en curso y en las que estaba imputado?

Vamos a tener que hablar con los jueces. No creo que causas mueran. En los procesos judiciales en los que él estaba involucrado hay otros que acompañaron.

¿Qué cree que va a significar para Argentina la muerte de Videla?

Nada más que una muerte más. Las madres ya tenemos muchos años, y muchos padres ya no están, pero ahora están el grupo de hermanos y de hijos. En la historia siempre habrá algún descendiente, así que seguiremos buscando la justicia y la verdad total.


Entrevista aparecida en Público el 18 de mayo de 2013

sábado, 7 de julio de 2012

"La historia de España tiene hojas en blanco"


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, tiene motivos para celebrar, aun con ciertas objeciones, la sentencia que este jueves condenó a 50 años al dictador Jorge Videla por el plan sistemático de robo de menores durante la última dictadura en Argentina.

En esta entrevista, habló también de su nieto apropiado, del atentado que sufrió por liderar la búsqueda de los hijos de desaparecidos, y de lo que puede aprender España en su propia búsqueda de la memoria.


  ¿Qué implica para Abuelas la sentencia a Videla?

Implica la culminación de un juicio iniciado por Abuelas de Plaza de Mayo en 1996. Durante casi un año hemos llevado adelante este proceso con los testimonios de los nietos recuperados y con los nuestros, abuelas que aún no hemos encontrado a nuestro nieto. Este jueves 5 de julio tuvimos la sentencia.

¿Cómo fue la evolución del proceso?

Nosotros intentamos en 1986 que los tribunales, que juzgaron ese año a la Junta Militar de la dictadura, consideraran que había existido un plan sistemático de robo de bebés. Pero los jueces estimaron que no había pruebas suficientes para demostrarlo. Pasaron 10 años y presentamos una demanda. A partir de ahí fuimos aportando elementos para que se probara el robo: algunos comunicados que no habían sido destruidos, testimonios importantes, y por fin una videoconferencia de un funcionario del Estado de Estados Unidos que demostraba  que la dictadura había decidido apropiarse de nuestros nietitos, en su mayoría nacidos en cautiverio.

¿Qué debe rescatarse de este juicio?

Que se reconoce claramente que sí, que existió un plan y que fue puesto en práctica por la dictadura para apropiarse de los niños. Y que se ha sentenciado con 50 años de condena al máximo exponente de esta dictadura, que es Videla, que no se lo puede nombrar más que como es, porque ha perdido todos sus cargos, grados y beneficios de su grado militar. Ésta es la primera vez que se pone en práctica una ley que permite ese número de años como condena máxima.

¿La sentencia abre una puerta al impulso de nuevos juicios?

Sí. Ningún juez podrá negar a futuro que existió el plan porque ya hay un antecedente, y ojalá nadie deje de imitar a estos jueces que impusieron una pena de 50 años por primera vez, porque hay muchos depredadores que se lo merecen.

¿Cuáles son los pasos a seguir ahora?

Vamos a seguir pidiendo justicia en los futuros procesos. Aunque hay juicios orales y públicos en todo el país, falta todavía mucho por juzgar y condenar. Por ahora se ha empezado con los máximos responsables. Se seguirá con los que continúan según su grado de responsabilidad. Y después hay que juzgar también a los civiles cómplices que entregaron la economía del país, a los médicos que firmaron actas de nacimiento falsas, a los jueces que intervinieron en adopciones falsas, y a otros civiles que fueron cómplices de esta dictadura.

¿Es posible que el poder judicial se investigue a sí mismo por obstrucción?

Sí. Tenemos algún juez prófugo del que estamos pidiendo la extradición. Otros están bajo investigación porque han sido parte de los procesos donde han propiciado la desaparición y muerte de personas. Son dignos de ser juzgados y condenados.

Hubo cierto desconcierto por las penas que han recibido algunos procesados. ¿A qué se debe?

No estamos conformes con algunas absoluciones y penas menores que se dieron. Dada la responsabilidad del delito, nos parece que fue injusto. Veremos qué dicen nuestros abogados. Robaron menores, se apropiaron de algunos por casi 30 años, que es a la edad a la que encontramos algunos de nuestros nietos. Tuvieron una historia tortuosa con sus apropiadores. No es para dar una pena tan ínfima. Eso afecta a las propias víctimas.

¿Por qué el robo de bebés llegó a ser una coartada al indulto?

Cuando nosotros celebramos el juicio de las Juntas, recién llegada la democracia, llevamos todos nuestros elementos probatorios a la Justicia. Los jueces nos dijeron entonces que no había fundamentos ni pruebas suficientes, y que eso había sido casual y esporádico, no un plan sistemático.

La prueba de que no fue un plan casual, sino una práctica planeada y elaborada, lo constituye el hecho de que hemos encontrado a 105 nietos, y además están los pedidos de familiares de los nietos que aún faltan por encontrar, que son 400.

Hay además entrevistas que han dado los responsables de los robos de bebés. El primer Gobierno democrático de Raúl Alfonsín admitió que había sido apremiado por las Fuerzas Armadas a promulgar las leyes de impunidad [de Obediencia Debida y Punto Final], pero hubiera sido vergonzoso que se perdonara el delito de robo de bebés. Ese crimen no aparece como perdonado en esas leyes. Esto nos ha permitido juzgar y condenar a los ladrones de nuestros nietos aunque esas leyes estuvieran vigentes. Luego cayeron, por anticonstitucionales, durante el Gobierno de Néstor Kirchner.

¿Cómo vivió Abuelas esta causa?

Ha sido un aprendizaje poner en ejercicio la Justicia, porque todavía había jueces que pertenecían al régimen dictatorial, que interpretaban y juzgaban mal beneficiando más al victimario que a la víctima. Y nosotras éramos molestas aun en democracia. Por eso se nos negaba la posibilidad de asistir a los juicios. No eran públicos, no podía asistir la prensa, todo era muy secreto. El pueblo, en general, no se enteraba. Eso lo fuimos desarmando con el correr de los años. Hoy los juicios son orales y públicos, y puede asistir la prensa. Ha sido un avance democrático, en este periodo que es el más largo del país.

¿Ha tenido miedo?

No, miedo no. Nos hemos cuidado y protegido. Sabíamos que corríamos riesgos. No obstante, en 2002 sufrí un atentado que tuvo por objeto asesinarme. Ocurrió en mi vivienda, en horas de la madrugada del 20 de septiembre. Todavía no se sabe quiénes son, pero llegaron con armas de fuego de grueso calibre, armas de guerra, y bombardearon mi casa. Las balas atravesaron toda la vivienda, y yo estaba descansando en la primer habitación que da al frente. No me tocó morir porque Dios no quiso.
Esto me pasó en democracia. A otra abuela de la provincia de Córdoba la secuestraron, la amenazaron y la gatillaron para asesinarla delante de sus nietos, y tampoco en este caso se sabe quiénes fueron. Se puede presumir, pero no hay ninguna prueba.

Este juicio le toca de manera personal porque está incluido el caso de su nieto.

Dentro de los casos que permitieron condenar a estos delincuentes, está el mi nieto Guido, que nació en un centro clandestino de detención en el que mi hija estuvo secuestrada nueve meses. Llegó embarazada y sufrió las mismas torturas que todos. La tuvieron engrillada, con una capucha en su cabeza, tirada en un camastro. Ahí nació su bebé, y se lo sacaron a las pocas horas. A ella la engañaron, porque le dijeron que me lo iban a dar a mí, pero nunca llegó a mis brazos. A ella la asesinaron dos meses después del parto, y el niño nunca llegó a mí. El único "beneficio" que tuve fue que me entregaron el mismo día de su asesinato el cuerpo de mi hija, así que pude hacer el duelo y enterrarla.

Lejos de perder la fuerza por esta lucha, es su muerte, la muerte injusta, a los 23 años, de una joven inteligente, hermosa, llena de vida y de proyectos, la que me ha dado a mí el coraje de seguir desde el amor, el convencimiento y la necesidad de una lucha que no tiene fin para mí, sólo el día que me muera.

¿Cómo progresa la búsqueda de su nieto Guido?

Estoy esperando a que alguna vez se produzca el milagro de que llegue alguna información o de que llegue mi propio nieto a buscar su identidad. Mientras tanto disfruto de los otros nietos, aunque ruego a Dios que me permita encontrar y abrazar al mío, porque ya tengo casi 82 años y sabemos que la vida se nos va. Pero tengo el deseo de verlo y decirle quién era su mamá y su papá, y cuánto lo quiere su familia.

Se sabe de algún otro caso en el mundo de dictaduras que hayan organizado un plan para robar bebes?

No, Argentina es el único caso en el mundo, diría yo, en el que se programó esto. Durante el franquismo en España también se robaron niños, pero con otro sentido. Se los registraba, se sabía donde habían ido a parar, quiénes los tenían,. Acá fue todo clandestino. En estos años hemos recorrido el mundo para ver si existió este plan en países con guerras convencionales o con diferencias internas. En América Latina nadie de ningún país ha creado una institución de Abuelas buscando a sus nietos robados por motivos políticos. Así que sí, se, han llevado niños, los han sacado, los han regalado, los han vendido, pero sólo en Argentina se dejaba vivir a la embarazada para que tuviera su hijito. Luego se lo quitaban para que lo criaran en esclavitud el asesino de ella y del papá.

Proceso de  memoria histórica en España


¿Qué opina del proceso de memoria histórica en España?

Creo que están en un retroceso total, también con la condena al juez Baltasar Garzón, que es una persona respetable y que colaboró mucho en todo lo que es el esclarecimiento de esto en Chile y Argentina. Cuando quiso investigar en su propio país y proponer una ley de la memoria, lo condenaron injustamente. Así inmovilizaron la búsqueda de la verdad. No se puede dejar de escribir la historia completa. ¿Cómo es eso de dejar hojas en blanco, de decidir que de esto no se habla? ¿Por qué? ¿A quién compromete? Si compromete a alguien, es porque algo tiene que ver. Entonces uno sospecha de aquellos que impiden que se sepa la verdad. Hay que buscar el motivo de esa negativa política que no le da el derecho a los españoles de saber quiénes y por qué mataron a tanta gente.

¿Cómo puede España seguir el proceso que pudo comenzar en Argentina?

En España tiene que imponerse la sociedad civil. Los que gobiernan son sólo los que nos representan. El Gobierno está decidido por un pueblo, no por una persona que se pone a dirigir un país a gusto y placer.  Hay que demandar en paz, y sin violencia, que la verdad se sepa.

¿Hay indicios de que eso pueda darse en España?

Yo creo que hay movimientos de protesta, como los indignados, que ofrecen alternativas de protesta diferentes. Y también están los nietos de las víctimas del franquismo que están encontrando los restos de sus abuelos. A todo eso hay que darle mucho más movimiento, presencia y movilidad para conseguir que la memoria no se clausure por decreto.

¿Qué hará Abuelas a partir de ahora?

Nuestra tarea continúa. Yo estoy aquí mañana tarde y noche con mis compañeras para encontrar a todos los que faltan, acompañadas de los nietos recuperados, de los familiares y de la sociedad,. Inventamos recursos y estrategias muy buenas para no olvidar, y apoyamos gestiones de Gobierno muy buenas, como la de Néstor Kirchner desde 2003, y ahora, la de la presidenta Cristina Fernández. Tenemos toda la ayuda del Estado que necesitamos, lo que da una unidad entre el pueblo y el Estado gobernante al seguir caminos similares. Es lo que hay que rescatar en América Latina gracias a algunos Gobiernos progresistas.


* Entrevista publicada el 07 de julio de 2012 en Público.es

sábado, 28 de enero de 2012

EEUU sabía del plan para robar niños en Argentina


La dictadura argentina (1976-1983) contó con un encubridor en su plan para apropiarse de los hijos de opositores y entregarlos en adopción a familias afines: Estados Unidos.

Un alto cargo de la administración Reagan que ha declarado este jueves ante la Justicia argentina ha confirmado que “Estados Unidos estaba al tanto de que había niños sustraídos a sus familias y entregados a otras cuando sus padres estaban prisioneros o muertos”.

Elliot Abrams, subsecretario de Derechos Humanos en 1982, ha admitido desde Washington que la apropiación de menores no era cuestión de “uno o dos niños, o uno o dos oficiales que hubiesen sustraído a los niños”, sino que al contrario, “sabíamos que era un plan porque había mucha gente que encarcelaban o asesinaban y nos parecía que el Gobierno militar había decidido que algunos niños se entregasen a otras familias”.

Este ex alto cargo declaró por videoconferencia desde Washington ante el Tribunal Oral Federal 6 de Buenos Aires, que instruye el juicio sobre el plan sistemático de robo de bebés en el que están procesados, entre otros, los ex dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone.

El ex funcionario, que además formó parte de los dos Ejecutivos de George W. Bush, reconoció también que “lo que circulaba en el Gobierno de Estados Unidos” eran dos cuestiones de base: “Uno era que las familias de los desaparecidos eran vistas como no aptas para criarlos, que eran comunistas”, sostuvo. “El segundo factor es que en algunos casos las familias a los que los entregaban no podían tener hijos, entonces lo consideraban como una bendición para estas familias leales al régimen”.

El testimonio de Abrams confirma lo que en 2002 desvelara un documento publicado por el diario argentino Página12. El periódico divulgó el contenido de un informe divulgado por Abrams, lo que motivó que Abuelas de Plaza de Mayo, parte querellante en el juicio por el robo de bebés, pidiera su comparecencia. Este escrito –uno de los 4677 cables secretos desclasificados ese año por Estados Unidos que hablaban del terrorismo de Estado en Argentina– fue después una de las pruebas utilizadas por las organizaciones de derechos humanos.

Por esto mismo, Abuelas de Plaza de Mayo ha vuelto a pedirle a Estados Unidos que publique todos los documentos, “en particular de la CIA y el FBI, que puedan aportar información clave para encontrar a los nietos y nietas y condenar a los genocidas”.


* Artículo aparecido el 28-01-2012 en el diario español Público.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Argentina juzga por primera vez el robo de bebés

Por primera vez, Argentina juzga la apropiación de niños durante la dictadura que padeció el país entre 1976 y 1983. El pasado lunes comenzó un nuevo proceso por crímenes de lesa humanidad y entre los imputados se encuentra el exdictador Jorge Rafael Videla, que ya acumula dos cadenas perpetuas en su historial judicial, y el exgeneral Reynaldo Bignone, el último representante del régimen militar antes de la llegada de la democracia.

Los acusados, esposados, escucharon impertérritos los cargos que se leyeron en la primera jornada del proceso. Fue insólito ver incluso cómo Videla se dormía durante ciertos momentos mientras la Fiscalía leía la acusación. No perdieron detalle las familiares de las víctimas y los sobrevivientes de la dictadura que acudieron a la sala.

Junto a Videla y Bignone, cinco miembros del Ejército, la Armada y la Prefectura y un médico están acusados de "sustracción, retención, ocultación y sustitución de identidad" de 34 menores de 10 años que nacieron durante el cautiverio de sus madres en centros clandestinos de detención, los espacios de los que se sirvió la dictadura para torturar y asesinar a 30.000 desa-parecidos y para sustraer a unos 500 recién nacidos.

Aunque en 1986 y en 1987 se dictaron las Leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, que protegían a los militares de los crímenes de lesa humanidad, la organización Abuelas de Plaza de Mayo intentó que el plan sistemático del robo de bebés fuera considerado por la Justicia como un delito al margen de la protección que daban las leyes de impunidad.

El punto de partida fue una denuncia que presentaron el 30 de diciembre de 1996, y que ha culminado, 14 años después, en el proceso que ha sentado en el banquillo a Videla y a Bignone.

"No se trata de una causa más", señaló durante el juicio el fiscal federal encargado del caso, Federico Delgado, al definir la época de la dictadura como "uno de los episodios más oscuros de la historia argentina".

Entre los 34 casos de sustracción de menores que se abordan en este proceso se encuentra el de Macarena Gelmán, la nieta del poeta argentino Juan Gelmán, que descubrió su verdadera identidad a los 24 años, y el nieto de la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, cuyo paradero sigue siendo todavía desconocido.

102 nietos encontrados

Según la Fiscalía, a partir del secuestro de mujeres embarazadas "se redefinió el plan originario" del régimen, que entonces instaló "maternidades en algunos centros clandestinos estratégicamente elegidos".

Las Abuelas de Plaza de Mayo, que hasta ahora han encontrado a 102 nietos robados durante la dictadura, luchan en la actualidad por recuperar la identidad de otros 400 jóvenes.

Está previsto que, durante los ocho meses que dure el proceso, desfilen por el tribunal más de 300 testigos.

Entre uno y tres: 3


* Artículo aparecido el 02 de marzo de 2011 en el diario español Público.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Justicia argentina condena a perpetua al ex dictador Videla

Veinte años después del indulto del ex presidente argentino Carlos Menem a los principales cabecillas de la dictadura en la que desaparecieron 30.000 personas, la Justicia argentina por fin ha condenado a cadena perpetua al máximo exponente de la represión, Jorge Rafael Videla.

En un proceso que pasará a la posteridad, el dictador ha sido juzgado por delitos de lesa humanidad junto al ex general Luciano Benjamín Menéndez -otro de los máximos responsables del terrorismo de Estado que aplicó el régimen durante la dictadura (1976-1983)- y otros 28 ex militares y policías.

Todos ellos estaban acusados del asesinato de 31 presos políticos, pero esos crímenes son apenas una mínima representación de la masacre sistemática que ejercieron los jerarcas de la dictadura contra la población. Argentina no olvida, y todavía busca justicia para los desaparecidos que causó el régimen de represión.

El último consuelo que pudo obtener Videla en el juicio se condensó en los 50 minutos de alegato que pronunció frente a la audiencia un día antes de que se diera a conocer la sentencia. En su alocución se permitió calificar el plan de exterminio que lideró como una "guerra antisubversiva", se declaró "preso político" víctima del "terrorismo judicial" y aseguró que la "guerra interna" de aquellos años prevalece hoy en el ámbito "político". Y adujo, en referencia al actual Gobierno, que "los enemigos de ayer están en el poder", y que desde este tratan de establecer un "régimen marxista".

Un hombre sin piedad

Videla fue el general que encabezó el golpe de Estado de 1976 junto con los ex militares Eduardo Emilio Massera y Orlando Agosti, ambos ya fallecidos. Tras derrocar al Gobierno de Isabel de Perón, Videla se puso al frente de lo que se denominó Proceso de Reorganización Nacional, tres palabras que escondían, en realidad, un proyecto salvaje de represión que él dirigió con mano de hierro hasta 1981.

Fue un hombre sin piedad, el mismo que, sin inmutarse, afirmó en 1977 durante una rueda de prensa: "Los desaparecidos son eso, desaparecidos; no están ni vivos ni muertos; están desaparecidos". Nunca se arrepintió de aquellos años de terror, aunque sí ha reconocido que hubo "crueldad" durante el régimen.

Ni siquiera fue capaz de sentir compasión por los suyos. Una parte de su vida personal, que el ex dictador siempre trató de ocultar, tiene que ver uno de sus siete hijos, Alejandro, que fue diagnosticado desde muy joven como "oligofrénico profundo y epiléptico". El muchacho fue recluido en una residencia psiquiátrica de fama siniestra y murió poco tiempo después en aquel centro.

Aparato represor nocturno

Mientras, en su vida pública Videla seguía al mando de la Junta Militar: de día todo funcionaba con aparente orden y disciplina, y por la noche despertaba un aparato represor implacable integrado por las fuerzas de tareas, encargadas de secuestrar y torturar a los opositores políticos, y por los vuelos de la muerte, con los que los militares hicieron desaparecer en el Río de la Plata los cuerpos de sus víctimas.

Sólo la decisión de un magistrado de anular el indulto del que se había beneficiado, ratificada después por la Corte Suprema de Justicia, abrió en 2010 el camino para que pudiera ser juzgado de nuevo por crímenes que no prescriben: los delitos de lesa humanidad.

La sentencia en el caso Videla coincidió precisamente con el día en que entró en vigor tras una década de negociaciones, la Convención Internacional para la Protección contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas, firmada por 87 países y ratificada por 21 de ellos. "La desaparición forzada representa una de las violaciones de los derechos humanos más seria y constituye un crimen contra la humanidad si se comete sistemáticamente", recordó la Federación Internacional de Derechos Humanos.

Tanto Videla como Menéndez tienen todavía algunos procesos pendientes en su contra que proseguirán el año que viene. También Alemania lo reclama por el asesinato de un joven oriundo de ese país durante la dictadura, pero Videla no será extraditado. Encarcelado desde 2008, terminará sus días en una prisión bonaerense por haber escrito de su puño y letra una de los capítulos más sangrientos y atroces de la historia argentina.


* Artículo aparecido el 22-12-2010 en el diario español Público.

martes, 20 de julio de 2010

Suramérica recupera el rastro del plan para exterminar a la izquierda*

Es una de las huellas más siniestras que ha dejado la historia del siglo XX en el Cono Sur latinoamericano, pero tuvieron que pasar muchos años para que aquel horror, que intentó desvanecerse en la impunidad, quedara desvelado por su propia documentación.

Es el Plan Cóndor, el pacto de coordinación que existió entre las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay en las décadas de los setenta y ochenta. Los archivos existentes son hoy indispensables para conocer sus detalles, le otorgan una concreción, un rostro, una identidad. Su descubrimiento fue el único modo de acallar a quienes durante mucho tiempo negaban la existencia misma del plan o recelaban de un supuesto objetivo conjunto de aniquilar a todos los opositores a los regímenes dictatoriales derechistas de la región.

"El tributo generado por la represión en el Cono Sur fue de unos 50.000 asesinatos, 30.000 desaparecidos la mayoría en Argentina y 400.000 encarcelados. Entre los asesinados y los desaparecidos se cuentan unos 3.000 niños", según resume la periodista argentina Stella Calloni, autora de dos libros sobre el operativo, Los años del lobo y Operación Cóndor, pacto criminal. Calloni considera que el plan fue una política de Estado terrorista "cuya base estuvo diseñada en Washington".

Juicio a Videla

Muchos de los procesos sobre delitos de lesa humanidad que ahora se llevan a cabo en América Latina se nutren de expedientes que esclarecen al detalle el funcionamiento de un sistema represivo impecable.

El ex dictador argentino Jorge Rafael Videla, que ya tiene múltiples procesos abiertos en su contra, deberá en breve rendir cuentas en la causa del Plan Cóndor, elevada ya a fase de juicio. Los archivos, que mencionan su nombre como partícipe de aquel operativo criminal, pueden ser fundamentales a la hora de dictar sentencia.

Los documentos sobre el Plan Cóndor aparecieron allá por 1992, cuando una de las víctimas de la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner (1954-1989), Martín Almada, descubría en una comisaría lo que luego se conocería como los archivos del terror, los registros más completos sobre el pacto de las dictaduras que se han encontrado hasta ahora.

"Yo estuve por Europa tratando de saber por qué el ex dictador chileno Augusto Pinochet usó la palabra cóndor", relata Almada. "Al parecer, viene de España, de cuando Hitler envió la Legión Cóndor a tirar bombas sobre Guernica. Es ahí cuando por primera vez aparece ese nombre".

Gracias a las cuatro toneladas de archivos encontrados en Paraguay, se puede deducir que la operación Cóndor tenía dos cabezas. "El ejecutor fue Pinochet, pero el cerebro o mentor fue el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, que elaboró las bases de lo que sería el Plan Cóndor. Premiado con el Nobel de la Paz, Kissinger es el terrorista más grande del mundo, pues ordenó en aquellos años la limpieza del aparato del Estado, de la sociedad civil y la política de comunistas", aclara Almada. "Kissinger no puede viajar ahora a Europa, porque tiene un juicio abierto en Francia, y mucho menos a América Latina, porque yo he interpuesto una querella criminal en su contra", añade.

Otra de las personas que participó en el descubrimiento de los archivos del terror es María Stella Cáceres, directora del Museo de las Memorias, Dictadura y Derechos Humanos en Paraguay. "Gracias a estos archivos, se ha podido saber que el Plan Cóndor tiene su propia acta de creación, que es la convocatoria realizada por el ex dictador Augusto Pinochet para la reunión que se efectuó en octubre de 1975 en Santiago de Chile y a la que acudieron todos los jefes policiales de la región", explica.

"También se encuentra el organigrama de qué función le corresponde a cada país, el modus operandi e incluso los nombres de las personas que participaron. Así se pudo estudiar y leer la función de cada país", sostiene la experta.

"En los archivos añade, hay libros de guardia con las novedades de todo lo que ocurría en las comisarías: hay fichas de detenidos, al estilo nazi, que tienen la indicación de circulación internacional; hay informes de los delatores que iban a los distintos países e informes de los embajadores que seguían y delataban a ciudadanos en el exterior. Toda la vida del país estaba allí".

Casos trágicos como el de una maestra que delató a su alumno de 6 años por haber llevado a clase un diario del Partido Comunista aparecen igualmente entre los documentos.

Fotos de las torturas

El Plan Cóndor tuvo además la siniestra peculiaridad de completar las fichas policiales de los detenidos con fotos tomadas después de las sesiones de tortura. "En sí, los archivos son una radiografía de la vida de la gente y del país en aquellos años, y de cómo la intervención violenta partió por en medio a la comunidad paraguaya", añade la investigadora.

Los golpes de Estado se sucedieron en la segunda mitad del siglo XX en América Latina. El dictador Alfredo Stroess-ner sólo tuvo que esperar diez años desde que se hizo con el poder en Paraguay para ver cómo el Gobierno brasileño de Joao Goulart era derribado por un golpe militar. En 1971, le llegaría el turno a Bolivia de mano del general Hugo Banzer, que impondría una dictadura durante siete años. En 1973, el ataque del general Pinochet al Palacio de la Moneda acabó con la vida del presidente Salvador Allende, y con un incipiente socialismo que había llamado la atención de la CIA y que Pinochet se encargó de sepultar sin piedad.

También ese año comenzó la dictadura de Juan María Bordaberry en Uruguay. En 1975, se marcaba el inicio de otro régimen militar en Perú y, al año siguiente, Argentina dijo adiós a la democracia con el golpe de la Junta Militar encabezada por el general Jorge Videla, el cual daría paso a un régimen represivo que dejó 30.000 desaparecidos y un país sumido en el espanto.

Ya en democracia, los países de América Latina aprendieron a reconstruir su tejido social, y empezaron a surgir las preguntas de por qué, quiénes, y cómo. Se buscaron archivos sobre el Plan Cóndor, que aparecieron con el tiempo en Bolivia, en Brasil, en Perú, en Paraguay e incluso en Uruguay. Las naciones latinoamericanas volvían a hacer uso del intercambio de información, pero esta vez para ayudarse mutuamente a reconstruir un pasado que no querían dejar atrás.

"La verdad gruesa ya la tenemos", relata Alicia Pierini, Defensora del Pueblo de Buenos Aires, que ha investigado gran parte de la información relativa al Plan Cóndor. "Lo que vale es mostrar la cooperación de las Fuerzas Armadas entre sí en el marco de lo que era en ese momento la Doctrina de la Seguridad Nacional y los planes para América Latina, como la Escuela de las Américas".

Pero el proceso es lento. "La investigación sobre desapariciones es difícil, porque quien hace desaparecer los cuerpos, también hace desaparecer los rastros. Lo que se ha logrado hasta ahora es lo máximo que se podía conseguir. Yo creo que desde que se recompuso la democracia en Argentina no se ha cesado de investigar".

Este país es el que más personas ha llevado a juicio por crímenes de lesa humanidad. Hasta ahora, 649 personas han sido procesadas y 68 más han sido ya condenadas.


* Reportaje aparecido el 19-07-2010 en el diario español Público

Una fila interminable acude a despedir a la leyenda de rock argentino Indio Solari

Centenares de miles de personas hacen cola desde la capital argentina y a lo largo de unos 10 kilómetros hacia e l Parque Domínico del munic...